Void and Darkness

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Void and Darkness

Mensaje por Arcueid van Rip el Vie Mar 21, 2014 3:24 am

Cuando la pelirroja los vio al fin sometidos algo en ella empezó a quemarle por dentro. Sus ojos fríos chocaban constantemente con la imagen de aquellos pequeños lobos sometidos bajo las cadenas forjadas en mano y acero de los Oscuros y aun cuando los soldados al fin parecían satisfechos algo dentro de ella le gritaba a mil voces que no había valido la pena. Desde que se recuperó parcialmente de las heridas recibidas por mano de Galliard aun con los hematomas en el cuello retomó sus servicios con la sola idea de cumplir las únicas órdenes que le servían a sus objetivos en pos del clan: Capturar a los lobos y extraer información. Así fue como la luna fue pasando siendo la única testigo de cómo los Raphael se iban desplegando sobre el bosque buscando, persiguiendo, peleando y cazando a sus hijos resultando sólo en movimientos infructuosos casi llegando al alba como si el simple hecho de brillar en el cielo significara protección ante todo. Las bajas desde siempre fueron varias: ¿Como olvidar el cuerpo destrozado de ese niño al que le enseñó a disparar? Era apenas un muchacho, transformado hace menos de diez años, cuando ella lo recibió bajo su tutela incluso recordaba unas flores que cual muchacho inocente le había regalado una noche declarandosele antes de salir a hacer el trabajo de todos los días. “Los hombres de hoy en día se han vuelto blandos” le dijo en broma antes de decirle que simplemente no estaba interesada. ¿Como olvidar como ese licano había pisado la cabeza de ese otro soldado luego de haberle destrozado el cuello de un zarpazo? ¿Como decirle a su hermana, una cortesana transformada al mismo tiempo que el, que la única familia que le quedaba había caído “en el honor y la gloria del deber”? Y así estuvo Arcueid, la Bruja de los Raphael, con sus ojos de gélido azul bien abiertos y sus facciones de suave mármol blanco endurecidas como el hierro.
Cuando por fin volvió en sí uno de los soldados esperaba sus órdenes; despertando de aquel trance de un sobresalto como si la hubiesen tomado desprevenida. La refulgente pelirroja se giró lentamente y no fue hasta que el soldado volvió a pedir su orden que hablo, no sin antes mirar a aquellos dos lobos sin creer lo que sus ojos le mostraban. Una joven de piel blanca, ojos del color de la miel y cabello castaño junto con un muchacho de aspecto más grande y facciones similares a excepción de unos brillantes ojos verdes como la alegre visión del césped bañado por el brillo del sol. ¿Serian hermanos? ¿Pareja? Se mantuvieron juntos hasta el final aun cuando sus demás hermanos cayeron hasta que fueron los únicos que quedaron en pie para satisfacer las necesidades que ahora requería la investigación. Iban a llevar tan solo a uno pero entonces la inmortal levantó su mano y detuvo la daga encantada de uno de los soldados. -No… Aun no-. El soldado la miro a aquella bruja escarlata pasmado… No había goce ni odio en su mirar. Algo no encajaba con la situación… ¿Que atravesaba por su cabeza en aquel instante? No se animo ni tuvo tiempo de preguntar…
-Llévenlos a la Torre Oscura. De inmediato…- su orden fue directa y tan pronto como los soldados la ejecutaron ella se giró y empezó a dirigir el camino de nuevo a la Fortaleza. Luego de un trayecto largo y molesto con varios ineficaces intentos de escape dejaron a los lobos en lo que podría considerarse celdas comunes. Las heridas los había debilitado enormemente así que no huirían pero, al menos por el momento, intentó que los invitaron pasarán desapercibidos ante ante las miradas curiosas incluso aquellas que eran ajenas al clan raphaelita. Al otro día comenzaría el verdadero trabajo…
Disfruten la luz de la Luna cachorros, no la verán en un largo tiempo…
De unas celdas normales y con barrotes, iluminadas apenas por la luz de la luna mientras abrumaba el típico olor a humedad de Londres pasaron a una de las torres más antiguas e inhóspitas de la fortaleza Raphael. Aquel monumento de piedra era más vieja que muchos de los más antiguos sabios, hecho de duros y enormes ladrillos de piedra sin puertas ni ventanas tan negro como las sombras en las que se empezarían a hundir aquellos licanos… Cuando la pelirroja los vio llegar estaban en un estado ya demasiado lamentable: Sus heridas no fueron tratadas y vestían sólo harapos, tela vieja para ocultar la visión de sus cuerpos en forma homínida. Detrás de la pelirroja que ahora llevaba una larga capa negra tapando su cuerpo esbelto estaba una silla, varias cadenas con grilletes y enfrente una puerta de hierro pesada con una rendija cuya puerta podía deslizarse para ver el interior de aquel cuarto. Una vez más sus ojos se quedaron plasmados en aquellas dos criaturas que la miraban con un odio centelleante, gruñendo esperando cualquier descuido para llevarse a al menos un soldado antes de enfrentarse a lo que sea que vendría. Sin quitarle los ojos de encima y luego de pensarlo un rato sus labios se entreabrieron y susurro suave pero audible:- El muchacho-. Y así como hablo los raphael se llevaron al joven lobo a la puerta de hierro mientras que la muchacha era encadenada enfrente de ella incapaz de cambiar su postura quedando arrodillada con los brazos estirados y su cuello sujetado por cadenas de la misma naturaleza que las otras. Dentro del cuarto sin embargo había algo peor… Nada. Nada pura… Ante la mirada normal no podía verse como eran las paredes, ni que tan grande era aquella habitación. La luz del pasillo que venía de unas velas pequeñas apenas llegaba con la puerta abierta y salvo esa entrada no existía ni siquiera una rendija por donde circulara el aire. Aquello era un encierro tan profundo que al abrirlo un olor insoportable a encierro inundaba de repente los pasillos antes de que se pudiera sentir un segundo aroma. Era sangre, sangre Donovan… ¿Estaba en los pisos? ¿En las paredes? No podía saberse, pues a la vista solo se mostraba la oscuridad…
- No…- susurró al joven licana cuando sintió el olor de la sangre maldita colocarse por sus sentidos. Intentó moverse con la misma desesperación con la que el muchacho intentó zafarse, de transformarse… Algo. Con unos rasguños y dificultad pero finalmente lo lograron. Los gritos y los golpes por supuesto no faltaron y por supuesto no terminaron aun cuando los soldados se marcharon, dejando sola a Arcueid, sentada frente a la licana de espaldas. Ahora eran solo ellos tres esperando que todo empiece, simplemente a fluir.
- Si me dices lo que quiero saber, todo el sufrimiento acabará-.Susurro de forma armónica ante aquella niña que no pudo voltear a ver a su carcelera y posible verdugo. 
-Vete al infierno Raphael-.
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Re: Void and Darkness

