Reditum Patricii

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Reditum Patricii

Mensaje por Elise von Odenssen el Miér Dic 18, 2013 9:20 am


Hacía muchas lunas que una tormenta se había desatado en su interior sin razón explicable aparente, impidiéndole encontrar sosiego pleno y duradero que la apaciguara, dejándola inquieta…Muy inquieta. Como en ese momento. Y es que había un clamor gritando enmudecido intempestivamente a través de sus venas con su apócrifa vida desde entonces. En un principio creyó que sería una condición fuera de control inducido por su estado de no vivo; pero en la quietud que lejos de Inglaterra encontró sin querer no era en absoluto lógico muy a pesar de sus constantes episodios de ímpetu. Y siglos respaldaban la idea, en tantos años no había  sentido algo semejante con anterioridad. No con tanta insistencia.
 
Ahora, envuelta entre vapores tibios y blanquecinos emergiendo del agua caliente que corría a raudales de la ducha, dejaba caer de golpe el rostro contra el muro que se cimbró brevemente tras el impacto de su frente. El agua caliente ya no funcionaba como antaño. Pero al menos la comunión del agua y su inherente susurro ayudaban a acercarla a la verdad detrás de su caos intrínseco en tanto sus mirada cenicienta rodaba hacia abajo contemplando el objeto que sostenía en la diestra. Entre sus dedos giraba aquel camafeo glíptico, viendo la parpadeante imagen de la espada clavada al hierro tallados sobre el azabache, sostenido por el engarce de plata, que por alguna  razón no se había deteriorado en más de trescientos años. Dentro de la mítica imagen que  ondeaba su estirpe como estandarte, parecía rondar la respuesta a su propio misterio interno… La magia era un terreno desconocido para los suyos, pero sin duda el presentimiento no era una facultad celosa de unos pocos. Y ella, tenía un inefable mal presentimiento que llegó de la mano junto a sus inquietudes.
 
Y es que nada más había guiado sus pasos de regreso a la ciudadela de los rafelitas, en más de medio siglo no había estado entre sus muros  y eso de alguna manera lograba estremecer su templanza. Pero antes de decidirse no había existido nada, ni una misiva, ni mensajeros. Nada. Sólo aquellas  sensaciones ininteligibles y los extraños sucesos que se habían dado en Paris hacía más de un mes.
 
Minutos después, yacía sentada al filo de la cama, con las puntas de su largo cabello húmedo desperdigadas por  las mantas añiles. En tanto su mirada iba del camafeo  a la ventana y en reversa. Adivinaba la oscuridad del cielo nocturno a través de los cortinajes, de la noche que cobijaba su regreso a la casa madre. Estrujó la pieza de joyería entre sus dedos con vehemente fuerza antes de terminar de asirse, colocándose el camafeo sobre el pecho como pendiente. Faltaba poco para su arribo, ya detectaba en el aire el nítido aroma de Londres y toda su vida pululando.
 
Poco más tarde abandonaba apenas con una pequeña valija en mano la estación de St. Pancras, recibida con su luz roja de artificio bañando la fachada del edifico exultando en la oscuridad de la noche su recubrimiento  de mampostería terracota. Entre las masas su figura pálida revestida de negro caminaba envuelta en la amplia capa de tinte gótico con la capucha ensombreciendo su rostro, apenas revelando parte del corsé y el entallado pantalón  dentro de las largas botas  que le llegaban  a las rodillas ondeando tras su paso elegante.  El singular pendiente se balanceaba al ritmo de sus pasos y con cada uno trazaba a memoria el conocido camino hacia la fortaleza, hinchando la magnitud de sus juicios anticipados alimentando una ya de por sí enorme expectativa. Si pudiera hacerlo, su corazón estaría desbocado.
 
A zancadas antes de salir de la ciudad, corriendo  al entrar a las arboledas circundantes donde nadie podía advertir su velocidad no natural; poco a poco acortaba la distancia que la separaba de la ciudadela Rafaelita, disminuyó el paso en cuanto fue capaz de percibir sus tejados más allá del amurallado pétreo. Sin embargo, en su camino se habían añadido más incógnitas a su lista, advirtiendo –sin mucha certeza – la usual presencia de los vigilantes, pero en números posiblemente aumentados. Y con ello su oscuro presentimiento parecía cobrar cada vez más solidez.
 
Sin embargo aquello no desairó su garbo orgulloso, con paso firme cruzó la entrada sin ser cuestionada gracias a la marca colgando en su cuello. Se adentró en los preciosos jardines fragantes con aquel aroma singular  de humedad que los días grises lograban colocar sobre la ciudad, en cierta forma una  nostalgia anclada en lo profundo despertaba  en la soledad del sendero, frustrada tan abruptamente como en la forma que había detenido su andanza. Apenas y unos  mechones pálidos se habían mecido a la brisa vagabunda que cruzó  el lugar, solo enmarcando la furtiva mirada de asombro posada sobre la muy distante silueta gloriosa de la  Torre de los Antiguos, mancillada con las marcas  inconfundibles del fuego que había lamido su superficie; de la memorable imagen del sacro lugar, apenas  y era un remedo de lo que recordaba.
 
Tsk…– apretó la mandíbula tragándose su rabia, apenas y dejando entrever su dentadura con los elegantes incisivos entre la mueva de sus labios. Aquello  rebasaba cualquier expectativa que se hubiese hecho por más oscura que fuese, golpeando las más sensibles fibras de su orgullo cimentado en el ego que precede el clan. Definitivamente algo no andaba bien.
 
No... – negaba para sí misma desviando su atención hacia el enorme umbral  con sus puertas cerradas de la fortaleza – ya nada está bien. He llegado muy tarde.
 

Su propia declaración arrastrada por el viento sólo era prueba irrefutable de que ya era conocedora de su propia falta. Donde no había sido siquiera espectadora  o conocedora. Pero no había cabida para lamentarse, se  llenó en nuevas convicciones, sin importar que hubiese pasado por más oscuro y fatídico que fuese el paraje que se cierne sobre la familia, sólo  quedaba en su mente  una cuestión suspendida… – “¿Qué sigue?” –.
 
Aquello, más que una expectativa del porvenir sobre ellos, se trataba  de  enmiendas.
 
Pero antes de ello,  necesitaba saber la fatídica realidad latente, inmersa entre los muros de la fortaleza y sus habitantes, una que no distaba mucho tras la sobrecogedora reverberación que dejaba al sonar la aldaba. Las puertas se abrían  a manos de los guardias y pronto  confirmó lo evidente… una atmosfera tanto o más lóbrega de lo pertinente incluso para ellos en su naturaleza  entregada a la noche. 

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Re: Reditum Patricii

Mensaje por Arcueid van Rip el Lun Dic 23, 2013 3:50 pm

El clima de Londres era una moneda corriente… Cada vez  que la pelirroja apartaba sus cortinas con la esperanza de que sus ojos azules como el cielo bajo el cual nunca más volvió a caminar se cruzaran con la imagen de Selene resplandeciente. Pero cuando tenía el lujo de levantarse tranquila le parecían aun con sus años muy pocas las veces en que podía darse ese lujo. Cuando esto pasaba y miraba el astro reinando la noche una sonrisa se dibujaba en sus labios rojos cual pétalos de rosa, como si la presencia de la Luna en el cielo significara un buen augurio para la bruja de cabello de fuego, la Bruja de Raphael.

Esa noche la recibió una Luna sin nubes que opacaran su luz ni su imagen, iluminando su pálido rostro de blanco mármol de igual forma que lo hizo la sonrisa que le surgía en cada encuentro. 

Desde el nombramiento de Evans como nuevo regente, lugar que jocosamente le habían obligado a tomar casi a rastras, el movimiento en la Fortaleza era más notorio que de costumbre: nuevos vástagos llegaban luego de que sus maestros los llevaran siguiendo un largo rato con detenimiento y un arduo análisis que de fallar solo los haría perder el tiempo en ejecuciones innecesarias. Aun cuando esto era tan frecuente como encontrarse un oasis en el desierto cada nuevo miembro que ingresaba a las filas era un arma más que se levantaba ante el enemigo. Por el otro lado estaban aquellos miembros que habían decidido vivir sus vidas más allá de los muros de la fortaleza por la razón que fueren, siempre fieles y leales al juramento que alguna vez hicieron, especialmente los guerreros. Era como lanzar un llamado a la plenitud del cielo oscuro y esperar a que poco a poco fuesen llegando, como si algo en su sangre misma les diera un mensaje sutil, simple pero claro: Tu Clan te necesita. Entonces cuando la vio supo que la plenitud de la luna era presagio de su regreso, reluciente y clara como los cabellos que caían sobre sus hombros y sobre su rostro, ahora ensombrecido por el lamento y la impotencia que habían poseído a cada Raphael al ver la Torre de los Ancestros envuelta en llamas. Quizás de entre quienes pudieran compartir su dolor la guerrera, que ahora la observaba a la distancia, era de quienes mejor podían entender su pesar. Para cuando ella había llegado apenas estaban removiendo los escombros encontrando a vampiros apenas reconocidos luego de verse envueltos en las llamas y entre todo el caos en su interior que le quedo después de hablar con el cazador tenía que lidiar con el hecho de que había faltado al juramento de estar siempre, pase lo que pase, para su clan. Mientras ella “revivía el pasado” con Galliard los peligros nuevos seguían arremetiendo contra ellos como las olas que chocan constantemente con las rocas, desgastándolas poco a poco.

