Dannae Klein

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Dannae Klein

Mensaje por Dannae el Sáb Ago 31, 2013 4:30 am

Dannae


Datos básicos
Nombre completo: Dannae Klein
Apodos: Immortal Flower
Original o Predeterminado: Original
Edad: 220 años
Fecha de nacimiento: 17/02/1793
Lugar de nacimiento: Viena, Italia.
Raza: Vampiro



Descripción Psicológica


Si pudiera, se pondría a sí misma como una obra de arte en un museo, para ser admirada por toda la eternidad. Es orgullosa y la soberbia corre por sus venas, lo que la ha llevado a adiestrarse en varias áreas, la danza, la actuación, el canto, el modelaje, ha tenido demasiado tiempo para hacer lo que se le plazca, pero su naturaleza inconstante siempre la lleva a abandonarlo todo cuando se aburre.

Le gusta escribir y ha recopilado muchos libros, todos ellos escritos a mano, pero jamás publicados, contadas son las personas a las que les permitió leerlos. Escribe sobre lo que ve y, en ocasiones, lo que no ve, ha escrito sobre el arte y a música, vampiros y licántropos, la vida, la muerte… y la vida después de ella. Aún cuando goza de una memoria poderosa y privilegiada, capaz de recordar hasta el más mínimo detalle, se ha obligado a bloquear muchos recuerdos; mientras más vive, más propensa es a perder la cordura, es su defensa contra todo, hasta contra ella misma.

La lealtad significa todo para ella. No importa el honor, ni la vida misma, ni las virtudes, si no eres leal, pues tus enemigos podrían usar todo lo demás. Una vez que entrega su confianza, se convierte en una aliada fiel, aquellos que osen traicionarla lo acaban pagando, pues no descansa hasta equilibrar la balanza.


Historia

{Diario personal de Danae, de su primer escrito solo existen dos copias, una en posesión de la autora, la otra se encuentra perdida.}

Libro I
_Últimamente he estado recordando.

"Lo que viste en este castillo y esa noche en el pueblo, nunca se lo digas a nadie. Si te atreves a hablar, te encontraré, dónde quiera que estés, y te mataré.
Te mataré y beberé tu sangre."

* * *

_Nací el último día en que la nieve veía la luz; el viejo invierno se alejaba, amedrentado por la radiante primavera. Mi padre solía decir que el último copo de nieve cayó en mis ojos, derritiéndose, mezclándose, por eso tenía un azul cristalino; mi madre se jactaba de que mi belleza derretía hasta el más frío corazón, y por eso las plantas florecieron al siguiente día. Fueron unos padres maravillosos.

_No conservo muchos recuerdos de mi ciudad natal, pero mi infancia la viví en un pequeño pueblito perdido en Viena. Mi padre trabajaba en la tierra; mi madre cocinaba y horneaba el pan que vendería después al resto del pueblo. No puedo quejarme, eran personas trabajadoras, nunca nos sobró pero tampoco faltaba nada; seguía una vida simple pero llena, reconfortante, feliz.

_Mi abuelo solía contarme historias, una de ellas sobre El Príncipe de las Sombras.

_A unos días de mi hogar se alzaba el Bosque Negro, una zona de difícil acceso donde hasta los rayos de luz se perdían, en el corazón están las ruinas antiguas de un castillo, conocido como el Castillo del Demonio. La historia rezaba que un hombre de cabello negro vivía allí, pero falleció hace mucho, dejando el castillo abandonado a su suerte.

_En un tiempo donde los libros eran un símbolo de estatus y poder, se rumoreaba que en el Castillo del Demonio existía la más grande colección nunca antes vista. Unos tontos que se aventuraron a buscar ese tesoro, despertaron la furia de El Príncipe, quien regresó de la muerte para proteger lo que le pertenecía por derecho.

* * *

_Cuando tenía 16 años, el pueblo fue invadido por unos hombres con armaduras. Se apoderaron de todo a su paso, mataban a las personas que no eran de utilidad, torturaban y abusaban de las mujeres, los pocos que dejaban con vida eran explotados en trabajos forzosos.

_Viví encerrada en un sótano de nuestra casa, aterrada. No volví a ver a mi abuelo, pero mis padres me visitaban de vez en cuando, trayendo alimento y agua. Los vi perecer lentamente, perdían brillo, lucidez, cada vez que regresaban estaban más cansados, con menos vida, era cuestión de tiempo para que ocurriera...

_Por esa razón creí en la historia de mi abuelo. Aún ahora me pregunto si fue un error.

