Angel and Demon

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Angel and Demon

Mensaje por Arcueid van Rip el Lun Feb 24, 2014 6:25 pm

Hace más de trescientos años atrás...
Ante un público selecto otra función de ballet se llevaba la admiración de espectadores gratamente atrapados por la música y los movimientos tan gráciles y suaves del ballet. Sin embargo quien se lleva ese mar de aplausos cálidos es una criatura que quienes la han visto bailar dudan que sea real; su cabello son pétalos de rosa negra como la noche cuidadosamente recogidos, un rostro juvenil suavemente maquillado y unos movimientos que le dan la ilusión ante el resto del mundo de que sólo los ángeles pudieron haberla concebido. El telón finalmente se cierra ante un aplauso que se da de pie y parece no frenar. Un aplauso para un ángel, el único regalo que, por el momento, el maravillado publico le podía regalar por su actuación. Desde el palco un grupo de mujeres aplauden también, gratamente encantadas por la función y la estrella de la que tanto se hablaba y pocas veces habían visto. Entre ellas esta alguien que ante los mismos ojos que ven un ángel, es un demonio: su largo cabello es rojo como el fuego y sus labios lucen el color de la sangre, una rosa que aún no ha florecido pero con mas espinas que cualquiera, pues en su corta vida no ha hecho más que ganarse el odio de quienes hayan intentado antes ganar su corazón.
Mientras Úrsula Kozlova se despide de su pequeño público una de las muchachas se dirige a ella, la menor de todas sus hermanas. -¿Lo ves Eva? Sabía que te gustaría.- una sonrisa suavemente altanera se dibuja en los labios de esta hermana mientras mira de reojo a la más pequeña que no se ha mutado ni un poco al perder la razón. Caprichosa como bella, con un carácter comparable solo con el impredecible estado del mar que le impedía incluso a aquella hermana que era de las mayores comprender los va y vienes de su ser como el que ahora se le presentaba.

-Lo se. Fue una función encantadora.- susurra levemente con serenidad y templanza. -Deberíamos enviarle flores, ¿no te parece? - su hermana la miró extrañada pero asintió y pronto un mensajero se encargaría de la tarea. Un ángel y un demonio se cruzaban esa noche, un ángel y un demonio se volverían a cruzar.
Más de trescientos años después…
Los hilos del destino se entretejen de formas misteriosas… “La he visto, estoy segura de que la he visto.” En un momento su cabeza hizo su debido “click” y desde entonces la pelirroja no había dejado de pensar. Cuando por fin reaccionó sintió por primera vez desde que era una hija de la sangre un dejo de nostalgia por aquellos días como humana. Los odiaba, como nada en este mundo pero aun tenia alguno que otro recuerdo que podía sacarle una sonrisa: Alguna broma, algún capricho, alguna sonrisa de su madre mirándola mientras la sostenía en sus brazos cuando apenas era una niña; aun con sus años encima no había podido olvidarla.
Sin embargo lo que vio en aquella reunión le había dejado poco lugar en su cabeza para los buenos recuerdos y nada mas en ese momento le hubiese gustado que alejarlo de su mente. Ninguna aparición del pasado podría haberle causado mayor impresión como la que Úrsula trajo consigo como un simple gesto de paz para Evans y todo el Clan Raphael. Sus sueños dejaron de ser solo sueños…
Por medio de un miembro del séquito de Úrsula, Sophia había sido la encargada de entregar el mensaje solicitando la reunión. Se encontró gratamente sorprendida cuando recibió su respuesta y entre la noche joven, que apenas merecía llamarse crepúsculo, se movió por los pasillos de la enorme Fortaleza para encontrarse con la Reina de los Oscuros. Palabras claras y directas, si no aprovechaba esta oportunidad de seguro no tendría ninguna otra… La mujer de Donovan estaba siendo alojada en una de las Torres más resguardadas de la fortaleza donde, ante cualquier eventualidad, los distintos equipos que se turnaban su custodia pudieran reaccionar con premura sin  que nada ni nadie pase sin ser visto ante sus narices.  Antes de llegar ante la puerta al final de un pasillo rodeado de las habitaciones que daban a los cuartos del resto del séquito ya había pasado por los guardias que, dudosos, la dejaron cruzar. “Asuntos oficiales”, fue lo único que bastó decir para que la Bruja de Raphael para que tanto ella como al cortesana rubia pudieran pasar aun entre las dudas y la desconfianza de los soldados. Quien abrió  la puerta fue la pequeña doncella de la Reina, una niña que se equiparaba en edad a Sophia a la cual dedicó una mirada tan pronto la vio. - Si a la Señora no le molesta, Sophia es de confianza-.
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Re: Angel and Demon

Mensaje por Úrsula Kozlova el Mar Feb 25, 2014 10:41 am

La Reina Oscura se encontraba acompañada únicamente por Ileana en la soledad de aquella pequeña  habitación que se le antojaba fría, silenciosa y muy poco decorada. Con cada segundo que pasaba atrincherada en la Fortaleza Raphael extrañaba más su mansión, sus habitaciones pero por sobre todas las cosas extrañaba a su esposo. ¿Habría meditado sobre la discusión que habían tenido antes de que ella se viese obligada a partir? ¿Realmente le diría todo lo que quería saber cuándo volviera? Si Úrsula le restara sólo un ápice más de importancia al cuidado del clan y de la sociedad vampírica, hubiese hecho retornar el avión hasta Austria pero sabía que era su trabajo como Reina establecer vínculos de calidad con el resto de los clanes. Y, por supuesto, investigar qué era lo que realmente le había pasado a Raphael…Entre otras cuestiones que llamaban su atención y que sólo dentro de aquellas paredes podía averiguar.

