Círculo de Confianza [ Oren Astvinur]

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Círculo de Confianza [ Oren Astvinur]

Mensaje por Fenrir el Jue Sep 05, 2013 6:18 pm

-Ve-

-¿Acaso no para ello está Syrin?, ¿la mensajera, la diplomática, la cara amable?-

-¿Es acaso tu deber cuestionar a tu líder?-

-No señora. Mi deber es obedecer-

-Espero que lo tengas claro, no voy a permitir que alguien a mi cargo, cargue prejuicios que le impidan cumplir con sus obligaciones, ¿está claro?-

-Tan claro como el rocío de la mañana, Fenrir-



La joven licana sale en medio de la noche a cumplir tu encargo, ha sido enviada a notificarle al joven Oren Astvinur que su presencia es solicitada con premura en el mismo instante de tu llegada. Has pasado algunas semanas fuera de casa, lejos de tu manada, de tu gente, tratando de encontrar en Gaia y los espíritus, la respuesta más pertinente a la problemática que ahora les atañe. Sabes que más pronto que tarde tendrás que convocar a los líderes de las manadas Likaios y Ardwolf para llegar a un acuerdo sobre lo que ocurre. No recuerdas un Concilio semejante, ni siquiera cuando tu propia voz fue la que advirtiese a Galliard el momento preciso para atacar al clan Brodde y terminar así con esa amenaza impura. ¿Hace cuánto que no entras en contacto con ellos?, son Hijos de Gaia también, pero a la vez, demasiado diferentes a los tuyos.

Oscura y penetrante soledad tienes por compañera en el largo viaje a casa, aquella que se queda sin su guía y protectora por el mandato supremo de los espíritus. No se han tomado las cosas muy seriamente desde la masacre de los Brodde, todos han relajado la guardia y ahora comienza a pesar tal descuido; no puedes culpar a nadie, ¿por qué permanecer en eterna alerta, si tras aquella carnicería los mismos no-muertos retrocedieron?. Aún resuenan en tus oídos las palabras de la pequeña cachorra que parte, escoltada por uno de tus mejores guardias, rumiando entre dientes algo que en parte te causa gracia por su inexperiencia, en parte, te arranca un gruñido de advertencia para con ella, pues el encargo que tiene es de vital importancia para tus planes. Suspiras largamente, conforme el viaje llega a su fin, esa vena altanera y rebelde comienza a perder fuerza, tienes que recobrar la seriedad y la compostura para poder enfrentarte a lo que venga, se necesita mucha paciencia y autosuficiencia para mantener la guardia alta y no dejarse amedrentar ante las situaciones.

Te hallas ya frente a los grandes robles que flanquean la fortaleza donde vive tu gente, un par de guardias flanquean la entrada y al identificarte dejan el paso libre con premura, hasta ahora todo es igual que antes de marcharte, llegas e inmediatamente te diriges a tu hogar, quieres descansar, estar lista para cuando Oren se presente, pues el asunto que vas a tratar con él es de suma importancia para ti. Miras hacia afuera, sonríes y por primera vez en semanas te sientes muy cómoda, mejor que nunca, rodeada de aquello familiar y sabiendo que ahora, estando ahí, podrás proteger a los tuyos mucho mejor. El ruido de la puerta te hace tensar e instintivamente deslizas la mano hacia la lanza que descansa a tu diestra, mas sin embargo logras refrenarte y respiras profundamente, serenándote y girando con delicadeza para exhibir una sonrisa formal y tranquila.

-Que Gaia te bendiga, hermano, han pasado algunas semanas desde la última vez que nos vimos-

Murmuras con esa voz suave y modulada que utilizas en situaciones demasiado serias y susceptibles, una forma de diplomacia que indirectamente aprendieras de tus padres. Miras al hombre fijamente y no puedes evitar enarcar una ceja con disimulo, recomponiendo las facciones al instante para indicarle con un suave movimiento de la diestra que tome asiento frente a ti.