Se tomó unos momentos antes de acercarse a la joven. Había olvidado la impresión que le había dado al llegar al clan: Una joven tan delicada como lo era ella cuando llego, con el aspecto de un ángel de alta cuna que a pesar de toda suavidad decidió levantarse en armas junto al resto de los soldados. No hizo el menor esfuerzo por ocultar su presencia mientras caminaba y le parecía que la luz del astro nocturno parecía reflejarse también y resaltar en sus hebras pálidas. - El viento se lleva las cenizas, pero también parece regresarnos a nuestros aliados.- dijo con una sutil sonrisa. -Señorita von Odenssen, que bueno tenerla de regreso. Aunque las circunstancias no sean las mejores.- le dedico una sutil reverencia que hizo bailar su capa negra que lucía un perdedor con la insignia del clan en su pecho. Seguramente tendría tanto que preguntar, tantas dudas que despejar… Tantos deseos de castigar.
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Re: Reditum Patricii

Mensaje por Elise von Odenssen el Miér Dic 25, 2013 8:03 am


Inhaló profundamente, comenzaba a acostumbrarse a la humedad  inmersa  perfumando el ambiente; pero  no eludía  también el nítido aroma de madera y carne quemada, muy sutilmente  pero claro para su  olfato… aquel olor proveniente de los escombros al ser removidos; destapando pequeñas cámaras donde aún quedaba contenido  los remanentes que el caos había dejado. Dentro de la fortaleza, se había quedado inmóvil apenas unos metros lejos de las puertas, con el torso vuelto ligeramente hacia ellas, viendo con desquiciante paciencia como los guardias las cerraban y el surco entre ellas se estrechaba poco a poco ocultando la imagen  del  suntuoso jardín donde ya no se alcanzaba a apreciar la torre.  Su mirada argenta parecía interesada en la imagen de los jardines hasta antes de que las puertas se sellaran tras aquel hosco eco pesado y metálico. Pero permaneciendo así, como una estatua marmórea de facciones que se antojan inflexibles con aquel semblante sin matiz de emoción, así mismo, aquello revelaba el naufragio en el que quedaba a la deriva de su pensamiento, repasando incesante la alígera imagen que se prendaba a su mente tras ver los cadáveres indescriptibles extraídos de entre los escombros. Cuerpos exánimes que despertaban atizaban la llama de su inquietud al cuestionarse sus identidades. ¿Cuántos hermanos de armas habrán caído en un acontecimiento tan deplorable? ¿Quiénes?... Realmente comenzaba a cuestionarse si  hubiese sido capaz de inclinar la balanza hacia un grado favorable. Pero de su calvario mental, nada se manifestaba hacia el exterior.
 
De repente volvió al presente víctima de una singular sensación, como si  una mirada recayera sobre ella, aún más extraño que fuese capaz de percibirlo pues solía pasar por alto esas impresiones. Pero esa sensación era diferente. Lentamente giro sobre los tacones  y se volvió hacía el interior del recinto donde una voz había dado identidad a la mirada que resentía y en cierta manera la llenaba de un furtivo alivio.
 
Von Ripper…— musitó con pleitesía aún dentro de su desconcierto encontrando a la  rutilante pelirroja en aquella elegante reverencia que le dedicaba y de la cual no se sentía digna cual fuese su argumento. Pues a pesar de todo desde el inicio varios siglos atrás la consideraba como su superior guiada inicialmente por su edad secundada por la ardua labor que siempre hizo por  abrirse paso dentro de las filas rafaelitas. Entonces se acercó apenas  unos pasos y  midiendo  su distancia le imitó como un reflejo a través de un espejo de blancos y escarlatas, ejecutando una refinada reverencia mientras la capa  también cedió deslizándose en el acto — por favor no es necesario — dijo haciendo alusión a la reverencia  y extendiendo su diestra en un ademán la invitaba a incorporarse, esperando para después erguirse también –‘Que alegría’- pensó, aunque de ello  nada se exteriorizó, pero  se alegraba de que  Arcueid von Ripper estuviese con vida y no  siendo extraída de entre  piedra y maderos tiznados, de lo contrario, tantos sacrificios de un tiempo relativamente distante… hubiesen sido en vano. Ahora quedaban tantos nombres por eliminar de su lista mental. — Es bueno verla con bien —.
 
Siempre es bueno volver a casa — respondió  escondiendo un timbre agridulce sin titubear y con toda modestia, pues en ese momento  no había orgullo que ondear como bandera a la  familia iluminada. Al menos no de su parte — sin embargo, creo que así como el viento me ha traído aquí… — responde obedeciendo a la frase proferida — es también el viento quien se lleva a nuestros hermanos caídos  hechos cenizas… ¿o me equivoco? — dijo inquiriendo pensando en la alta probabilidad de una afirmación  sin dar espacio a la ingenuidad, el eco taciturno de sus vocablos inundo la estancia durante el ínfimo instante que guardó silencio a la espera de una respuesta. Había sabido ser paciente en demasía, pero estaba a merced de su ignorancia pugnando, obligándola a buscar respuestas tan pronto como fuese posible y de alguna manera hallaba en  la pelirroja una fuente confiable aún con  casi o más de seis décadas de abismo temporal. El rítmico sonido de su escaso tacón  resonaba  cerrando la distancia con la otra — Von Ripper, dé sosiego a mis dudas… le pido por favor me cuente que ha sucedido aquí — sabía que  precisar la pregunta no era necesario, estaba formulada afuera y llena de marcas tatuadas literalmente a fuego, con una precaria apariencia que se pensaría se vendría abajo en el momento menos indicado y con ello todo su significado, gloria y un poco más de la entereza del clan. Aquella torre y su estado era la gran interrogante, sin mencionar  el marcado aumento en el movimiento dentro y en las inmediaciones de la fortaleza.


 
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Re: Reditum Patricii

Mensaje por Arcueid van Rip el Lun Dic 30, 2013 11:59 pm

Bailaba… El viento bailaba con los olores del ambiente formando en su danza un intrínseco perfume. La humedad tan típica de Londres con las cenizas de madera y caídos, todo mezclado con el perfume de la vampiresa de ojos de plata como si incluso su mirada hubiese estado destinada a fijarse duramente sobre la fuerza licana y destellar como sus armas a la hora de la pelea cuya mirada se clavaban con la misma frialdad que una daga. Estar ahí la hacia darse cuenta de cuanto le heria en su orgullo raphaelita aquella imagen… La primer torre construida y ahora era lo primero en caer. ¿La primera? Si, primera… Era lo primero, con certeza, en caer por mano enemiga y seguramente no seria lo ultimo a menos que empezaran a moverse. El viento hacia bailar sus abrigos oscuros como la noche y las hebras rojizas delante de la mirada levemente extrañada de la francesa que no se atrevió a replicar. ¿Que es ese sentimiento que puede leer cualquier guerrero que cargue con años encima sino aquel sentimiento de no tener la labor cumplida? Oh Elise… Si supieras que quien te mira ahora y viene a saludarte en estas horas tan amargas carga sobre ella la misma pena…
Arcueid se incorporo dedicándole una sonrisa sutil, serena a aquella mujer de tan inexpresivo semblante, tan gélido como el toque de la nieve al caer sobre la piel descubierta. Pero no pudo sostenes esa expresión cuando volvió a hablar; sus ojos se cerraron sin fuerza pero con pesar y asintió con severidad. No habia espacio para rodeos ni consuelos, que de por si ya estaban de mas en aquella situación.- Hay mucho que debemos hablar, Elise-. En aquel punto de la conversación se permitió dirigirse a ella por su nombre, pues la noche aun tenia para durar, casi tanto como todo lo que tenían que hablar. La pelirroja le hizo un ademan que la invitaba a la recién llegada a seguirla a una sala que no se encontraba muy lejos; luciendo unos  sofás de terciopelo, viejos cuadros que por su  valor podrían estar en un museo y otros que retrataban escenas de la historia que habían sido pasadas por alto por la raza humana así como también sus protagonistas y sus cronistas, todo eso perfectamente cuidado y adornado con alguna otra cosa en tanto en tanto por las dedicadas cortesanas de la Fortaleza, heridas e incluso muertas aunque fuese en menor medida que los soldados. Ellas se mantuvieron atentas al fuego, curaron a los soldados heridos, sacaban a sus camaradas muertos… Todo eso y mas desde una posición tan pasiva y frágil como lo es el de una cortesana. Eran la verdadera imagen de una mujer dedicada, aun cuando cada una distaba tanto una de otra como Isis y Sophia, por ejemplo. -¿Por donde empiezo? - al llegar se encamino hasta una ventana alta. La habitación estaba completamente a oscuras, por lo que solo la luz pura de Selene iluminaba con una claridad pocas veces vista. No tardo en posar la vista en la vampiresa de ojos plata.
- Supongo que sabrás que Raphael falleció hace unos meses ya-. Guardo silencio unos instantes y luego prosiguió. -Estuvimos un tiempo coordinando sin regente hasta que Carlyle volvió y el mismo día de su regreso la Torre de los Ancestros estallo ante la vista de todos. Afortunadamente lograron rescatar el cuerpo de Raphael antes de que este terminara de consumirse aunque se esta posponiendo mucho el ritual de sucesión, para mi gusto.- Bien sabia la vampiresa a que se refería ella. Si el próximo Raphael no bebía pronto la sangre de su antecesor el cuerpo corría riesgo de sufrir otro ataque y con ello la posibilidad de continuar con la linea de sucesión que le daba el derecho a liderar. Pero los días pasaban y nada daba indicios de continuar con el respectivo protocolo. Y así como el sol y la luna se alternan para gobernar el cielo crecía la preocupación de la pelirroja que camino lentamente hasta otro asiento y allí entrelazo sus dedos, con la vista directa en Elise.- Carlyle tomo las riendas y convoco a una elección para una regencia aunque sea temporal y Evans Cromwell quedo como nuevo regente -.cada vez que recordaba a Evans era como si le echaran un balde de agua helada. Desde aquella conversación a su regreso y las posteriores elecciones nunca se había sentido tan lejos del cazador con en aquellos días. Ahora no era mas Evans o “o el amargado aquel” como le decía decir cada vez que se enojaba por alguna salida o travesura suya. Ahora era su próximo regente, pronto adoptaría el nombre de Raphael y ella seria una guerrera fiel a sus ordenes, igual que Rowan, Layla y Elise y con la misma frialdad que significaba ser su superior. Entonces la imagen de las llamas envolviendo la nueva espada le regresaban a la cabeza… ¿Que significaba esa imagen entre tantas que no dejaban de chocar en su cabeza con la furia misma del oleaje en la tormenta? -A grandes rasgos eso fue lo que paso. El cuerpo de Raphael estaba bajo custodia constante en un lugar que ni siquiera a mi ni a nadie de mi rango o menor se nos permite saber. No hay pruebas, ni pistas, ni sospechosos… Nada.- negaba levemente con la cabeza y aquella ultima palabra la musito con un deje despectivo, impotente, avergonzado. El silencio baño la sala unos instantes, ahora quería esperar a Elise antes de volver a hablar.
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Re: Reditum Patricii