Estaba ataviada en un sencillo vestido blanco, casi veraniego, cuyo único centro de atención era el profundo escote en V que surcaba sus pechos y que dejaba ver la hermosa cadena de oro con el anillo de compromiso que Donovan le había entregado hace más de tres siglos atrás. El mismo se balanceaba con suavidad mientras la Reina estaba de pie mirando por la ventana hacia la oscuridad de la noche con una copa de vino en mano siendo mecida por el mismo viento. Era curioso lo que le había costado a Ileana conseguir comida “normal” y aún más graciosa la reacción de las Cortesanas al escucharla, según le había comentado la doncella. Sin embargo, cubrieron la necesidad de manera efectiva y rápida por lo que una mesa en el centro de la habitación que servía como antesala al dormitorio, estaba llena de frutas, queso, pan, entre otras delicadeces que Úrsula gustaba saborear. Así mismo, en el fondo de la pieza se podía escuchar una melodía de Chopin en volumen muy bajo a modo de armonizar el ambiente mientras la mente de la Reina viajaba a su teatro personal donde podía practicar con libertad aquellos movimientos de ballet que tan bien se le daban.

La llegada de Ileana y su acercamiento sacaron de sus pensamientos a Úrsula, quien frunció el ceño cuando la Vestal le preguntó si le importunaba la presencia de la Cortesana Sophia en la reunión. La dama rusa tomó un trago de vino analizando la situación antes de acceder a que pasara. Lo cierto es que la petición de Lady Arcueid, guerrera de élite y guardia personal de Lord Evans, le había tomado por sorpresa pues  había sido bastante gélida con ella sólo por culpa de la Viuda Negra. Hizo un gesto de asco y después de molestia cuando recordó a aquella vampira, pero decidió apartar aquellos pensamientos que obligaron a sus irises a tornarse rojos como la sangre, para prestar atención en las palabras de la vástaga hija de Raphael.

Ileana las guió con dulzura hacia el pequeño living con el cual constaba la habitación y la Reina caminó hasta allí en cuanto percibió la presencia de ambas, saliendo así del dormitorio, para recibirlas –Lady Arcueid- Musitó en una breve reverencia y sus ojos no se detuvieron en su mirada hasta que repasó cada centímetro de aquella cabellera pelirroja con desdén. Finalmente posó sus ojos diamantinos en aquellas orbes celestiales –Por favor, siéntense- Señaló los muebles victorianos con gracia antes de caminar sobre sus delicados zapatos de tacón alto y tomar asiento delante de ellas con la gracia de la realeza. Derivó su mirada a Ileana para que trajera una bandeja de comida hacia la mesa de café, quien hizo lo debido y además aprovechó para ofrecer vino  a ambas mujeres. La mirada de la Reina, pesada como pocas pese a su carente color, se fijó entonces en la rubia que acompañaba a la guerrera y paseó su mirada lentamente por ella. ¿Sería una Letrada? ¿Una amante? ¿O una simple cortesana? O sea, la que más le interesaba. Escondió su incertidumbre bajo la copa de vino cuando bebió otro trago y finalmente volvió su atención hacia la vampira Rafaelita.

-Está demás decir que su visita me sorprende, mi lady- Mencionó la rusa en un perfecto inglés y, cómo no, con la dulce ponzoña que sólo la política podía hacer descender sobre unas palabras tan simples esperando que fuese la pelirroja quien iniciara la conversación, después de todo, era ella quién había pedido audiencia.
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Re: Angel and Demon