Mensaje por Marca de Sangre el Sáb Mar 29, 2014 8:36 pm

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La vergüenza era lo que les carcomía bajo la piel. Un espeluznante sentimiento de decepción para consigo. Ambos hubiesen preferido permanecer muertos en el campo que haber sobrevivido y lidiar con la bruja pelirroja que tenían delante. Él lanzaba mordiscos a cualquier cosa que se acercara intentando arrancar la piel de sus atacantes y se movía de manera defensiva para proteger a la hembra que iba a su lado. Ella no, ella, sin duda, demostraba ser un poco más inteligente. Tal vez, estratega. Esperaba a que los carceleros se acercaran demasiado, asegurándose de poder realmente golpearlos. Sin embargo, la energía de ambos había ido disminuyendo a medida que la batalla se cernía sobre ellos. Tanto así que cuando finalmente fueron retenidos por los vampiros Raphael, se descontrolaron a tal punto que perdieron su Crinos y arañaron el Glabro donde se mantuvieron.

Lo que más detestaron los dos fue la detención provocada por la mujer de cabellera escarlata. La bestia había evitado que mataran a uno de ellos, obligándolos a permanecer con vida pero ¿Para qué? Aquello había desestabilizado la mente de la muchacha. ¿Les esperaba algo peor? ¿Es que aquella vampira era una de esas sádicas que disfrutaba con la tortura sólo porque sí? Se cuestionó internamente mientras escuchaba de fondo el gruñido de Joshua. Y mientras su mente se distendía pensando en qué tipo de asuntos tendría en manos aquella raphaelita pensó que la Torre Oscura sonaba como un lugar lúgubre y cerrado. Pero, sin duda, un lugar perteneciente a aquel clan. Es decir, si lograba salir viva de aquello y destrozar la garganta de aquella vampira podía obtener información inigualable que ayudaría a todos los licántropos a hacer caer a los Raphael como en otrora hicieron con los Brodde. Aquello le dio fuerzas para soportar todo.

Pero Josh, no obstante, parecía empeñado en irse a la ladera matando raphaels cosa que a Lilly le parecía extremadamente estúpido pero, bueno, su hermano a veces no tenía mente para otra cosa. Ella intentaba cubrirle la espalda cada que podía pero acababan recibiendo una paliza por parte de los expertos guerreros lo que los debilitó a ambos de manera cruda, casi provocándoles volver a sus formas homínidas, pero sabían que aquello sería la muerte. Lilly miró hacia el cielo observando la media luna y esperando que no fuese la última vez que la veía. Y de sus labios se escapó un suspiro de redención hacia Gaia. Esperaba poder tener la oportunidad de salir de ahí viva y con información, si no, que la Madre la protegiera.