Mensaje por Elise von Odenssen el Miér Ene 08, 2014 4:18 am

A pesar del calvario que azotaba al clan la fortaleza parecía despedir una enmudecida nostalgia a la cual la joven no era ajena en absoluto; despertando así  una socavada sensación reconociendo un pasado relativamente remoto en cada objeto y piedra que sostiene la catedral raphaelita. Y eso incluía también a sus moradores, en especial en la rutilante pelirroja frente a ella como corte de bienvenida. Ciertamente le resultaba por demás oportuno y afortunado que fuese precisamente ella la primera en ver a su regreso por muchos motivos. Aquella agridulce sonrisa lánguida que le dedicaba le transmitía una infinita empatía que supo era mutua pero a pesar de ello,  su rostro marmóreo no fue capaz de devolverle el gesto, sus labios no atinaron a producir ni la más ínfima  curva en su desasosiego. Había tanto pesar de por medio entre ellas, con seguridad en todos. Vio roto parcialmente el formalismo que solían guardarse escuchando su nombre escuchando la frase que ya venía venir inminente.  Aceptó en silencio la invitación, el sonido de los tacones apenas y lograba quebrantar el silencio de un espacio tan amplio aún con su escueto eco rítmico,  como solía ser, sólo sus ojos se desviaron por momentos hacia los objetos que adornaban los muros, los exquisitos frescos y lienzos que cuentan los pasajes de Raphael como clan ignorados por el mundo, a veces por ellos mismos. Una de las cortesanas presentes en el lugar se acercó a ella, de inmediato se retiró la amplia capa  entregándosela en un movimiento y con un asentimiento agradeció su atención. Pronto sus pasos la conducían al filo de un sofá sonde tomó asiento cruzando las piernas con elegancia mientras iba advirtiendo poco a poco como las doncellas que daban cuidado a las alas iban abandonando la estancia para regalarles la privacidad de un asunto tan delicado del cual todos tenían conocimiento… menos ella. Antes de incluso poder empezar a reiterarse por enésima vez lo lamentable de su desempeño, la voz de la pelirroja enganchaba su atención nuevamente, haciéndola volver su mirada cenicienta sobre ella bañada en la luz argenta del falso astro nocturno exultando su garbo sangriento mientras ella estaba confinada a la oscuridad del sillón donde descansaba.
 
‘¿Por dónde empezar’?’ se preguntó ella misma para sus adentros aunque la respuesta era obvia, pero probablemente de toda la explicación que venía no podía asegurar que alguien supiera de dónde había iniciado, sino, nunca hubiese sucedido.
 
Entonces una extraña sensación de vértigo estremeció sus entrañas… ¿Qué Raphael había muerto?, bien podría pensar que se trataba de la broma más vil jamás contada, pero en boca de Arcueid: no podía ser una broma. Supo así que el clamor gritando en sus venas reanimadas por el regalo oscuro estaba por completo justificado ante la caída del padre con quien no tuvo el privilegio de compartir mucho, pero le debía literalmente la existencia aunque fuese indirectamente y eso solo era el golpe de gracia a su ego de “iluminada”. Ante ello, no hizo más que bajar la mirada con ceremoniosa y silente reverencia a la memoria de Raphael colocando la diestra sobre su frente, dejando que los filamentos cetrinos  y pálidos cayesen ocultando el apenas diáfano pesar que se dibujaba en sus facciones albas con la revelación. Alimentando así su arrepentimiento que en siglos no se había presentado.
 
Luego, como una vela se extingue en la oscuridad, engulló todo su pesar para hacer acopio de toda su entereza con la explicación subsiguiente, levantando su rostro viendo que se acercaba acompañándola en la sala. Ahora la escarlata de Raphael tenía más que su atención… tenía su raciocinio. Pronto el eclipse se ejecutó de nuevo en la oscuridad del lugar, estableciendo un vínculo visual con la otra mientras seguía el delicado hilo de su explicación.
 
Así que… Carlyle volvió — repite en voz baja para sí misma,  consciente del tiempo que distaba desde su partida. Ella era muy joven entonces – no sé cuándo pasamos a ser precisamente una democracia… — añadió alimentando el evidente desacuerdo en la otra que no pasó desapercibido para la danesa después de que terminara su explicación preliminar.  Ahora dejaba de lado su beligerante  naturaleza para dar paso a la segunda al mando y su furtiva labor dentro del clan.
 
Dime Arcueid… ¿hace exactamente cuánto que Raphael falleció? — inquirió, notando la extrañeza que le implicaba usar las palabras semánticas a la muerte con alguien de los suyos, aún más cuando le creía invencible —por otra parte, realmente no creo que haya habido un tiempo “coordinado”, sino esto no hubiese ocurrido, me refiero al ataque a la Torre de los Antiguos, sino, no hubiese habido una decisión tan precipitada como la elección de Evans — declara sin florituras, en cierta forma esos rubros sentía poderlos hablar con plena confianza con ella a pesar de la adversa situación cernida alrededor de todos — no lo considero incapaz  de ello, pero creo que aún no era el momento adecuado para él, más bien pareciera que “el todo” conspirara para presionar su tiempo antes de lo previsto.
 
Se incorporó tras lo dicho, la melena se desplegó a lo largo de su espalda parcialmente descubierta por el corsé, cruzó los brazos empezando a deambular naufragando en el breve espacio álgido donde conversan girando inconscientemente alrededor del sofá donde Arcueid reposaba. Realmente todo ocurría con demasiada rapidez, pero era más que lógico, con Dimitri muerto todo se había fastidiado con facilidad para un acontecimiento de ese calibre como lo era la caída del padre. Durante unos breves momentos de silencio mortecino siguió errando hasta que se detuvo a un costado del mueble, volviéndose hacia ella, con la luz argenta delineando su silueta, proveniente del ventanal a sus espaldas.
 
De hecho en eso te equivocas y de alguna forma creo que sabes que en este momento, todos somos sospechosos. Todos. – Declaró lacónica mientras su rostro ensombrecido a contraluz apenas y reflejaba la dureza de su semblante descolocado ante su propia declaración — también no creo que no hayas escuchado esto ya pero… evidentemente, hay algo que no estamos viendo — dijo entrecerrando sus ojos ante la ironía de sus palabras — pero, si bien no podemos confiar ciegamente en todo… no podemos intentar descuartizarnos entre nosotros…  creo que, esa es una de las tantas cosas que el atacante desea… una ya la logró… — finalizó mirando fijamente a la otra, sabiendo que conocía a qué se referia,  que el incidente había herido en más de un flanco el orgullo del clan entero. Al menos a aquellos que guardan fidelidad a la casa raphaelita — es un caballo de Troya —.
 
Supo entonces que no importa que hubiese estado presente, probablemente la situación se hubiese escurrido frente a sus narices al compartir el rango de la pelirroja, la información que podría llegar a sus manos ciertamente sería mucho menor de la que hubiese sido capaz de recabar con tantos filtros.
 
Alguien… alguien uso nuestros propios métodos en contra… - se aventuró a decir temeraria  mientras se acercaba un par de pasos hacia su interlocutora — la cantidad de filtros  que se levantaron para proteger el valioso cadáver de Raphael fue exactamente lo que impidió protegerlo…pero así mismo… la lista se reduce, eso, si no hay un traidor entre nosotros. Se reduce a los altos rangos — concluyó sabiendo la gravedad de sus palabras que  incluso la desencajaban a sí misma, la sola idea lejos de tranquilizarla lograba estremece su templanza.
 
Tal vez me estoy apresurando— agrega apenas demostrando su vergüenza en aquel arranque de deducciones probablemente  precipitadas, su diestra se elevó ocultando sus labios — Por favor… continúa, dime… ¿cómo están los demás? ¿Qué dices de Sophia? – cuestionó pues no olvidaba la sombra cetrina que siempre aguardaba y velaba por Arcueid. No había  dejado pasar el evidente trago amargo que a la pelirroja exhibía cada vez que hizo alusión a Evans como próximo Raphael, tal vez había sido poco diplomática al preguntarlo, pero tenía que ir reduciendo las listas.
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Re: Reditum Patricii

Mensaje por Arcueid van Rip el Miér Ene 29, 2014 4:03 pm

El ambiente se ensombreció de forma repentina como en una coordinada y armónica danza que al igual que una que se acopla al va y ven de la música acompañaba a la perfección el impacto que tienen sus palabras en aquella guerrera de gélida mirada y orgullo herido. La joven de dorado cabello se enfrentaba con valentía a la verdad con el espíritu que representa a una amazona y eso podía verse aún cuando su boca no se curvaba en una mueca, ni sus ojos brillaban con nostalgia contenida y latente. Como si por unos momentos la oscuridad también se hubiese apoderado de su aguda vista, al despejarse la nube pasajera frente al astro nocturno se encontró de repente con el rostro altivo de Elise, con la frente en alto. Su pecho dio un vuelto pues parecía haberse encontrado con la mirada de quien no espera de ti más que un ataque y se prepara para cualquier cosa. En ese momento, Arcueid no era mas que la vocera de la tragedia...

Cuando volvió a hablar aquella vampiresa de ojos grises como las nubes que jugaban con la luz de la luna la pelirroja sólo pudo encogerse de hombros y levantar las cejas tomando aire hondamente, resignada pero sin quitarle la razón de su boca. -Dos meses ya- contesto mientras la escuchaba sacar sus propias conclusiones hasta que la palabra conspiración la descolocó. ¿Aprovecharse de los deseos de Raphael y la inexperiencia de Evans? Frunció el ceño pesadamente… No Carlyle, no quería desconfiar de ese viejo vampiro. En lo que a ella le respectaba simplemente era la cabeza del clan hasta que tuviera lo suficiente para ser llamado líder y el desde su posición trabajaría en esa construcción. Volvió la vista de golpe cuando le dijo que se equivocaba de forma sorpresiva. Se quedó a la expectativa una vez más solo reaccionando con un ademán, girando la muñeca hacia ella, cuando menciono que todos y cada uno de los miembros de la fortaleza podrían ser culpables. De hecho así era… Y el único sospechoso que tuvieron en algún momento fue liberado cuando la muerte era su destino incluso antes de serlo. Cuando recordó esto una pregunta llego a su mente con la velocidad de un golpe bien dado ¿Como reaccionaria Elise si se enterara de lo de Luna y lo sucedido en aquella noche si ya con esa noción general de los últimos sucesos la confianza que podía depositar en el Clan estaba en tela de juicio? Arcuied no podía decir que estaba en una situación diferente...