Mensaje por Arcueid van Rip el Miér Mar 05, 2014 12:59 am

Luego de contemplar que, aparentemente, no habria ningún problema por la presencia de la pequeña y adorable cortesana la pequeña dama que acompañaba siempre a la Reina de los Donovan las hizo pasar inmediatamente. Tanto a la pelirroja como a Sophia las cubrían unas largas capas negras con caperuza, luciendo en su pecho una insignia con la imagen de la espada clavada en el hierro. Antes de entrar ambas descubrieron su cabeza y miraron el largo pasillo a sus espaldas antes de entrar a la elegante y acomodada, aunque simple, alcoba asignada para la importante invitada.
-Lady Úrsula.- dijo a la vez que ambas raphaelitas le dedicaban una leve pero respetuosa reverencia no sin que la guerrera pudiera notar esa gélida mirada otra vez sobre su persona como si fuera el soplo del viento ruso en invierno. Tomaron ambas asiento en un cómodo sofá de terciopelo notándose al momento que la rubia dejaba reposar en sus piernas una pequeña caja de madera. - No creo que tanto como a mi me sorprende que aceptara.- la voz de la guerrera salió de su boca con la misma serenidad y parsimonia que expresaba su rostro salvo por ese ápice determinado en sus ojos fríos. Solo necesitaba que Úrsula la escuchara, que algo de lo que pudiera decir generara el mínimo de interés en ella y poder creer que, verdaderamente, había algo más allá de la fortaleza en lo que confiar, tener la certeza de que esa unión que parecía asomarse como el sol cuando amanece en el horizonte no era mas que una ilusión. Tiempos duros les exigían unión, una unión que los vampiros nunca han tenido. Levantó su izquierda y con la mano abierta hacia arriba señaló a su inesperada invitada. - Ella es Sophia Ventrue, es una letrada del clan y mi cortesana personal-. Sophia era una muchacha que no perdería, por más mínima que fuera, la oportunidad de ser testigo y partícipe de la historia que ella misma tendría que escribir y documentar más tarde pero la guerrera confiaba en ella con su vida. Sus labios quedarían sellados y su pluma descansando por el momento hasta que los días negros pasaron y la calma le pudiera permitir volver escribir si es que algún día esto ocurría. Sostuvo entre sus manos la copa con vino que aquella delicada niña, sirviente de Úrsula, le había ofrecido antes de por fin, comenzar a hablar cosa que seguramente la Reina esperaba.
- Se que su presencia aquí, mi lady, da a entender que sabe que los sucesos de estos últimos meses no son más que un simple preludio de lo que puede venir, así que tratare de ser breve-. guardo un corto silencio mientras miraba de reojo la caja que Sophia llevaba entre sus manos.- Se dice que Raphael se suicidó hace dos meses y aunque el clan sabe que tenemos un enemigo por lo ocurrido con el ataque de la Torre no parece que nadie piense lo contrario. Yo también era una hasta que empecé a encontrarme con cosas que me hicieron dudar. - esta vez la mirada a su izquierda se la dirigió a la cortesana antes de asentir. Sophia entendió exactamente lo que significaba por lo que se arrodilló delante de la pequeña mesa frente a ella y dejó la caja de madera en ella mientras Arcuied seguía hablando.- Esto lo encontré con mi Señor Cromwell unas semanas después de la muerte de nuestro líder mientras patrullábamos los bosques.- la pequeña abrió la tapa y dejo ver la moneda con el símbolo de la cadena dorada con el eslabón roto, símbolo claro de la presencia de los Lázaros en los bosques londinenses. Se lo acercó a la Reina mientras ella volvía a su asiento en completo silencio. Por supuesto la pelirroja entendía bien la gravedad de una acusación así y en ningún momento pareció titubear, ni dudar. - Yo le tenía un gran cariño a Raphael. Los días posteriores a su muerte una pesadilla recurrente perturbo mi descanso, pero como el ámbito de la magia y el misticismo no esta en mi oficio simplemente lo ignore. Así lo hice hasta que reconocí en la espada que usted le regalo mi Señor la misma que aparece en ese sueño y se consume envuelta por el fuego.- su expresión no mutó ni un solo instante, hablaba tan seriamente como pocas veces lo hacía sabiendo bien que entre sus pocas razones bastaría sólo un pequeño resbalón para que Úrsula considerara que esto no era más que una pérdida de tiempo. Sin embargo el detalle del sueño era algo con lo que no podía mentir, ni podía evitar: su espada y la conexión con este se habían vuelto solo una confirmación no sólo a sus miedos sino también a los de cada persona con la que había tratado en el clan y la principal razón por la que estaba ante la Reina Donovan. Tomó una buena bocanada de aire por la nariz y posó sus ojos azules en Úrsula. -Mi lady. Somos la primera y la única defensa que tiene toda nuestra raza pero hay alguien en nuestras filas que busca rompernos desde adentro. Quiero encontrar ese virus… Pero no puedo valerme solo de mis camaradas para eso. Evans es el único heredero y si asesinaron a Raphael con seguridad irán por el. Además el ataque fue un claro intento de destruir el cuerpo de nuestro líder caído para que el ritual de sucesión se lleve a cabo. Necesito proteger Evans y averiguar qué hay detrás de todo esto, pero voy a necesitar ayuda y no puedo confiar en nadie más-. Su mensaje era claro y no había más que pudiera decir a su favor, a menos que a ella le surgía alguna duda que debiera responder.
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Re: Angel and Demon

Mensaje por Úrsula Kozlova el Vie Mar 14, 2014 11:14 am

Una pérfida sonrisa se dibujó en los labios de la Reina, una sonrisa que resumaba soberbia y orgullo pero con un ápice de diversión al oír que Lady Arcueid la trataba como una igual. Estuvo tentada a obligarla a arrodillarse y tirarle el vino en la cara por aquel error pero, de alguna manera, prefirió callarse al ver la reverencia. Por lo menos, tenía más decencia que su líder. Ella lo había intentado. Ya aprendería si quería seguir con la cabeza sobre los hombros. Asintió con relativa suavidad y después meneó la cabeza restándole importancia al hecho de que ella había aceptado. Optaría por no decir nada hasta que la pelirroja hablara sobre el asunto que la había movido hasta aquí, con aquella misteriosa capucha ocultando su identidad, y sin apoyo de su líder… ¿Qué traería a una guerrera de élite ante la mirada caprichosa de la Reina de los Donovan? Con suma elegancia, la Reina disfrazó su curiosidad tras la copa de vino al beber otro sorbo mientras las invitadas tomaban las suyas.