Disfruten la luz de la Luna cachorros, no la verán en un largo tiempo…

Y con eso los dejaron encerrados en unas asquerosas celdas que acabaron con la cordura de Joshua quien intentó destruir las puertas de mil y un maneras. Incluso mordiéndolas para desgastar el metal percatándose poco después que ésta le sangraba –Sangre Donovan- Murmuró Lilly que se miraba las heridas tratando de contener la pérdida de sangre así como de conseguir nuevas energías. Él giró su vista enojada hacia ella -¡¿QUÉ HACES?! TENEMOS QUE SALIR DE AQUÍ- La mujer ni siquiera le miró si no que negó con la cabeza –No llegarás al final del pasillo. Joshua… Trata de recuperar energía. Tenemos que idear un plan de escape… Tenemos que salir de aquí vivos y con información. He prestado atención al camino de venida y creo poder hacerlo de vuelta… Lideraremos la destrucción de los Raphael como los Ardwolf lo hicieron con los Brodde. Ten paciencia- Fueron las últimas palabras de Lilly antes de darle la espalda y mirar el haz de luz que se colaba por algunas rendijas rezándole a la lejana Gaia por protección.

A la mañana siguiente ambos estaban en sus formas homínidas vistiendo escasas ropas y con un aspecto más que lamentable pero el muchacho seguía con una mirada ardiente mientras la mujer era mucho más pacífica sin rayar en lo sumisa. Los trasladaron con aparente lentitud a una zona mucho más profunda y oscura de aquella Fortaleza. Ella anotaba cada detalle. Posibles salidas pero el laberinto de aquel lugar era increíblemente complejo lo que la desesperanzaba un poco. Cuando ella decidió que Joshua debía irse, el cuerpo del muchacho empezó a temblar y Lilly supo que pronto cambiaría de fase. Ella lanzaba golpes y dentelladas cada vez que intentaban arrodillarla pero la fuerza de su cuerpo no superó la de los guardias y terminó en el piso encadenada mientras sus sentidos eran avasallados por el aroma a sangre maldita. Sus rodillas empezaron a quemarle lentamente y entonces supo que cada ápice de aquella habitación estaba contaminada. Era un salón exclusivo para torturar licántropos y eso provocó que ella misma empezara con la transformación logrando el glabro poco después de su hermano quien salió de la escena. Gruñó con fiereza hacia la bruja pelirroja esperando intimidarla mientras los nervios carcomían su piel y la desesperación de ver a su hermano la torturaba.

La escuchó hablar y sintió el más profundo odio que alguna vez pudiese haber sentido. Nunca había entendido de la ira que hablaban los Ardwolf para adoptar el Crinos hasta ese momento. Se juró a sí misma que de alguna manera acabaría con aquella bestia. Le alargaría la cicatriz de su ojo mientras le partía el cráneo en dos -Vete al infierno Raphael- Gruñó antes de lanzar una destellada a la nada –Primero muerta- Dijo y por un momento se olvidó de su plan, se olvidó de todo, lo único que quería era pelear y batallar con ella. Molerla a palos hasta que pidiera clemencia y ahí asesinarla como era debido. No caer tan bajo y cobardemente como para torturar en busca de información.




