Caso I : Visita a Madame Luciare

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Caso I : Visita a Madame Luciare

Mensaje por Marca del Lobo el Lun Abr 07, 2014 8:26 pm

'Visita a Madamme Luciare'






Caso I- 'No vayas por ese lado del río'


Un taxi esperando en el aeropuerto por dos jóvenes fue el que recibió al duo de muchachos. Seguramente Luke había llegado antes que ellos y se encontraba actualizando información con el Cardenal de la Catedral de Nueva Orleans y , quizás por eso, los dos jóvenes criados de formas tan diferentes uno del otro, con caracteres tan distintos, se podrían llegar a sentir extrañamente solos en aquel sitio desconocido.

El taxista no habló durante el camino por lo que podría pensar que era contratado por la iglesia pero no tenía idea de a qué se dedicaba alguno de ellos dos. En la radio sonaba una canción que posiblemente parecería una mala treta del destino o un guiño de Dios si éste existía dado el sitio a donde ambos se dirigían. El silencio incomodo y la voz del cantante de blues hizo que el taxista levantase la mirada y les viese a ambos por el espejo retrovisor – No son de por aquí…- dijo con voz rasposa, esperando una respuesta de alguno de los dos. Rápidamente marcó con la mano diestra la radio y golpeó con la punta de los dedos la misma –Quien me contrató me dijo que los lleve a la calle St Louis. Dijo que era su tío y que ambos eran de por algún lado de Estados Unidos o algo así – su voz y su forma de hablar mezclaba extrañamente el francés con el ingles, en una gramática descuidada.

Cuando detuvo el taxi, ambos muchachos se vieron en una ciudad en la cual lentamente comenzaba a oscurecer. Sin embargo, las calles estaban llenas de artistas callejeros que cantaban y tocaban sus guitarras, felices como si no existiese un mañana. Sin embargo, algo había en el aire y ambos jóvenes lo sentirían como un pésimo presagio. ¿Dónde vivía esa mujer? Sería fácil adivinarlo pues un cartel en letras relucientes les esperaba a menos de una cuadra de dónde el taxista se detuvo. Pero entonces, la mirada del hombre se dirigió a ambos y asintió con la cabeza – Tengan cuidado, muchachos. En la noche, cosas raras pasan por estos lados. Y me juego la mano que esa mujer…- miró por encima de la música y el festejo, dirigiendo sus ojos directamente al local que despedía una luz roja - …tiene algo que ver con todo eso…-


_______________________________________

Novicios, para la misión contarán con un arma de fuego con municiones de plata benditas. El arma será a su elección pero recuerden, debe ser lo suficientemente cómoda para cargarla dentro de un bolso. En caso de ser un revolver, llevarán dos.

Contarán con tres cartuchos de munición, dado que rogamos a Dios que no estén disparando a lo loco en la ciudad y finalmente, armas de filo. Pueden ser lanzables o bien, cuchillos. Elijan las que le parezca y, nuevamente, les aclaro, llevar algo como una espada no solo será incomodo, sino que no puede esconderse con facilidad.

Luego de la misión, evaluaremos qué arma han usado más y con cual su pj se sintió más cómodo. Eso en un futuro, contará como habilidad adquirida en control de tal o cual arma.

Entre los objetos del bolso, tendrán cada uno una botella de agua bendita, la cual no actua contra vampiros en el foro, pero sabemos que en Nueva Orleans posiblemente se enfrenten a algo más. Iré actualizando la ficha de lo que vayan viendo en la biblioteca y como se pueden destruir. Además de un frasco de sal bendita y alcohol de quemar, bendito tambien. Si no fuman, les recomiendo llevar un encendedor.

Fuera de eso, muchachos, la cronica se abrirá con mi post y como bien saben, yo controlo a los pnjs. Esperen cualquier tipo de sorpresa y recuerden, son dos novicios en un lugar que no conocen. Actuen con sabiduría. Como iremos introduciendo criaturas a cazar mientras roleamos, saben que deben ser habiles y actuar como lo harían ustedes ¿Qué mitos han escuchado de las criaturas que les mostraré? ¿Cómo se las mata? Jugaremos mucho con ese tipo de cosas en el foro y las cronicas así que pueden tener libertad de movimiento. Pero recuerden, deben mantener el perfil bajo y eso implica no solo cuidarse de ser notados, sino de disparar las armas en una ciudad abierta y más, lastimar o ser vistos por civiles. Eso puede hacer que terminen presos y ...Luke se enojará mucho con ustedes en tal caso.








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Re: Caso I : Visita a Madame Luciare

Mensaje por Dema Ivanov el Lun Abr 07, 2014 11:16 pm

Había pasado el tiempo antes del viaje estudiando los libros dados por Luke y estudiando la cultura de aquella zona que como les hizo quedar bien claro el Gladius Luke. Antes de partir les fueron entregados sus objetos para la misión y todo lo que requiriesen, le dieron la opción de escoger el arma de fuego que desease, así que como buen ruso escogió un par de pistolas creadas en su país natal, la OTS-33, la cual le entregaron con tres proveedores y sus balas bendecidas. Además de permitirles llevar un arma de filo, tomó una daga, también les fue entregado un bolso el cual había decidido revisar durante el vuelo.

Durante todo el viaje prefirió no hablar sino observar en los elementos que habían en el bolso, el agua bendita si que sería de utilidad, bueno, siempre es de utilidad. ¿Sal? Bueno, tal vez si se la lanzaban a los ojos se los haría arder. ¿Alcohol? Bueno, luego descubriría su uso. A llegar un taxi los estaba esperando, al subir al taxi apenas si le dijo buenas al conductor pues él ya sabía a donde debía llevarles. Una canción bastante peculiar sonaba en la radio a la cual Dema prestó mucha atención ¿Por qué? Estaba cansado y quería relajar un poco la mente.