Desde aquel día mirar a los altos cargos sin sentir dudas sobre sus acciones, especialmente a Mitsuhide, le era todo un desafío. Cada paso en la fortaleza reducía la lista de aquellos que antes, ante sus ojos, gozaban  de un pleno buen juicio y de una total confianza de su parte como las estrellas desaparecen del cielo nocturno cuando las luces de la ciudad se encienden, como una niña que al madurar se va dando cuenta de que sus padres “no son perfectos”.

“Tal vez me estoy apresurando”. Escucho esta oración suave pero firme, como frenando algo que ella misma apenas podía contener, seguramente aquel caos que nace de las mentes inquisitivas. La miró unos instantes y luego echó a reír suavemente llevándose la diestra cerrada a la boca. -Esta bien, afortunadamente. Le gusta alardear de cómo le salvó la vida a Evans.- respondió divertida aunque sus ánimos disminuyeron.-Aunque esta enojada por algunas cosas que ocurrieron luego del atentado. Aún cuando paso ya un mes…- entonces todo volvió otra vez como una pelota que rebota, va y viene. La cortesana, su cuestionable exilio, la forma en que la habían dejado ir tan tranquilamente mientras otras almas antes de ellas habían sido condenadas aún por cosas mínimas, cuestionarse cada mínima orden… Con todo eso culpar a Sophia por su humor de demonio en los últimos tiempos era un lujo que no podía darse.
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Re: Reditum Patricii

Mensaje por Elise von Odenssen el Jue Ene 30, 2014 9:55 am

 


Dos meses…— repitió para sí misma en un hilo de voz abstraído más para sí misma que para su acompañante presente. Con ello sólo parecía terminar por consolidar  por enésima vez el llamado en la sangre proviniendo del filamento que entreteje a la estirpe iluminada era más que verídico aunque si así era, cómo una ensoñación digna de una mente ingenua se preguntaba… Si aquellos que eran fieles habían pasado por  una situación similar, aquellos que no, ¿que habrán percibido? ¿Orgullo? ¿Satisfacción tal vez? La sola idea era abominable.
 
Volvió al momento presente, como una criatura enjaulada a pesar de su autoimpuesto retiro vagaba sin rumbo ambulando sobre el suelo pulido con desquiciante paciencia impropia de su condición con la mente creando nudos más imposibles que los anteriores. Por un momento se detuvo, mirándola con detenimiento, intentando leer en las finas líneas que componen sus facciones los distintos cambios que gestaban sus expresiones; esto, en parte como un hábito arraigado íntimamente ligado a su labor arcana. Pero antes de formular cualquier cuestión por segunda ocasión la vampiresa escarlata lograba atenuar la rigidez de su faz inspirándole un agridulce semblante.
 
Sophia… no ha cambiado, sigue llevándose así, es bueno que la voracidad lamentable de la situación que nos acecha no haya acabado con eso — decía con los brazos entrelazados sobre el abdomen mientras se encaminaba hacia ella  posando con aire fraterno  su mano sobre su hombro — ni con tu capacidad de reír,  incluso nosotros necesitamos hacerlo a veces… — decía con apenas una curva mezquina tan agridulce como su expresión al verla  enmarcada entre su cabello marfil.
 
Pronto comenzaba a acostumbrarse a la inherente facilidad con que la pelirroja lograba acapara su entera  concentración  siendo la cajita de respuestas preliminares, logrando perturbar tras aquella pregunta, el mar de sus dudas un poco más, sí, aún era posible. Y al mismo tiempo natural, tan ignorante de todo  y todos. Entonces supo que era el perfecto momento para cuestionarla por su  silencio reciente junto con aquellos gestos descolocados, posiblemente fruto de una mente atormentada tanto o más que ella por las dudas.
 
Dime… ¿qué ha mantenido a Sophia tan crispada de nervios? Sé que suelen sacarla de quicio constantemente, pero si fuera algo irrelevante, no lo mencionarías en este momento… — dijo encontrándose un asiento más cercano en un sofá de dos plazas adoptando el más cercano a la escarlata raphaelita —Anda, dime… ¿Qué sucedió hace un mes? — la instó modulando el tono de su voz, sintiéndose cada vez más cómoda cobijada en el cielo raso de la catedral marmórea.
 
Esperaba con infinita paciencia las respuestas de Arcueid,  eran los dos lados de la moneda sentadas frente a frente. Aquella alma que cargaba con el hecho de conocerlo todo y el que no sabía nada. La condición de cada una confería sus ventajas y desventajas que salían a relucir en medio de la conversación, tenía que darse el tiempo, eso es lo que les había sobrado y en su caso particular, incluso creyó haberlo desperdiciado en las últimas seis décadas.
 
Sesenta años vagando por Europa…
 
Entonces cayó en cuenta de una memoria en especial, vinculada a las listas de los Raphael que en su haber había conocido, a eso aunaba todavía los que no.
 
Sé que hay muchas cosas por decir, pero permíteme interrumpirte brevemente, hay otra cosa que me gustaría saber… —aclaró excusando su abrupta intromisión  mientras entrelazaba sus manos sobre las piernas cruzadas con toda elegancia— pero, para eso, permíteme contarte una pequeña anécdota en mi haber… — demandaba como solicita pleitesía ocasional pero característica de la danesa  que se sumergía en el recuerdo que le confería esa memoria desbloqueada, hablando con una antigüedad propia de su edad pero inadecuada al compartir casi los mismos siglos que la pelirroja, incluso era menor que ella — como bien sabes, me marché de Londres aproximadamente hace sesenta años por mi labor en el clan, hoy, regresé de Paris donde residí durante estos últimos. Pero no así desde el inicio.
 
»Durante mis viajes, aunque nunca pude volver a Roma como tenía planeado, mi viaje me llevó en una dirección totalmente opuesta en relación a Italia, hacia el noroeste— explicó  levantando la mirada entornando sus ojos en ella haciendo una breve pausa — a Escocia, me encantaría  decirte  lo mucho que un lugar así me sedujo, pero ya habrá tiempo después… — decía la danesa con la gracia de un cuentacuentos— si el azar existe, ahí comencé a preguntármelo y si el mundo es pequeño, allí lo creí por un momento — explicaba revestida de solemnidad pero no suprimía del todo un inefable orgullo — encontré un Raphael a quien su siré había abandonado.
 
Con esas palabras revelaba indirectamente la realidad detrás de su orgullo,  encontraba de alguna manera un parecido símil a la propia en la juventud de su propio anochecer tras recibir el oscuro regalo. Aunque paralelo a ello la situación la había decepcionado en algún punto de la historia, de repente creía volver a ver Treinitá dei montí, vestida de rojo para y por ella; haciéndola cerrar los ojos parsimoniosa e inflexible muy a pesar del sanguinario recuerdo.
 
No necesita decirlo, pero alguien tan lejos de casa— decía haciendo referencia a la  enorme  catedral que las albergaba en ese momento — abandonado, no podría recorrer un camino que desconoce incluso su existencia. Yo le indiqué el camino a la casa madre, aquí, a Londres, no pude traerlo por mi propia cuenta por razones que ya expliqué, así que me gustaría saber si en algún punto en estos años logró llegar.
 
Decía inclinándose hacia el frente  con aire expectante viéndola a la espera de una respuesta.
 
Su nombre era Dennan Huhtmaki, ¿le conoces? 
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Re: Reditum Patricii

Mensaje por Arcueid van Rip el Lun Feb 10, 2014 5:09 am

Dos meses… Dos meses en que la fortaleza estaba más sombría de lo que jamás había estado. Antes las cortesanas iban y venían animadas dedicándose a sus labores, sirviendo a sus guerreros y a Marca de Sangre ahora iban en silencio como si temieran volver a la normalidad sin siquiera poder imaginar que en los altos cargos cada día que pasaban reforzaban la seguridad, cada vez más heridos , cada día más caídos que contar que nunca volvían a sentir el abrigo de sus brazos. Las letradas como Sophia escribían presagios sombríos sin darse cuenta en las crónicas que le debían a los futuros hijos de la guerra y la sangre sin poder prometerles en ellas un mundo mejor y preguntandose en esa mirada tan inundada de jovial inocencia el por que sin encontrar en el vacío en el que se perdían la respuesta. Así pasaron los días sin aquella imponente figura que con tan solo mostrarse calmo hasta el momento de tensión más grave parecía apaciguar la tormenta de emociones de cada guerrero como si fuera el mesías apaciguando el mar. Dos meses sin que ella escuchara su voz relatarle las historias y secretos que pasaron de generación en generación en el linaje de lideres, prometiendole ante su mirada despejada del odio y el rencor que le tuvo alguna vez que lo protegería hasta el final; que demostraría que no fue un error dejarla vivir y que vería alzarse con gloria ante sus enemigos. Mientras los años transcurrían se encargó de cumplir esta promesa a cada instante de su vida procurando que, militarmente al menos, no se notara el vacío que su amado caído había dejado por peso de una nobleza que fue más fuerte al final.

De su trance salió cuando la mano delicada pero firme de  la amazona de cabello color arena se posó sobre su hombro haciendo que se girara de inmediato. El carácter impetuoso e imponente de Sophia, su capacidad para reír como si ella no perteneciera a esas oscuras, frías y serias criaturas bebedoras de sangre de las que hablaban las historias humanas. Detalles ínfimos que solo la sutil percepción de Elise, que ahora ella era capaz de apreciar, podía captar. ¿Tantas sombras pululaban por la fortaleza que le evitaban incluso ver la luz? Entonces en ese momento el rostro de la vampiresa, pálido como el rostro de Diana, parecía estar iluminado al haber quedado de frente del astro nocturno… Tantos años yendo por el mundo sin perder su visión en el deber y ahora regresaba a su hogar para defender la sangre que ella misma llevaba en sus venas como digna hija de Raphael. Elise finalmente prosiguiendo con su deseo de mantenerse al día y preguntó qué había crispado los nervios de Sophia seguramente a sabiendas de que debía ser una situación muy rara para ser digna de mención. Sabía que era una muchacha con el carácter de una amazona pero que el destino y su propia voluntad la habían llevado a ser una letrada, cronista de los sucesos que llegan con el tiempo desde la perspectiva de los Iluminados e incluso la raza vampírica en general. También sus choques con los guerreros eran constantes aunque nunca nadie entendió porque… Sólo con otras cortesanas y las amazonas era tolerante e incluso amable. La amazona dio un soplido que hizo que uno de sus mechones carmesí volaran lejos de su cara hasta volver a caer sobre la misma.