La mirada de la dama rusa se posó en Sophia y en cuanto Arcueid advirtió que era una Letrada, Úrsula perdió inmediatamente el interés y no se volvió a fijar en la niña un segundo más. Los detalles de comunicación en este caso serían llevados por Ileana. Aquella pequeña muchacha había perdido la importancia para la Reina quien buscaba una cortesana sin especialización cuya dedicación y atención fuese directamente hacia la religión. Pero, así mismo, entendía la presencia de la dama en la habitación. Ella tendría que escribir sobre esto por lo que Úrsula se aplaudió internamente por no abrir la boca antes.

Agradeció que la guerrera inició su planteo y, sin más, tomó alguno de los bocadillos servidos por Ileana para comer mientras Arcueid empezaba a hablar. Sus ojos cristalinos no permanecían fijos en la guerrera si no que se distraían con cierta regularidad hasta que estableció su sospecha sobre enemigos. La Reina Donovan volvió su mirada a Ileana y alzó suavemente las cejas en un movimiento grácil que, si no prestabas mucha atención, podría pasar desapercibido. El hecho es que esto confirmaba las teorías de Úrsula. Ahora lo importante era saber cuán profundo llegaba la traición. La atención de la Joya de la Raza vampírica se centró entonces en la basta caja de madera que la cortesana colocaba delante de ella.

La presencia de la moneda hizo que su ceño se frunciera sin entender muy bien qué tipo de prueba era esa, pero entonces alargó la mano y tomó el pedazo de metal acariciando con suavidad el símbolo de los Renegados, aquello, finalmente, provocó que el rostro impasible de la Reina mostrara un  ápice de emoción: La reprobación. Los ojos fríos de la Reina se alzaron imponentes ante Arcueid y se clavaron en aquella mirada zafiro como un ancla al fondo del mar mientras escuchaba sus palabras. Entendió entonces su extraña reacción al ver la espada que le dio a Lord Evans. La había confundido con sorpresa por su belleza, pero era algo mucho peor. El mundo místico era terreno Donovan en muchos casos, pero no todos. Úrsula personalmente no era ignorante del otro plano pero su especialización se desviaba a la Maestría de Sangre. Sin embargo, por eso, siempre, la Reina viajaba con su séquito –Francois,  ven aquí- Murmuró con suavidad la dama rusa y un par de sombras en las paredes parecieron removerse con pereza haciendo titilar las llamas de las velas de la habitación antes de desaparecer por un largo rato.

Finalmente, la pelirroja se calló y Úrsula examinó nuevamente aquella moneda con ahínco antes de abandonar la copa de vino sobre la mesa y levantarse sobre sus pies –En primera instancia, Lady Arcueid, mi rango es Reina; por ende, sus palabras y el título que me ha dado  han rebajado mi importancia. Para usted soy Su Majestad, Su Alteza, Reina o incluso puedes variar el título y llamarme Su Excelencia. Nunca más me llame, Lady porque procuraré que le corten la lengua por mentirosa- Sentenció la Reina y después apartó su pesada mirada de la mujer para volver a fijarla en la moneda –Esto no es prueba suficiente- Señaló y colocó nuevamente la moneda sobre la caja con delicadeza.

-¿Tienes alguna idea de cuántas monedas Lázaro tiene el clan Donovan? ¿Cómo crees que pagan la escasa compra de armas?- Preguntó la Reina con suma tranquilidad llevándose las manos a la cadera –Y aunque esto lo manejamos en Viena ¿Quién diría que el Ducado de Londres no posee una de éstas? Sólo una bastaría- Cuestionó arqueando una ceja y señalando la caja con una de sus delicadas manos.  –No me malentiendas. No nos estoy inculpando- Tenía que abrirle un poco los ojos ante la situación - Personalmente, sufrí mucho la pérdida de Raphael incluso sin haberle conocido y Donovan estuvo mucho tiempo retraído en el mundo espiritual tratando de encontrarlo- Dijo y aquello provocó que su mandíbula se tensara dando a entender que la muerte de Raphael sí que había hecho estragos en Austria -Te puedo asegurar que mi esposo y yo no tenemos nada que ver. Incluso Ileana es inocente pero hasta ahí llega mi injerencia en este ámbito. Serpientes traidoras hay hasta en las mejores familias y no podemos señalar a Lázaro sin pruebas más contundentes.  Pondría tu cabeza en una pica y la mía también. Y no sé tú, pero yo no quiero destruir mi vida ni la de mi clan por una moneda- Advirtió porque sabía que su muerte desataría el infierno para Donovan y, por ende, para toda la plebe vampírica.