-Somos de Louisiana.- Expresó mientras esbozaba una pequeña sonrisa y miraba por la ventana el paisaje -Así es, estimado señor.- le dio una leve mirada al rostro del sujeto el cual tenía un acento algo raro. Al descender del vehículo se veía una ciudad algo alegre con sus artistas callejeros a los que muchos llamaban vagos pero que hacían algo bueno, algo bonito. La advertencia del taxista le hizo sentir algo raro en todo su ser, la gente sabe que lo que sucede o por lo menos algo sospechan, es raro que no hayan dado aviso ni nada, pensaba Dema mientras se terciaba su bolso de cuero -Vamos.- le dijo a Cesare mientras veía fijamente el local al que debían entrar, esta vez no cometería imprudencias al hablar, debía pensar bien lo que diría y observar detalladamente todo en aquel local, cualquier cosa les podía dar una pista del asesino que moraba en Nueva Orleans.

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Re: Caso I : Visita a Madame Luciare

Mensaje por Cesare Di Angelo el Mar Abr 08, 2014 5:44 pm

El viaje fue más agotador de lo que me esperaba. Sin embargo, y por irónico que suene, me permitió descansar lo que no pude hacer la noche anterior por estar leyendo. Tomé notas del libro de Espiritismo : Espiritus Familiares , y las anexe a las notas que tenía de los demás libros. Sin duda aquello me iba a servir.

En mi equipaje solo traía una mochila pequeña, con un cambio de ropa que Luke nos había enviado, además de mi Beretta, el cuchillo, y los demás objetos que se nos había entregado. Por supuesto traía mis notas conmigo. Hacía ya cuatro años que no usaba ropa de civil, así que me sentí algo extraño pero fue como si hubiese viajado en el tiempo antes de que mi familia fuese asesinada. Decidí deshacerme de esos pensamientos, no podía ir a una misión con algo así en mi mente, necesitaba mantenerme sereno.

Un taxo nos esperaba a las afueras del aeropuerto. Dema y yo no habíamos cruzado muchas palabras y en el taxi no fue la excepción. Una canción sonó en la radio del taxi, parecía una broma. Esa era la canción de la que se hablaba en la carta que Luke me enseñó. Fruncí el ceño pero entonces me dí cuenta de que el taxista nos miraba por el retrovisor
Asentí a lo que dijo Dema, el taxista no hizo más preguntas al respecto. No sabía si estaba al tanto de quien eran ellos, pensó que seguramente lo habían contratado para llevarlos al sitio sin hacer muchas preguntas pero más valía no decir alguna indiscreción.

—Así es, nuestro tío nos dijo que sería bueno para nosotros venir al centro de Nueva Orleans en esas fechas. Ya sabe, por el Mardi Gras.— Me sorprendí a mi mismo hablando un inglés bastante decente, si bien de repente me daba por remarcar demasiado las "r" o no pronunciar bien las palabras, la noche anterior y luego de terminar mi lectura me había dedicado a practiar mejor mi inglés mientras escuchaba algo de jazz. Durante el viaje continue practicando, aunque tratando de que no se dieran cuenta de ello.

Una vez que el taxi se detuvo y bajamos del coche, antes de avanzar el taxista nos dijo algo que me dió muy mala espina. Además, el ambiente de Nueva Orleans, a pesar de ser en apariencia altamente festivo -definitivamente me recordaba al Carnaval en Venecia, pero menos..elegante-, una extraña sensación de peligro se dejaba sentir.

—Gracias por la advertencia. Estaremos al pendiente— dije antes de que el hombre se fuera en su taxi. Mire a Dema. Estaba seguro de que el también había sentido aquella sensación. Dema me dijo que lo siguiera y ambos nos dirigimos al local. Mientras avanzabamos le comenté en voz baja:

—Al parecer esa mujer no tiene una buena reputación en este lugar. Hay que ser cautelosos— antes de llegar observé a las personas que tocaban sus instrumentos y cantaban mientras unos cuantos más bailaban al son de la música. Si algo había aprendido la noche anterior mientras leía algo que encontre sobre Nueva Orleans era que a la gente le gusta mucho hacer ese tipo de cosas en las calles. Para tener un asesino suelto entre sus calles se veían muy  alegres, supuse que era el efecto del Jazz.Y debo ser sincero, el Jazz me había gustado mucho, así que no pude evitar tararear la canción mientras avanzabamos hacía el local. Mentalmente recordaba mi nombre falso: Michael Dubois, vivo en la provincia de Luisiana, hemos venido a Nueva Orleans a ver el Carnaval de Mardi Gras y a familiarizarnos con lo que esta ciudad pueda ofrecernos.

Deje que Dema fuese adelante de mi. El era el mayor y debíamos actuar como dos hermanos que iban de visita. Lo normal sería que el mayor guiara al menor. Nos pusimos frente al sitio que era nuestro destino. Observe alrededor con la mayor discreción para asegurarme que nadie nos siguiera u observara de forma extraña. Entonces nos dispusimos a entrar

—Buenas Tardes— dije al aire, en espera de que la mujer saliera y nos atendiera.
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Re: Caso I : Visita a Madame Luciare

Mensaje por Marca del Lobo el Vie Abr 11, 2014 1:16 pm

'Visita a Madamme Luciare'






Caso I- 'No vayas por ese lado del río'


La melodía de los carnavales sonaba de fondo , iluminando una calle que iba perdiendo el color a medida que pasaban las horas. Sin embargo, el rojo de los carteles que estaban en el interior, sumados a la luz que emitía el local desde dentro parecía titilar como si se tratase de un antro de mala muerte. Luke jamás habría permitido que sus novicios pisasen un lugar así de no ser absolutamente necesario. De hecho, su pensamiento al respecto estaba completamente negado dado que, en realidad, los prefería siempre resguardados allá, en el area del Vaticano y no del otro lado del mundo.