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Re: Void and Darkness

Mensaje por Arcueid van Rip el Dom Abr 13, 2014 11:55 pm

De piernas cruzadas y brazos igual. La vista fija en su pequeña invitada… Aun tenia la imagen en la cabeza de ella y su hermano matando sus hombres, despedazandolos en sus formas animales como si fueran simples trozos de papel. Y aunque ahora eran sus prisioneros, aunque ahora formaran parte de una larga lista de pecados que cualquier vampiro de su clase desea ejecutar una certeza le arañaba y desgarraba el corazón de esa rabia que le nacía al recordar a sus compañeros caídos y las vidas sacrificadas para ese fin. Se limitaría a hacer su trabajo como la asesina que era, porque desatar el fuego que la consumía en esos instantes por dentro de nada le servirá. Si quería hacer algo por aquellos que habían caído en el cumplimiento del deber se encargaría de justamente cumplir con ese deber… Antes de desatar sobre esos dos licanos el fuego que era Arcueid, esas llamas que se ocultaban tras una sonrisa encantadora y aun así se colaban en el carmesí de su larga cabellera.
-No mi niña… - respondió manteniéndose tan serena y oscura como un bosque bajo un cielo sin luna. Se acercó a ella con la sutileza y suavidad de las serpientes, tan silenciosa como cuando se abriga en el manto oscuro de los dominios de la Marca de la Sangre y ejecutar su labor. Acercó sus labios de impuro rojo su oído antes de tomar entre sus manos un pañuelo. Con un rápido movimiento, tan ágil como cuando lo desliza para dar fin a una existencia, deslizó el trapo estirado por encima de su cabeza y se lo hizo morder para que no se le ocurriera morderse la lengua. Cuando finalmente la tuvo bien aferrada a ella atrajo su cabeza hacia atrás y suavemente le susurro al oído:- Shhh... En primer lugar no voy a dejar que nadie te toque hasta que me contestes unas preguntas… Y en segundo lugar: el infierno soy yo-. Su voz era pausada y dulce como si realmente le estuviese hablando a un niño y esto no fuera, por mucho, siquiera similar a lo que le estaba susurrando a la licana en ese momento. Ato con suma delicadeza el grueso trapo detrás de su largo cabello oscuro y luego sacó un trozo de cinta de adhesiva que pegó en su boca con la misma suavidad que se podía permitir entre los bruscos movimientos que aquella licana podía hacer aun cansada y limitada como estaba. Esa era voluntad… Y ella iba encargarse de quebrarla. Finalmente le sostuvo la cabeza, tomándola firmemente con ambas manos, una debajo del mentón y la otra en su nuca, y echándosela hacia atrás hasta que su mirada llena de furia ciega se cruzo con los ojos fríos y pasivos de Arcueid, tan inexpresivos las páginas de un libro en blanco.
- Ni tu, ni tu compañero se van a morir mientras estén bajo mi mirada.- negó con la cabeza a la vez que acariciaba su piel aún llena de pelo por su última fase de transformación antes de pasar a volverse un homínido completo. - No sabrán cuando es de día, ni de noche. El… no sabrá si estas viva o muerta. Pero tu lo vas a ver perderse en el encierro hasta que el mismo se de tan fuerte en la cabeza que su sangre se junte a la de los Donovan que ahora le quema los sentidos.- sin saber si era sudor de agotamiento o una lágrima salada de amargura vio una gota deslizarse por su mejilla y la seco mientras chitaba suavemente de la misma forma que una madre trata de calmar a su pequeña niña. - En ti esta alargar o no su pesar- miró a su alrededor el amplio pero cerrado y estéril pasillo en el que estaba encerrada aquella niña. - Si es que no te consume a ti primero… - volvió su mirada a firjarla en la suya mientras  se iba acercando, su cabello rojo formando una cortina por ambos lados y sus ojos helados acercándose como la tormenta. Deposito sus labios rojos en su frente de un suave beso y luego se levantó alejándose.
Cada noche será así… Entre la esterilidad gris de las paredes, sin antorchas ni la más mínima luz pasando siquiera por una pequeña fisura. El único color que vería cada noche seria el rojo envolviéndola y el azul fijo en ella… Solo su voz y algún sonido, señal de vida que su hermano pudiera dar mientras la locura lo abrazaba celosamente tras esa puerta, sin que la muerte pudiera tocarlos ni a él, ni a ella...
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Re: Void and Darkness

Mensaje por Marca de Sangre el Mar Abr 29, 2014 8:14 pm

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La ansiedad se coló inmediatamente en el cuerpo de la licántropa cuando los vampiros la separaron de su hermano. No sabía a dónde lo llevaban pero aquello no la dejaba tranquila. Es más, le daba igual que tuviera que quedarse con la bruja pelirroja. Él perdería los estribos rápidamente y conseguiría una muerte rápida. Ella…Ella lucharía hasta morir pero no permitiría que la vampira entrara en su mente ni se metiera bajo su piel. La puerta se cerró dejando a las dos mujeres solas y la licántropa observó a la víbora con sus ojos encendidos sin perderle la pista a medida que caminaba. Maldijo cuando se puso tras ella y le habló en aquel tono que sólo lo usaría una dulce madre para su pequeña Maldita. Te voy a descuartizar- Advirtió  y fue ese movimiento lo que permitió que le metiera el pañuelo en la boca. Sin embargo, en aquella fase, la licántropa acertó a hincar parte de sus colmillos en la mano de la raphaelita probando así su sangre asquerosa. Ladró una risa.

Las palabras de la pelirroja le causaron asco. Sobre todo porque la petulancia que emitía le provocaba arcadas. ¿Creía que tenía las armas para doblegar a una hija de Gaia? ¿Creía que tenía el poder de sacarle alguna información sobre su manada? Estaba equivocada. No diría absolutamente nada. Resguardaría todo aunque su cuerpo estuviera sumergido en la sangre de los Donovan. Ni siquiera la oiría gritar. Cuando echó su cabeza hacia atrás pudo clavar su mirada en aquellos ojos tan vacíos y pese a tener la cabeza, cuello y manos inmovilizadas acertó a usar la fuerza de sus piernas para levantarse y darle un cabezazo a la vampira que se vio obligada a apartarse hacia atrás por el impacto.