-Dime Oren, ¿ha sucedido algo en mi ausencia?-
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Re: Círculo de Confianza [ Oren Astvinur]

Mensaje por Oren Astvinur el Sáb Sep 07, 2013 2:55 am

Nadie es capaz de negar al llamado del destino cuando este toca a las puertas. Atreverse a hacerlo es ir contra el propio orden del universo, uno contra la corriente. Siendo el mundo un complejo entramado de hilos de causa y consecuencia, buscar distinto es pararse al borde del abismo. Si tiras demasiado aquello que te sostiene inevitablemente cederá, cayendo a una oscuridad inescrutable donde todo es incierto, donde la voluntad queda a merced de otros de la misma manera que un barco a la deriva. ¿Dé que lado querrías estar? ¿Quién labra los hilos con decisiones propias, o subyugarte a desplazarte por ellos sin rumbo? Una pregunta complicada carente de una única respuesta correcta pues ambas opciones pueden funcionar. La subjetividad de la cuestión está atada a la propia naturaleza de la persona ¿Y qué hay del lobo? ¿Se puede aplicar el mismo razonamiento? Los hilos del destino comienzan a moverse ¿Se haría testigo de tal respuesta o esta se convertiría en un interrogante que se extendería por toda la eternidad?

Los días eran distintos cuando Fenrir estaba fuera, aunque lo mismo podría aplicarse a cualquier miembro de la manada. Ser un lobo significa ser portador de un fuerte vínculo con los espíritus y tus propios hermanos. La falta de uno se siente al instante, principalmente cuando los rostros se conocen desde toda una vida. El líder, por supuesto,  era un caso excepcional, la pieza clave que hace al total de la armonía. El caos tiene más tendencia a hacerse notar cuando la ley fundamental parece desvanecerse por un leve instante. No estaba preocupado por ello, ya que sus razones también eran parte del deber de la cabeza de la manada. Desde su posición, todo lo que tenía que hacer era esperar pacientemente, ocuparse de sus responsabilidades hasta ser necesitado. Como solía hacer, se encontraba sentado, meditando acerca de sí mismo y la manada, rodeado por un campo de lirios, unos que solían impregnar su esencia con su suave y dulce aroma. Escuchó a quien iba a por él a buena distancia, conocía muy bien el movimiento de la manada y tal interrupción solo podía significar que su presencia era requerida. Se sorprendió levemente al escuchar que era de la misma Fenrir. Realmente no quería demorar si el asunto tenía carácter urgente. Se incorporó yendo en dirección a los aposentos de la líder de la manada, esperando llegar sin ser demasiado inoportuno. El viaje podría haber hecho mella en su cansancio, y lo último que quería era agregar más a los hombros de la mujer.

Se irguió antes de dar el primer paso hacia el interior entrando allí con un paso seguro. No existía nadie en que confiara más que su propia líder. Alcanzó a percibir su tensión, atribuyendo aquello a la experiencia de su viaje. Bajó la cabeza levemente, de la misma manera que sus orejas caerían si se mostrara en un aspecto más salvaje – Gaia me bendice con tu presencia ahora mismo, pedir más sería poco cortés de mi parte – Asintió al gesto, dando pocos pasos para luego ubicarse frente la mujer que le había convocado. Su figura era todo lo que podía esperarse de la cabeza de la manada. Actitud seria, un arma mortal, mirada capaz de destrozar tu entereza con tan solo posar sus ojos en el objetivo. Guía y guerrera, una autentica Fenrir.

-Inevitablemente los hilos siempre han de moverse, aun cuando deseamos que las cosas queden en su efímera perfección de nuestra percepción. El cambio no espera a nadie – sonrió, notándose divagar con sus palabras y nada más comenzaba su conversación- Lo siento, algunas veces olvido que los detalles son para quienes desean saberlo. Hemos perdido a dos más –concluyó su frase yendo al grano. Sabía que tal noticia no sería de su agrado, que dolía tanto como a su persona pero tampoco había motivo para ocultarlo. Fenrir preguntaba para poder evitarlo- Encuentro a la tierra…intranquila. Los cachorros se comportan de manera extraña, muchos dejando sus manadas, migrando a otras o aventurándose solos en la vida. Es como si el mundo hubiera perdido su guía. Encontré a unas cachorras descontroladas durante la luna llena, estoy cuidando de ellas de  momento, enseñándoles el camino pero es como si no fueran capaces de entenderlo. Quizás es solo la edad – Ha decir verdad, la cuestión se le iba de las manos, puede que fuera él quien estuviera falto de sabiduría para enfrentar la situación – Los espíritus permanecen calmos, demasiado calmos, como si una tormenta se aproximara – Alzó su mirada, su verde natural encontrándose con los ajenos- No creo equivocarme al decir que tú has de sentir lo mismo- Inspiró, relajándose luego- Incluso la paz no dura para siempre.

