Fleuretty - Ficha

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Fleuretty - Ficha

Mensaje por Fleuretty el Mar Ene 28, 2014 3:32 pm

Fleuretty
 


Datos básicos
Nombre completo: Fleuretty
Apodos: Bala perdida
Original o Predeterminado: Original
Edad: 401 años 
Fecha de nacimiento: 06/06/1612 
Lugar de nacimiento: Japón 
Raza: Vampiro
 




Descripción Psicológica
 


"Lo que no solucione mi lengua... lo harán mis pistolas"

Caprichosa es una de las pocas palabras que alcanza a definir casi la forma completa de ser de Fleuretty. El deseo de poseer casi cualquier cosa, material o no, la obsesión de tener siempre lo que desea y si ella no lo puede tener no lo tendrá nadie... esa es Fleuretty. Ama las colecciones, y acumular cualquier cosa en su haber. Tiene colecciones de casi cualquier cosa que pueda tocar, ver oler u oír, pero sus auténticas pasiones son los disfraces, la lencería femenina y las armas de fuego. Y todo se lo debe a la debilidad de la gran mayoría de hombres, los cuales conceden y cumplen todos sus caprichos sin apenas preguntar y por tan sólo unos cuantos placeres carnales y/o de servidumbre que apenas si duran un instante... ¿Y qué es un instante cuando se es inmortal?

Adora hablar, se le da bien (aunque no tanto como las armas), puesto que a cada palabra puede añadir un poco de movimiento de su explosivo y sensual cuerpo, ya que la mayoría de hombres deciden escuchar por los ojos en vez de por los oídos. Muchos varones e incluso mujeres han caído presa de sus provocaciones, de sus encantos, engaños y a veces algunas verdades. Se cuentan con los dedos de una mano los que se han mantenido firmes y le han negado algo a Fleuretty.

Tiene mucho temperamento y es difícil de tratar. No obedece órdenes de quien sabe que es inferior a ella, y aunque antes se sentía superior a muchos individuos, el tiempo (y los continuos castigos y torturas correccionales) acabaron por convencerla de ser sumisa ante quien no puede matar o superar (al menos mientras eso dure).


Historia
 


PARTE I
Fleuretty tiene su origen en el Antiguo Japón, donde las creencias en demonios, espíritus y seres que se alzaban una vez muertos todavía estaban a la orden del día. Por aquel entonces, una niña no era muy bien recibida en el seno de una familia... que ya tenía otras dos hijas que alimentar, cuidar y casar... por lo que la abandonaron a su suerte con apenas unos años de vida.

La primera vez que la niña abrió los ojos de forma consciente sólo encontró oscuridad y soledad. Tenía en su mente algunas ideas vagas de su existencia y lo que era, pero todo era confuso y difuso. Un anciano se había hecho cargo de ella y la había llamado Fleuretty, pues era una palabra que había escuchado de un inmigrante de Europa, poco comunes en esa época. A medida que pasaron los años, Fleuretty iba cobrando más consciencia de sí misma y su inteligencia despertaba. Aprendió a robar sin ser vista, a sobrevivir en los ambientes más adversos y sobretodo, aprendió a vivir. Los mismos Dioses que la castigaron con un abandono prematuro, le otorgaron un cuerpo de envidia para las demás mujeres y que era una tentación para cualquier hombre; no tardó en aprender a usarlo para salir adelante y conseguir así sobrevivir más fácilmente.

Así fueron sus primeras décadas de vida, con una única idea en la cabeza, que ella misma se había inculcado: Vivir y disfrutar. Pronto empezó a desarrollar emociones, deseos, caprichos... maldad. Nada parecía tener límite para ella, no había fronteras. Y así fue hasta que sus pasos y su ego la llevaron a querer hacer algo más que robar por las calles... decidió entrar en una casa cuyo dueño no era una persona normal. Cometió el error de intentar robarle a un ser de la noche, que por desgracia la descubrió y capturó.

La pobre pasó tanto tiempo encerrada en la oscuridad de un almacén que aún a día de hoy es incapaz de imaginar cuantos días pasaron. Pero cuando pensó que su final había llegado, el hombre que la tenía prisionera la sacó de su cárcel particular y tomó su cuerpo como más deseó durante horas... tal vez días. Lo único que es capaz de recordar es que en cada descanso, podía comer un plato de arroz hervido y beber un baso de agua, para luego volver a ser poseída por aquel demonio, sin posibilidad de recuperar sus fuerzas o siquiera intentar planear escapar. Fue entonces, cuando llevado por la lujuria, el hombre mordió el cuello de la joven y se bebió su sangre, gota a gota hasta que su corazón se detuvo.

Cuando Fleuretty volvió a abrir los ojos, lo primero que escucho fue el latir de su corazón... había sido lo último que había escuchado y era lo primero que sentía ahora. Estaba tumbada mirando a un techo de piedra, en una estancia muy vagamente iluminada. Dos hombres la acompañaban, y nada más ver que se despertaba, le ofrecieron un vaso de lo que parecía vino para beber... pero resultó ser sangre. Hubiese querido rechazarla al instante, pero en cuanto la primera gota manchó sus dientes ya no pudo contenerse y tragó con voracidad el resto del recipiente.