En el instante en que los jóvenes ingresaron al lugar, el hedor a sahumerios de sándalo les golpeó en la cara mientras veían a varias mujeres, blancas y morenas, hablando entre sí. Las miradas de las mismas se clavaron en ellos como si de dagas se tratase, mientras susurraban entre ellas. Una se puso de pie, de piel blanca como el alabastro y los ojos delineados en negro intenso mientras sus labios rojos resaltaban en su cabellera negra. Llevaba un vestido de flores mientras extendía la mano y tomaba a Dema, el primero que ingresó para invitarle a seguirla – Han de venir para ver a Madamme – dijo en una extraña tonada que mezclaba el ingles con el francés, normal en  Nueva Orleans. La muchacha sintió los dedos de Dema helados y por un instante, sus ojos se posaron en él - ¿vienes a ver tu suerte? – preguntó. Veía de reojo a Cesare mientras volvía los ojos a una de sus compañeras y ésta se ponía de pie, caminando al otro muchacho – Madamme Cesare no atiende en grupos. Cada consulta es personal – agregó la otra muchacha, extendiendo sus brazos a Cesare, envolviéndolo con éstos mientras lo alejaba de su compañero. A diferencia de la primera, esta muchacha tenía la piel morena y los ojos verdes como si de esmeraldas se tratasen. Ambas poseían un cuerpo escultural y melenas que olían al dulzor de alguna que otra planta que era difícil de especificar. Cuando hablaban miraban a los ojos mientras buscaban llevar a los jóvenes, cada uno, a una habitación diferente – Madamme los atenderá en solitario – dijo la primer mujer a Dema para luego sonreírle – Yo me quedaré contigo mientras ella empieza con tu ¿amigo? – preguntó volviendo los ojos a Cesare quien era llevado a una habitación de cortinajes rojos.

¿Dónde los había mandado Luke? ¿No era una adivina? Porque eso parecía más bien un antro de mala muerte. De fondo sonaba la música. La habitación se abrió a Dema, quien alcanzó a ver que, efectivamente, dónde él sería llevado de aceptar separarse de Cesare era a la parte ‘antro’ del sitio. Sobre un escenario mal armado había un hombre que cantaba a la vez que otros tocaban diferentes instrumentos. Y sentados en varias mesas, diferentes tipos de personas que miraban y coqueteaban con mujeres.

Sin embargo, en la habitación de cortinajes rojos donde Cesare iba a ser guiado solo había una mesa y varias velas alrededor. Frente a esta, una mujer de cabellos negros y piel del mismo color estaba sentada, cruzada de piernas, mientras clavaba sus ojos negros en los jóvenes extraños. No hubo un solo cambio en su gesto pero sobre la mesa habían varias cartas del tarot. Levantó una ceja esperando, mientras desacomodaba las cartas que habían salido en una tirada que nadie sabe para quién sería: El Diablo, el siete de espadas y el As de espadas.



-No temas, muchacho…- alcanzó a decir mientras estiraba los brazos a él en una clara invitación a Cesare , esperando que la otra joven alejase a Dema de él – La suerte no sonríe a los que temen…-








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Re: Caso I : Visita a Madame Luciare

Mensaje por Cesare Di Angelo el Mar Abr 15, 2014 12:33 am

Si algo he de confesar es que nunca, en mi vida, había visto un lugar así y mucho menos había sido tratado de esa forma por una mujer como la que ahora me conducía a un cuarto.
Desde el momento en el que entramos, la vista del sitió provocó que mi ceño se frunciera y mirara alrededor tratando de entender en donde estaba. Hasta hacía 5 minutos tenía en mente un lugar si raro, pues estabamos hablando de una bruja, pero aquel sitio era como aquellosburdeles de los que había leído en algún libro. Nunca había estado en uno, pues mis prioridades en la vida no me habían permitido llegar a un sitio de ese tipo, pero estaba seguro de que así era como deberían verse en la vida real.

Una joven interceptó a Dema en cuanto entramos y me dedicó una mirada para luego mirar a una de sus compañeras y que ella se dirigiera a mí. Estaba por detenerla y decirle que dejara de portarse así con nosotros cuando recorde que no se suponía fuesemos enviados de la Iglesia, sino dos simples muchachos de provincia buscando diversión, entretenimiento y ¿porque no? alguna noche loca. En una fracción de segundo, mi rostro cambió de ser sumamente serio y calculador a radiar de alegría e ingenuidad. Miré a la chica que me rodeaba con sus brazos y el contacto de su cuerpo con el mio me ponía nervioso, pero me trague los nervios y sonreí como imbécil, para voltear y mirar a Dema que no se veía tan confundido o impresionado como yo, o eso creí ver en su rostro.



—Hermanos, somos hermanos señorita— le dije a la chica que estaba con Dema y volví mi atención  ala de ojos verdes que seguía abrazandome. En una situación normal donde no tuviese que fingir que era un provinciano o siquiera fuese ciudadano americano, habría empujado a aquella mujer pues el contacto que tenía conmigo me hacía sentir como un pecador. Sin embargo, en esos momentos era Michael Dubois y debía portarme como el. Bordee los hombros de la joven con mi brazo, le sonreí y dije:

—Bueno preciosa, llevame a donde está Madame Luciare

Y así fue como la cchica de ojos verdes me condujo a la habitación de cortinas rojas donde una mujer de cabello negro me observaba. Sentí como si sus ojos pudieran ver a través de mi piel y examinar mi alma, pero trate de parecer despreocupado, de todas maneras siempre me portaba así por lo que no era posible no fingir una vez más.

Pude notar como la mujer desacomodaba tres cartas largas, me dí cuenta de que eran cartas de tarot y de repente me hablaba:

—No tengo miedo, buena mujer, simplemente estoy algo impresionado. Me esperaba un lugar....diferente— Entre en la habitación y solté a la joven que me escoltaba, no pude evitar girar mi cabeza hacia atrás para ver que había ocurrido con Dema pero ya no lo tenía al alcance de mi vista. Regrese mi atención a la mujer de las cartas y sonrei— Así que usted es Madame Luciare ¿no es cierto? ¿Puedo preguntar para quien es esa tirada?—dije señalando las 3 cartas que yacían en la mesa. En cuanto las ví: el diablo, el siete de espadas y el As de espadas. Sabía que el Diablo es parte de los Arcanos Mayores del Tarot y que, por muy mala señal que uno pueda creer que se nos está enviando al ver al más grande enemigo de nuestro señor en dicha carta, su interpretación podía ser, al igual que con la carta de la Muerte, tomada de forma érronea. También se que el siete y el as de espadas son Arcanos Menores, pero no tengo el conocimiento preciso de lo que significan, así que me limité a esperar a que la mujer frente a mí me diera alguna señal.
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Re: Caso I : Visita a Madame Luciare

Mensaje por Marca del Lobo el Vie Abr 18, 2014 4:52 pm

'Visita a Madamme Luciare'






Caso I- 'No vayas por ese lado del río'


La visión sombría de la hermosa mujer no podía ser sino inquietante. Sentada con una pierna cruzada sobre la otra, con su mirada puesta sobre el recién llegado, casi tan intensa que parecía incapaz de parpadear. Los cabellos negros caían sobre sus hombros desnudos y, a pesar de tener esos ojos que parecen estudiarlo todo, la mujer sonrió levemente a Cesare. El silencio fue su primera respuesta hasta que el chico se sentó sobre la mesa. Levantando una ceja a la vez que se acercaba a la mesa para posar en ésta sus codos, ella unió ambas manos a la altura de su rostro y posó su mentón sobre éstas. Esas uñas pintadas de rojo intenso y esa mirada tan hipnotizante hacía difícil a un hombre no sentirse intimidado ante una mujer así.