-Supongo que tu viaje, como la pregunta, tienen una razón. Un origen que les da raíz. ¿Sospechas algo que escapa a mi alcance?-
Tras la última palabra el silencio volvió a reinar y sin embargo, los engranajes recién comenzaban a girar.
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Re: Círculo de Confianza [ Oren Astvinur]

Mensaje por Fenrir el Miér Sep 11, 2013 2:15 pm

Gaia, Madre, ¿por qué nos pones en el camino este trago amargo a tus hijos?. ¿Qué hemos hecho los antiguos para merecer que a nuestros cachorros, se les castigue?; Madre Gaia, apiádate de nosotros, si en algo te hemos ofendido, Gran Señora, manda el castigo sobre mi y no sobre mis hermanos

Este pensamiento ronda por tu mente a cada instante mientras las palabras de bienvenida del hombre reconfortan tu atribulado espíritu; algo hay en el ambiente que te inquieta, algo que los espíritus callan celosamente, algo que sabes, no puede ser nada bueno si altera la armonía de la convivencia en la manada.

-Eso es inamovible Oren, los hilos del destino han sido urdidos desde tiempos inmemoriales-

Susurras en su breve pausa, posando ambas manos en el reposa brazos de la silla donde te encuentras, intentando serenar tu mente para que la bestia no tome partido y enceguezca tu visión con la sed bélica de los Ardwolf cantando en tus venas. No, tu te debes a los Fenrir desde el momento mismo de tu nacimiento, tu manada es esta y tu compromiso con Gaia al asumir su control, fue el de protegerla contra todo, incluso a costa de tu propia vida.

-¿Otros?, ¿desaparecidos?...-

Musitas con gravedad, aferrando firmemente las manos a los bordes suaves de aquellos contornos de la silla, escuchando la madera crujir por la presión puesta sobre la misma. Has fallado, has permitido que dos hermanos más desaparezcan mientras estabas ausente, ¿en qué pensabas realmente?, !tu lugar está ahí con los tuyos, defendiendo fieramente contra cualquiera que ose levantar un dedo contra ellos!. Gaia te castiga por tu insolencia y tu irresponsabilidad, pagan quienes son inocentes la soberbia del líder.

-Comprendo Oren. ¿Salieron partidas de búsqueda?, ¿encontraron algún indicio?, ¿algo que pudiese aclarar cuando, dónde y quién o qué se los llevó?-

Tu voz suena extrañamente tensa, tu cuerpo vibra suavemente presa del enfado y tu mirada lleva un fuerte tinte de ira e impotencia que no puedes reprimir. Los asquerosos no-muertos están nuevamente haciendo de las suyas, estás más que segura, los espíritus de la Madre Tierra no mienten y son ellos mismos los que te han apresurado a volver tras esta larga ausencia. Suspiras y cierras los ojos, en un amago por calmarte; ladeas el rostro como si estuvieses intentando escuchar algo que escapa al oído humano y finalmente, relajas la postura y dejas caer la cabeza con pesar.

-Estamos perdiendo el control Oren, nuestros cachorros no quieren entender el peligro que conllevan sus acciones insensatas, nuestros hermanos están siendo masacrados en nuestras propias narices para placer de nuestros enemigos. ¿Será acaso que Gaia nos castiga por alguna falta mía?, ¿habré ofendido a nuestra Madre de alguna forma?-

Por primera vez exteriorizas tus pensamientos, los mismos que te atribulan en los largos períodos de meditación en solitario; no puedes permitir que ninguno de tus hermanos te vea caída, no puedes permitir que vean a su líder, la pieza fuerte y siempre serena de la manada, siendo presa de la incertidumbre. Debes ser fuerte, siempre, sin un atisbo de duda.

-Te he mandado llamar Oren, por un motivo en específico-

Susurras quedamente, sacudiendo la cabeza para apartar aquellos nefastos pensamientos y enfocarte en la propuesta que estás a punto de hacer al hombre ante ti, el hombre que lentamente se ha abierto camino en la manada por su mente serena y sus sabias palabras. Respiras profundo y sonríes, entrando de lleno al asunto.

