El Renacer de los Iluminados (Restringido)

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El Renacer de los Iluminados (Restringido)

Mensaje por Eliah Amasias el Lun Mar 31, 2014 10:14 pm

“Mi sueño empezó en un paraje húmedo, pantanoso y cubierto de cañas, bajo un cielo gris y otoñal, con un abrupto acantilado de roca cubierta de líquenes, al norte. Impulsado por una vaga curiosidad, subí por una grieta o hendidura de dicho precipicio, observando entonces que a uno y otro lado de las paredes se abrían las negras bocas de numerosas madrigueras que se adentraban en las profundidades de la meseta rocosa.

En varios lugares, el paso estaba techado por el estrechamiento de la parte superior de la angosta fisura; en dichos lugares, la oscuridad era extraordinaria, y no se distinguían las madrigueras que pudiese haber allí. En uno de esos tramos oscuros me asaltó un miedo tremendo, como si una emanación incorpórea y sutil de los abismos tomara posesión de mi espíritu; pero la negrura era demasiado densa para descubrir la fuente de mi alarma. “


La torre de los ancestros, aquella que cayó con la explosión donde el antiguo cuerpo de Raphael ya no estaba era el último eslabón que faltaba para que los hijos del mismo se declarasen la guerra entre sí. Esperaste demasiado por ese maldito viejo en manta y su viejo lazarillo que lo guía por la tierra como perro ciego. Su sueño representaba eso mismo. La oscuridad que lo consume todo como si fuese una hoguera encendida en medio de un bosque seco donde no hay licanos ni humanos, solo vampiros. La llegada del viejo Carlyle y el estúpido ego del idiota de Akechi…¿deberían los Raphael seguir caminando hacia su ruina? Ella lo había hecho…Ella cuando puso un solo pie en la vida de Dimitri y se llevó su existencia mató al clan completo. ¿Y ella hablaba ahora de llevarse también lo único que podía seguir sirviendo en ese clan? Eliah, el caballero blanco…así le llamaban y así le gustaba ser llamado. Sentado en la vieja torre de vigilantes, con la espada invisible posada sobre la roca que hace el borde de la misma, el guerrero espera con la espalda apoyada sobre uno de los pilares. Y entonces, con la sola bruma de la noche, desaparece. Miles de ojos le observan y todos son los ojos de aquellos que traicionó. Sin embargo, benditos sean los Raphael y su estupidez. Benditos sean por tener generales tan idiotas y viejos antiguos tan soberbios. ¿Sabes cual fue tu pecado, Raphael? Confiar en la persona equivocada. Los nuevos tiempos se abren y los viejos deben ser barridos como si con la marea se llevasen viejas aldeas inútiles.

-Dame tu sabiduría, Dimitri, hermano…- dijo su voz, perdiéndose entre las sombras de las columnas mientras su propia sombra se alargaba ante la luz potente de la luna llena - ¿Qué es lo que un verdadero líder necesita? – Preguntó y sus cabellos se mecieron como si el viento trajese el frío aliento de una respuesta – Ataca de forma tal que no temas represalia…Eso me enseñaste. ¿Sabes que él no puede ser líder? ¿Lo sabes? – susurra mientras su voz se pierde entre los confines más lejanos de las columnas nocturnas –Y ahora, tengo mi apoyo aquí, dentro de esta fortaleza. Primero…debo alejarlo de ella o ella lo enloquecerá como lo hizo contigo. Primero…- su lengua húmeda acarició sus labios y los notó secos. Y fue entonces que comenzó a silbar. Su silbido comenzó a recorrer como un eco por entre los pilares negros mientras esperaba el horario en el cual el reloj daría las doce de la noche.
-Primero caerá el asesino de Raphael…Luego le seguirán los viejos inútiles y entonces, la nueva era de los Iluminados surgirá con un nuevo Lider- dijo, saltando sobre otro de los pilares, bajando por la roca que cubría el suelo superior y tomando su espada de la misma para colocarla en su espalda y así, volver a perderse entre las sombras.