La atención de la Reina fue llamada cuando las llamas de las velas parecieron ser absorbidas por algún ente manteniendo la habitación apenas iluminada. No necesitó voltearse para ver quién era –Francois, querido, envía tu sombra a vigilar a Evans. Escucha lo que oye, mira lo que come, vive y respira su aire. Lo están cazando- Ordenó con suma tranquilidad –Oh… Misma orden para Vivenka. Y que no se dé cuenta, es demasiado soberbio para entender lo que hacemos- Asintió y finalmente giró la cara para mirarle por encima del hombro –Tu cuerpo se queda conmigo- Ordenó y el andrógino francés cerró los ojos asintiendo provocando que las presentes pudieran ver con claridad como su sombra se desdoblaba y abandonaba la habitación haciendo que las velas retomaran su fulgor y mantuvieran la pieza con claridad. El francés pidió una copa de vino a Ileana y se sentó en uno de los muebles más alejados.

-Sin embargo, lady Arcueid…- Miró la moneda dos segundos en silencio –La moneda, al mismo tiempo, es prueba suficiente. Incluso, de alguna manera, explicaría por qué Lázaro y sus Renegados han decidido moverse de Budapest por primera vez en siglos. Están un paso delante de nosotros y tenemos que alcanzarlos…- La mirada de Úrsula se desvió hasta Francois que le hizo un gesto y la Reina no pudo evitar reírse –Sí, bueno, esa lógica también explicaría por qué estoy yo aquí- Poco a poco se tranquilizó y miró a Arcueid que tenía aquel gesto tan rudo y sereno al mismo tiempo sin parecerle un ápice de gracioso nada–No eres muy… Emmm… - Terminó sentándose lentamente en el sofá sin conseguir un adjetivo. Le parecía que esta mujer era tan inocente como Ileana en este tipo de juegos –La política es un juego sucio y te confesaré que una de las razones por la que viaje es porque sospecho que el asesinato de Raphael no es el final. Lo que despierta mi instinto protector…- Parpadeó con suavidad mientras sus ojos mutaban a un furioso rojo carmesí –Si creen que van a asesinar a mi esposo- Mencionó y sus largos colmillos de marfil atrajeron la atención de la luz –Así que si tu propuesta era conseguir a alguien para desentrañar esto, lo has logrado. No obstante, mi lady ¿Por qué Evans no está aquí con usted?- Preguntó con ligera extrañeza, después de todo, ella misma había dicho que habían encontrado la moneda juntos.
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Re: Angel and Demon

Mensaje por Arcueid van Rip el Miér Abr 16, 2014 9:26 pm

Su va y ven entre el mundo enmascarado de la alta sociedad le había dado una experiencia que ahora la Reina mostraba que se había desgastado como se desgasta la roca que es constantemente azotada por las olas. Aun así esperaba que no lo hubiese perdido del todo o aquella reunión sería un fracaso. Los ojos azules de Sophia parecían sorpresivos y tensos antes de voltearse rápidamente al escuchar las palabras de Arcueid.
- Mis disculpas, su alteza. Me alegra saber que cuento con su ayuda. - cuando los ojos claros de la rubia se posaron en ella tenía los ojos cerrados con una calma y parsimonia que no parecen ser propias de ningún Raphael, excepto la dueña de esa cabellera de intenso fuego que tan sonriente se paseaba por los pasillos de la Fortaleza que estaba destinada a gobernar el hombre que ella había condenado ante las miradas de odio y temor de guerreros, sabios y cortesanas. Sus labios estaban levemente curvados en una sonrisa leve tan propia de la Bruja de Raphael como el rojo puro de su cabello o la cicatriz profunda de su ojo derecho. Demasiada fue la tranquilidad que le daba la respuesta de Úrsula como para decir algo más al respecto en ese momento aun cuando fiarse de ella o de sus compañeros de clan la seguía manteniendo en una situación similar a estar bailando sobre brasas al rojo vivo.
Calló unos momentos y se hundió en una leve meditación en la que se ponía a sopesar cada palabra como si las estuviera midiendo en una balanza o intentara interpretar algo más allá de cada una de ellas. Finalmente, con su mirada en un punto arbitrario, volvió a hablar. -Aun así, su alteza. Como sabe los Raphael no tenemos nada que “vender” a excepción de las  copias de los manuscritos históricos que cortesanas como Sophia se encargan de hacer y eso es solo con su clan. Nose si los Lázaro tengan biblioteca pero nunca han llegado en busca del trabajo de las letradas al menos no desde la Guerra de las Cenizas. -  guardo una pausa antes de levantar la vista abriendo sus ojos de gélido azul hacia donde estaba la altiva Reina.- Por otro lado no tenía idea que significaba la moneda hasta que empecé a leer y con Sophia descubrimos que solo los eslabones más cercanos a Lazaro son sus portadores, los mismos que seguro se encargan de la escasa relación económica que tienen  con ustedes. Sin contar que no hemos tenido visitas de Lazaros hasta hace poco… Hubiese pensando que era algo viejo pero la sangre que tenía encima era fresca y no parecía sucia por la tierra del bosque. Aunque, siendo sincera pensé que era algo más como una insignia-.
Luego de eso se encontró con una pregunta que unos instantes después le pareció que no debería sorprender. Incluso Sophia pareció, recién en ese instante, plantearse la misma duda que la  mujer de cabellos de ébano. - Tratar la traición aquí es un tema delicado, su alteza … Estamos hablando de que un hermano asesinó a un hermano. Una acusación muy grave que por sí sola es motivo suficiente de castigo...- dijo mientras ladeaba levemente su cabeza y sonreía ampliamente.- Y el arma perfecta para deshacerse de cualquiera que quiera averiguar la verdad, mejor aún si esta como yo: sin sospechosos ni pistas concretas, solo con un presentimiento y una pesadilla que fácilmente se podrían justificar con un “van Rip enloqueció de dolor”-respondió mutando levemente su voz al proferir en voz alta una de las tantas posibilidades que analizaban y contemplaban la posibilidad de enfrentar si en algún momento llegaban a quedar acorraladas con su pequeña cortesana.  En medio de esa platica la pelirroja recordó a la dueña de aquella mirada grisácea y mirada tan fría como una desolada tundra: “Todos somos sospechosos” le recalca una y otra vez con la pesadez de condenar a cada hermano y rebajarlo al nivel de aquel traidor. Sin embargo los Raphael no eran nada diferentes a niños en un cuarto desconfiados de quien había sido el que rompió el juguete favorito de todos o quien había sido el que le contó a “mamá” la travesura colectiva del día. Dennan desconfiando de Rowan y probablemente viceversa, Eliah desconfiando de ella, Layla con la desconfianza siempre en sus ojos ante todo y todos, Elise desconfiando de todos muy a su pesar, un Mitsuhide cuestionable, un Carlyle desconocido a y la cabeza de todo esto Evans, ¡justo en el lugar donde no quería estar! Y en todo eso Arcueid, mirando… Mirando como todo se iba al demonio.
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Re: Angel and Demon