-Oren, quiero pedirte que seas mi consejero, mi mano derecha ante las manadas. Gaia te ha dotado con una visión del mundo mucho más serena y amplia que la mía-
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Re: Círculo de Confianza [ Oren Astvinur]

Mensaje por Oren Astvinur el Mar Sep 17, 2013 2:57 am

Ningún viento que hiciera aullar las copas de los árboles, ni agua que cayera torrencialmente desde los cielos. Por todo lo que sabía aquél día había sido uno soleado, y posiblemente el próximo seguiría el mismo patrón. Un paso más en la escala de tiempo que se dejaba atrás sin penas o glorias. Desde un punto de vista amplio, como el ave que sobrevuela los bosques los sucesos podían pasar como meros eventos aislados, con poca o inexistente conexión entre ellos. Algunas veces la tormenta está en la propia mente, nublando el conocimiento y la razón, llevando en su fuerte azote todo rastro de cordura y lucidez. La oscuridad tempestuosa se cierne sobre los corazones sin dar reparo al desahuciado. Pobre aquél cuya fortuna no le sonríe y es víctima de su imparable paso. El miedo no es más que una parte que llega con la tan imparable furia. Cuando el caos y el desorden se apoderan de una persona, todo lo que queda son ruinas y fragmentos del pasado que una vez fue. Así es que un mal presagio, una tormenta asoladora no siempre refiere a otro alguien, sino a la propia percepción de cada persona. Solo al encontrar a uno mismo se genera verdadero orden, un cosmos capaz de dar sentido a la entropía ajena. ¿Sería capaz de tal cometido, calmar la tempestad de la mente de su líder, empezando primero por la propia?

Observó hacia el frente, indudablemente a quien sus pensamientos invocaban. Su mirada repasó sus facciones, unas moldeadas por años de experiencias y batallas, de paz y de guerras ¿Cuántas vidas habría visto llegar y partir para retornar al abrazo de los espíritus? Muchas, y supuso que aún el término era escaso a ser fiel a la verdad. Sus sentidos se centraron un poco más en el entorno, en aquél lugar que hacía de techo y hogar para la cabeza de la manada. A pesar de los viajes de Fenrir, estaba debidamente cuidado y no había mucho más que lo que encontrarías en cualquier casa de otro de la manada. Los Fenrir carecen de la diferenciación y los lujos de la vivienda humana, los árboles y la propia naturaleza dan sitio a sus hogares, sin razón de invocar a la envidia. Hermanos, todos benditos con la misma gracia.

Inspiró profundo, intentando encontrar las palabras que evocarían la mayor calma en su compañera. Se estaba tratando un tema serio, y como tal, debía de considerarse con la atención e importancia justa, nunca más, nunca menos- Según he escuchado, partieron un par de exploradores acompañados de guerreros para dar con los culpables. Ninguna noticia, es como si los cachorros se hubiesen desvanecido en el mismo aire- Nuevamente volvió a tomar aire, como si en este estuvieran escritas las palabras que luego saldrían por su boca- Los vientos cambian y su dirección se vuelve impredecible. Escucho suspiros mas ninguno habla un idioma que sea comprensible para mi razón. Espero los espíritus perdonen mi incapacidad e ignorancia- Agachó la cabeza como acompañamiento a sus palabras, avergonzado de no poder decir nada más al respecto, incluso cuando ello tenía como connotación la vida y bienestar de algunos de sus hermanos. La mujer tenía razón, el control, aquél orden perfecto se estaba yendo de las manos. Los hilos del destino se deshacían en su origen, formando en el torzal un nuevo patrón, misterioso y peligroso.

-Pedirle a un cachorro sensatez es como intentar controlar a la misma naturaleza. Los pequeños responden al instinto, como al ejemplo de su entorno ¿Será que es el lobo adulto quien debe cambiar para su bien? – Lentamente, en un movimiento que en su cuidado pedía propio permiso, extendió su mano hasta apoyarla en el hombro izquierdo de la preocupada líder- La culpa no es una que deba atribuirse a una sola espalda. Gaia es una madre para todos nosotros, y como tal, nunca desearía mal a sus hijos, un castigo así no puede ser justificado. Si me preguntas, creo que debemos abrir los ojos y quizás observar más allá de estos bosques, es posible que los espíritus estuviesen dándonos un mensaje todo este tiempo. Hay algo que sé muy bien de ti, Fenrir, y es que no esperarás de brazos cruzados. No negarías a la verdad cuando esta ha tocado a tu puerta. No te culpes– se permitió sonreír, volviendo su mano a su lugar, dejándose descansar en el respaldar de la silla para escuchar la razón de su llamado. Fue tomado por sorpresa puesto que no esperaba aquello. No era ni por cerca el lobo más anciano, sabio o portador de respuestas. Aquél lobo era un guardián, uno que vivía para proteger a los demás, y si bien tenía un buen oído y visión del panorama, ni él mismo era capaz de considerarse apto para consejero. Aun así la ley es ley. Bajó la cabeza una vez más como señal de respeto antes de volver a hablar.