-¿Un lugar sin tantas mujeres? – preguntó con elegancia, extraña y atípica capaz de recordarle a uno a esas mujeres africanas que se dedican al modelaje. Rompió el contacto visual con un movimiento de su diestra mientras negaba con la cabeza – Oh, no deberías preocuparte. Los hombres vienen aquí a buscar diversión además de respuestas. – diría a la vez que colocaba su espalda en el respaldo de la silla y volvía a mirar al muchacho frente a ella – Esta tirada es para mí… - respondió con lentitud, volviendo sus ojos negros a las cartas y luego, al muchacho ante ella para terminar abriendo sus brazos y colocándolos en el apoyabrazos del sillón – El diablo simboliza aquello que está vinculado con los instintos más básicos del ser humano…como la lujuria; la soberbia…la mentira …- diría a la vez que su rostro se volvía pétreo como el de una gárgola y levantaba la mirada al muchacho ante ella – El siete de espadas te muestra a un hombre que entra en el campamento de su gente y se roba cosas que no debe robar. En el tarot habla del engaño…el fraude…-diría lentamente mientras sus ojos volvían a bajar a la última carta del tarot de Ryder – Y el as de espadas simboliza la caída de las máscaras …- su mirada parecía cambiar a la vez que los dedos de su diestra se movían lentamente, golpeando con sus uñas el sillón, de manera nerviosa. – Parece que alguien el día de hoy tratará de engañar a Madamme Luciare. – dijo con los labios presionados y el gesto endurecido.

Pero entonces, soltó una carcajada echándose ligeramente hacia adelante y volviendo a juntar las cartas en un mazo completo – ¿Puedes creerlo? ¿Qué tipo de iluso sería capaz de tratar de emboscar a una bruja? -








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Re: Caso I : Visita a Madame Luciare

Mensaje por Cesare Di Angelo el Sáb Mayo 03, 2014 8:34 pm

—Bueno, no lo sé, en realidad no conozco como manejen los lugares de adivinación acá en Nueva Orleans. He de suponer que es cuestión de cada quién— me recargué en mi asiento y le sonreí ala mujer frente a mí. Su mirada tan intensa me incomodaba bastante pero no podía ponerme nervioso, no iba apermitir que me descubrieran tan pronto.

La mujer dejo de verme y movió su mano derecha para no darle importancia al asunto.Continue sonriendole y asentí

—Y no los culpo, las tensiones de un día de trabajo deben dejarlos agotados y tener un sitio como este es como entrar al paraíso— Dudaba que el paraíso fuese de esta manera, más bien el Infierno sería algo así pero ahora era solo un provinciano y debía creerme mis propias incoherencias.

Madame Luciare me explicó que la tirada era para ella. Observé con interes las cartas, pues comenzó a explicarme que significaba cada una. Instintos básicos del ser humano...sabía que la carta del diablo no era tan amenazante, o al menos a mí no me parecía así. El as de espadas, según ella, era algo sobre engaño y fraude. Asentí asu comentario fingiendo mucho interes en aquello, sin embargo una sensación muy extraña comenzó ainvadirme ¿acaso ella sospechaba algo?. Seguramente así era, pero yo también tenía mis sospechas sobre ella... el asesino del río, el vudú, los hijos de la sangre, se que todo eso estaba relacionado de alguna manera pero no acababa de completar el rompecabezas y, según Luke, esta visita debía darme más pistas para completar ese puzzle.

Y entonces ella mencionó el significado de la carta de Ryder. La expresión de la mujer se endureció al tiempo que me miraba. Sus labios habían formado una sola línea por la presión que ejercía en ellos. Sostuve su mirada con seguridad. Yo era un provinciano ahí, no tenía nada que ocultar...

Cuando ella se rió y juntó sus cartas, eche un rapido vistazo al entorno en busca de algo que me indicara si había o no peligro. Definitivamente ella estaba sospechando algo pero no tenía pensado darle más motivos.

—Claro, Madame, es un pensamiento bastante ilógico si me lo permite. He escuchado que usted es alguien con un gran poder y es por eso que vine a verla. Mi...hermano y yo tenemos dudas sobre lo que nos depara el destino, hemos tenido muchos problemas y a veces pensamos que la suerte nos ha abandonado. Además, al llegar acá he escuchado rumores sobre una especie de... ola de asesinatos que ponen en peligro nuestra seguridad.—hice una pausa mientras recargaba mis manos tras mi nuca, adoptando una posición mucho más relajada, tratando de sonar como si lo que diría a continuación lo considerase una tontería— Un tipo en el aeropuerto me contó que para estar a salvo de aquel asesino necesitaba comprarme un amuleto. Sin embargo, nunca me dijo que amuleto era y pensé que talvez usted podría ayudarme. Nuestro plan original era venir a que nos leyera la fortuna pero, si puedo abusar de su amabilidad y si está entre sus posibilidades sugerirme algún amuleto, se lo agradecería. Soy un chico joven ¿sabe? Todavía no disfruto de todos los...placeres que esta vida ofrece y no me apetese morir a manos de un asesino en un sitio lejor de mi hogar.

Sonreí una vez más a Madame Luciare, esperando que mi desafortunada historia la conmoviese.
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Re: Caso I : Visita a Madame Luciare

Mensaje por Marca del Lobo el Sáb Jun 14, 2014 9:42 pm


Don´t go by the river

Madame Luciare



 

-Eres un muchacho muy tierno…- diría su voz a medida que veía las cartas sobre la mesa. Las cartas paseaban por entre los dedos de la mujer mientras vuelve a posar sus ojos sobre el joven Cesare. ¿A Dema le estaría yendo mejor? Eso no podía saberlo. De hecho, en ese sitio donde él estaba apenas sí podía escucharse el sonido de la música que llegaba más allá de la habitación. Las risas de algunas mujeres…Las voces de algunos hombres. Todo aquello parecía ser ajeno a la mujer bruja. Pero seguramente Cesare no tendría tanta suerte en ignorarlo.