* * *

_Una noche, tomé un libro que mi abuelo solía guardar celosamente en lo alto de una estantería y me fui de casa. Corrí sin mirar atrás, descalza, con solo un abrigo negro para protegerme, nada de eso me importó. Llegué al Bosque Negro y me aventuré sin dudar entre sus árboles, no dejaba de correr, temiendo que me atraparan si me detenía.

_Cuando vi la reja exterior que envolvía el castillo, una sensación de alivio me inundó y caí sobre el césped en un profundo sueño. O mejor dicho, me desmayé.

_No sé cuánto dormí, pero al despertarme, lo vi por primera vez; sentado en un sillón, a la luz de las velas, cabello de ébano y piel de mármol, El Príncipe de las Sombras. Él no me hablo ni miró por varios días, seguía con su vida como si yo no existiera, o no fuera lo suficiente importante para tener su atención, no estoy segura de qué esperaba, pero me quedé en silencio, esperando el momento.

_La primera vez que hablamos fue en un cuarto rodeados de viejos libros, espadas y armaduras, en una mesa de roble nos esperaba el té. Nos sentamos y, por primera vez, su mirada se clavó en mí, lo que sentí ese día no lo he experimentado con nadie más, la sensación de que te atraviesan y vuelven translucidas tus intenciones.

_- Quiero que me ayudes, por favor. ¡Quiero que mates a todos los malvados! - Supliqué desesperadamente, por primera vez con valor de hablarle. Saqué el libro y lo dejé sobre la mesa, empujándolo lentamente. No sé por qué, pero estaba completamente segura de que él buscaba ese libro.

_Después de eso, regresamos a la vieja rutina. No me hablo por mucho tiempo, pero sus ojos nunca se apartaron del libro. Lo seguí a todas partes, o eso intenté; en las noches subía a lo alto de un árbol para, sentado sobre una rama, leer a la luz de la luna, pero durante el día se recluía en la mansión, bajo el enorme candelabro de la sala.

_La segunda noche algo cambió. Sentado sobre el césped, con la espalda recostada contra el tronco, lo vi sonreír, solo un poco. Pensé que había ganado, ahora solo era cuestión de tiempo.

_La siguiente vez, me sujetó por el cuello de la ropa, como se haría con un cachorro, levantándome hasta que nuestros rostros se encontraron. Su expresión era la misma de siempre, no mostraba sentimiento alguno.

_- Acepto. - Fue su única palabra.

_Lo sabía, sabía que aceptaría, era una genio.

* * *

_Cuando llegamos al pueblo, me realizó una seña para que me quedara. Escondida entre unos arbustos ignoré su orden, y lo que vi me horrorizo.

_Uno a uno, cada hombre que lo atacaba directamente, perdía alguna parte de su cuerpo, la sangre teñía las flores, dejando un rastro carmín por donde él pasara. Pero no importaba quienes fueran, si eran los demonios que sometieron a la gente, o las personas inocentes que buscaban escapar, él exterminó a cada uno de ellos.

_Sí... Yo había dicho que matara a los malvados, pero jamás aclaré quienes eran.

_En mi cabeza aún perduran los gritos y sus lamentos, a veces siento que puedo verlos, escuchar y sentir a aquellos que ya no están, pero siempre lo he ignorado para no perder la cordura.

_Nos encontramos en el castillo, él se acercó a mí e inclinó su cuerpo, cuidadosamente alejó algunos mechones de cabello y me susurró algo al oído. No estoy segura qué ocurrió después, pero sus labios bajaron a mi cuello y el sabor a óxido impregnó mis labios, la muerte me abrazaba y el elixir de la inmortalidad recorría mi garganta.

* * *

_He aprendido lo suficiente, y mi lealtad le pertenece. Necesito encontrar algo, no sé qué es, pero si existe, se encuentra allá afuera.


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Re: Dannae Klein

Mensaje por Marca del Lobo el Sáb Ago 31, 2013 8:34 pm

Ten cuidado con lo que deseas, niña. No olvides que las pesadillas son sueños también y abres una puerta al decir que quieres que tus sueños se vuelvan realidad. En tus manos está la sangre de muchos hombres, mujeres y niños. La maldad existe en todos y cada uno de nosotros. Me atrevo a decir que solo los ángeles, seres creados para no tener ese tipo de emociones, carecen del toque negro de la maldad.

Ese vampiro, tu sire, sabía aquello. Sabía que incluso en tu tierno corazón existía el brazo negro de la maldad humana. Te confundes si piensas que los vampiros por ser seres de la noche son más malos que los hombres. He visto hombres hacer cosas que hasta los vampiros mismos repudiarían.

Se bienvenida a este mundo de tinieblas, eterna flor. Espero que en tu paso encuentres redención ante las innumerables vidas que se perdieron en tu nombre.
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