-Bueno, pues… Cuando ocurrió de la torre…- no pudo continuar; la voz de Elise se elevó en ese momento y aunque sabia bien que tarde o temprano acabaría por enterarse de todo no pudo evitar sentir un alivio momentáneo, similar al  que siente un niño cuando la noticia sobre una mala nota se retrasa por algo que sus padres deben atender de último momento. Sin objetar la escucho, solo asintiendo antes de que empezara la anécdota. ¿Otro vampiro sin sire? Con el guerrero ya eran dos los vampiros que habían sido abandonados, con una naturaleza tan desconocida como contraproducente si las limitaciones no se tienen en cuenta. Sin estar muy segura del destino de su sire se empezó a preguntar si habria alguien repartiendo la bendición de la sangre raphaelita como Santa reparte obsequios. Con Dennan habían tenido suerte y fue en el único caso, con la cortesana rebelde había sido ya un error digno de ejecución. Aun con todo eso en mente se quedo callada, sin mutar las expresiones de su rostro, y se dejó atrapar infantilmente por su pequeña historia mientras le relataba hasta que nombró a Dennan y cuando preguntó si había llegado a la Fortaleza no pudo evitar sonreír, casi de oreja a oreja. - No solo llego. - hizo una breve pausa mientras sus ojos de glacial azul se mantenía expectante a las expresiones de Elise.- Fue quien salvó el cuerpo de Raphael, aunque lo conocen más por haberse enfrentado a Galliard… Se tienen muchas expectativas puestas en el. - y al decir esto su expresión alegre se difumino a una más seria al punto de fruncir el ceño levemente. Encontrarse con Galliard para ese vampiro no había sido una casualidad y estaba convencida de ello. -Quizás a muchos no les agrada eso…-susurró más para sí misma. Volvió la mirada a Elise entonces, preguntándose como habían sido las cosas si ella no se hubiese cruzado en su camino. Sea dentro o fuera de la fortaleza había alguien que quería aniquilar con un camarada y no era algo que tomar a chiste. Nadie así es digno de llevar en sus venas la sangre de Rapahel si es que las llevaba.- ¿Entonces no se sabe nada de quien lo transformó?-
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Re: Reditum Patricii

Mensaje por Elise von Odenssen el Mar Feb 11, 2014 8:26 am


Podía percibirlo, sin duda, no era precisamente  entre las guerreras la más expresiva fuese cual fuese el sentimiento, irónicamente aun así tenía cierta perspicacia en el momento de leer en los individuos que le rodeaban, incluso sus silencios y lo que con ellos venía. Notaba de cierta forma el desaire que la escarlata manifestaba, tan diferente al propio cuando el don de Raphael, aquel regalo de sangre, era lo que le había entregado a la danesa un mundo al cual pertenecer por completo y una venganza inmediata contra la naturaleza tan injusta de la presunta “humanidad”.
 
Siendo el motivo para “volver a nacer” difícilmente olvidaría los eventos de Italia siglos atrás, gracias todo a una mente crítica y pensante a sus veintiocho años en aquel entonces, sin embargo aquel nacimiento inherentemente sangriento  no despertaba ya ninguna desazón, incluso  era lo único que podría  agradecerle a la raza humana pero eso no la redimiría frente a ella. Dejó de lado los recuerdos que desfilaron en las galerías de su mente, toda idea se disipó al observar la inesperada sonrisa que  la otra  esbozaba gloriosa llenándola de un confort que no esperó sentir, pues si había logrado por un momento amainar el pesar de la cazadora  era algo digno de apreciar y si no mal recordaba esa clase de semblantes solían dar alentadoras afirmativas, comprobándolo  al poco tiempo al escuchar sus palabras.
 
En un acto de alivio  se dejó caer en el respaldo del sofá,  cerró los ojos por un instante mientras se daba el privilegio de poco a poco ir enmarcando en sus labios una sonrisa amplia y complacida. Como un hábito arraigado de su oficio de letrada,  su mente calculaba a velocidades impresionantes en todo lo que una acción mínima y fraternal había desencadenado sin olvidar la inefable pizca de suerte que había parecido acompañar al chiquillo durante esos años, dilatándose aún más en los últimos.
 
Con que se enfrentó a Galliard…— decía  aun con aquella curva en la boca, la sensación de alivio inenarrable impedía recobrar  la careta  inerte que portaba a todas partes  en su gratitud interna. Era un conjunto simple y breve de palabras las de Arcueid, pero  lo suficientemente concisas a sabiendas de todos los derivados — resultó bastante temerario… no me sorprende después de lo que encontré  en mi camino por Escocia, mira que no temer a las llamas…— complementaba llanamente a la palabras de la guerrera carmesí mientras su rostro pasaba de la etérea dicha a una apacible quietud. Después de todo,  había sido capaz de colocar su pequeño grano de arena en la caótica playa que deseaba engullir al clan.
 
Sin quererlo, sin desearlo, sin planearlo… Dennan había sido su indirecta redención ante la caída de Raphael.
 
Probablemente en su labor dentro del ataque había sido la pequeña variable que evitaba la teoría del caos para los raphaelitas, con ello también había asegurado la sucesión del próximo líder por accidentada que fuera la situación, por demás inesperada. Entonces, el último despunte de Arcueid la llamaba de nuevo.
 
Me intriga saber a quienes te refieres Arcueid… ¿a quienes no les agrada? — cuestionaba bastante interesada en el asunto,  con la información que tan solícitamente la chica le ofrecía, pronto la escandinava veía una promesa para el clan y una amenaza para el enemigo errando entre ellos con  mucha posibilidad… probablemente un muy interesante fuente de datos que con gusto estaría  dispuesta  a examinar, una vez que terminase lo pertinente con la pelirroja — ¿sobre su sire? No… — atinó a responder sin siquiera pensarlo apenas escuchó la pregunta — Dante D’Argento es más parecido a una ilusión que una realidad,  probablemente una pintura de él sería más real — decía sin florituras entrelazando sus dedos nuevamente evocando las memorias pertinentes —traté de seguir  el rastro del nombre con apenas un signo y razón de su identidad, sin éxito. Claro esto fue por cuenta propia para intentar ayudar a Dennan quien era todavía un chiquillo  que naturalmente deseaba encontrarlo, a Dante — aclaró. —En algún momento yo también lo intenté, es comprensible — dijo más como un comentario que como explicación, pues no venía a lugar — pero la verdad es…  que no me tomó mucho tiempo saber que por lo menos el nombre, no era más que un seudónimo. Así que probablemente no sepa más de lo que incluso el mismo Dennan sabe, aunque no dijo mucho acerca de sí, no era una gran conversador  ni yo tampoco una gran  pareja de charla — dijo con una seriedad que por un momento robó la seriedad propia del tema, entonces se incorporó lentamente caminando  hacia el ventanal donde en algún momento Arcueid  miró minutos atrás, pero la luz celestina se le era negada tras el velo de una nube en el firmamento.
 
Ahora — decía girándose lentamente hacia Arcueid, demostrándole que toda su atención se volcaba en ella — ¿Qué es lo que ibas a decir sobre lo ocurrido hace un mes? —cuestionó enmarcando una ceja y cruzando los brazos bajo el pecho, pronto la marmórea expresión de la dama se tornaba más suave frente a Arcueid, pues  no había pasado desapercibida la palpable tensión que parecía hincharse conforme se dispuso  a explicarle el tema — tú tranquilízate… créeme,  no puedo juzgarte de ninguna manera, menos aun cuando estás teniendo la paciencia de contarme lo sucedido siendo que tanta ignorancia de las circunstancias no es más que culpa mía — decía y aunque su gesto podría ser más sutil, el tono rígido y reprobatorio de su voz develaba el cargo de sus fallos — no creo haber hecho  más que tú entonces,  lo cual no me coloca en una posición para juzgar, incluso aunque así fuese.
 
Elise no mentía,  en cierta manera guardaba mucho respeto  hacia la pelirroja por el ejemplo dado a través de las décadas.
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Re: Reditum Patricii

