Causa et Effectus

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Causa et Effectus

Mensaje por Alek Arthes el Miér Mar 19, 2014 12:55 am

¿Porque nuestro líder ha enviado a nuestros soldados a morir? 
¿Que hacía un chamán con los soldados? ¡Pudo haber muerto!
¡¿Qué sucedió con el Capitán?! ¡¿Porque han vuelto sin él?!
¡Niño estupido! ¿En qué estabas pensando? ¿Quieres ver arder a tus hermanos?
¡Bien hecho Alek, oh gran líder! ¡Mientras nuestros hombres mueren tu te revuelcas con la mujer que traicionó a toda su raza!
Señor Alek… ¿Acaso ya no nos quiere?
Sus ojos se abrieron finalmente de forma tan brusca como el salto que dio para sentarse en la cama. El aire parecía que se le había escapado de los pulmones a tal punto que cada bocanada no terminaba por apartar esa sensación de ahogo y a tos que brotaba de su garganta. No fue hasta que pudo calmarse que noto que estaba bañado en sudor al mismo tiempo que levantaba su mano hasta la altura de sus ojos: Estaba temblando, temblaba como un maldito anciano que acababa de llegar al límite de su vida… El estaba al límite, pero… ¿Al límite de que?
Sus pensamientos estaban entrecruzados con la búsqueda de los familiares de Nysha, luego su reencuentro con los soldados luego de aquella misión fallida y los choques y bajas constantes con los guerreros de Raphael terminaron por destruir cada fibra de la confianza y credibilidad propia que siempre lucía cada vez que tenía que alzarse como el Macho Alfa. No había nacido en la Media Luna pero aun así el anterior líder había decidido que él tenía la capacidad de gobernar, era un humano vago y mimado sin embargo tan pronto adoptó aquella nueva naturaleza se enlistó como un soldado de Likaia dispuesto a dar su vida y sus nuevas capacidades por aquellos ideales que escapaban al conocimiento humano… Cada día de su vida creyó que se había superado, que estaba en el lugar y el camino correcto y sin embargo ahora las miradas que se posaban sobre él nada tenían que ver con un líder que, se pudiera decir, hiciera lo correcto. Entonces algo se encendía, algo sentía que le quemaba desde lo más profundo de su alma e incluso los más pequeños cachorros caían bajo la mirada de Alek, esa mirada llena de… nada.
Esa mañana no fue la excepción por supuesto. Mientras se dirigía al edificio principal donde todas las decisiones eran tomadas en compañía y resguardo del consejo, o eso se pensaba hasta hace poco la mirada que se dedican mutuamente él y entre la población como los rivales antes de finalizar una enemistad de años… Era aún peor cuando llegaba al edificio que compartía con las demás autoridades de likaia y su mente  se nublaba ante todas esas miradas llenas de reproche y reprobación.
¿Que ocultas Alek Arthes? ¿Que guardas tan celosamente como un niño que no quiere compartir un juguete?
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Re: Causa et Effectus

Mensaje por Ken Hirakawa el Vie Mar 21, 2014 1:27 am

Una reunión con el consejo era señal de que algo no andaba tan bien.  Había aprendido eso, ya que este es el ritual que debe seguirse para tomar una decisión difícil.  Así que contrario a lo que siempre hago, esta vez al pasear por la ciudad, presto atención a los rumores.  Normalmente los ignoro, ya que de hecho me parece algo banal y absurdo, nada que ver conmigo que debo vivir más bien siempre con una parte pendiente del mundo espiritual, no de los rumores. Pero esta vez al ir por provisiones, estaba claro: había que dar la cara por el fiasco con los Lázaro. Y Ken, tú eres culpable en gran medida.

Pedí ayuda, recé al amanecer y al cobijo del viento para tener valor. No pienso negar mi culpa y pienso aceptar las consecuencias, por graves que sean. Es cierto lo que se rumora, el líder no debió alentar mi sugerencia, nadie debió apoyarlo. Pero eso no minimiza mi culpa. Me fui a dormir con la convicción de que haría las cosas bien, porque quizá entre licanos no sirvo ni remotamente para guerrero, pero alguna vez lo fui, y tuve honor.

A la hora apropiada, estaba vestido con vaqueros, botas y una ligera camiseta y camisa gris a medio cerrar, justo afuera del edificio principal.

Al entrar veo con agrado que no soy el primero, y que de hecho, Alek llegó antes. Me agrada porque da buena imagen, ya que es el alfa, pero también porque lo considero un amigo, independientemente de cualquier cosa. Sin embargo, no parece agradarle a los demás presentes, y me pregunto cuánto saben ya y cuánto descubrirán en cuanto empiece todo.

Me acerco a Alek y le hago una inclinación de cabeza.

- Buenos días, Alek, que los espíritus te presenten fortaleza.
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Re: Causa et Effectus

Mensaje por Teudis el Dom Mar 23, 2014 8:55 pm

Ubicado en un extremo del lugar, apartado de todas las figuras de imponente renombre que constituían el consejo de Likaia, Teudis aguarda en silencio. Sus ojos cansados buscan intranquilos algo que parecen no encontrar, respondiendo a la sensación desconcertante de que algo familiar faltaba en esa escena. Al cabo de unos minutos y romper su labio inferior con sus incisivos encontró la respuesta, los ojos de los más ancianos no se encontraban en él.

