Quinquaginta

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Quinquaginta

Mensaje por Elise von Odenssen el Lun Jul 28, 2014 5:14 am

La deidad de sangre sin lugar a dudas se había mostrado bondadosa con el pasar de los años, permitiéndole volver a casa de una sola pieza. Tal vez, incluso en aquellos momentos de flaqueza para la casa de sangre británica, no estaban del todo olvidados.
 
Si bien la quietud representaba un privilegio en momentos de estudio, llegaba a ser desquiciante. Para fortuna de ella, apenas a su llegada, la fortaleza parecía gozar de mucho movimiento; por desgracia para todos, el motivo que mantenía activa a la orden, no era de algarabía. Y sin importar donde plantara los pies, el terreno no daba indicios de mejorar, el paso siguiente era incluso más incierto que el anterior.
 
Había abandonado las estancias inferiores tras la informativa conversación que había sostenido con Arcueid y McArthy, con tan sólo unas horas, ya tenía una extensa lista de pendientes. Sin embargo, era imperante atender los asuntos urgentes de entre todo lo importante y en ese preciso momento, uno, era el que más la inquietaba si era franca consigo misma.
 
Perdiéndose entre las galerías aguardó a que una cortesana se interpusiera en su camino para poder encontrar el objeto de su búsqueda.
 
Solicita la preciosa doncella le guío por los pasillos hasta conducirla a una habitación en especial que no era la suya. Aunque recordaba con escalofriante precisión palmo a palmo de la gran catedral raphaelita, había un enorme hueco de información que con el pasar de los días iría llenando.
 
Durante el camino se aseguró de preguntar lo imprescindible, lo mejor sería que aquella alcoba estuviese vacía para esperar a su dueño, aunque la cortesana en un principio se había negado a darle acceso a la habitación, terminó por persuadirla que no debía —ni podía— negarse. Vaya que sería una gran sorpresa y Elise tenía una especial afición por dar la primera impresión que ella deseaba, en especial tras tantos años en los cuales más de una ocasión no creyó que regresaría para contarlo.
 
Aguardaré aquí, gracias por guiarme— indició una vez dentro de la estancia caminando hasta el fondo sin dar mayores atisbos de interés en lo que yacía dentro de esas cuatro paredes— le ruego por favor le anuncie al joven Huhtmaki que tiene una visita aguardándolo en su alcoba— se volvió a ver a la doncella sosteniendo una sensual sonrisa—como un favor especial, le pediré que no le diga que soy yo y en especial… mucha discreción.
 
Finalizó y toda la reticencia de la cortesana había palidecido recibiendo la sonrisa de la danesa. En cuanto la puerta se cerró inhaló profundo, aquel lugar tenía la esencia de su morador en cada rincón, lo cual la instó a recorrer las cortinas, abriendo el ventanal del habitáculo y dar la bienvenida al frescor de la noche.
avatar
Elise von Odenssen
HIJOS DE RAPHAEL
HIJOS DE RAPHAEL

Mensajes : 44

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Quinquaginta

Mensaje por Dennan Huhtmaki el Lun Jul 28, 2014 6:07 pm

Sus pasos se escuchaban firmes y seguros por los pasillos de la fortaleza, los parámetros de seguridad de por sí habían aumentado luego del atentado... La visita de los Donovan no había hecho más que levantar aún más aquellos índices. Malditos todos, malditos los traidores, malditos los Donovan y sus parafernalias... Ni siquiera podía salir a una buena caza, al parecer incluso los Licanos habían cesado ligeramente sus movimientos... ¿Qué significaba aquél silencio?

Su mirada se encontraba fija en un punto inexistente, reflexivo mientras caminaba por aquellos pasillos, un cigarrillo se ubicaba en sus labios a medida que el humo parecía dejar un rastro del camino que el finlandés iba creando a medida que avanzaba. Nadie existía en aquél momento, su mente se encontraba totalmente ocupada ya con sus propios problemas como para prestar atención a algo más. La traición de Rowan ante sus ojos, aquella misión suicida que encomendaron contra Galliard... ¿Quién manejaba aquellos hilos? Nada calzaba... sin duda necesitaba información pero... ¿De donde?

Unas delicadas manos detuvieron su andar, retirándolo así de su ensimismamiento, su cristalina mirada se dirigió hacia aquella persona: Una cortesana.

"Huhtmaki, ¿No?"

Su ceja se arqueó y asintió lentamente, al momento que daba una lenta aspirada a su cigarrillo como única respuesta.

"Este... no sé cómo decírselo... Pero hay una dama esperándolo en su habitación... Le dije que no lo hiciera, pero insistió hasta el cansancio. Como punto extra... dijo que no le dijiera quién era...