-Me halagas, y solo porque es tu palabra es que he de aceptarla. Cada ser posee las virtudes que más ha explotado para ser quien es. Tú eres líder, Fenrir, mi líder. Y si algo me queda claro es que tu visión no es acotada, de otra manera jamás habrías llamado por consejo. Si es tu voluntad, aceptaré ser tu lanza y escudo con los nuestros, Gaia testigo de mis juramento en este momento- Alzó la cabeza, dejando ver un poco el orgullo y la fuerza del lobo en su porte y mirada, grabando aquello como una absoluta promesa- Me gustaría poder hacer más para aliviar tu pesar, pero temo no encontrar las palabras adecuadas. Con eso dicho ¿Hay algo más que desees hablar conmigo?
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Re: Círculo de Confianza [ Oren Astvinur]

Mensaje por Fenrir el Miér Sep 18, 2013 8:53 pm

Las palabras de Moira resuenan una y otra vez en tu mente, los espíritus han hablado de forma providencial al enviarte a esa joven licana en medio de la nada y el desasosiego que atribulaba tu alma. Ahora aquellos demonios tienen un nombre: Lázaro, la estirpe infame de putrefactos no-muertos que, no conformes con tomar las vidas humanas entre sus indignas garras, se llevan las de tus hijos y hermanos.

La voz de Oren se diluye lentamente en el ambiente, cual si entrases en un trance onírico donde los espíritus anidan en espera de una oportunidad para hablar y ser generosos con quienes les rinden culto aún. Pero no, simplemente es el temor que hace latir tu corazón tan deprisa, lo que nubla tus sentidos al grado de hacer que te aferres al borde de aquella silla y cierres los ojos con fuerza; no temes por ti, si no por tus hermanos e hijos, aquellos con los que creciste, con los que has peleado lado a lado, con los que has compartido rituales y hasta pequeñas cosas que en su momento, no parecieron trascendentes.

-Agradezco tus nobles intenciones Oren, en estos tiempos de oscuridad, se necesitan hombres de confianza-

El lazo entre ambos está establecido, y con Gaia como testigo, Oren ahora ha pasado a ser tu Consejero, tu hombre de confianza, tu mano derecha y fiel protector -y protegido-; todo sucede por algo en realidad, cuando Moira comenzara a develar los designios de los espíritus, tu mente no pudo menos que pensar en Oren y en la sabiduría con la que sabría interpretar esas mismas palabras, quizá con más calma que tu, pues en tu interior convergían la espiritual líder y la fiera guerrera cuya sangre canta por los fragores de la batalla encarnizada.

-Si, hay un asunto más a tratar Oren. Habrán dos nuevos hermanos en la manada, uno de ellos desciende de fieros guerreros, y la otra... es una antigua Chamán de la tribu, auto exiliada hace casi medio siglo. Me inquieta su presencia, no por considerarla un peligro, si no por que sus palabras han sido amargas puñaladas a mi espíritu. Oren, ella sabe quien se ha estado llevando a nuestros hermanos-

Sientes la inquietud que cualquier líder que se preocupe por los suyos, siente en el momento mismo en el que su gente corre un riesgo incalculable. Es necesario un Concilio con Galliard y Alekarthes, los líderes de Ardwolf y Likaios para tratar ese delicado asunto con toda la prudencia y la estrategia posible. No te agrada mucho la idea de tener que encontrarte con Alekarthes, pues nunca has entendido ese afán de urbanizarse y apartarse de las enseñanzas de la Madre Gaia. Suspiras largamente y clavas la mirada en los orbes de tu Consejero, los días negros comienzan a partir de ese momento, una vez el Concilio de los Grandes esté en marcha, lo que suceda después solo puede traducirse de una manera: Matar o morir. Lázaro, los engendros malditos de la Noche, cometieron un error al creer que aquello pasaría por alto, así como los Brodde ardieron en su momento, los Lázaro y su estirpe maldita arderá seguida de los impíos Donovan y Raphael; en esta última batalla caerán los tres clanes o perecerás en el intento.