-¿Un amuleto contra el asesino del rio? –La voz grave de aquella era extraña, en una mezcla de sabiduría y seducción. Sus ojos permanecían viperinos sobre el muchacho cuando movió apenas la cabeza hacia su hombro diestro – El asesino del Rio no mata por matar, querido. No has de temer si estás aquí por razones…nobles – nuevamente sus labios rojos delinearon una sonrisa al bajar los ojos a sus cartas – Los lugareños dicen muchas cosas pero nada entienden. Esos que encontraron muertos en las riveras no eran más que chismosos infelices que venían de la tierra Catolica. Nueva Orleans siempre fue mal vista por los fanáticos religiosos porque temen lo que desconocen y envían gente para buscar meter sus narices donde no les importa – su voz era severa y, cuando colocó el mazo frente al muchacho, sacó una carta dada vuelta, colocándola ante él. Sus ojos no veían la carta ni la mesa, sino directamente a Cesare –El asesino del Rio no es más que un justiciero. En otros tiempos, esos mismos que vienen a buscar información, mataban a los nuevos. Nos trataban como hijos del demonio. Él es nuestro mesías, muchacho…No te tocará si tu no miras donde no te importa…Pero tú no has venido por eso ¿verdad? Tu deseas saber tu futuro… ¿Cierto?-
Silencio. Un silencio tal que parece carcomerlo todo. Y entonces, en el mismo sitio donde había ido Dema, una melodía demasiado conocida llegó a los oídos de ambos.

Dema estaba sentado en su lugar, con una mujer en brazos mientras veía incomodo a su alrededor. Un hombre de sobretodo oscuro y sombrero comenzó a caminar por entre las mesas, mientras el silbido de sus labios sonaba con calma. La melodía de esa canción vieja que tanto Dema como Cesare conocían.

“Who shivers when they hear about voo-doo?
Don't lie to me, boy, I know you do!”


El cazador levantó la mirada y le siguió con los ojos pero la mujer rápidamente le tomó del rostro, buscando impedir tal contacto visual. Los hombres que estaban sobre el escenario comenzaron a tocar con la guitarra criolla la canción que ese hombre había comenzado a tararear con voz grave y entonces un cantante de una treintena de años comenzó a cantar a viva voz. Dema buscó sacarse a la mujer de encima y entonces, comenzó a seguir a esa silueta de sobretodo notando que varias mujeres se ponían entre él y aquel. Tonto novicio…Pasar desapercibido nunca había sido algo en lo que fuese bueno.

Don't go by the river side,
(Don't go by the river side!)


Sus brazos ya habían apartado a varias mujeres y sus pasos le llevaban cada vez más cerca de aquel hombre que detuvo su paso casi como si estuviese esperándole.

Said don't go by that river side,
(Said don't go by that river side!)


La música parecía golpearle en la mente casi como si buscase penetrar más y más profundo en sus miedos.

Don't go by the river side,
(Why's that?)


Cada paso la silueta se hacía más y más cercana hasta que la mano de Dema se extendió hacia ese hombro cubierto por sus ropas pesadas.

'Cause you might meet me if you do!

Y entonces, la figura se movió, girándose para verle. Una sonrisa macabra en sus labios partidos con los que sostenía un cigarrillo mientras sus dientes amarillentos resaltaban en un apestoso aliento a humo y carne.

El cabello lacio de un lado cubría uno de sus ojos y el único que veía el congelado Dema era esa pieza de vidrio, tan tiesa e inanimada que sintió como toda su piel era recorría por un escalofríos. El novicio se echó hacia atrás ahogando un grito pero la música no cedió sino que continuó mientras aquel joven notaba como cada pulgada de su cuerpo se contorsionaba en un gesto de pánico.
-Jejeje mira lo que tenemos aquí – susurró la voz gastada de aquel ser siniestro. Todos los que estaban cerca seguían con sus tareas. Era como si estuviesen sumidos en un mundo ajeno a aquel ser que ahora veía fijamente al novicio Dema.

Sin embargo, Luke había sido inteligente. Sabía que enviar dos novicios solos contra un asesino que bien podría ser cualquier cosa menos humana no era algo bueno. Por eso, otro hombre estuvo todo ese día en aquel lugar esperando en un rincón mientras tomaba un trago tras otro y veía las bellezas femeninas contornearse sin pudor. El único que, entre todos, no ignoraba la escena que estaba por darse.
____

-Levántate, hijo – susurró el hombre de sombrero y tapado – Solo es un dolor de cabeza – agregó. En realidad, Dema estaba sufriendo la mirada directa de una de las razas más temibles de todas. La mirada de la locura que hacía que viese en su mente las peores cosas que podría imaginar.

La cordialidad de la dama había desaparecido. Ahora ante Cesare solo había una carta al revés.
-Esta carta te representa a ti, querido. – sonrió la dama y entonces tomó la carta por la punta inferior y la giró, colocándola cara arriba: El sumo Sacerdote. – Ya veo…- susurró y, en ese instante, sus manos se colocaron bajo la mesa y empujó la misma hacia el muchacho, lanzando al aire el mazo, las velas y demás -¡¿Creíste que podrías engañar a Madamme Luciare!?- Exclamó en un rugido.






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Re: Caso I : Visita a Madame Luciare

Mensaje por Félix Fawkes el Dom Jun 15, 2014 3:37 am

Humo. Avaricia. Música. Lujuria. Los placeres carnales se mezclan con la codicia, el alcohol y los pecadores. Una sala llena de todo eso, juglares cantando, borrachos festejando, mujerzuelas mostrando sus carnes para satisfacer el placer de unos pocos y su propia ambición monetaria. Este lugar no es el infierno, pero sería una de las entradas. O al menos eso es lo que piensa el hombre sentado en la esquina, aquel con el interminable cigarrillo en la boca, rodeado de humo y misterios. Félix no se esconde, no tiene por qué. Lleva su traje de alta costura traído desde Hungría para él, tal como se lo especificó a aquel sacerdote en Roma. Es un soldado que vive su vida de una forma sencilla, excepto con aquellas pequeñas cosas que lo acompañan siempre. Si cualquier día puede ser el día de tu muerte, ¿por qué no abrazar el final bien vestido? No es que a Dios le importe, pero una elegante cortesía no le hace mal a nadie. Claro que dicho traje hecho especialmente para él no consiste únicamente en la estética, tiene otras utilidades.