Curiosamente, en las pocas ocasiones que él era citado a uno de los consejos de la ciudadela, era para rectificarle lo insuficiente de su trabajo y la alarmante ausencia de generadores. Él se defendía intentando explicar que no podía “crear” generadores y debía conseguirlos en las urbes humanas más próximas, en viajes que solían extenderse durante semanas. Recargarlos, por supuesto, estaba fuera de plática (y mucho más aún explicar tal concepto a un grupo de vetustos licanos anquilosados a la época del vapor). Sin embargo, ahora no se hallaba ahí para ser cuestionado por su rendimiento; tampoco percibía los susurros que lo condenaban por su obsesivo interés por la cultura humana. No, el ingeniero había sido llamado por algo mayor, más importante y, a su pesar, difícil de resolver.

Las políticas de una manada son mucho más difíciles de resolver que el más sensible de los artilugios y él lo sabía, así lo había dictaminado su experiencia de las décadas pasadas. Resopló agotado, más en espíritu que cuerpo, y se resignó a esperar en qué concluiría todo. Algunas caras amistosas vio en la distancia (Ken, Alek), intentando saludarlas cuando tuvo oportunidad con un modesto gesto de su rostro.

Ahora sólo restaba esperar que el resto de la manada se presentara.

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Re: Causa et Effectus

Mensaje por Nysha el Lun Mar 24, 2014 10:54 am

Todavía no entendía la organización de Likaia. Apenas si había comprendido mínimamente la de los Ardwolf viviendo en el exilio y esta ciudad era realmente diferente. En todos los ámbitos así que cuando escuchó que había una reunión de Consejo terminó acercándose a las enfermeras del hospital  para terminar hablando con Eire, quien parecía la más accesible de todas, e informarse de qué era lo que pasaba. Se quedó total y absolutamente anonada al enterarse que Alek no era realmente el líder total de la manada, si no que había un par de viejos pasados por agua que se encargaban de interrumpir su camino si querían. Le parecía extraño, demasiado extraño. Tanto así que prefirió ir a la reunión para saber de qué iba.

Aquella mañana ya no sentía todas las miradas sobre sí, después de que había vuelto a su forma homínida los Likaios muchas veces le pasaban la mirada por encima y la ignoraban aunque percibía que su aroma era diferente al de ellos. Lo que más le incomodaba era la ropa. Esta vez llevaba jeans desgastados con una camiseta negra sin mangas –que le resultó muy cómoda- y el cabello suelto porque le molestaba las cositas chiquitas que usaban las enfermeras para sacárselo de la cara. También llevaba unas botas que según Eire eran militares, aunque no entendía muy bien el término.

Siguiendo a mucho de los Likaios que acudían al consejo llegó finalmente al área de reunión y sus ojos pudieron apreciar la construcción de esa zona. Era bastante grande en comparación a las que ya había visto. Según entendía era lo suficiente para darle soporte a toda la manada aunque seguramente muchos de los soldados se quedarían vigilando la frontera. Sería lo más inteligente. Caminó hasta sentarse cerca de una puerta, esperando que no le diera un ataque de ansiedad por la cantidad de gente que empezaba a entrar y, si le daba, podía escapar con facilidad.

Sus sagaces ojos verdes pasearon por los presentes y se quedaron fijos en Alek un segundo regalándole una mirada de curiosidad y hasta cierto punto de comprensión. Ahora parecía otra vez ese líder que dudaba, ese líder defraudado consigo mismo como había visto a su padre millones de veces en las noches sin luna. No se dio cuenta si él le devolvió la mirada  o no porque siguió paseando hasta encontrar a Ken, alzó una mano a manera de saludo y después siguió vagando por el lugar mirando a todos los licántropos que entraban y preguntándose cuáles eran los malditos por la Marca del Lobo y cuáles los puros.
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Re: Causa et Effectus

Mensaje por Marca del Lobo el Vie Mar 28, 2014 9:11 pm

La Ultima Era




El Presagio

“Estos son los días finales. Los signos son claros. Incluso los cachorros lo saben.
Esta es la era del Apocalipsis.
Los humanos han corrompido la tierra; destruido los Arboles; domado a las fieras; ahogado el aire; envenenado  los suelos; atascado las aguas; desencadenado el fuego eterno.

Ahora, el Wyrm se levanta, para eclipsar la luna, devorándolo todo a su paso, cazando a los cazadores.” - Hombre Lobo Apocalypsis


Likaia, maldita ciudad que ha hecho que sus hijos se olvidasen del vinculo con Gaia. Likaia, ciudad perdida que merece ser derrumbada. ¿Quienes son éstos, los hijos de Gaia que han dado su vida a los humanos y se han alejado del vinculo? Si crees que las murallas te mantendran lejos de las garras de la corrupción, te has equivocado. La corrupción se encuentra en la misma médula de aquel que ha enviado a sus hermanos a la muerte. Aquel error aun carcome a los presentes, sabiendo que el alma de Roderick no retornará y posiblemente el capitán tampoco.