Gaia, ampáranos. Guía con sabiduría a tus hijos, guía nuestras espadas y nuestras garras para poner fin a esta locura.

Oren:
Lamento lo corto del post y por la tardanza Oren, estoy algo seca de ideas, pero prometo compensarlo después ^^
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Re: Círculo de Confianza [ Oren Astvinur]

Mensaje por Oren Astvinur el Jue Sep 26, 2013 7:30 pm

Hablar, al final de cuentas, siempre es fácil, mas aquél lobo hacía a su discurso con la práctica y el ejemplo propio. En ello también contaban cientos de historias de otros hermanos, dispuesto a oír, dispuesto a hacer valer la experiencia de la sangre. Los instintos más básicos están inscritos en el propio ser, ineludibles, solo hay que saber escucharlos, entenderlos para luego hacer uso de los mismos. Son las acciones y hechos los que sacan a relucir esas partes, arder la sangre hasta que esta responde al llamado de la necesidad. Fuego de la vida, el calor que motiva a continuar. La mente ha de ser como el agua, sabia, moldeable a nuevas situaciones, imparable como un torrente, serena en la paz. La mirada del lobo seguía clavada en su líder, la mujer que había ganado su puesto en toda regla. Imágenes pasaban rápidamente, fugaces recuerdos de días pasados. En su vida, había tenido pocos encuentros con la estirpe no muerta, pero cada uno se había hecho valer lo suficiente para hacerle entender del peligro que representaban para los suyos. La desaparición de los cachorros no era un buen augurio, y tampoco lo traía sin cuidado, pero era en épocas de crisis su porte debía hallarse más calmo que nunca. La desesperación es cruel enemiga, capaz de hacer batallar a uno contra sí mismo hasta dejar ruinas de lo que una vez fue. Cuando el mundo pierde su orden, el color no es más que un apelmazado horrendo, salido de pesadillas; las personas, una amenaza en potencia, la traición que espera a cada vuelta. Pensamientos vacíos sin un rumbo, existencia que ha perdido su propósito ¿Habrían de caer a la oscuridad, o la esperanza aún late en los corazones vivos?

-Gaia nos une con cada paso y Selene nos vigila con su luz. Como miembro de la manada, nacido en esta y su cuidado, lo mínimo que puedes esperar de mi es confianza. Espero mis palabras encuentren un camino y que cuando la noche termine tu decisión este llena de sabiduría- contestó con un tono solemne, cerrando el pacto con la fuerza de la propia sangre. No tenía que decirlo, ni siquiera insinuarlo pero sería capaz de dar todo por cumplir su palabra, incluso la vida. No había lugar para segundos pensamientos, ni dudas que duraran lo que un pestañeo pues era una promesa de lobo a lobo, hombre a mujer, líder y consejero, amparando cada estrato de la vida en la extensión de sus intenciones. Luego de dedicar unos segundos al silencio dispuso sus oídos al siguiente tema en cuestión. Frunció el ceño sin poder evitarlo, extrañado y a la vez sorprendido por lo que escuchaba. No tenía que ser un genio para encontrar las similitudes, ver el hilo que se extendía en dirección de una misma persona. No sabía quién era la descendiente de fieros guerreros pero… ¿Antigua chamán, auto-exiliada? ¿Cuáles eran las posibilidades? Inspiró profundo, intentando mantener la serenidad de pensamiento. Los espíritus tenían muy bien ideado como labrar las circunstancias para que el todo se dé de manera coordinada, tan intrínseca que sería imposible observar desde afuera.

Este no es más que un ejemplo de cuanto tienes que aprender a ver y oír. No lo olvides - se dijo a sí mismo, volviendo al mundo para dirigirse a Fenrir y devolverle una nueva respuesta – Tengo el presentimiento de saber a quién te refieres – Su mente volvió a escasos días atrás, a la escena en un granero, raíces moviéndose y en un final, tres lobos aullando a la luna. La flor, aquél regalo que Moira había entrado al lobo como mensajera de los espíritus, se mantenía cerca, escondida entre las pocas capas de ropa que portaba el consejero- Veré que puedo hacer al respecto, al menos si es para dar un poco de paz a tu espíritu- el hombre bajó levemente la cabeza como señal de respeto, poniéndose de pie.