Félix Fawkes observa toda la escena. Espera. Es un hombre paciente, podría observar a los ojos del mismo Satanás durante mil años antes de parpadear siquiera una vez. Cierta vez se quedó tanto tiempo mirando un reloj que pudo ver perfectamente como la manecilla más pequeña daba una vuelta entera. Félix mira y no se deja caer en la tentación. Conoce los pormenores de la misión, el mismo Provincial se los explicó a través de una carta. Un vampiro, o alguna criatura similar, está causando desastres en New Orleans. ¿Las órdenes? Asesinarlo y hacer como si nunca hubiese estado allí. Ni el vampiro, ni ellos. El por qué enviar primero a unos novicios a semejante empresa es algo que se le escapa a Fawkes, pero su trabajo no es cuestionar a sus superiores. No, su tarea es encontrar, matar y limpiar. El Gladius Dei repasa mentalmente su inventario, palpando de vez en cuando las dos dagas de plata que lleva ocultas en sus pantalones, así como las dos pistolas de la misma condición encubiertas en su saco. De vez en cuando sale a cazar con una katana de plata traída desde el corazón de Japón, pero para esta misión resultaría completamente impráctica.

Sin embargo, eso no ocupa la completa atención del cazador. Félix también observa su entorno, calculando las distancias que lo separan de las diferentes salidas, numerando la cantidad de personas (dividiéndolos a su vez en masculinos y femeninos, afroamericanos y caucásicos, con tatuajes o sin ellos, promedio de altura y el porcentaje de alcohol en sangre de acuerdo a los parámetros de movimiento, del habla y de las reacciones de sus ojos). Realiza todos estos conteos de manual a través de sus gafas de sol oscuras, que le permiten observar sin que nadie sepa hacia dónde está mirando. Es bastante útil, de hecho, teniendo en cuenta que ya notó a más de cuatro prostitutas mirar hacia su lado. Es normal, desconocen su identidad, es un extranjero en su tierra y por ende un sospechoso, un posible enemigo. Una pregunta sobrevuela la mente de Félix: si un vampiro vive aquí, ¿cuántos más lo acompañan? ¿El cantante? ¿La dueña? ¿Seis de ellos? ¿Diez? ¿Quince? ¿Todos?

Finalmente aparecen los dos novicios, o al menos uno de ellos. Pero dada su presencia en este lugar, por descarte el otro debe acompañarlo. Claramente no tiene ni idea de dónde está parado ni lo que tiene que hacer. O, tal vez, lo que no tiene que hacer. Félix no aparta su mirada del chico en ningún momento, esperando que espabile y se quite a aquellas rameras de encima. Pero no va a ser tan sencillo, indudablemente, porque el anfitrión ya está en casa. Es temerario, piensa Fawkes, tiene la suficiente bravura como para hacer lo que se le de en gana. Vaya, ¿como todos los vampiros, tal vez? Monstruos repugnantes, son un insulto a lo que representa la sangre del Cordero de Dios. Félix no presta atención a la música ni a su letra, sólo tiene oído musical para Bach, Alberti u otros contemporáneos de la música clásica barroca. Sus ojos se fijan inquietamente en el objetivo y en la víctima, el ingenuo novicio, quien seguramente cayó en una suerte de hipnosis óptica.

Félix ya no puede quitarse una frase de la mente: El chico va a morir. Dos minutos, cinco minutos, no importa. Es cuestión de tiempo muy fino y preciso, por lo que es hora de actuar. Apenas segundos de acción son los que lo separan, por lo que descarta mentalmente sus pistolas casi de inmediato. El tiempo se congela y lo único que siente Fawkes es como su saco ondea en el aire al levantarse de la silla, como la palma de su mano siente la textura de la mesa frente a él al apoyarse en ella, como todo su cuerpo se eleva en el aire por medio de un salto, y por último como su mano libre accede a una de sus dagas. A partir de ese segundo, se abre un nuevo movimiento: Félix gira una vez antes de descender al suelo, y aprovecha la energía cinética de esa vuelta para flexionar el brazo, echándolo hacia atrás, y de esta forma aplicar un efecto resorte, devolviendo toda su extremidad derecha hacia adelante mientras sus dedos sueltan el arma de plata. El cazador no mira como la daga da vueltas por el aire para finalmente enterrarse en el ojo izquierdo del vampiro, penetrándolo hasta la misma carcasa trasera del cráneo.

El Gladius Dei vuelve a incorporarse, tomándose apenas unos segundos para enderezar sus gafas, y luego se gira hacia su enemigo. Uno de pie frente al otro. La sala ahora es silencio, sólo el humo de los cigarros reina en el lugar.
─Voy a hacer esto rápido. Dependerá de lo que le hagas al chico el que yo vaya a buscar a tus compañeros más tarde o más temprano. Al final todos van a caer.
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Re: Caso I : Visita a Madame Luciare

Mensaje por Cesare Di Angelo el Lun Jun 16, 2014 7:19 pm

—Así es, un amuleto, usted debe saber mucho de esas cosas. Yo no soy bueno con eso, nunca antes he tenido uno — y de hecho era verdad. Como tal un amuleto... nunca en la vida habría tenido semejante cosa, pues mi espíritu y todo mi ser había sido encomendado a Dios y no necesitaba nada de amuletos para llevar a cabo su voluntad. —Y vamos, yo sé que soy tierno, algún encanto debía tener ¿no?— sonreí ladino pues esperaba que eso me ayudase a crear una conexión con esa mujer. Si me ganaba su confianza podría sacarle muchas cosas... o eso pensaba yo.