Mensaje por Úrsula Kozlova el Mar Abr 29, 2014 3:38 pm

Úrsula hizo un gesto seco cuando Arcueid pidió disculpas pero, al mismo tiempo, anotó mentalmente que la mujer era lo suficientemente inteligente para reconocer sus errores y corregirlos a tiempo. –No te preocupes, entiendo que los Raphael no se llevan bien con los protocolos reales-  Añadió mientras extendía su mano para comer algo de los canapés que Ileana había alcanzado a la mesa antes de ponerse cerca de Francois –Por supuesto, querida. ¿Crees que vine a Londres sólo para entregarle la espada a Evans? El asunto de Raphael apesta a traición a ojos de cualquiera que tenga sus cinco sentidos en buen estado- Dijo con suma tranquilidad.  A Úrsula no le había costado mucho deducir que el vampiro había sido traicionado, después de todo, era un guerrero que forjaba historias bajo el filo de su espada. El detalle era saber quién había maquinado aquel desastre y cuál era su verdadero fin. ¿Estaría sólo tras Raphael? Lo dudaba. El ataque a la torre incinerando los restos del aclamado líder daba a entender que aquello se extendía un poco más profundo. Tal vez y sólo tal vez, lo que deseaba realmente era destruir el clan.

Su atención fue llamada ante Arcueid cuando empezó a hablar. Los ojos de la Reina paseaban por el rostro de la guerrera con algo de pasividad pero sólo evaluaba sus rasgos. Se preguntó, curiosa como la gata en la cual se convertía cuando adquiría su forma animal, qué le había provocado semejante herida en su orbe sin que hubiese perdido parte de aquel sentido –Desconozco si la tienen aunque lo dudo. Tomando en cuenta que viven de manera subterránea la humedad puede provocar destrozos en los libros-  Bien había visto cómo algunos ejemplares sucumbían ante el moho provocado por la alta humedad. Una pérdida valiosa de información.

-Estuviste investigando. Entiendo- Úrsula atrajo hacia sí la copa y meció el vino antes de consumirlo. Podría tener un punto. Lo cierto es que los Lázaro le daban cierto repudio a la Reina Oscura por lo que intentaba no meterse mucho en esos temas. Tendría que ir a Viena a mirar sus libros. Ellos tenían mucha más información general sobre los clanes. Las letradas no investigaban per sé. Ellas documentaban los hechos históricos de las razas –Para saber más sobre ellos debo volver a Viena- Pero la rusa lucía más confundida como si algo no calzara totalmente –Es…- Observó la copa mirando el color oscuro del vino, tan parecido a su sangre -¿Limpiaste toda la sangre de la moneda? Podría averiguar a quién pertenece porque…Seamos sinceras. Es doloroso pensar que la traición ha venido desde nuestra misma raza cuando existen otros impíos que desean aniquilarnos. No obstante, comprendo que los licántropos carecen del ingenio para elaborar un plan tan… Exquisito...Y los primeros a señalar seamos nosotros- Bebió de golpe y pidió a su doncella que le rellenara la copa antes de volver su vista a la guerrera.