La licántropa volvió a gruñir cuando cayó de nuevo sobre sus rodillas rompiendo el escaso harapo que tenía y percibiendo la sangre Donovan empezando a comerle la carne. Apretó con fuerza el pañuelo para no dejar escapar un grito aunque bien tapada que tenía la boca. Ella misma trabajaba en contra, quería que ella le hablara y respondiera sus preguntas pero le tapaba la boca. No obstante, y pese al dolor, escuchó sus palabras y maldijo interiormente. El encierro. Joshua…Joshua perdería la cabeza inmediatamente. Su mirada se desvió hacia el lugar en el cual creía lo había oído por última vez. Entonces su mente viajó no sólo a Joshua sino a toda su familia, a su papá en el Hospital y a su madre en el Asilo. A sus dos hermanos pequeños siendo entrenados. Esperaba que Joshua entendiera que, en todo caso, su sacrificio y tortura era equivalente a la protección de Likaia y su manada. No cedería jamás.

Volvió su mirada en la oscuridad buscando a la viperina mujer pero la escasez de luz no la ayudó. Estaba ciega y no había nada más que pudiera hacer fuera de gruñir. Algunas veces el gruñido se calmaba para poder respirar y así intentar combatir el dolor que estaba afectando su cuerpo por los daños que la sangre de los Oscuros.  

En una habitación lejana el licántropo golpeaba sin éxito la puerta de metal que le separaba del pasillo. No percibía nada. Estaba ciego y el olfato no le funcionaba así que no podía reconocer el aroma de su hermana ni queriendo. Pero lo que aún le quedaba, pese a que su mandíbula seguramente tenía una fisura por culpa de los vampiros, era su boca y su oído. Y acordándose de ello se quedó quieto y aulló. Aulló con la poca fuerza que tenían sus pulmones. Un aullido de llamado, lleno de dolor y ansiedad. Un aullido que erizaría la piel de todos los vampiros a la redonda.

Espero que ella se uniera. Pero no la escuchó. Y si mente implosionó.




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Re: Void and Darkness

Mensaje por Arcueid van Rip el Miér Mayo 07, 2014 3:52 pm

Como la pasión desmedida que se desata  en la cama o una comida preparada para encantar al más exigente paladar aquella situación de los cautivos había llegado a su punto máximo, a la cúspide que tanto esperaba como chef de aquella cruel coyuntura tan simple y que llegaba a un punto que en su saber nadie más había llegado. En aquellas lecturas en las que podía sumirse cuando el tiempo se lo permitía y su mente le daba espacio para ello había encontrado en la historia torturas físicas no muy distantes a las que Eliah le prometía cada tanto cuando el asco que sentía por ella le permitía abrir la boca o aquello que habían sufrido aquellas pobres almas, inocentes o no, en la época donde la brujería atraía la paranoia y el miedo de cada ignorante y mísero humano. Los Lázaros torturaban la mente y podía darse una idea, en su limitante, de cuan dulce habría sido tener ese don y que tantos problemas con aquella rebelde licana le hubiese ahorrado. Pero era una Iluminada… El don de su herencia residía en la fuerza, la velocidad, la agilidad; la destreza para el combate. Raphael, su querido padre Raphael, la había orientado a una rama que requería silencio, estar en las sombras a la espera del momento justo para arrebatarle el último suspiro a su víctima. El dolor prolongado nunca fue una opción pero entonces recordó la habilidad que toda alma dentro de la Fortaleza le atribuyo desde que los ojos de cada miembro del Clan se posaron en ella y dar a conocer la historia que dio origen a la leyenda de la “Bruja de los Raphael”. La habilidad de usar algo más profundo capaz de desatar las peores tragedias o las más bellas historias; un sentimiento que podía dominarse, retorcerse y usarse en contra de la misma forma que traía vitalidad al alma.
Esa noche su talante altanero fue reemplazado por un andar serio y pausado. En aquella sombría torre sus ojos destellaban el color frío de los mares como si fuera el depredador por excelencia en aquel recinto oscuro. Su labia fue reducida a un sepulcral silencio solo roto por el los golpes constantes del licano contra las paredes, de seguro ya con grandes hendiduras tanto suyas como de otros licanos antes que él intentando escapar de antiguas torturas, así como con el llanto y la rabia que exhalaba con su débil aliento. Si en aquel momento la loba profirió palabra alguna la amazona no la escucho… Como no lo había estado antes en su presencia se encontraba sumamente callada; con una firme posición erguida, la cabeza en alto  y sus manos en la espalda. Su mirada azulina estaba fija en esa pesada puerta de acero, cruel pero fiel reflejo de la situación actual de los Raphael: Magullada, horriblemente golpeada pero firme aún. Cada guerrero estaba dispuesto a seguir y mirar para adelante…
Delante de la licana cansada arrojó un objeto que hizo un sonoro “plaf” en el suelo añejado y polvoriento. En el relucía el titulo de ese escrito infame que Sophia le había dado luego de terminar de hablar con Dennan. Aquella porquería relataba entre sus páginas la historia, de principio a fin, de la conocida Guerra de las Cenizas ocurrida hace trescientos años y era tan bien sabido por lobos como por vampiros que esa historia jamás debían salir a la luz. Si algún vez sus razas estuvieron de acuerdo en algo fue en eso y solo porque a ambas partes les convenía que esa guerra se diera entre las sombras, en un punto ciego lejos de la mirada de la mayoría de los seres humanos. Si estaba en lo cierto, ¿entonces que demonios era ese libro? Los labios de la pelirroja se separaron para decir en voz audible título y autor en caso de que, por alguna razón, ella no pudiera leerlos. De haber querido podría dar un informe completo de aquel libro, se sabía cada detalle de este al derecho y al revés pero nada le daba un indicio de dónde pudo haber salido esa violación y atentado tanto para clanes como para manadas combinado con aberración literaria propia de los libros de la época actual. -¿Sabes lo que es?- por dentro rogaba que la muchacha lo supiera. Era su primer paso, grande o pequeño, en una investigación que seguramente le llevaría un largo periodo de tiempo y capturar a los licanos así como también someterlos había sido una dura tarea que podría dar sus frutos como mandar esfuerzos y vidas al diablo. Además muchas noches esperó para llegar al punto en que ambos estuvieran “quebrados” y aun así nada le aseguraba que hablaran. La voluntad podía ser una fuerza admirable y ella lo sabía bien… Aunque la licana no podía verlo Arcueid había endurecido su mirada en una expresión que mezclaba seriedad y expectativa.
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Re: Void and Darkness