Entonces ella comenzó a contarme aquello sin mas. ¿El asesino del río no mataba al azar? víctimas elegidas con anterioridad... debí haberlo suponido antes. Continué observando a la mujer frente a mí mientras hablaba observando sus propias cartas. Hacer la mención de los 'chismosos de la tierra Católica' me hizo sonreír pues irónicamente, yo era uno de esos chismosos. Obviamente ella no debía saber aquello.

Continue en mi posición relajada mientras ella continuaba hablando. Me preguntaba que le ocurría a Dema y si le estaría yendo mejor que a mí. Aunque, toda esa información que la mujer me estaba soltando sería sin duda muy interesante y útil para nuestro propósito. Mientras más hablaba más aumentaban mis sospechas sobre que el asesino del río era un Hijo de la Sangre, pero de alguna manera ella lo conocía, sabía como se movía y porque lo hacía. ¿Y si quizás tenía alguna especie de pacto con él? me estaba hablando de justicia y venganza...


Entonces, algo hizo clic en mi cabeza "Esos que encontraron muertos en las riveras no eran más que chismosos infelices que venían de la tierra Catolica" y "El asesino del Rio no es más que un justiciero", esas frases resonaron en mi cabeza.

La carta del Cardenal Delquiero decía que eran "cadaveres extranjeros crucificados a la orilla de los Rios Missisipi y Misouri". Y además argumentaba "Los cazadores evitan esta zona particularmente por el aura negativa que se respira".

Los muertos eran hermanos de la Iglesia...¿significaba entonces que el asesino del río sólo mataba a tipos como Dema y como yo?. Eso no me gusto nada...


La mujer tomó el mazo, sin mirarlo, colocandolo frente a mí. Yo baje la mirada hacía el mismo y pude apreciar como sacaba una carta. Esta vez me enderecé y me acerqué más a la mesa fingiendo interés pero manteniendome sereno. Necesitaba encontrar la forma para salir y avisarle a Dema que aquella misión era mucho más peligrosa de lo que creíamos.


—Así es, yo solo quiero saber mi futuro. Y si dice que...este justiciero no me hará nada pues, supongo que lo del amuleto queda del lado.— Mientras ella me hablaba trataba de poner atención a los ruidos de alrededor, Dema estaba del otro lado, si algo ocurría con él debía de estar atento.


Entonces ocurrió...


Un silencio sepulcral seguido de una melodía, una tonada que ya había escuchado antes. La misma canción que escuchamos en el taxi de venida hacía acá. Y venía del lado donde Dema estaba.

Intente guardar la compostura mientras la mujer me miraba. Sonreí intentando parecer ingenuo pero la verdad es que sospechaba que algo malo estaba ocurriendo. Pero la canción seguía sonando, y de pronto escuché algo como un grito.

Voltee un poco en dirección a la puerta,amagando con levantarme pero justo en ese momento Madame Luciare llamó mi atención observandome de manera peligrosa y con una única carta frente a mí. "Esta carta te representa a tí, querido" me había dicho. Cuando la volteó y mostró al Sumo Sacerdote supe que todo se había ido al carajo. Alcancé a ponerme de pie y me lancé hacía atrás en el instante en que la bruja volteaba la mesa. Rode en el suelo y rápidamente me puse de pie, metiendo la mano dentro de la bota derecha con rapidez, sacando el cuchillo que había traido conmigo. Las velas habían caído al piso y no me extrañaría que el fuego empezase de inmediato debido a las cortinas que decoraban el lugar.

—Supongo que la lectura de cartas terminó ¿verdad? Bueno, de todas maneras nunca me he interesado en esas cosas. Lamento haberle hecho perder el tiempo Madame—
comenté con sarcasmo mientras la mujer le gritaba de forma muy agresiva — Oiga, pero no tiene que tratar así a sus clientes... su reputación se va a a ir al traste por eso— Caminé lentamente hacia atrás, pues la salida estaba prácticamente en mi espalda, mientras observaba a la bruja frente a mí, furiosa.
Justo en ese instante escuché un ruido y de repente silencio. Algo había ocurrido en la otra habitación.

—Lo siento signora pero mi hermano me necesita, quédese con el cambio— dije metiendo la mano en el bolsillo y sacando un fajo de billetes, lanzándoselo al tiempo en que giraba y salía corriendo a velocidad hacía donde Dema, lo que no me esperaba era encontrarme con alguién más...
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Re: Caso I : Visita a Madame Luciare

Mensaje por Marca del Lobo el Lun Jun 16, 2014 11:02 pm


Don´t go by the river

Madame Luciare



 

Un instante de supremo silencio cuando la cuchilla del cazador hijo de Dios, nada más y nada menos, atravesó el ojo que mostraba aquel ser de piel blanquecina. El ojo de vidrio se partió a la mitad, hundiéndose apenas en el cráneo del vampiro mientras éste se movía hacia atrás por el impulso de Felix. ¿Acaso esos seres pueden sentir dolor? Sus cabellos sucios cayeron sobre su rostro mientras se movía hacia atrás con una mano en su ojo …o en su falso ojo. Y entonces, mientras todos miraban la escena, aquello se volvió más y más macabro. Un sonido bajo, primero como un llanto leve que escapa desde el fondo de la garganta de aquel…Pero que, luego de unos segundos, comienza a transmutar en una sonrisa que se vuelve carcajada -¿Te refieres a ese chico? – señaló con su zurda hacia atrás del cazador quien, en caso de voltearse, vería a Dema con los ojos aterrados, levantando en lo alto la daga que había llevado, lanzando un corte en horizontal al Gladius a la altura de la nuca para no detenerse en tal acción, sino continuar lanzando estocadas mientras gritaba sin piedad en una mirada completamente  desencajada.

¿Por qué Dema, el novicio, hacía eso? En sus ojos, el Gladius no era Felix, sino al contrario. En su mente, aquel hombre de cigarrillo, cazador de oficio y espada de Dios venido directo del vaticano, era el mismo asesino que había crucificado a todas esas personas. Podía ver sus facciones sonrientes ante él, provocándole con furia y sorna.

Pero entonces, aprovechando aquel despiste de Felix, el hombre de sobretodo negro y sombrero comenzó a pasar por entre las personas quienes le cubrían como si fuese parte de ellos mismos. Incluso, dentro de lo ya macabra y extraña de la escena, podía escucharse como cada una de las prostitutas que estaba en el lugar así como los hombres cantaban y tarareaban sin piedad la misma canción que antes habían escuchado claramente.