Para cuando tuvo fuerzas suficientes, llegaron unas mujeres que la limpiaron y arreglaron. Nadie le hablaba, pero sentía que no lo necesitaba, era como si su cerebro ya supiera todo lo que debía saber. Ella había muerto en manos del que debía haber sido su víctima y ahora pagaría por ello con una vida sin fin y sin libertad... una vida sin vivir. No le dieron siquiera la oportunidad de elegir su destino, pues cómo había sido devuelta de las sombras por una mente perversa y deseosa de carne, no creyeron que jamás pudiera ser poco más que una simple cortesana.

Durante meses la educaron y enseñaron todo lo que necesitaba para satisfacer a los guerreros que la solicitaran (aunque muchas cosas ya las sabía de su vida humana) pero ninguno la visitaba una segunda vez, pues cuando pasaban la noche con ella y al día siguiente partían a luchar de nuevo, jamás volvían. Corrieron las voces, había rumores de que estaba maldita y que ningún hombre debería poseerla jamás... hasta que llegó él. Era un hombre de otro clan que había ayudado a combatir a los licántropos en unas tierras lejanas, más allá de Europa. En combate había salvado a muchos de los del clan al que Fleuretty pertenecía y exigió un pago para calmar sus tormentos. Sus superiores no dudaron en ofrecerle a la maldita como pago al vampiro de sangre de Lázaro.

Tras años de sequía, un hombre volvía a solicitar sus servicios. Había pasado mucho tiempo, pero todo seguía siendo igual... la ayudaron a arreglarse, le pusieron prendas delicadas a la vez que provocativas y la dejaron sola en una estancia pequeña, con sólo una cama como mobiliario. No tuvo que esperar mucho a su anfitrión, que abrió la puerta de un portazo y la cerró de igual forma. Luego se quitó las botas y se tiró a la cama, apoyando su cabeza sin pedir permiso en los muslos de la joven Fleuretty, que la miró atónita y sin comprender aquella actitud.

"Vamos, no abras tanto la boca, tampoco la tengo tan grande" Fueron sus primeras palabras. Fleuretty, irritaba desvió la mirada, pero luego recordó su entrenamiento e inspiró todo el aire que cabía en sus pulmones para tener paciencia.

"¿Cómo puedo complaceros, mi valiente guerrero?" El hombre empezó a reír sin control, encogiéndose en la cama.

"Nada querida, sólo les he pedido un pago porque sé que los de tu clan odian tener algo h deber a los Lazaro. No tengo ningún trauma de guerra que tu puedas curar" Sin embargo había un brillo en sus ojos que decía lo contrario... si había algo que esa alma oscura necesitaba, pero no podía pedirlo... no era algo que se pidiera a una cortesana porque no era algo en lo que ellas participaran. Podía verlo en su cuerpo, pequeño, nervioso y en constante movimiento, no estaba tranquilo, jamás lo estaba... parecía que estuviera esperando algo, constantemente. Le faltaba algo, lo necesitaba, se aburría... lo sabía porque era exactamente como se sentía ella cuando pasaban los meses sin poder hacer nada de lo que ella realmente deseaba.

"Es verdad... vos no tenéis ningún trauma de guerra... simplemente... la echáis de menos..."


PARTE II 
Determinó ella viendo cómo de repente una leve sonrisa iluminaba el rostro del hombre.

“¿Y qué harás al respecto pequeña?”

“Cumplir con mi deber. Si lo que añoráis y deseáis es la guerra... os traeré la guerra” Y terminadas sus palabras, Fleuretty se abalanzó sobre él, tumbándolo debajo de ella, rodeándolo con las piernas y apoyando sus generosos pechos encima del de él, mientras sus manos le acariciaban la cadera y encontraba algo duro y peligroso en ellas.

“Oh, chico malo...” Dijo desenvainando la daga que ocultaba en sus pantalones. “No están permitidas las armas en las estancias de las cortesanas”. El hombre se rió sonoramente.

“Menuda guerra vas a montar sin armas” Y mientras él se distraía con esas palabras rellenas de ego, la daga ya se había clavado en los pantalones de los que acababa de salir y acariciaban con su filo el miembro viril del hombre que entonces sí le prestó atención. Por fin había dejado de temblar, ahora estaba firme y con todos los sentidos puestos en ella.

“¿Qué le parece si hacemos un trato, noble caballero” Iba diciendo ella mientras la afilada hoja cortaba la tela que lo cubría, sin dejar de rozar la piel de su cuerpo, para mantenerlo en alerta.

“Te escucho con atención, pequeña”

“Quiero salir de aquí... mi vida no está pensada para la de una simple cortesana... me aburre, me mata... igual que a vos os mata el aburrimiento de una vida sin peligro” Dijo a la vez que terminaba de cortar el pantalón y la ropa interior del hombre, dejándolo desnudo debajo de ella.

“¿Y qué propones?”