Mensaje por Marca de Sangre el Mar Jun 17, 2014 1:57 pm


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¿Compañeros? Lo dudo. ¿Aliados temporales? Tal vez




El silencio  de la vampira provocó que la licántropa pudiera percibir con mucha más claridad el aullido de su hermano que pronto, también, se unió al conticinio que reinaba en la torre. Aquella falta de sonido hacia que el resto de sus sentidos, excepto por la vista pues estaban en plena oscuridad, se ampliaran haciendo que su piel ardiera mucho más debido a la sangre de los Donovan que estaba regada en el piso. Por ende, su respiración se volvió más profunda, más lenta. Estaba intentando meditar o de tranquilizarse mientras su mente viajaba rápidamente buscando maneras de salir viva y de salvar a su hermano.

“Joshua, no te rindas. No dejes que te quiebren”

El sonido del pesado objeto cayendo hizo que saliera de su “zona zen” y volviera a estar atenta a los movimientos de la vampira que estaba rondándola. Lo único que adoraba de aquella situación era poder oler la sangre que emanaba de la herida de la pelirroja. No se iba a ir sin dar la pelea y ahí estaba la constancia de ello. Le llamó la atención que aquel sonido no viniera seguido de algún golpe. Aunque, claro está, el resto de los vampiros habían sido violentos pero ella se había caracterizado por ser más pacífica sin dejar de ser dura. ¿Acaso no iba a torturarla? ¿Qué era lo que quería exactamente?. En la oscuridad no pudo percibir que era pero los hombros de la licántropa se habían puestos tiesos al escuchar el infame título del ejemplar que había provocado el exilio de una de las lobas.

Incluso gruñó.

Lo más importante entre las razas, más incluso del odio que se tenían, residía en permanecer en secreto para evitar que los humanos se dieran por enterados de su situación ya que como las personas de corta entendedera que eran, siempre respondían con crueldad y deseos de asesinar a todo aquello que les provocaba miedo. Si la raza humana se daba por enterada de su existencia, empezarían una caza dura contra vampiros  y licántropos por igual y si ya los cazadores eran un dolor en el trasero no se quería imaginar a todos los demás en el mismo plan.

“¿Qué si sé lo que es? Blasfemia”

Quiso escupir sobre el ejemplar. Nunca había visto físicamente el libro de Satinne pero aún así odiaba la obra como nunca y deseaba interiormente quemar todos y cada uno de ellos con la loba en medio. Ella había traicionado a su raza al ser seducida por el mundo humano que existía fuera de Likaia y aunque ella misma, Joshua e incluso sus padres se sentían atraídos como parte intrínseca de su clan; nunca en la vida se arriesgarían a romper el secreto que los protegía.

Volvió a gruñir.

“¿Cómo piensas que hablaré con esta mierda en la boca?”