Cuando la mesa giró en el suelo, la bruja lanzó una maldición puesto que al tratar de estirar sus brazos a Cesare éste  se escapó sin problema de su agarre. Cesare seguiría el camino que cruzó Dema chocando de costado con un hombre que cubría su ojo diestro con ambas manos y usaba un sombrero así como un pesado y sucio sobretodo -¡Están matando a un muchacho, hijo! ¡Corre! – alcanzó a decir mientras escondía su mirada vacía del novicio. Antes de que Cesare alcanzase a notar a ese hombre y su particular sangre negra que emanaba de entre sus dedos, la imagen de Dema y el Gladius Felix apareció ante sus ojos, mientras un grupo de siete mujeres  de pocas ropas entre las cuales estaban las que le recibieron y cuatro hombres tarareaban como si estuviesen en medio de un ritual vudú.






Si estás dispuesto a beber el veneno amargo de la cruel eternidad, te ofrezco mi mano...

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Re: Caso I : Visita a Madame Luciare

Mensaje por Félix Fawkes el Mar Jun 17, 2014 12:10 am

Si este trabajo fuese fácil, cualquiera podría hacerlo. Eso es lo que se repite una y otra vez Félix mientras observa la comprometida situación en la que se metió: el vampiro se escapa, se llevó su cuchillo y vaya a saber uno dónde lo tirará, el maldito niño está poseído e intenta matarlo, el otro niño es otro ineficaz que no está donde debería estar, y, nuevamente, ¡el hijo de zorra del vampiro se llevó su cuchillo! Eso posiblemente sea lo que tenga más cabreado a Fawkes, pero en estos momentos sólo puede preocuparse en el novicio desquiciado que tiene delante y que intenta matarlo una y otra vez con aquella daga. Félix va dando saltos hacia atrás, esquivándolo, al tiempo que deduce la procedencia del enemigo acorde a aquellas habilidades particulares. ¿Un lázaro? Posiblemente, y todo parece indicar que es sólo una hipnosis, no hay necesidad de matar al chico.

El Gladius salta sobre una mesa y se enfrenta cara a cara con el joven cazador, midiendo las distancias, calculando las probabilidades. Lo que tiene pensado hacer tal vez podría resultar algo brusco, pero el mejor camino posible ahora mismo es dejarlo fuera de combate para que deje de ser un peligro. Félix aprovecha la cercanía de su contrincante, esperando que éste le lance una estocada con el cuchillo; teniendo el brazo tan cerca puede tomarlo con ambas manos, torcerlo hacia arriba, y luego usarlo de plataforma para dar una vuelta en el aire y quedar detrás del novicio. Una vez que está tras su espalda, y sin soltar el brazo, hace acople de sus músculos y con esfuerzo lo levanta sobre su propia cabeza. Trastabilla por un momento cuando el cazador le muerde frenéticamente su mano derecha, pero Fawkes se aguanta el dolor y termina la maniobra arrojándolo hacia atrás suyo, calculando que la cabeza del chico golpee contra una columna y finalmente quede inconsciente.

Félix levanta su mano herida y observa los puntos donde los dientes se clavaron con fuerza, siendo ahora un manojo de sangre chorreante. El Gladius se da la vuelta para apreciar el fruto de su trabajo, y se encuentra conque al otro extremo del salón está el otro cazador, teniendo en cuenta que su vestimenta es diferente a la de los demás concurrentes. Antes siquiera de dirigirle la palabra, Fawkes extrae una de sus pistolas y dispara dos tiros al techo, para acallar la música y provocar un poco de pavor general.
─Todo el mundo fuera o voy a empezar a coleccionar cadáveres ─mintió con voz fría y dura, esperando que se lo creyeran. Si bien su presa se escapó, este sitio tiene algo de especial, puesto que vino hasta aquí buscando a los cazadores de Dios. Tal vez tenga contactos, y Félix va a estar más que contento de conseguir pruebas, de un modo u otro. Siempre y cuando ninguna de estas personas sea un vampiro o algo similar, caso en el que tendría que revalorizar sus posibilidades de escapar con vida.
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Re: Caso I : Visita a Madame Luciare

Mensaje por Cesare Di Angelo el Jue Jul 24, 2014 5:48 pm

Salí corriendo con rapidez del lugar donde Madame Luciare había intentado atacarme. El sitio al que Denma había sido llevado estaba del otro lado asíq ue debía ponerlo en aviso y salir de ahí, de todas formas la treta ya había sido descubierta. A Luke no le iba a gustar nada eso...

Sin embargo, al entrar en la siguiente habitación pude notar algo de confusión general y a un hombre que se topó conmigo. Su apariencia era muy peculiar e intentó darme aviso de lo que pasaba. Lo que más llamó mi atención fue su vestimenta y la forma en como cubría su ojo, sin embargo no pude detenerme mucho en él y prestarle más atención pues pude ver cono Denma luchaba... o más bien intentaba atacar a otro hombre que facilmente lo eludió y en un movimiento se pusó detrás suyo, logrando levantarlo y lanzarlo hacia una columna. Mi compañero se desvaneció y el otro sujeto volteó a verme en un instante.

Levanté el cuchillo que traía en mano, colocandome de manera que no le diera la espalda a la jhabitación donde había estado con Madame Luciare pues seguramente intentaría algo contra mí y centré mi atención en el otro. La forma en como se movió no era de una persona cualquiera, la pistola con la que disparó al aire,  esa cara, yo lo había visto antes...

Lamentablemente no pude hablar con el otro sujeto, pues noté que un grupo de mujeres que estaban haciendo algo...

—Por dios... —el disparo que el otro hombre hizo al aire pudo confundir gente, pero aquellas mujeres estaban haciendo un ritual, un ritual vudú no cabía duda, era algo parecido a lo que leí antes del viaje a Nueva Orleans y un simple disparo no iba a funcionar—  ¿Un disparo? amigo no creo que eso funcione, estan en medio de algo que no me gusta así que mejor deberías mejor los pones a dormir como a mi compañero — comenté al tiempo en que guardaba el cuchillo y me acercaba al hombre más cercano a mí con la intensión de dejarlo inconsciente
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Re: Caso I : Visita a Madame Luciare

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