-La paz solo puede conseguirse mediante la sabiduría, primero de uno mismo, y luego en su colectividad. No hemos de olvidar que las garras y espadas no son más que una herramienta de último recurso. Fenrir –se tomó su tiempo antes de volver a hablar, dejando que una sonrisa hiciera parte del trabajo- Me alegra que estés de vuelta, como seguro a todos aquí. No te preocupes, todo saldrá bien- volvió a extender su mano para palpar su hombro y luego retroceder unos pasos- Para lo que necesites, estoy solo a un aullido de distancia-

En el fragor de la batalla, cuando los fuegos se alcen, solo te harás más fuerte. Punta de lanza, escudo de acero, nacidos para una lucha eterna.
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Re: Círculo de Confianza [ Oren Astvinur]

Mensaje por Fenrir el Vie Sep 27, 2013 1:44 pm

Oren, siempre acertado, siempre sincero, siempre leal. Hijo de la Luna Media, protegido por el tótem de la Tortuga, un lobo medio, equilibrio perfecto del hombre y la bestia. Niegas suavemente con la cabeza a sus primeras palabras; no, sabes que no te arrepentirás de tu decisión por el simple hecho de que Oren, como Guardián de la Manada, tiene la paciencia y sabiduría que a ti, como líder, a veces te rehuye en medio de la tensión. Suspiras largamente, tu mente es un remolino de ideas, de pensamientos, de palabras no pronunciadas e ideas que no llegan a concretarse; el hilo de tu mente se centra en una sola cosa, en un solo nombre, es un solo desenlace: Guerra, inminente, dolorosa, innecesaria. ¿Podrían acaso los no-muertos, retroceder si temían se repitiera la caída del Clan Brodde?.

Gaia, madre, dame la fuerza suficiente para sostener mis decisiones.

Invocas en una muda plegaria a la Diosa de Todo, a la Creadora, a la Madre Tierra, rogando que, si no enviaba una solución, al menos te enviase la fortaleza suficiente para resistir, para avanzar contra aquellos que han decidido masacrar a los tuyos. Suspiras nuevamente y sonríes a las palabras del joven licano, claro, hacer lo posible para calmar tu espíritu, ¿cómo explicarle que su simple presencia logra calmar tu atribulada mente?, es como si aquel lobo irradiase un aura capaz de calmar a la bestia que se rebela en tu interior.

-La paz es algo que en estos momentos, Oren, no puedo aspirar a alcanzar. La bestia en mi interior ruge por venganza, exige el pago de sangre por los cachorros desaparecidos, quiere tomar en sus garras, la vida de aquellos que han tocado a mi familia-

Musitas algo sombría, cerrando los ojos un instante, como si aquello fuese capaz de contener al animal que pelea con todo por salir. Lentamente, las palabras de Oren te devuelven al plano de los vivos, al sitio real donde necesitas de toda tu entereza y fortaleza para hacer frente a lo que venga. La decisión está tomada, pronto, los Bosques de Fenrir serán visitados por tus hermanos, una vez más, los tres clanes se unirán en un Gran Concilio.

-Que sea lo que Gaia quiera que sea-

Musitas con delicadeza, más para ti que para el joven lobo que ahora, posa su mano sobre tu hombro en un gesto reconfortante, fraterno, demostrando su apoyo en los negros momentos por venir. Asientes a sus palabras y dejas que una sonrisa algo velada de por terminado ese encuentro, tienes mucho que preparar, heraldos que enviar y cuestiones que decidir.

-Te haré saber cualquier situación que pueda surgir-

Murmuras con la cabeza en alto, levantándote de la silla, caminando a la ventana y escuchando los suaves pasos de una cachorra, Airen, la pequeña que por designio de sus padres, estaba sirviendo en tu morada con la intención de que, algún día, pudieses tomarla bajo tu tutela personal.

-Airen, pequeña, escolta a Oren a la salida y manda llamar a los heraldos, hay mucho trabajo por hacer-

Le sonríes a la pequeña y luego a Oren, agradeciendo con la mirada y un suave gesto su ayuda y sus palabras, que fueron bálsamo para tu atribulada alma.
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Re: Círculo de Confianza [ Oren Astvinur]

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