Mensaje por Arcueid van Rip el Miér Feb 19, 2014 2:31 am

Hablar de Dennan, a pesar de las sospechas que los misterios acerca de su misión, parecía haber despejado levemente algo de tensión en el ambiente que por desgracia no tardaría en regresar. Es que sea como sea, a pesar de que  hubiese alguien entre las sombras que mantenía su mirada fija en el finlandés esperando el momento perfecto para dar su golpe, Dennan había bailado con la muerte frente a frente y había regresado con vida; y si suponía bien al pensar que su personalidad era así desde antes su presencia era un anuncio de que no sería tan fácil tumbarlo. Las palabras de la amazona luego de que formaba en sus labios aquella sonrisa tan ajena a su típica expresión habitual se lo confirmaba pero no apaciguaba en lo más mínimo aquel pensamiento sombrío. Lo que luego le dijo aquella mujer de mirada de plata no ayudó mucho…-Dante D´Argento-. repitió la pelirroja en una de las breves pausas que la explicación de Elise se permitió tomar en ese momento con gesto pensativo pero sin dejar de escucharla ni un segundo. ¿Que hace un Raphael perdido por el mundo, fuera de todo conocimiento de espacio y tiempo como si se lo hubiese tragado la tierra junto con toda posible huella de su existencia? Se permitió soltar una pequeña risa por las palabras de Elise mientras seguía con su dedo índice apoyado sobre sus labios, rodeándose a sí misma por la cintura con el brazo izquierdo  en gesto meditativo. Se cuestionó si sería buena idea meterse en la historia de Dennan aunque así fuese el deber lo que hablaba y no la simpatía; un camarada, un hermano de sangre corría riesgo de morir quizás bajo la mano de su mismísimo sire. Cosas así entre los Raphael se castiga con la muerte y no sería aquella la excepción si era el caso.
Ahora tanto algo dentro de ella como la conversación misma dieron un vuelco y el tema cambió rotundamente a lo que antes habían estado hablando: Los últimos sucesos que tenían en vela a todo el clan. La francesa volvió a replantearse las consecuencias de ello como si tuviera en ella la opción de contárselo o no. La vampiresa de cabellos color arena con seguridad se enteraría de todo…-De hecho podría decirse que estamos en la misma situación.- dijo luego de que ella tratara de calmarla. La realidad es que había estado tan presente en el ataque como Elise, pensar en aquello y el encuentro con Galliard le bastaban para que una jaqueca acompañada de fatiga vinieran a ella de inmediato con la velocidad en la que los niños van a los brazos de sus padres amados. Luego de un silencio donde mantuvo la mirada fija en la joven prosiguió. - Durante el ataque me mandaron a una misión de la que después te contaré. Todo lo que se es por boca de Sophia. No se sabe en qué momento pero hace dos meses la Torre de los Antiguos explotó en llamas. Mientras todo el clan se movía y Dennan con Rowan sacaban el cuerpo de la Torre, Mitsuhide por su parte encontró lo que parecía ser una sospechosa.- Arcueid tomó una gran bocanada de aire mientras cerraba los ojos y recordaba a la pequeña Luna. Esa pequeña rebelde de rostro angelical al final se había ido sin nada… Con una naturaleza que no llegaba a comprender, con toda una equivocada idea acerca del clan y los vampiros que la habían acogido por demasiado tiempo aun cuando no aportaba nada para los Raphael. Los hilos de su destino se habían desarmado y la cualquier destino… Un destino que para Luna no terminaba en nada. - La chica nunca aportó nada al clan, no era mala era simplemente una niña que no quería escuchar como cualquier adolescente y más de esta época. O eso me pareció al principio...- dijo mientras entrecerraba los ojos mirando a otro lado, inclinando la cabeza al repensar lo que acababa de decir y recordando como le contaron que encontraron a la chica durante aquel atentado, para luego regresarlos a su interlocutora.- La habían encontrado dibujando y mirando la torre en llamas mientras cantaba. O algo asi… Mitsuhide se la llevó para interrogarla. Evans, Carlye y Sophia por ser del mismo rango que ella iban a estar ahí y tomar una decisión pero cuando habían llegado Mitsuhide ya había optado por dejarla libre.- arqueó las cejas mientras que en su rostro podía leerse la palabra “decepción” por todas partes. Por más que buscaba entender las razones no lo lograba y ahí es cuando su orgullo raphaelita relucía cruelmente herido por un suceso del que afortunadamente no había sido testigo. Llevó sus manos a la cabeza y con sus dedos peino sus hebras rojizas.- Dennan junto con una amazona, Rowan Mc Arthy, encontraron el cuerpo de Raphael crucificado en la Torre, por si a alguno le quedaba duda si había sido un atentado o un accidente.- arqueó las cejas mientras se quedaba apoyada contra la pared, al lado de la ventana que permitía que entrara esa bella luz plateada. -El cuerpo quedó en custodia con ellos dos al cuidado. Sin embargo…Sophia dice que no sabe porqué. En un momento le pidieron que fuera por uno de los dos para un informe y cuando llegó ambos estaban combatiendo. - en la rubia posó una mirada de duda como si ella, al conocer a uno de los involucrados pudiera tener aunque sea una mínima idea de que podría haberse atravesado en la cabeza de Dennan en ese momento para llegar a una pelea. Eso fue todo lo que podía decirle a Elise por el momento para aplacar un poco sus dudas sobre esa noche, no las más importantes pero si las más básicas, y el silencio que dejo en conclusión lo demostraba.
De repente escucho unos pasos que hacían eco en la inmensidad de aquella Fortaleza. Al verla llegar su rostro dibujó una sonrisa suave reconociendo a la dueña de aquellos pasos firmes pero delicados. “Hablando de Roma…”
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Re: Reditum Patricii

Mensaje por Rowan McArthy el Lun Feb 24, 2014 1:19 pm

La noche transcurría lánguida bajo la luz plateada del astro nocturno, la hermosa Phebea brillaba inmaculada en medio de una corte de rutilantes estrellas y aquello por sí mismo era un acontecimiento inusitado en el clima permanentemente brumoso de Londres. La cacería se había tornado infructuosa mientras las horas seguían su curso, Rowan sentía claramente cómo la frustración y el cansancio hacían mella en sus hombros, condujo su jeep de regreso a la penumbra protectora de los garajes subterráneos, aquellos que le permitían realizar un recorrido un tanto más largo dándole un poco más de tiempo para sumirse en sus pensamientos.

Emergió al patio interior por un costado de una de las tantas torres que se alzaban majestuosas, de algunas de las cuales no conocía su denominación, había sido desinteresada en ese aspecto, aunque ello respondía más bien a la inmensidad de todo aquello que la rodeaba. Sus ojos castaños dedicaron una mirada a los restos de la Torre de los Ancestros, las marcas del fuego eran completamente visibles aún para ojos humanos y el aroma dulzón de la carne quemada se sentía flotando en el aire como un hilo fino en el entramado del sudario que cubría la fortaleza. El peso de sus acciones en aquel tiempo cayó sobre sus hombros dejándolos un poco más adoloridos, un poco más cansados; con todo y ello levantó la cabeza orgullosa retomando su paso hacia el interior del cuerpo principal de aquel hogar amurallado; no ser arrepentía de nada que hubiese hecho ni de las decisiones tomadas, aquella convicción era la que hacia posible cargar con el peso que significaba el conocimiento.

Su camino se cruzó con otros cazadores, algunos del brazo de una cortesana; un amago de sonrisa curvó sus labios cuando el recuerdo de su primera – y única – noche en las suaves y expertas manos de Isis quitaron de su cansado cuerpo todo residuo de sus encuentros con los licanos; se sintió tentada a acudir con ella o con alguna otra, pero sus pasos la llevaron lejos de los corredores que la llevarían a las habitaciones de aquellas mujeres, en cambio llegó a su propia habitación en dónde cambio su atuendo de cacería por sus habituales jeans y cardigans, calzó sus cansados pies en unos cómodos flats, cepilló con fuerza sus rizos hasta convertirlos en una radiante nube castaña que descendía por su pecho y espalda.

Se sentía mejor ahora, sin embargo aún tenía aquel cansancio producto de la cacería instalado en su cuerpo, la idea de acudir a una cortesana acudió a su mente, sin embargo no deseaba hacerlo pues había nacido en ella un renovado respeto después de lo ocurrido en la Torre de los Antiguos, había visto todo el trabajo que aquellas hermosas y delicadas vampiresas. No, aquella noche no las abrumaría con algo tan simple como el simple cansancio que sentía en ese momento.

Salió de su habitación en busca de algo más, quizás recurriese a la biblioteca o simplemente se dedicase a vagar por la fortaleza absorbiendo la tranquilidad de los pasillos y habitaciones desiertas; dedicaba miradas tranquilas a los otros vástagos que cruzaban su camino; al final su cuerpo había tomado las riendas alejandola de la biblioteca, la condujo cerca del vestíbulo principal, aquel que había visitado en contadas ocasiones, todas ellas como parte de una bienvenida: a sí misma, a la reina Donovan, a su sire después de una corta ausencia... suspiró pensando en su sire, había pasado más tiempo con Arcueid que con aquel vampiro que la había convertido en quien era ahora; era un vampiro errante, como algunos otros que ocasionalmente se presentaban en la fortaleza, de los cuales pocos volvían a establecerse en ella, otros –como su sire – emprendían nuevamente su viaje dejando en ocasiones nuevos vástagos bajo el amparo de las murallas.

Una voz desconocida llegó a sus oídos, sumida en sus pensamientos como había estado hasta ese momento, Rowan sintió un ligero sobresalto que se vio apaciguado cuando una nueva voz se unió a la primera, justamente de aquella en quien había pensado recordando a su sire. Sintió verdadera curiosidad por ver a aquella a quien pertenecía aquella voz de tono educado; reanudó su marcha hacia el salón del que oía brotar las voces, sus pasos firmes hacía rato que habían dejado de ser cansados y el peso sobre sus hombros se había aligerado hasta casi desaparecer. Dejó que su andar fuese audible para aquellas a cuyo encuentro se dirigía, se detuvo en la entrada un momento para dirigir una mirada a las vampiresas en el salón, el cabello rojo de Arcueid le dio la bienvenida y ella le dedicó una ligera sonrisa antes de volver sus ojos hacia la joven de cabellos arena, parecía ser menor que ella en años humanos pero a través de sus ojos de plata se apreciaba la luz de incontables años vampíricos.

~Lamento la interrupción y el causarles molestias, espero no les incomode un poco de compañía.
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Re: Reditum Patricii

Mensaje por Elise von Odenssen el Miér Feb 26, 2014 4:55 pm

 
Ciertamente no esperaba una respuesta así. Era evidente que la idea de encontrar un reporte completo en una sola persona que encima, con medio siglo de por medio, aún consideraba de confianza, se veía reducida a la mitad. Pero aún  Arcueid lograba fungir como sus ojos en ese páramo de incertidumbre pues la fuente detrás de su voz era sino l la de la Sophia de quien deseaba pensar, aún mantenía su buen juicio.  Fue cuando escuchó el nombre del aludido sire de Dennan en tono de la pelirroja y fue que apreciando aquel gesto meditabundo que notaba que caía poco a poco en las fauces de la premura por saber todo cuanto podía, todo cuando debía,  luchando internamente por no ser engullida, tendría que ir armando el rompecabezas poco a poco… Y después, descifrar el laberinto en él.
 
¿Rowan? — repitió quedamente y con franca extrañeza, intentando  aunar una imagen que embonara con el nombre pero eso nunca sucedió, el tiempo era tan caprichoso en el sentir que muchas veces olvidaba que era varias décadas las que habían pasado, era inherente la llegada de más vástagos. Fue fácil desviarse navegando entre los consecuentes saltos que la escarlata daba entre el amplio repertorio de explicaciones que ofrecía solo sembrando más incógnitas en la danesa quien sólo se dedicaba a verla.
 