Oh, chamanes, escuchen el hedor que emerge de su lider y sientan como aquello parece surgir de sus poros. Una visión que solo aquellos licanos pueden tener; licanos que ven más allá de lo que los ojos normales pueden. Ken está a punto de levantar la mano a Nysha para saludarla pero el dolor que llega a su mente es tal que echa hacia atrás la cabeza. Como una corriente electrica que recorre cada centimetro de su cuerpo, el chaman se contorsiona en gestos imposibles y ve con total claridad aquello que ha pasado, golpeando con su propio cuerpo sin quererlo, el cuerpo de Teudis.

Hans corre en un tunel sin final. Las formas y los hedores de la muerte le persiguen pero, aun así, él corre. Corre en circulos en un laberinto del cual no podrá salir. Ken lo sabe. Gwen lo sabe desde el sitio dónde está. Todo chaman en Likaia lo sabe y en su interior sabe lo peor: Roderick no va a retornar. ¿Por qué? Porque la muerte que persigue a Hans ya lo ha abrazado a él.

Y entonces, aquellos chamanes que levantan la mirada a Alek Arthes sienten en sus nucas el frío helado de la tundra. Ven sus ojos azules por un instante y desde dentro de ellos, ven que algo más les mira. ¿Acaso el enemigo de Likaia está en el interior?

¿Qué pensaría Nysha al saber que su Lider huyó cual cobarde dejando atrás a los demás en el Concilio de los Licanos? ¿Es eso un Lider? ¿Pero quién de los presentes podrá decir algo así? ¿quien se atreverá a levantar primero la mano y señalarle? Los chamanes lo ven; los cercanos a Gaia lo ven: Galliard peleando contra licanos corruptos y Oren, el guardian, haciendo lo mismo a su lado. Pero Alek, aquel que llevaba el mando de toda una manada huia con las hembras. ¿Te dolería el orgullo saber que ese lider es aquel que tienes enfrente, Nysha? Tu, que como hembra de sangre Ardwolf no reconoces algo tan patetico como la cobardía.

Sin embargo, eso no es todo y Ken lo sabe. Las visiones siguen. Las cadenas comienzan a enlazarse. Hay más errores en aquel lider y el peor de todos es Satinne, la mujer que te envió él mismo a proteger. ¿Recuerdas a la morena? Ella, Satinne, la que ha estado contando los secretos de vampiros y licanos al mundo de los hombres. ¡El te envió a protegerla.

Gaia está furiosa pero, aun así, no es ella la que habla. Likaia ya no goza de la protección de la Madre. Ahora sobre ellos ha caído la Luna Muerta del cielo. No creas en los espiritus, Likaio. Eso no quiere decir que éstos no hablen. Con verdad o mentira, ellos hablaran y gritaran para que les escuches.







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Re: Causa et Effectus

Mensaje por Alek Arthes el Dom Mar 30, 2014 10:32 pm

Alek Arthes… De humano a licano, de soldado a líder, de líder a… Y hasta ahí llegaba su percepción propia de quien era ese tipo que lo miraba de frente cuando se veía reflejado en el espejo desde hace días. Sin saberlo, sin que se diera cuenta, se había vuelto más paranoico, pensaba las cosas mil veces antes de siquiera dar un solo paso. Quienes buscaban aunque sea un poco de su atención tenían que hablarle por lo menos tres veces antes de que se despertara de aquel trance en el que se perdía… Pero eso no había sido lo peor. Hace unas semanas atras se habia propuesto a dejar un poco la tensión y las preocupaciones atrás. Una velada con Satinne, una cena… Nada más. ¿Que le dijo?  Frunció el ceño tratando de recordar… No lo logro. ¿Era algo de su libro? ¿De la manada? ¿De el? ¿De ellos? Lo único que recordaba bien era a Satinne debajo de él, en el piso mientras él iba regresando de su forma de glabro a la homínida nuevamente mientras sus ojos azules estaban clavados en la mirada aterrada de la que había escrito aquella blasfemia en contra de su raza, que lo había enamorado desde el primer momento en que la vio… ¿Desde que la vio? Ni la más mínima sensación de repugnancia… Solo amor.
Se quedo mirando a Ken tan confuso como si lo que le hubiese dicho fuese lo mas irracional del mundo. ¿Que los espíritus le presten fuerza? Y cuando cayo en cuenta de que lo estaba mirando volteo ola vista instantáneamente hacia otro lugar, lejos de uno de los hombres que el mismo había enviando a morir en manos de los Lazaro. Como con su Capitán y como su amigo... Lo mismo hizo con Teudis y Nysha, simplemente no quería verlos... Ni a ellos ni a ninguno.
Entonces como si algo lo llamara desde quien sabe donde levanta la mirada a aquel cielo, un cielo sin luna. Hoy Selene no te ve ni te guía, no es ese faro de luz casta en ese mar de corrupción y oscuridad. Aunque así fuera ya no puede protegerte más, Alek Arthes, ahora todos tienen que ver lo que ha crecido dentro de ti… Tienen que ver la amenaza que palpita en tu interior y que corroe tu alma. Quieres escucharlos, pero más fuerte ese llamado, es más fuerte que cualquier otro grito o golpe que pueden darse en ese momento y es ante el que caes de rodillas en el suelo. Un grito ahogado dentro de ti, pero esta desapareciendo sin que nadie lo ayude, hundiéndose más y más… Y lo peor es que lo ves y no te molesta. Nada de lo que te acusan te molesta, como si fuese todo perfecto. Estás roto Alek Arthes… Te estás resquebrajando en mil pedazos…
Una mano suave y delicada se posa en su hombro, es la primera que se ha acercado tanto en un largo rato. Las garras en tus manos aparecen y en seguida le abren una herida… Estabas seguro de que era un enemigo y solo ves a Gwen, la hija de uno de tus soldados. ¿Que haces ahí Gwen? ¿Donde esta el enemigo que iba atacarme? Fue un zarpazo certero, rápido… La sangre cae copiosa de su mano mientras que sus ojos verde pradera te miran como si hubiese algo más que la horrorizaba además de tu ataque. Sus ojos han visto el horror y lo sabes…Sus labios inocentes susurran algo que ya has escuchado antes pero no sabes como contestar. Solo eres tu y esa niña que  trajiste desde los bosques Fenrir, de donde nunca debiste haberla sacado… Todos tus sentidos de inmediato ignoran el movimiento que el arrebato de ira de su líder ha causado. Sin embargo ante todo pensamiento y precaución esa licana de cabello de fuego se acerca a ti, con su mano ensangrentada bañando el camino y por unos momentos parece que ves la luz de Selene en su silueta. Enseguida piensas en una visión peligrosa, un engaño de tus confundidos sentidos y retrocedes ante una niña que no podría ni siquiera moverte un centímetro si de su fuerza dependiera…  Te sorprendes, aunque no deberías, cuando esa pequeña se arrodilla en el suelo y te abraza ante los gritos desesperados de los soldados, entre ellos su viejo y anciano padre. 
-Lo he visto Alek, lo vi todo.- pronuncia su voz temblorosa. Su grito entonces se eleva como un trueno rompe la paz del cielo y parece partir en dos su plenitud. Un grito desesperado, un grito ruega por una respuesta...
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Re: Causa et Effectus