“Enseñadme el arte de la guerra... al menos lo básico, sé que los de tu sangre no son expertos guerreros... mi sangre hará el resto” El hombre meditó durante unos segundos, chasqueando varias veces la lengua. Y cuando parecía que por fin iba a darle una respuesta, sus manos se movieron como un rayo, apartando el cuchillo que la joven sujetaba cerca de su miembro y levantándola en el aire con suma facilidad pasó a estar él encima de ella.

“Estás muy verde... y hace ya mucho tiempo desde que te convertiste... dudo que tu sangre abarque mucho más que para hacer trabajar tu entrepierna” Ahora el cuchillo cortaba el corsé de ella, cordón por cordón, desde el ombligo hasta el pecho... y cuando se cortó el último las piernas de ellas se encogieron y empujaron lejos de ella el pesado cuerpo del hombre, estampándolo contra el cabezal de la cama y recuperando una vez más el cuchillo y la posición superior, poniéndose de pie y clavando el afilado tacón de su bota en el pecho de él para mantenerlo quieto.

“No esperaba que os importara tanto perder el miembro, total, podéis regenerarlo cuando os plazca” Los pechos de ella habían quedado expuestos y los exhibía sin pudor alguno.

“Que esté mentalmente preparado para perderlo no significa que vaya a venderlo barato... te diré lo que haremos... si logras cortármelo te entrenaré lo justo como para que hasta estos cabeza hueca te acepten como guerrera” Fleuretty sonrió e hizo girar el cuchillo en su mano.

“¿Y si no lo logro?”

“Haré lo que me de la gana contigo” No necesitaba responder a eso, simplemente procedió afirmativamente clavando más el tacón en su pecho y sujetando ahora con más fuerza el cuchillo, analizando con cuidado los movimientos de su ahora contrincante. El hombre siguió estático, tumbado en la cama, como si aprovechara cada segundo para seguir admirando los pechos desnudos de ella.

De repente, sintió como algo cortaba la piel de su pecho izquierdo, justo al lado de su aureola, pero cuando miró no había corte ninguno, ni siquiera una marca. Desvió de nuevo la mirada hacia el hombre, que sonreía provocador.

“No cometas el error de preguntarme cómo lo he hecho, me decepcionarías” Furiosa por su arrogancia, clavó el tacón con más fuerza y se agachó, alzando el cuchillo amenazante... pero su brazo no se dirigía en dirección a él, sino a si misma, tuvo que detenerse y forcejear con su otra mano libre para evitar atravesarse un pecho. ¿Porqué su cuerpo no la obedecía? ¿Porqué se movía solo? Al poco lo comprendió, cuando la afilada hoja alcanzó su piel. Los lazaro tenían fuertes poderes mentales, eran capaces de meterse en la cabeza de otro fácilmente... ¿Cómo se suponía que iba a hacer frente a eso?

“¿Ya te rindes? He violado humanas que daban más guerra” Aprovechando la lucha que mantenía con ella misma, el hombre se levantó y se quitó de encima toda la ropa, mientras se frotaba las manos.

“A más luches contra eso va a ser peor, es como la picadura de una medusa” El cuchillo empezó a clavarse milímetro a milímetro a través de su pecho izquierdo. Cerró los ojos ignorando el dolor e intentando encontrar la manera de sacarlo de su mente, sin demasiado éxito. Tenía tanto miedo de perder las fuerzas de luchar y morir que no podía dejar de pensar en ello... hasta que se dio cuenta, cuando el cuchillo ya se había adentrado unos centímetros en su cuerpo, de repente cesó su avance. Cuanto más luchaba, más avanzaba... lo que tenía que hacer era dejar de resistirse.

Aflojó sus manos y empezó a dejarse caer, junto al cuchillo que empezó a caer junto a ella. El hombre sonreía, sintiéndose victorioso, pero jamás había estado tan perdido. En cuanto la primera rodilla alcanzó el suelo, Fleuretty recuperó sus fuerzas y pateó con fuerza el cuchillo al vuelo, cortándose parte de su pie izquierdo, pero el arma voló a gran velocidad hasta clavarse a la pared opuesta de la habitación, seguido de un sonoro “pom” en el suelo. El arma había pasado entre las piernas de él, cortando limpiamente su miembro.

“De las diecisiete veces que me lo han cortado, esta ha sido la más limpia y la menos dolorosa... y no es un halago. Pero una promesa es una promesa” Dijo él recogiendo del suelo su propio miembro, sin mostrar, aparentemente, dolor alguno. “Voy a entrenarte y a sacarte de aquí”.


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Re: Fleuretty - Ficha

Mensaje por Marca del Estigio el Vie Ene 31, 2014 7:51 pm

Astuta, bella y letal… De la oscuridad y el olvido naciste como una hermosa flor venenosa. El destino te castigo con soledad y amargura pero te recompenso con dotes y virtudes que representan tu antorcha en este mundo de sombras y oscuridad. Pero ten cuidado, bella flor, porque como has visto ya algunas veces ni todos los talentos bastan para combatir los horrores y adversidades que se nos presentan en el camino.

Se bienvenida a este mundo de sombras, oh bella flor. No hagas que los dioses se arrepientan de darte las virtudes que te hacen quien eres...

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