Dicho ésto, la cortesana hizo una sutil y delicada reverencia, para luego correr a atender asuntos notablemente más importantes que funcionar de mensajera.

¿En mi habitación...? -Murmuró mientras su ceño se fruncía, y su siniestra acariciaba suavemente el mango de su fiel arma oriental- Te juro que si eres tu Rowan... -Dijo ésta vez con un poco más de molestia, y sus pasos se apresuraron hacia su habitación. Los pasillos se acortaron rápidamente, los guerreros Raphaelitas no parecían más que sombras a su alrededor... Simples siluetas que en aquél momento no llamaban la atención del vástago. Tenía una sola misión en aquél momento y era precisamente en su lugar de descanso.

Se detuvo frente a la puerta, dió un suave suspiro y observó hacia los costados, esperando el momento en el que no hubiese nadie por los alrededores y, al estar seguro de aquello, abrió la puerta de una fuerte patada, alzando hacia el frente su fiel arma de fuego, la cual le había acompañado tanto en su mortalidad en la guerra mundial, como en su vida de sicario en la inmortal.

Toc toc... -Sonrió burlescamente al momento de dar la patada para así apuntar a aquella silueta que debería encontrarse en su habitación... Sus ojos se abrieron notablemente, su ceño fruncido parecía calmarse lentamente y... aquella sonrisa se acrecentó en sus labios.

Vaya sorpresa... ¿Qué estás haciendo aquí...? ¿No te enseñaron a tocar...? Heh...~ -Finalmente, bajó su arma de fuego y cerró con seguridad la puerta tras sus espaldas-
avatar
Dennan Huhtmaki
HIJOS DE RAPHAEL
HIJOS DE RAPHAEL

Mensajes : 71

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Quinquaginta

Mensaje por Elise von Odenssen el Dom Sep 28, 2014 2:35 am

Se permitió el privilegio —y tal vez descaro— de salir a la estrecha terraza, sólo sus manos más heladas que la misma cancela forjada se sostenían contra el pasamanos, empinada ligeramente para ver el jardín pisos más abajo. A los ojos ignorantes de cualquier espectador en las inmediaciones, sólo había una preciosa muñeca de fría porcelana disfrutando del frescor de la noche. Pero no Ella. 

En su desquiciante quietud la mirada gris iba intempestiva de un lugar a otro, adivinando el mecer artificial de los árboles muy en la distancia, los paseos preestablecidos de la guardia de la catedral. Repuso su propio pensamiento, había mucha energía llenando los límites de la fortaleza y un fantasmal silencio en sus adentros.

Simplemente no le gustaba..

Incorporándose, se busco entre la capa la cigarrera de latón, extrayendo un cigarro se lo colocó entre los labios pero sin indicios de encenderlo pronto.

"Toc-toc..." Escuchó tras la puerta y durante ese etéreo segundo creyó que al fin las décadas le habían dado un poco de tacto al joven que conoció en Aberdeen. Pero con el estruendo que le siguió se dio cuenta de que seguía siendo el mismo de otrora... Para la sensibilidad de su oído no paso desapercibido el sonido de un arma en la cercanía, pero aún el no lograba hacerla sentir en peligro.

¿Así recibes a todas visitas?— sabía que era de pésimo gusto responder con otra pregunta pero la frase por sí sola pugnó por salir al tiempo que giró sobre las botas para volverse a verlo, tal vez no con una sonrisa como la que ella recibió de él; pero si con una mirada más afable y menos glacial que la que le había dedicado aquella nevada noche de Escocia— A mi también me da gusto ver que tu cabeza sigue sobre tus hombros...

Había añadido aquellas palabras y al parecer aunque sostuviera el cigarro apagado entre los labios no entorpecía sus palabras al hablar. Regresó sobre sus pasos para internarse de nuevo en la alcoba y encararlo con todo su portento, realizando el obligado escrutinio sobre Dennan después de tantos años, concluyendo que seguía de tan buen parecer como entonces.

Si te preocupa, la cortesana que envíe a llamarte es quien abrió tu alcoba para mi— dijo con solemne tesitura y poco interés, no estaba muy preocupada si él creía que se había infiltrado en su habitación— ¿y qué hago aquí? Estoy de regreso... Dennan...

Fue todo lo que le diría de momento, quería que si él debía decirle algo fuese por sí mismo y no por influencias de ella. Tampoco estaba dispuesta a decirle que la sangre la había llamado de nuevo a casa ante la caída del padre... Los días sin descanso y sin lograr su objetivo que la había llevado a marcharse en un inicio.
avatar
Elise von Odenssen
HIJOS DE RAPHAEL
HIJOS DE RAPHAEL

Mensajes : 44

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Quinquaginta

Mensaje por Contenido patrocinado


Contenido patrocinado


Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba


 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.