Mensaje por Ken Hirakawa el Lun Abr 07, 2014 12:10 am

Saludo a Alek, pero parece no comprender absolutamente, y eso me preocupa. Sin embargo, me aparto con una inclinación de cabeza y me coloco al lado de Teudis, a quien saludo con una pequeña sonrisa. Sé sin embargo, que ambos seremos interrogados, y yo al menos sé que aceptaré mi castigo. Personas inocentes, personas de nuestro propio grupo están desaparecidas, quizá muertos, y yo aún no he perdido la esperanza.

Veo a Nysha y sonrío y empiezo a levantar la mano, pero algo me interrumpe: un dolor de cabeza que hace que sienta como si mi cerebro se revolviera contra mi cráneo. Grito, aunque sé que un grito no disipará el dolor, ni siquiera lo hará más soportable. Mi cuerpo se mueve sin que yo lo controle y el dolor es lo único que ocupa mi mente... hasta que comienza la visión. Pongo los ojos en blanco y mi mente percibe lo que los espíritus quieren que yo vea, dejando atrás lo mundano, sin importar ni lo que sucede con los demás, ni lo que sucede con mi cuerpo. Todo lo que veo me altera, aumenta mi culpa y me hace ver por primera vez de un modo más directo, lo que hacen los chupasangre, de lo que son capaces. Me queda claro que Hans es fuerte, que su espíritu se niega a rendirse, pero también que la prueba es demasiado dura, al punto en que siento en el fondo de mi ser, que él no podrá salir. Y Roderick... no tenía la fuerza suficiente. La podredumbre Lázaro ya ha terminado con él.

Cuando abro los ojos no sé dónde estoy, no sé dónde es arriba y dónde abajo. Siento el sudor frío sobre mi cuerpo y los rezagos del increíble dolor de cabeza, más algunos dolores físicos, aunque no me preocupa mi cuerpo. Ya sé que hay visiones violentas y he terminado lastimado, para mí no es importante, lo importante es ver el mensaje de los espíritus. Cuando logro enfocar, veo a Alek y me recorre un escalofrío.

No he recuperado el aliento, cuando de nuevo, me alejo del mundo terrenal. Cosas que creo que todos ya sabíamos, pero que los espíritus me recuerdan. Esa mujer que trajo desgracia a la manada, y que intenté proteger a toda costa haciendo uso de mis palabras para evitar que se marchara. Los rumores eran ciertos, y esta mujer cegó a Alek y puso en peligro nuestro mundo, que debe mantenerse en las sombras para evitar que los humanos sufran una conversión. Para evitar que otro pase por lo que yo mismo pasé.

Quizá lo peor es saber que nuestra manada, nuestro territorio, han perdido el favor de la Madre. Esto me duele más que la primera visión, más que la peor de las heridas, porque lastima mi espíritu. Grito de nuevo, desesperado, mientras lágrimas de tristeza y frustración inundan mis ojos.