Y entre más avanzaba en su explicación el semblante cincelado de la doncella de marfil se hacía cada vez más inflexible. El temple, en situaciones como esa resultaba el aliado más adepto. Y tal vez la escandinava no lo sabría, pero probablemente con ello sólo lograría inquietar un poco más — si era posible— a la gala.  Pero no era lo que parecía, una incipiente reprobación se iba tornando cada vez más sólida intrínsecamente con la declaración, personalmente… tanto como raphaelita, como letrada y demás: pensaba que era una sandez.
 
—  ¿Es en serio? — Preguntó retóricamente pues obviamente la situación que Arcueid le exponía había logrado  llenarle la paciencia — ¿Esos fueron los elementos que tomó  Mitsuhide para declararla sospechosa? — sólo el muy ligero tremor en su voz indicaba la indignación que sentía, una sensación muy parecida  que había tenido al inicio de su viaje. Para ella eran elementos por demás someros, que obviamente había desembocado en juicio precipitado equivocado del militar y con ello se había escapado un testimonio posiblemente valioso. Pero siquiera pensar en encontrar a la chiquilla era descabellado. Aunado a ello quedaba flotando evidente la verdad de que el genuino autor de semejante barbarie se había escurrido frente a las narices de todos y la joven  había terminado por ser una víctima de las circunstancias en las cuales, todos eran sospechosos. Sin excepción.
 
Con ello, retomaba la idea de la discordia sembrada y la paranoia en alas de caos sobrevolándolos. 
 
Todo parece tan precipitado… — insistió pasándose la mano por la melena echándola hacia atrás, su mirada se clavó en el suelo, cavilando, sopesando las palabras de Arcueid que aún no se detenían y  pronto la definición barbarie al siniestro de la Torre de los Ancestros terminaba por quedar tan pobre.
 
Raphael crucificado…
 
Era una humillación de principio a fin a todos niveles. Una estocada cobarde a la memoria del padre y el legado dejado en sus hijos. Un estigma que indudablemente llevarían a cuestas aún después de resolverlo… si es que lograban resolverlo. Porque todo apuntaba a que podría tornarse peor. La tempestad apenas y se cernía frente a ellos.
 
Pero entonces también creyó encontrar en las simbologías algo más oscuro y siniestro que no se atrevió a divulgar, necesitaba pistas y pruebas.
 
Fue entonces capaz de encontrar los etéreos hilos que hilvanaban débilmente los denominadores comunes que tal vez inconscientemente la gala pelirroja le ofrecía. Primero, el nombre recurrente de “Rowan” y Dennan en el trayecto, el segundo, la obvia juventud en estos dos, tal parecía que esta vez el peso  de lo que se avecinaba haría suyos con protagonismo a los más jóvenes y de los antagonistas a los más viejos. Porque si Elise algo detestaba aceptar pero que temprano hacía reconocido, era que  las coincidencias  no eran del todo fortuitas  manteniendo el misticismo de sus porqués. Poco a poco Arcueid le había extendido el mapa a seguir, era preciso entrevistarse con Sophia y Rowan, pero antes debía ver a Dennan, necesitaba escuchar lo que él tenía que decir.
 
Sostuvo aquella mirada que parecía demandar una respuesta, guardó silencio un poco más  antes de lanzar un suspiro apelando al sentido común en busca de una explicación lógica.
 
Espíritu beligerante Arcueid… — empezó por explicar por más escueto que se antojara — eso,  y la enorme tensión del padre casi desconocido, muerto y casi perdido en las llamas para condenarnos a todos. La tensión de un ataque que sobrepasó cualquier seguridad calculada con tanta facilidad que nos puso a todos en la misma lista… la de posibles culpables. Somos hijos de la guerra y en ella hemos sido vencidos en esta batalla  que se escurrió silenciosamente bajo todos nosotros…  esa es mi conclusión preliminar — decía recobrando su talante cortando su explicación hasta allí cuando desde hace varios instantes había notado el creciente andar sistemático que parecía acercarse.
 
Prefirió guardar silencio hasta que comprobara que era prudente seguir hablando dependiendo de quién se tratase.
 
Esperaba ver un rostro conocido que ayudara a equiparar la serie de desazones que había experimentado en el tiempo que había pasado desde que arribo a la fortaleza. Pero adivinando la silueta  desconocida melena de ensortijado azabache vio que no era así.  Por inercia, naturaleza, modus operandi.  Cual fuese la razón,  la danesa  se ataviaba de nuevo en solemnidad airosa frente a la recién llegada; en otras circunstancias, de no ser por la sonrisa que  naturalmente se había asomado en Arcueid,  posiblemente  se hubiese comportado con la lejanía que solía.
 
Descuida, no es molestia — se apresuró a responder cortésmente con un tono de voz perfectamente modulado y terso mientras con un ademán flexionó frente a ella la diestra invitándola con aquel gesto a acompañarlas en la quebradiza privacidad que el vestíbulo les había conferido hasta entonces — adelante — instó sutilmente.
 
Podría haber desesperado en ese preciso instante, escéptica de si Arcueid continuaría con  su narración enriquecida frente a la joven pelinegra. Sin embargo, quería creer que disponía del tiempo que pudiese sostener en su cuerpo  reanimado si es que algún desafortunado evento no cortaba su aliento repentinamente.  Tiempo, para saber y tal vez sacar el escudo de su prisión.
 
No le había visto antes de marcharme — despuntó hacia la chica de aspecto desenfadado, en obediencia a su espíritu vehemente a la casa raphaelita por conocer a sus moradores, pero también por conocer llanamente, por saber. 
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Re: Reditum Patricii

Mensaje por Arcueid van Rip el Miér Mar 05, 2014 1:21 am

¿Existió alguna vez desde que se cruzaron esa noche alguna forma de evitar ese mar tormentoso que se desata en tu interior por los azotes que comenzaron hace dos meses? No… Más allá de toda risa y sonrisa, Arcueid la miraba tan firme y fija como quien se pregunta como hacer que el fulgor de su alma se apacigüe. Le pasaba cada vez que miraba los ojos de Evans ensombrecidos por largas horas sin descanso y pesares que, por muchos años, estuvieron más allá de su propio conocimiento hasta su regreso a su abatida fortaleza. Ocurría cuando miraba a Sophia distante y apagada, con la tristeza en su rostro angelical de los niños que, sin llorar, enfrentan resignados los pesares de la realidad que no pueden cambiar aunque lloren griten y pataleen. Le pasaba cuando miraba a los soldados más jóvenes y la duda destellar en sus miradas como si en cualquier momento quisieran salir corriendo sin saber por que o por quien estaban allí ahora. El azote del infortunio y la desventura pegandoles a todos por igual y de la misma, sus heridas "sangraban" diferente pero todos tenían exactamente la misma herida...
La luna salio luciendo su luz con fulgor entonces mientras iluminaba a Elise dando la ilusión de que sus hebras rubias eran de oro puro. Mientras tanto en la oscuridad que su propia sombra proyectaba se podían ver bien sus ojos, los ojos de Arcueid brillando como si estuviesen encendidos mientras toda su figura se lucia en la más completa oscuridad, mientras las palabras de la hija que esta noche regresaba a su hogar llegaban a un lugar más allá de sus propios oídos. “Somos hijos de la guerra y en ella hemos sido vencidos...” Al instante recordó la noche de su transformación, las llamas envolviendo a los Brodde a lo lejos y el aullido incesante de los lobos que lastimaban constantemente sus oídos tan poco acostumbrados como el resto de sus sentidos a la nueva intensidad con los que fueron bendecidos… El lazo que sujetaba su cabello volar con el viento para unirse a las chispas de fuego que bailaban en el viento antes de desprenderse del fuego que lo devoraba y consumía todo. ¿En que estaban fallando? ¿Por que ahora quienes debían defender a la raza ahora eran los más débiles, los más fáciles de golpear? La visión de sus sueños entonces se presento de la misma forma y con la rapidez con la que ataca una fiera que acecha: La espada deformándose y la nueva espada siendo consumida por las llamas como si fuera menos que madera. Recordar lo sucedido o más bien lo que Sophia le contó, la noche con Galliard, lo sucedido con la cortesana y las palabras de Elise pudieron haber llegado a hacer centellar sus ojos con el mismo rojo de sus labios pero ambas orbes se mantuvieron azules como el cielo en sus días más gélidos.
Aun con la tensión en el aura de la pelirroja y de la misma forma en que la noche se iluminaba cada vez que la Luna se deshacía de sus mantos de negra nube, la tormenta de su espíritu se calmo mientras solo se llevaba los dedos a la frente y se apretaba la cien como si tuviera un pequeño dolor de cabeza.
“Hablando de Roma” 
- Elise, ella es Rowan McArthy amazona y una de las más recientes adquisiciones a nuestro Clan.- dijo mientras la señalaba con la zurda mientras dejaba la diestra en su espalda. En ese momento no importaba que tan pesada se hubiese notado la pelirroja momento atrás, parecía una imagen sumamente lejana en comparación con la sonrisa suave y su voz levemente animada. Su mano se deslizo en el aire hasta apuntar a la amazona danesa mientras su miraba cambiaba a la vampiresa de rizos de ébano.- Rowan, ella es Elise von Odessen. Una amazona de trayectoria aquí en el clan recién llegada de un largo viaje.- dicho esto guardó ambas manos tras su espalda manteniendo su erguida postura, esperando a que ambas mujeres se saludaran. Eran amazonas después de todo, destinadas a apoyarse la una a la otra en los días negros que vendrían... O al menos así lo veía ella. Mientras las dejaba brevemente giro su vista a la bella imagen de Selene en el cielo como buscando una serenidad que de por si era habitual en ella pero necesitaría mas que nunca si quería seguir en pie. Inconscientemente se sonrió divertida ante la idea... ¡Vaya ocurrencia! Ella era Arcueid van Rip, ella siempre conseguiría levantarse ante cualquier adversidad...
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Re: Reditum Patricii

Mensaje por Rowan McArthy el Sáb Abr 05, 2014 2:17 am

La luz argentina de Selene se filtraba por los ventanales de aquella habitación, a los ojos de un desconocido aquella escena tendría un tinte onírico cuando los rayos de la Luna acariciaban los cuerpos de las tres amazonas, mostrándolas como una versión atemporal de las tres gracias, cada una diferente y sin embargo compartiendo las tres aquella piel de alabastro que despedía un resplandor satinado entre las penumbras. Los ojos castaños de la morena siguieron los movimientos delicados y elegantes de la fina mano de la pelirroja mientras ésta hacía las presentaciones; Rowan realizó una ligera reverencia ante la amazona rubia antes de erguirse en toda su extensión adoptando una expresión severa, desmintiendo su aspecto por demás relajado, totalmente diferente del de sus dos interlocutoras, más sobrio y sin dudas más acorde a la idea de la imagen de una amazona Raphaelita.
Sus ojos se suavizaron apenas ante el sonido de la voz de la amazona recién llegada, por un momento parecieron de un cálido chocolate líquido, más aún cuando su mirada se había posado sobre Arcueid como un silencioso agradecimiento por sus palabras ~Como bien ha mencionado Arcueid soy prácticamente una recién llegada al clan~ Sus ojos fueron cruzados por un destello frío cuando a su mente llegaron los recuerdos de lo sucedido pocos días después de su llegada, la imagen de la Torre de los Antiguos ardiendo estaba grabada así: a fuego en su memoria, aunque sin duda no era la única que lo tenía presente en aquella fortaleza, el sentimiento de impotencia que había nacido aquella noche seguía presente en su mente, renaciendo en los momentos menos esperados, como una serpiente que espera el momento adecuado para atacar.