Hermano…lamento sentirte perdido ahora. En el fuego de sus cabellos y el océano de sus ojos. Pero no te preocupes…he visto la oscuridad y soy aquel que ha sido enviado para traer la luz a nuestro clan.- Sus ojos teñidos del rojo de la sangre se volcó ligeramente hacia su lado diestro y ahí, alcanzó a distinguir algunas figuras quietas – ¿saben por qué somos un clan militar? – preguntó Eliah mientras volvía a ponerse de pie, caminando firme con su impecable traje blanco cuya capa caía como una cascada hasta sus tobillos – Porque aquí no sirve la democracia, sino la fuerza…la inteligencia. ¿Cómo pudimos siquiera confiar en aquel que viene clamando ser amigo del gran Raphael justo casualmente, la noche de la explosión de nuestra torre?- preguntó de nuevo, mientras un centenar de vigías surgían de la noche, cada uno llamado por la invitación y a espaldas de Evans y de sus cercanos. -¿Recuerdan la votación? Fue más un estúpido concurso de popularidad que otra cosa…- rió de nuevo, esta vez poniéndose frente al grupo de Raphaelitas vistiendo sus armaduras y con pétrea mirada al frente – Mi hermano Evans no quería ser líder. Todos lo sabemos. Es una cruz que ese viejo infame le ha cargado encima…¿Por qué? Porque así podría manipularlo y gobernar susurrando a su oído como una vil serpiente, tal como lo hizo con nuestro amado lider caído- sus ojos destellaron y entonces, los pasos en las escaleras se escucharon para placer de sus oídos – Hemos visto como se regocija ante la invitada Donovan, paseandose como sabio y tambien, como guerrero. ¿Soy el unico que cree que no tiene derechos en esta fortaleza luego de tantos años? ¿Cómo sabemos que no ha enloquecido y viene a destruirnos? ¿Cómo sabemos que no es aliado de los licanos? ¿Qué sabemos, exactamente, de ese maldito viejo llamado Carlyle? -
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Re: El Renacer de los Iluminados (Restringido)

Mensaje por Arcueid van Rip el Miér Abr 02, 2014 3:32 am

“Te veo en la Torre de Vigilancia a Medianoche”

Sophia la miraba incrédula tanto como los ojos azules y gélidos de la pelirroja que miraban el fuego de su habitación arder como voracidad. Una carta entregada para un encuentro… Como una fiera acosada olió el peligro como si este fuera el perfume impregnado de la carta de un amante, sintiendo el filo de la muerte pisándole los talones. Sophia hasta ese momento poco quería creer sus sospechas y sin embargo la vio a ella, la Bruja de los Rapahel, como un hijo sorprendido cuya madre descubre que algo le pasa cuando ha hecho todo por ocultarlo. Le rogaba que no fuera, que lo ignorara como todo mensaje que estaba fuera de lo oficial. Pero la sangre de la pelirroja ardía con la intensidad del fuego, sentía el aroma denso de un cazador acechándola como si por primera vez en su vida le tocará ser la presa. Ella lo sabía, era una asesina… Su trabajo era marcar el último aliento y ser el maestro de orquesta que permitiera el paso a un ambiente ideal para dictar las últimas horas del sentenciado. “Yo haría lo mismo…” Pensó. Otras veces ya había ocurrido… ¿Porque sería diferente? Los primeros días en la fortaleza de Raphael no los olvidaría nunca y solo la suerte que el destino había evitado el peor ultraje a una mujer, la humillación y finalmente consumir su vida de una vez por todas.

Se prometió a sí misma algo cuando volvió y desde entonces no dejó de cumplirlo. El cazador llegó esa noche y le enseñó la extraña misiva. ¿Habría poder ver más allá de la sonrisa calma de sus labios rojos y lo suave de sus facciones lo que ella realmente sentía aún tras su promesa de romperle la cara a quien se hubiese atrevido a invitar a solas esa noche? Todas las sospechas que había acumulado hasta el momento se quedaron en su garganta mientras contemplaba los ojos que tenían el color de algo que durante siglos no contempló. “Quizás solo son ideas mías pensó”. Lo pensaba y aunque trataba de hacerse a la idea era imposible que pudiera sacarse de la cabeza y del pecho esa sensación de que la noche parecía más oscura, el aire más espeso…

Llegado el momento la pequeña cortesana se quedó en su cuarto con una mirada que le dolía más que cualquier golpe que hubiese recibido en sus entrenamientos o enfrentamientos. Ella tendría que ser su voz más allá de sus propios límites… Pero...¿Era para calmar a Sophia o calmarse a sí misma? Acarició los cabellos dorados de la muchacha una vez y sonriéndole con una dulzura que jamás había mostrado a su verdadera familia hace años atrás, ni a sus más allegadas hermanas se marchó como si se tratara de otra noche de cacería en los bosques alrededor de la fortaleza. Asunto que tendría que tratar luego de todas formas… Evitar la compañía era un asunto que ni hubiese valido la pena intentar de haberlo querido pero las sensaciones que recorrían su pecho y su sangre la habían convertido en un ser ausente hasta que estuvo enfrente de la Torre de Vigilancia que parecía ser la indicada. La más alta de todas, una especie de análogo al carajo de un barco. Su uso es algo, ya, redundante… En los alrededores todo parecía tan normal y común que la imagen la hacía sentirse una completa histérica y le arrancaba una sonrisa divertida cuando la idea se asomaba a su cabeza.