Vuelvo a abrir los ojos y veo que estoy de rodillas con el brazo derecho cruzado sobre el pecho y la mano sobre el corazón. Gwen está cerca de Alek, pero yo sé mi deber. Mi deber es con los espíritus, y sólo sé que debemos recuperar el favor de Gaia.

- Gaia nos ha abandonado. Nosotros hemos cometido un error y fuimos a una misión suicida, y ahora dos de entre nosotros, no volverán. Alek, cometiste errores, ¿pero por qué? ¿Qué hay en tu espíritu? Tenemos que solucionar todo esto y recuperar el favor de la Madre.
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Re: Causa et Effectus

Mensaje por Gwen Volkova el Jue Abr 10, 2014 10:41 pm

“Algo malo va a pasar en este pueblo.”
Era un cuento corto, simple, de esos que la gente como Teudis que tenían contacto con el mundo humano traían de sus viajes además de toda la tecnología a la que ellos se adaptaban y de la que tanto renegaban el resto de las manadas. Era una historia que la joven de rizos rojos nunca había dejado de creer lo simplemente tonto de las casualidades que llevaban de una mañana tranquila a todo un pueblo exiliandose por voluntad propia mientras ellos mismos quemaban sus propios hogares uno tras otro. Esa mañana Gwen, esa joven cuyos años en Likaia la habían transformado en una fría mujer de ciencia que lejos estaba de entender - o querer entender- los secretos de Gaia, se levantó con exactamente el mismo sentimiento que el personaje que es el primero y el último en hablar, porque en la categoría de protagonista no entra: Algo malo iba a pasar. 
Bajando las escaleras se encontró con las facciones rígidas de su padre. ¿Como culparlo? Su capitán estaba desaparecido y lo más seguro era que nunca volvería al igual que el petulante y supuesto amigo de Alek, Roderick. Los otros dos enviados a la misión estaban a salvo pero ni siquiera quería imaginar qué horrores pueden ocultarse entre las paredes que esconden a los Lázaro y, lamentablemente, no encierran. Ella se había mantenido totalmente al margen de los sucesos que envolvían a su manada, encerrada en su propio mundo donde solo sus problemas le importaban y solo se dedicaba a aislarse en sí misma ignorando cuando ya a su pobre padre le superaba la situación y parecía odiar a todos y todo a su alrededor. Ese día tendría que enfrentar al consejo y a su líder y, de ser necesario, recalcar a todos y a cada uno de ellos lo increíblemente idiotas que eran. Las horas pasaron y pronto llegó la tarde junto con la hora en la que debía iniciarse aquella dichosa junta a la que decidió acompañar a su padre. Si bien no podía pasar, amargado o no seguía siendo su querido “viejo” y si podía transmitirle algo de fuerza aunque sea en ese corto trayecto que así sea. No había que ser dueño de grandes dones o facultades para darse cuenta de que cada vez que el viejo lobo Volkova miraba a esa chica de rojizos cabellos a su lado encontraba nuevamente sus fuerzas renovadas y recordaba por que seguir adelante…
Vio a Alek, vio a Ken y a Nysha; un rostro dubitativo, uno que la confundía y el otro lo más cercano al mundo fuera de los muros de Likaia que podría haber conocido. Y como si fuera una reacción desatada tan solo por la presencia de los lobos en ese mismo lugar algo fugaz se desató…
Gwen, aquella que tiene el tótem del halcón luciendose en su espada, aquella que puede ver más allá de lo que pueden ver los demás alzó su vista al cielo en penumbra total y se sintio más desamparada y sola que nunca como un cachorro que de repente se separa de su madre y de toda la manada, desolado pero no aun sentenciado. En la penumbra vio la certeza como si en ella brillara la luz, la iluminación a la vez… Sin embargo la verdad era en ese momento tan amarga como la hiel: Hoy Likaia debía despedirse un hijo y pronto quizás de dos. Una lágrima se resbalo por su mejilla mientras estaba ahí, en medio de la calle, parada y contemplando el cielo vacío… Tenia miedo, su alma se estremecía de miedo. Como si fuera por inercia se acerco a Alek y tomo su hombro… Quería decirle lo que vio, tenía que saberlo. Sin embargo no hubo palabra que pudiera cruzar pero a la vez no hubo momento que dijera tanto como aquel.
Tan pronto tomó su mano sus ojos vieron más allá, más allá de lo que quería ver como si todo lo que hubiese aprendido de la oscuridad y corrupción adquirieran forma. Las garras mismas de Alek la apartaron bruscamente para dar paso a la sangre que empezó a caer de su mano. Las armas de los soldados presentes se habían levantado junto con la de su padre y en el momento en que vio eso se abrazó a Alek como si eso fuera a frenar a los soldados. El viejo Volkova grito antes de que la primera bala pudiera salir mientras su pequeña hija le susurraba a aquel lobo devastado: -Lo he visto Alek, lo vi todo-.
Ese grito partió una breve y tensa calma como si fuera un rayo. Ya no daba para más y lo sabía… Ella por lo menos lo sabía: Algo oscuro envuelve a Alek Arthes y condena a los Lakaios, algo como si fuera odio puro y seco recorriendo sus venas. Ken se acercó y empezó a hablarle a Alek mientras ella se levantaba y mirada a su alrededor. Nadie en toda Likaia parecía tener ni la más mínima idea de lo que ocurria, la confusión y la incertidumbre eran el estandarte de cada mujer y hombre, niño y anciano. ¿Que hay en tu espíritu?... La pregunta del chamán hace que Gwen levante su vista hacia él con lentitud y seriedad. - Hay algo malo en el-. Sus ojos de verde como los padres volvieron a posarse en un líder derrotado antes de proseguir.- Gaia es una madre. Una madre jamás abandona a sus hijos pero debe dejarlos crecer… Somos los cachorros, los aprendices. Y como cualquiera nos toca hoy empezar a caminar en la oscuridad para llegar a la luz.-
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Re: Causa et Effectus