Gruñó nuevamente y mordisqueó con fuerza la tira que apretaba su boca tratando de quitársela pero sólo atinó a aflojarla un poco. Si tuviese la fuerza de volver a transformarse sus colmillos se encargarían pero la fuerza de su forma homínida no era de resaltarse por lo que no podía hablar. Sin embargo, el hecho de que la hubiese amarrado mientras aun estaba transformada hizo que la tira estuviese más floja al volverse a la forma humana pues la boca era más amplia en cualquiera de sus transformaciones lobunas. Siguió tirando de ella hasta que la aflojó lo suficiente para emitir algún sonido –Te creí analfabeta. Pero sabes leer…Yo también- Escupió al piso, o eso intentó Sé lo que es. ¿Y?- ¿Qué era lo que quería? ¿Acaso aquello era para confirma que un licano había escrito aquello? ¿No quería saber sobre Likaia? ¿Sobre su líder? ¿Sobre su manada? ¿Las estrategias o... o cualquier otra cosa que un maldito libro que trajo la vergüenza a su raza?




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Re: Void and Darkness

Mensaje por Arcueid van Rip el Miér Jul 30, 2014 1:56 am

Los días se le estaban haciendo mortalmente eternas sin ningún progreso. Hacía meses que había encontrado a esta parejita de lobos y entre más pasaba el tiempo más frecuentemente le exigían un progreso. Especialmente Mitsuhide cuyos sujetos de experimentos le habían sido “arrebatados” por información que Arcueid evitaba a toda costa compartir con el. ¿Como evitar el silencio con un enemigo con tantas caras y ninguna a la vez? Mitsuhide había dejado en libertad a una niña inútil, dejando la sangre Raphael correr libremente como si ni ellos mismos pudieran apreciar su propio don y piensa en todos porque decir que no se podía detener a Mitsuhide o aunque sea asesinar a aquella pequeña loca cuando estuviera fuera de la fortaleza y fuera un problema del resto del mundo era una maldita mentira. Tan pronto supiera donde se escondía aquella pequeña rata descarriada se encargaría de darle el fin que tantos otros incapaces habían recibido por menos. Carlyle era una incógnita para ella… El viejo había sido tan delicado como pudo con ella aun cuando su corazón aún estaba herido como el resto por la muerte del heredero mostrando un temple aún mayor y más sabio que el del mismo Raphael. Pero su llegada había traído situaciones poco gratas como su rivalidad con Dennan sin mencionar que a muchos se les hacía extraño que la caída de la torre se diera el mismo día luego de su regreso después de doscientos años de silencio. La militar de bucles de ébano y el finlandés había abierto una brecha entre dos simples ideas tan grande que costaba creer que la diferencia entre ambas partes sólo radique en un desacuerdo y a su parecer sólo los distraía más del verdadero enemigo; uno que al parecer crecía como un parásito en las entrañas del mundo que por años los clanes de sangre creyeron dominar. Con el viejo Carlye de un lado y la dueña de aquella dura mirada de plata, Elise von Odenssen, del otro se sumaba peso a una balanza invisible que aun así hacía fuerza. Con Evans en el medio, sin saber en quien confiar pero con una certeza al fin en la tormenta que era su cabeza bien el Clan Raphael podría volverse una digna sátira del más disparatado artista.

-Podría matarte ahora…- susurro Arcueid suave pero audible manteniendo su mirada fija en la muchachita que se alejaba ahora en aspecto de aquella salvaje saludable que había asesinado a sus compañeros. -Podría darte un tiro, degollarte, sacarte la piel, cortarte la cabeza, sacarte los ojos, abrir tu estómago, bañarte en sangre Donovan, acribillarte con plata, abrir tu cabeza con el peso de una espada. Podría torturarte o no, podría dejar que ultrajaran tu cuerpo o no, podría hacerlo de forma rápida o lenta, dolosora o no.- Su voz siguió manteniendo el mismo tono incluso después de eso. Se quedo un rato en silencio como si en su mente contemplara nuevas posibilidades. -O podrías zafarte a tiempo. Podrías morder mi cuello y arrancarme la cabeza, o podrías hacer lo mismo con tus garras, podrías abrir mi estomago, arañar todo mi cuerpo hasta despedazarlo, o pisar mi cabeza hasta hacerla explotar. Podrías torturarme o no, podrías dejar que me ultrajaran o no, podrías hacerlo de forma rápida o lenta, dolorosa o no. Así seria entre nosotras y así sera entre nuestras razas hasta que alguna caiga primero. Pero… Aunque a nadie le guste tenemos algo es común…- dicho esto se coloco en el rango de visión de la joven y poso el dedo indice de su diestra en sus labios, como pidiendo silencio. - Nadie más lo sabría. Aun un “parásito de mierda como yo” o una “sucia y fétida pulgosa como tu” sabemos eso y respetamos ese pacto de silencio, no importa quien gane aquí o el día en que choquemos definitivamente todo quedaría en las sombras y el resto del mundo jamas lo sabría.- Su voz empezó a alzarse procurando tener la firmeza necesaria para seguir con el plan. Con el debido cuidado paso por encima de las cadenas y se puso enfrente de la loba para terminar con todo ese asunto de una vez.- Pero alguien se atrevió a exponer tus secretos y los míos… Si hay alguien a quien tienes que agradecer que tu y tu hermanito estén aquí en vez de haber tenido una muerte digna es al hijo de puta que hizo esto. No quiero saber de donde vienes, ni cual es tu misión, ni a donde mierda vas. Solo quiero la cabeza de quien hizo esta mierda… Y luego nos seguimos matando como hace siglos. ¿Te parece?- Su vista se hizo fina y quedo mirando a su pequeña loba fijamente. Lo creyera o no, la francesa no podría estar hablando mas enserio. Esto era mas grande que cualquier rivalidad, mas grande que el Clan Raphael y sus perdidas, mas grande que los Clanes de Sangre y su eterna rivalidad con los licanos... Era mas grande que todo el mundo que aquellos dos seres en esa oscuridad y esa torre cerrada, privada de aire puro y Luna, pudieran siquiera imaginar.