La respuesta a su pregunta hizo que Úrsula asintiera comprendiendo – Tus palabras acusan a un hermano. Entonces, infiero, crees que es una alianza entre el traidor y un Lázaro. O Lázaro- Se corrigió mientras asentía levemente como si estuviese atando cabos sueltos –Bueno… Francois, querido, presta atención a todo lo que oyes y…Utiliza a Anthony, pude ser de mucha ayuda. Sus ojos ven cosas que nosotros no- Tras dar aquella orden el Maestro de Sombras se incorporó e hizo una reverenciaComo ordenes, mi Reina- Tras sus palabras acalambradas por el acento francés se retiró de la habitación a cumplir con su misión. La rusa esperó hasta que se fuera y volvió su mirada a Arcueid -¿Tienes alguna idea de quién sería capaz de hacer esto? ¿Evans tiene alguna sospecha? ¿Quién sería capaz de traicionar a su líder o…Incluso, quién tendría una mente tan débil y manipulable que un Lázaro o Lázaro pudiera controlar?- Preguntó a la pelirroja.
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Re: Angel and Demon

Mensaje por Arcueid van Rip el Jue Jun 12, 2014 12:30 am

Ese elitismo y soberbia con la que Úrsula se movía era algo a que ningún Raphael estaba acostumbrado y poco le costaría entender a cualquiera si se refería a lo tedioso que podía resultar tratar a alguien de su ego. Gracias a los Dioses la pelirroja no era estúpida como para buscarse un enemigo como la Reina Donovan y si le estaba siendo honesta entonces haber venido a sus aposentos había sido, por mucho, de las mejores decisiones que había tomado en estos últimos meses.
“De acuerdo… Debe pensar que somos idiotas”. Y de verdad no la culpaba… La primera fuerza de choque de la raza, los guerreros, los vampiros más temidos en el campo de batalla ahora tenían tanto poder como un cachorro enfermo y abandonado bajo la lluvia. Como si las desgracias ocurridas fueran poco, muchos de los miembros del Clan habían tenido la brillante idea de ponerse unos contra otros estúpidamente por razones que escapaban a su conocimiento, pero no seria así por mucho tiempo. Si los raphaelitas podían compararse con una orquesta mal organizada y de instrumentos desafinados ella se encargaría de llevar la batuta por el momento, aunque sea desde la sombras como siempre lo hacía… 
Se sorprendió al escuchar que Úrsula podría descubrir quien era el dueño de esa sangre que bañaba la moneda ante de recordar nuevamente a los Donovan y ese lazo con las artes místicas tan envidiable que tenían. Su sonrisa se borró unos instantes y volvió tan pronto cayó en la cuenta de que Úrsula, o tenía maestros de sangre a su disposición o ella misma podría ser dueña de ese bendito arte oscuro.
-Es solo una suposición.- respondió ante las palabras sugerentes de la Reina Donovan, acertadas por demás antes de escucharla enviar a un miembro de su séquito a hacer su trabajo y confirmar nuevamente que la vampiresa tenía las herramientas que la pelirroja andaba buscando. Cuando aquella mujer de diamantino y frío mirar preguntó si había alguna sospecha por primera vez en lo que iba de la conversación, y en mucho tiempo, Arcueid se quedo sin palabras. Hizo un gesto áspero, como si contestarle aquella pregunta resultara un esfuerzo, mientras recordaba las palabras de Evans tan pesadas, duras y tajantes como una espada afilada que parece cortar solo con mirarla. El mismo líder había reconocido la caída del anterior como tal y la presencia de traidores caminando bajo el mismo techo.  - Es una pregunta difícil su majestad- calló unos instantes mientras seguía pensando como ponerlo en palabras que tuvieran el balance perfecto entre mostrar la realidad y no dejar mal parados a ningún camarada. - La mayoría de los guerreros están convencidos de que algo exterior al Clan nos esta atacando. Es difícil para ellos siquiera imaginar que haya alguien que fuera capaz de violar nuestros códigos, nuestro juramento de sangre que hacemos cuando se nos puede llamar ya verdaderos guerreros… - “Y, obviamente, alguien se aprovechó de eso.” Dio un suspiro profundo y acomodo sus hebras rojizas hacia atrás dejando más al descubierto el ojo sano que el licano de hace trescientos años no llegó a tocar. - En cuanto a Evans, por supuesto que lo sospecha. Sin embargo es poco lo que tenemos para comenzar... No tenemos ningún nombre.- en su mente hurgaba por recuerdos o datos que le sirvieran de indicios. Las cosas iban con mucha naturalidad antes de la muerte de Raphael como para que se haya notado algo antes que eso… De nuevo las palabras de la vampiresa de ojos de plata venían a su mente: “Todos somos sospechosos.”
Pronto recordó otro asunto para el que necesitaría la ayuda de la llamada “Joya de la Raza” y se volvió a su siempre fiel cortesana pidiéndole un paquete pequeño que traía escondido de la seguridad que rodeaba a la esposa de Donovan. - Por cierto, creo que también le interesará ver esto…- en el pasado incidente de la Torre de los Caídos lo que los había salvado de un escándalo público y las miradas humanas dirigiéndose a su fortaleza había sido la intervención del Clan de los Oscuros. Si algo de su influencia podía ayudarla a descubrir más acerca de ese libro seguir lidiando con los licanos que tenía capturados sería algo totalmente innecesario, aunque debería seguir para sellar todos los huecos en su investigación. Por un medio o por otro podía llegar a la misma respuesta pero solo la influencia que ellos poseían podría ayudarla más que dos pulgosos que estaban condenando su alma al infierno entre mordidas y golpes desesperados al saber que su fin se hallaba cerca. -La calidad literaria de hoy en día ha decaído mucho, pero eso no es lo interesante… - sus ojos de frío glacial buscaron los de Úrsula sin curvar ni mínimamente sus labios rojizos. - Es un libro que circula entre los humano. Que habla sobre la Guerra de las Cenizas…-
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Re: Angel and Demon