Mensaje por Nysha el Vie Abr 11, 2014 8:26 pm

¿Qué más puede hacer una licántropa, además de levantarse, al ver al chamán de su manada sufriendo? Porque… Esa era su manada, ¿No? Nysha parecía una cachorra que veía la luz del día por primera vez; parpadeaba continuamente sin llegar a comprender las fuerzas extrañas que debilitaban de esa manera a los que eran bendecidos por Gaia. La loba Ardwolf se levantó con algo de lentitud al ver la reacción de todo el foro con respecto a los chamanes pero el reconocible olor a sangre penetró sus fosas nasales. Nysha inspiró con fiereza y gruñó brevemente. Algo iba de mal en peor. El pequeño  halo frío que estaba sobre su cuello iba extendiéndose por su cuerpo a medida que su piel picaba y sus músculos empezaban a vibrar. Su instinto animal le decía que era hora de pelear pero no veía a nadie más consternado ni en fase de transformación. ¿Qué demonios le pasaba a los Likaios?  ¿Acaso no reaccionan?

El grito de Alek hace que algo se resquebraje en su interior y comienza a caminar cada vez más rápido sintiendo una breve necesidad de proteger a los chamanes que le habían devuelto la salud. Las garras habían aparecido en el líder. Unas garras llamadas por ¿él? ¿Por quién? Nysha logró alcanzar al trío en el momento en el que Ken hablaba sobre una misión y la reacción de Gaia al respecto pero lo que más le puso los pelos de punta fueron las palabras de Gwen. ¿A cuál oscuridad se refería? ¿De qué carajo estaban hablando?

-Alek…- Murmuró en el instante en el que se percató de que sí, había algo raro en él, ella misma lo había divisado el día que había abierto los ojos y hablaba con él pero no había dicho nada porque su cobijo había sido cálido y se había preocupado por ella. No sufrió un instante de miedo, porque los Ardwolf no sufren de eso y le tendió la mano para levantarlo. Además, sabía que si alguno del cuarteto podía detenerle un golpe al hombre era ella por encima de los dos chamanes que parecían estar sumergidos en una densa neblina –Levántate. Ningún líder debería de  estar de rodillas ante su manada a menos que renuncie a su cargo- Cuando se dio cuenta de que Alek no le prestaba la más mínima atención lo tomó por el hombro con dureza y lo levantó ella misma antes de girarse hacia los chamanes. Sabía que él no renunciaría por muy derrotado que estuviera. O eso quería creer ella. Era el primer líder que conocía después de su padre, después de Ralph. Una ligera puntada de dolor se alojó en su corazón pero alejó aquellos sentimientos para centrarse en la pareja.

-Gwen… Ken… ¿Qué es lo que han visto? Ahórrenme los detalles místicos, las encrucijadas, los acertijos y toda la… cosa esa. Sólo hablen…Normal. ¿De qué misión suicida están discutiendo? ¿De qué errores hablas? Creo que toda Likaia quiere saber qué es lo que ha pasado pero sin… - Frunció el ceño como si ella misma no se entendiera, movió las manos tratando de comunicarse a través de gestos y miró a Alek a los ojos con crueldad -¿En qué carajo te has metido que has molestado a Gaia? ¿Qué has hecho que nos han dejado sin protección?- Preguntó con dureza incluyéndose en la manada como si nada y notó algo curioso en los ojos de Alek como si…Como si no fuese él quien en realidad la miraba. Si no un desconocido. La sombra del lobo que alguna vez había visto. Aunque podían ser ilusiones de ellas. Aún seguía tomando tés y drogas y… cosas.
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Re: Causa et Effectus