Y solo era la punta del iceberg...
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Re: Void and Darkness

Mensaje por Marca de Sangre el Miér Ago 20, 2014 11:15 am


Don't Give Up

¿Compañeros? Lo dudo. ¿Aliados temporales? Tal vez




Silencio, era lo único que escuchaba. Tal vez algunos pasos, pero nunca a su hermano. ¿Cuánto tiempo había soportado? ¿Años? ¿Meses? ¿Semanas? Se sentía tentada a hablar pero aún mantenía la cordura, pese al hambre, pese al encierro pese a que lo único que veía al cerrar los ojos era aquella cabellera de fuego y la cicatriz en su ojo. Ojalá se la hubiese hecho alguien de su clan. Las esposas y ataduras habían desecho su piel así que ya casi ni se movía para evitar que el dolor recorriera su cuerpo y las sogas penetraran el músculo. Apenas si respiraba pues sus fosas nasales le ardían al percibir el aroma de los Donovan regado por el piso. Necesitaba encontrar una salida.

Sabía cuál era.
Pero aún así se sentía total y absolutamente mal. Gaia se enojaría. ¿No?
¿Y Selene?

Las preguntas inundaban su mente sin ser respondidas, la voz de víbora de la vampira avanzaba por los laberintos de su cerebro buscando cualquier hueco para insertar su veneno. Casi nunca obtenía respuesta de ella, sólo de su estómago rugiendo aunque en los últimos días se había mantenido peligrosamente callado.

El sonido de la puerta hizo que inspirara profundamente de nuevo queriendo matarse de una vez por todas.

Ella, con su dulce caminar, se acercó a la loba esperando conseguir algo y ésta sólo cerró los ojos levantando aquellos muros de defensa que ya estaban resquebrajándose. Necesitaba salir de ahí. Necesitaba sacarlos a ambos pues aún confiaba en que su hermano siguiera vivo. La pelirroja empezó a hablar sin parar y ella le escuchaba con atención. ¿Qué le ofrecería ahora? ¿La luna? Quería a una de sus hermanas. Bueno, de sus ex hermanas ya que la escritora había sido exiliada, por ende, no recibía la protección de la manada. Y ahí estaba ella, protegiéndola porque era lo que le dictaba su código de honor.  ¿Pero y el código de honor que ella misma rompió?

Maldita Satinne.
Aquí estaba ella, sufriendo por sus pecados. Aquí estaba Joshua, pagando sus crímenes.

-Me parece- Murmuró y alzó la mirada decidida hacia la pelirroja que se había quedado en crudo silencio tras recibir la respuesta de la licana –Pero si esto es una tregua hay condiciones que discutir- Dijo con la voz ronca por el cansancio y el dolor –Me darás hasta la próxima luna llena... Nos encontraremos donde nos atraparon- Iba inventando las cosas sobre la marcha porque su cerebro era un amasijo de tonterías que la hacían desvariar –Más vale que mi hermano esté vivo y has de mantenerlo en condiciones hasta que te entregue a la loba- Hubo un movimiento repentino de su cuerpo que le arranco un alarido de dolor –Suelta mis amarres. Yo te confío a mi hermano, como mi vida, y tú me demuestras lo mismo. No te voy a atacar- Asintió sintiendo un reguero de sangre bajar por su cuello –Y quiero estar presente cuando la asesines-





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