Mensaje por Úrsula Kozlova el Jue Sep 04, 2014 12:04 pm

Úrsula movió la cabeza con cierta suavidad entendiendo que más allá de unas sospechas no había nada tangible, pero no dudaba que su séquito ayudaría a esclarecer un poco el asunto. La Reina Donovan no se rodeaba de pusilánimes. Respiró con profundidad y paseó lentamente por la habitación con la mirada perdida en algún lugar mientras la voz suave  de la raphaelita se colaba en sus oídos –Claro. Comprendo perfectamente- Añadió tensando los labios –Hay mucho por hacer y debe realizarse en poco tiempo- Era irónico que teniendo toda la eternidad para vivir, la rusa se preocupara por el tiempo. Pero tenía un ápice de razón, mientras las horas pasaban los traidores podrían estar ocultando mejor sus huellas. Los ojos de la Reina miraron hacia la moneda y después observó a Ileana que, inmediatamente, se acercó para tomar la caja y llevarla hasta sus pertenencias. Viajaría con ella a Viena y se la presentaría a Donovan, allí discutirían cuáles eran los siguientes pasos a seguir.

Giró sobre sus pies cuando la pelirroja quiso presentar otra cuestión. Para ese momento, Ileana había vuelto y no dudó en acercarse a Arcueid para alcanzarle a la Reina el detalle. Se trataba de un libro. Úrsula frunció el ceño. ¿Las cortesanas habían vuelto a escribir? ¿No había una ceremonia sencilla pero oficial para dar las copias al Clan Donovan y su biblioteca? Se preguntó pero al observar el ejemplar en la cercanía se percató de que no tenía la cuidada caligrafía dorada que titulaba los libros forrados en cuero curado negro que las cortesanas donaban a los Oscuros. No, era algo más común. Más… -Patético- Esa palabra salió de sus labios con un repudio marcado mientras trazaba con un dedo las letras de la portada. Sin embargo, la información de Arcueid hace que Úrsula retire su dedo con rapidez  y cierre en un puño la mano.

-¿Qué?- Bramó con un gesto furioso en el rostro. Aquel que transformaba sus delicados rasgos en una máscara de rabia temible. -¿Quién se ha atrevido a vociferar nuestros secretos ante la sociedad humana? - Cuestionó elevando el tono de voz a uno agudo y recordó abruptamente el mensaje de Emil. -¡Oh, esto… Esto era lo que quería mostrarme Emil!- Ileana hizo un gesto de molestia ante la situación pero también ante la voz de Úrsula pues se podía comparar al sonido de las uñas contra un pizarrón –Dime que lo has matado- Murmuró bajando la voz en un ronco murmullo. Arcueid no respondió a lo último pero Ileana sí lo hizo a lo primero –Ella, mi Reina. Es una mujer. Satinne Noir fue quien lo escribió- Le notificó a la Oscura mientras la mirada diamantina se fijaba en ella con el mismo gesto de ira -¿Una mujer? ¿Una mujer ha hecho esto? ¡¿Qué tipo de mujer hace estas cosas?!- Preguntó a nadie en particular y cruzó los brazos. Los detallistas podían observar sus uñas negras y largas clavarse contra su piel de marfil.

La Raphaelita le informó que estaba trabajando en seguirle la caza. Úrsula sabía que no se trataba de un Donovan, conocía cada miembro de su clan y sabían que los secretos de la sociedad nocturna debían permanecer así pues los humanos sólo responderían de la única manera que saben hacerlo ante algo fuera de lo normal: Con violencia.  –Cuando la tengas, házmelo saber. Quiero verle el rostro- La pelirroja le avisó que se trataba de una licántropa y Úrsula dejó escapar un suspiro –Claro. ¡¿Cómo no?! Esos perros carecen de sentido común. Mil veces sea maldita, mil veces más- Musitó y negó con la cabeza bruscamente –Donovan va a querer quemarla viva, tanto como yo. Seguramente querrá estar presente. Me llevaré el libro si no es molestia. Y me ocuparé de que abandone las librerías. Mis embajadores harán su trabajo- Miró fijamente a Arcueid –Tengo que hablar con Evans personalmente. Puede retirarse, Lady Arcueid- Aquello era una despedida tan directa como poco cortés pero la Reina necesitaba organizar sus ideas, hablar con Donovan y trazar un nuevo pan para afrotar todo lo que la pelirroja le había contado. La Reina abandonó su pequeña sala con paso decidido hacia sus aposentos privados.
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