Mensaje por Alek Arthes el Vie Abr 25, 2014 12:43 am

El olor a sangre abrumaba sus sentidos pero aun había algo más que le daba esa mirada perdida, esa visión tan acertada para quien la viera de que Alek estaba totalmente desconectado de la realidad que lo rodeaba. Había hecho caer sangre inocente con sus propias garras de la misma forma en que la que sangraría su pueblo y su tierra por sus propias acciones; las garras que juro se alzarían contra sus enemigos para defender a los suyos y sin embargo aquella presencia la había sentido tan amenazante como la de un vampiro o un cazador que blande sus armas de plata o bañadas en la sangre maldita de los Oscuros. Repasar una y otra vez cada uno de esos momentos, cada estúpida decisión que tomó y había condenado a sus hermanos significaba verse a si mismo gritando hasta quedarse sin voz que estaba haciendo mal, que era un error y sin embargo ignorarse a si mismo, ignorar todo lo que le quedaba de raciocinio, de cordura…
Su mirada aletargada paso a una sorpresiva encontrándose con los ojos de deslumbrante azul y preocupados de Nysha, siendo levantado con la fuerza de los Ardwolfs que estaba presente en su sangre y que podía verse aun así en la intensidad de su mirada, olerse en su piel y sentirse en la fuerza de su voz con palabras que golpeaban peor que cualquier otro puñetazo que le hubiesen propinado antes. Por primera vez después de mucho tiempo sintió, aunque sea por un breve lapso de tiempo, ver que algo estaba pasando con el y su manada. Que no era el líder omnipotente que creía cada vez que la gente bajo su mando convertía en realidad cada palabra que el deba... ¿Gente bajo su mando? ¿Solo eso eran?… Aun en comparación con otros lideres su modo de ascenso había sido poco digno. La batuta le fue cedida sin pruebas, sin lucha, sin mostrar una voluntad verdadera o una fuerza que pudiera proteger a los suyos, ni siquiera algo de respeto por los demás; que al menos pudiera inspirar a los hombres que se determinaban a dar la vida por el, por su manada, por sus cuestionables ideales y creencias. Entonces ahí fue cuando ese licano, nacido de humanos y marcado por la maldición, el cachorro entre lideres entendió que si quería el bien de su clan primero debía purgar su alma… Luego demostrarle a las manadas, a los dioses y a si mismo si era digno de estar a la cabeza o no.
-Cometí errores. Actué como un cobarde, mande a un hombre valioso y a mi mejor amigo a morir. Toda desgracia de todo likaio es solo mi culpa- pronuncio con voz ronca y profunda ante Nysha con el poco orgullo que le queda y tan alto como pudo para que cada lobo presente en ese momento pudiera escucharlo. - Pero no voy a dejar que ninguno más pague por lo que yo desate. - Su mirada recorrió cada rostro presente, desde el más pequeño niño hasta el más anciano, hombre o mujer, especialmente mirando a los tres licanos que se habían acercado en busca de respuestas. -¡General Volkova!- ante su llamado el cuidadoso padre de la pequeña Gwen se acerco con un rostro petrificado de cualquier padre al cual le han hecho daño su pequeña princesa. Recordaba con claridad la sombra que se había cernido sobre el día en que su amada esposa abandono este mundo sin siquiera permitírsele estar junto a su pequeña hija y confortarla; acompañarla y emprender juntos aquella lucha silenciosa que se desata ante la perdida de un ser querido. - Para la seguridad de cada habitante de la ciudadela le ordeno que me encarcele y si me llego a resistir ya sabe que hacer-. Un lapso de silencio breve dio paso a la tensión y con un ademan de cabeza el soldado ordeno a sus subordinados que arrestaran a Alek Arthes en ese mismo instante. Llevaron sus manos a la espalda y colocaron las esposas con más prisa de lo que había imaginado. Líder o no estaba perdiéndose a si mismo de alguna forma y si había llegado al punto de lastimar a uno de los suyos, por su vida, se encargaría de que no pasara de eso.
- Ken- pronuncio con firmeza llamando al lobo, maldito como el, que había llegado desde el misterioso oriente.- Mis ordenes son estas: Te dejo a cargo de organizar mi siguiente viaje. Reúne a los hombres que creas necesarios…- su mirada paso entonces a la chaman a su lado y regreso al joven japones.- Gwen viene con nosotros. Haremos un viaje a los Bosques de la Bretaña Francesa. A tierra Fenrir. Hay preguntas que solo ellos me podrán responder…- dicho esto le dedico una mirada a Nysha pero no se le cruzo por la cabeza nada que decirle o que hacer por esa fiera licana mas que cerrar su gran bocota y tratar de recuperar la dignidad que alguna vez tuvo, o sintió tener. Satinne en ese momento salio de entre la multitud y se aferro a su cuello como si esa simple acción evitara la orden que acababa de dar mientras le rogaba que no lo hiciera, luchando con si misma para que su orgullo no le dejara quebrar su voz y desmoronarse como ese tipo de mujeres que tanto detestaba. Más, aun así el licano quedo tan rígido como una estatua y tan frió como un tempano de hielo. Solo la miro sin sentimiento alguno antes de dirigirse a su celda.
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Re: Causa et Effectus

Mensaje por Ken Hirakawa el Jue Mayo 08, 2014 1:40 am

Escucho las palabras de Gwen, pero quizá sean demasiado optimistas.

- Debemos caminar solos, pero también debemos volver a ganarnos su favor. Una madre tiene derecho a recriminarnos y castigarnos por nuestras acciones, pero es deber de los hijos lograr ganarse el perdón. Y eso es lo que tenemos que hacer nosotros. O estaremos perdidos.

Todo esto es demasiado, desde el dolor de cabeza y la visión, hasta la reacción de Alek. ¿Qué diablos estaba pasando en realidad? Alcanzábamos a ver una parte, pero era más que obvio que no veríamos todo. Algunos nos acercamos al alfa, pero Nysha pide respuestas y quiere que no estén impregnadas del léxico etéreo que sabe que usamos los chamanes. Decido comenzar por la parte difícil de explicar.