-No veo a nadie fuera de lo común.-
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Re: El Renacer de los Iluminados (Restringido)

Mensaje por Mitsuhide Akechi el Vie Abr 04, 2014 9:17 pm

Los hombres al frente, de pie uno junto a otro formando filas perfectas de guerreros a distancia. Los primeros hombres eran hábiles con la espada y los que cuidaban las puertas de la torre, hábiles con los escudos y los las armas de contacto; lanzas , en su mayoría. El General se mantenía de pie, primero ante todos sus hombres escuchando con atención aquel discurso llevado a cabo por Eliah Amasias, hijo segundo de Raphael y ultimo en el legado según habría dicho de voz propia el mísmisimo Lider. Raphael, el Lider que le aceptó incluso luego de conocer su acto de traición al gran Oda Nobunaga y cuyos restos habían sido ultrajados no una, sino dos veces. Raphael, aquel que perdió a su hijo en manos de la guerra y que ahora  veía a su segundo hijo dirigir un clan con la maestría de un espadachín manco. Pensaba en perpetuo silencio mientras la voz de Eliah continuaba su discurso para el cuál había sido citado, sabiendo que solo los peores momentos se llevan a cabo en la oscuridad. Él había citado a muchos a espaldas de Oda cuando llevó a cabo su revolución, obligándolo al castigo que acabó con su líder clavándose a sí mismo su arma. No era tonto y por eso, podía olfatear el plan que estaba gestándose frente a sus propias narices. Pero entonces fue otra cosa lo que llamó la atención de Akechi en las palabras de Eliah, justo después de que el General posase su mano derecha en el mango de su espada y un instante antes de desenvainarla para apuntar y señalar a Amasias como traidor – Carlyle…-

El solo nombre de aquel hizo que detuviese su mano sobre el arma y sus ojos volvieron a mostrarse pasivos ante el joven muchacho. Le había visto pelear y vencer como un cachorro de león sediento de sangre pero jamás, en toda su vida, le había visto elevar un discurso capaz de sembrar semillas de odio entre las tropas. Y aun así, todo parecía tan lógico en esos instantes. Carlyle había llegado luego de la muerte de Raphael y justo el mismo día en el cual la torre explotó en mil partes. Fue el primero en elevar su voz de molestia cuando él, como general, decidió perdonar la vida a la pobre cortesana Luna Midnight y quien se acomodó junto a Evans para así, dirigirle en este camino. Carlyle se había declarado su enemigo en silencio y en silencio, Akechi esperaba pero jamás lo había creído capaz de hacer algo tan bajo y deshonroso, casi demente, como buscar volar los restos de quien fue su mejor amigo en otros tiempos.

Sin embargo ¿No había hecho él lo mismo por poder? ¿No había traicionado la confianza de su Lider por la ambición del poder? Los pasos que acompañaron las escaleras y la voz de alguien susurrando a su oído hizo que Akechi asintiese con la cabeza y viese llegar a Arcueid Van Rip, la mujer de Dimitri, protegida de Evans. Con una leve reverencia le saludó a lo lejos y entonces, su voz se elevó a la vez que daba un paso al frente – Eliah Amasias, no eres el único que cree que Carlyle se ha tomado atribuciones que por supuesto, no le corresponden. – su voz cortó el silencio, siguiéndole su cabellera negra y lacia a la par de la capa de color rojo que portaba con el escudo de la espada en la roca, símbolo de Raphael – No he hecho público el que encarcelé por una noche y un día a Carlyle cuando se levantó en mi contra, apelando a su temple pero veo que él solo ha hecho un excelente trabajo al estarlo gritando a los cuatro vientos, buscando la aprobación y el apoyo de Evans, nuestro actual líder, asi sea por un periodo de tiempo. Dudo de la cordura de quien fue mi amigo, pero eso no lo vuelve sospechoso por el incidente en la torre de los ancestros. – su voz era firme y el silencio de sus hombres solo demostraba el perpetuo respeto que tenían ante su señor cuando éste hablaba – Puedes someterle a un juicio ante Evans y ante nuestra corte marcial, pero eso es todo. Y si es todo lo que tienes para ofrecer, me temo que esta reunión no es más que una pérdida de tiempo-
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