- Hace unas lunas, un pequeño grupo de likaios fuimos a la fortaleza Lázaro. Pensábamos que podríamos espiarlos, de hecho, yo fui el que lo sugirió. Pero yo jamás he sido un guerrero licano, y Alek permitió que fuéramos, de hecho, lo ordenó y fue un fracaso rotundo. Y lo que vimos es simple: hay algo oscuro dentro de Alek y Gaia nos ha abandonado. No hay más. Simple, pero entenderás que es lo peor que le ha pasado a nuestra manada.


Es un alivio admitir mi parte de culpa en todo esto, aunque es muy cierto que Alek como alfa debió negarse a realizar la misión suicida que yo proponía. Era estúpido, y de haber sabido de lo que son capaces los Lázaro, jamás lo habría sugerido. Este es el fin de mis intentos de ser un guerrero dentro de los licántropos. Entre humanos lo fui, hace ya demasiado tiempo, pero aquí hay demasiadas cosas en juego y Gaia me llevó por otro camino. Mi deber es ser chamán, así como el deber de otros es ser guerreros y no volveré a meterme en lo que no me concierne.

Por fin habla Alek, pero sus palabras me asustan. Hay algo demasiado mal en todo esto, y es como si tuviera que luchar con él para poder volver momentáneamente con nosotros. Pide que lo encarcelen.

- Yo no creo que esa sea la solución. Creo que la solución es que no des las órdenes de forma tajante, que al menos unos cuantos tomen decisiones en lo que logramos encontrar una solución para ti.

Sin embargo, ya está hecho. Y es que uno no puede simplemente ignorar una órden de un alfa. Lo compruebo cuando me ordena prepararle un viaje al territorio Fenrir. Sé que aceptaré incluso antes de asentir. Uno no desobedece una órden directa de un alfa.

- ¿Puedo preguntar con qué propósito? No sólo necesitas respuestas, Alek, también necesitas una solución, todos la necesitamos. De esto depende volver a tener el favor de la Madre. Aunque por supuesto que cumpliré tu órden.

Si Gwen va y voy yo, debo escoger licanos espirituales, pero nos vendrá bien un guerrero que nos proteja. Al menos uno, pero más no estarían mal.
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Re: Causa et Effectus

Mensaje por Gwen Volkova el Mar Mayo 13, 2014 7:49 pm

-Nunca dije lo contrario- fue lo único que contesto la licana hacia Ken, sin apartar la vista de aquella situación que lo único que hacia era despojar a Alek del poco decoro que le quedaba, aunque sea ante su pueblo. Gwen acababa de tener un choque tan fuerte dentro de si que marcaría un antes y un después en su vida. Su percepción de la realidad cambiaba con la ferocidad de mil tormentas y entendió que en otra situación se hubiese vuelto loca. 
Como Ken muchos otros intentaron apelar a Alek y su atención mientras era esposado pero este no miro ni pareció escuchas nada de lo que decían. Mientras se marchaba hacia la multitud la pelirroja solo atino a suspirar.-Es inútil…- pronuncio en voz baja aquella que vio más profundo en la mente del destruido líder de lo que alguna vez alguien jamas vería. Era como ver a través de un ventanal traslúcido donde todo se deforma y la visión que se tiene no era la verdadera. -Ya no distingue que esta bien o que esta mal, no sabe quien es su enemigo y quien su amigo. La realidad se le esta haciendo añicos…- como cuando habla de ciencia sus expresiones no mutaron en lo más mínimo como si la empatía fuese algo ajeno a su ser, a su alma. Mientras veían cómo se llevaban a Alek hacia la prisión de la ciudadela volvió a tomar la palabra. Lamentablemente no podía quedarse ajena a toda esta situación y más cuando aquellos dones que creía apagados, en el pasado, despertaban nuevamente exigiéndole que los usara en pos de su pueblo. El mundo más allá de lo físico le exigía que lo mirase una vez más…
-Quizás sea una buena oportunidad de que tu y tu hermano vayan también… ¿No crees Ken?- primero se dirigió a la Ardwolf que aún mostraba un aspecto imponente y salvaje a pesar de su tiempo vivido entre lo que se consideraba una de las manadas más suaves de todas. Luego a Ken ese chamán que aun a pesar de todo este tiempo no podía entender y aun a pesar de ir hacia una misma dirección parecían estar tomando caminos diferentes. La gente del pueblo empezaba a dispersarse junto con los militares. Ellos también tenían trabajo que hacer, por su parte y por el momento iría al hospital a encargarse del hermano de la joven Ardwolf como había prometido. Llegado el día, todo tenía que estar en óptimas condiciones para empezar a ganarse nuevamente el favor de las deidades que alguna vez apoyaron una causa que parecía ir contra toda tradición... ¿O es que apenas ahora empiezan a condenar a los Likaios por su elección?
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Re: Causa et Effectus

Mensaje por Marca de Sangre el Sáb Ago 30, 2014 11:57 am


TEMA FINALIZADO
Todo lo que inicia tiene un final, éste lo han marcado ustedes.

Pero no os confundáis, no siempre tendrán la misma libertad...




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Re: Causa et Effectus

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