Enterró aquel sentimiento en lo profundo de su ser, no lo quería presente en ese momento, después de todo aquello no era parte de aquellos movimientos entre las sombras que había iniciado hacia tiempo junto con Carlyle, aunque siempre estaba alerta.

~Es un placer conocer a una hermana amazona, aunque lamento decir que no había oído de usted antes~ Su voz era calma, tanto que no demostraba en ningún momento que momentos antes hubiese estado repasando lo sucedido desde su arribo al clan ni que sintiera sobre sus hombros e peso de sus acciones realizadas a espaldas del resto de los Raphael. Al contrario el timbre de su voz era suelto, desenfadado y su mirada, nuevamente cálida, sólo había determinación y la seguridad de quien no ha realizado ningún acto que pudiese tacharse de deshonroso.

Avanzó por la estancia suavemente pero con firmeza, hasta encontrarse más cerca de las amazonas; la luna se ocultó fugazmente tras una nube que sin embargo no pudo ganarle a la claridad argenta de la faz luminosa de Phebea, la cual baño a las tres vampiresas con un torrente inagotable de plata. Rojo, rubio y castaño en una composición casi artística, sublime, tal como eran sus miradas contrastantes: plata, zafiro y caoba.
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Mensaje por Elise von Odenssen el Dom Abr 06, 2014 9:43 am

La inquietaba los breves pero generosos lapsos de silencio de Arcueid  se daba antes de hablar donde a la danesa no le quedaba más remedio que contemplarla intentando pescar algún atisbo, un indicio. Pero todo cuanto veía la llevaba a la misma conclusión casi obvia de un espíritu atormentado por las circunstancias que volaban en torno al clan y los demonios que incluso ella misma se había forjado, tan parecidos a los propios. Escuchando las presentaciones de cortesía que la pelirroja profería, con ellas, parte de la ansiedad que se había instalado dentro de ella se iba disolviendo, pero no del todo; ponderando la posibilidad de que la escarlata raphaelita continuase saciando los vacíos de su ignorancia.

Sin embargo la verdad de aquella propicia circunstancia la golpeó a la cara, cuando la oportunidad de presentarse con la tan mencionada amazona, protagonista de las hazañas de aquella noche fatídica, se habían presentado con tan agradable premura y en condiciones más que favorables. Creyendo que podría recorrer el sendero perdido y el trayecto atrasado con más rapidez, confiando que con ambas presentes cada una a su manera y medida podrían privilegiarla con valiosa información y tal vez en algún futuro, sólo tal vez, sabrían cuánto ayudaron a callar las voces de sus errores.

Es un placer conocerla McArthy —mencionó con aquel impecable acento germánico pero con la cadencia inglesa que los años le habían proveído generosamente —y no lo lamente, ciertamente dudo que muchos siquiera sepan de mí existir, créame, no he labrado una cuantiosa fama aunque… no puedo decir lo mismo de usted— ya había enderezado la cabeza después de la solemne reverencia hacia la pelinegra y aunque su semblante luciera inflexible la sobriedad en su voz amainó.

La examinó discretamente al juicio de sus ojos de plata; aquel aspecto regio bajo el velo oscuro que corona su cabeza y su imagen claramente más informal.  De cierta manera no eludía la verdad escondida en su juventud, una existencia íntimamente ligada al tiempo en el que nació a la noche de un presente casi palpable. No escondía su juventud y por ende trataba de alejarla de sus listados preliminares, pero eso era imposible, incluso para consigo misma.

A mi regreso me encuentro con agradables noticias y una excelente referencia de su persona McArthy, tal parece que  las nuevas generaciones contrario a todo, no deben ser subestimadas — dijo quitándole el peso de su mirada que bien sabía podría llegar a tornarse incómoda, se giró dándoles la espalda entre las penumbras del salón. Entonces evocó todo el relato previo de la francesa presente, filtrando su significado supo que a partir de entonces, serían aislados los momentos donde su cabeza encontraría descanso verdadero, cuando a partir de ese momento, su mente cambiaba de enfoque sin alterar siquiera el más insignificante rasgo de su exterior. — Le agradezco sus acciones en los eventos de la torre, estoy segura que sabe cuánto pesan en este mismo momento — repuso al momento de que la veía por el rabillo del ojo — y también le agradecería profundamente que fuera tan amable de sumarse a mis preguntas y me contase su historia a través de las respuestas. Realmente se lo agradecería, como alguien que estuvo presente en el atentado.

Guardó silencio.

Poco a poco se iba encontrando piezas  que bien les hacía falta desempolvar antes de que ella fuese capaz de verlas, pero estas se iban acomodando en orden misteriosamente secuencial y por demás oportuno, en especial con una pregunta que si bien parecía obligada, resultó más apropiado su aparición hasta entonces.

Arcueid...— profirió aquel nombre con tono aterciopelado afín a su figura relajada vagando por la sala en un lugar donde siempre fuese visible y ella pudiese verlas, a ambas—hay algo que no me has dicho, con la situación “democrática” — evitó resoplar— que se encuentra la fortaleza, si tú y por ende yo, no tenemos acceso al cuerpo de Raphael… ¿quién sí? Sin contar a Evans— Cuestionaba ligera a pesar de su imponente presencia, entonces se dirigió a la joven también presente — ¿usted tiene idea?  
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Re: Reditum Patricii

Mensaje por Arcueid van Rip el Vie Abr 11, 2014 11:41 pm

Una naturalidad sorprendente envolvía a las tres mujeres que ahora eran iluminadas por la luz de Selene como si el astro protector de los licanos les estuviera dedicando una pequeña mirada momentánea, un instante que requiriera su luz pura y su mirada constantemente vigilante en la noche. Con ese carácter sobrio tan propio de Elise que incluso se leía en sus ojos de plata para quienes podían ver más allá y el talante desinteresado y vago de Arcueid ante casi toda situación nadie creería que hace unos instantes atrás la tensión se manifestaba en palabras que debían esconderse cuidadosamente entre los muros, como si aún estos fueran parte de los oídos que podrían guiar sus sospechas al enemigo y hacer rodar sus cabezas. Dejo que aquellas mujeres se saludaran con la naturalidad que ameritaba la situación. Ambas apenas se estaban conociendo, una guerrera tan buena como la otra y que por otro lado y de seguro gestarían en sí mismas las dudas pertinentes como cada una de las tres debería hacer ante cualquiera que se encontrara en la fortaleza; desde la más pequeña y dulce cortesana hasta el anciano más viejo y sabio. ¿Y donde estaba el límite entre el cuidado y la paranoia?
La mujer había pasado a recostarse contra una de las gruesas paredes de pesados y viejos ladrillos dejando que, con la ayuda de luz de la luna, su cabello rojo de sangre cayera sobre su ojo sano dejando solo aquel orbe azulino que lucía como un adorno la gruesa cicatriz que le advertía en que clase de mundo se estaba sumiendo cuando decidió entregarse en cuerpo y alma a un Raphael. Creyó que quizás la conversación no daría para más o debía esperar el momento propicio para que la danesa de cabello dorado siguiera con sus indagaciones sin comprometerse ante la recién llegada. Rowan estaba en una situación que, si bien era digna de reconocimiento y elogio por haber participado en el rescate del cuerpo de Raphael seguía siendo parte de la fila de los soldados menos conocidos junto con Dennan. Luego uno lo pensaba mejor y desconfiaba de todos, pero lo primero que se le viene a la cabeza al momento de pensarlo con las caras menos conocidas y cuando alguien que quiere llegar a la verdad se cierra en una suposición tan obtusa la realidad termina estallandole de lleno en la cara como una bomba de tiempo que, como por si fuera poco, siempre estuvo ahí. Ya tendría oportunidad de hablar con Rowan aparte y sacar sus propias conclusiones de lo ocurrido…
Mientras su mente iba y venía entre suposiciones y conclusiones que no llegaban a ningún lado sintió los fonemas de su nombre de la voz de Elise a lo que respondió inclinando su cabeza hacia ella y hacia atrás, arqueando una ceja, haciendo que su cabello caiga nuevamente hacia atrás. El desprecio con el que se refería a aquella situación de “nueva era” por la que habían pasado los Raphael hace ya un tiempo atrás le arrancó una sonrisa divertida en un sentimiento que casi rayaba la ternura e, irónicamente, entraba perfectamente en la categoría de empatía. - Mmmm.- la vista de la pelirroja viajó hacia el techo de la misma forma en que su mente viajaba al recuerdo.- Nadie más por lo que tengo entendido. Solo es con autorización de Evans… Y en presencia de alguna autoridad del Clan.- de ahí bajó la mirada hacia Rowan. ¿Seguiría encargada de su protección?- ¿Tu sabes algo al respecto?
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Re: Reditum Patricii

Mensaje por Rowan McArthy el Dom Abr 27, 2014 2:46 am

El tiempo avanzaba lentamente bajo la protección del astro reinante de la noche; la noche en la que sus vidas se desenvolvían desde que su mortalidad había sido sustituida con aquella existencia inmortal y casi eterna. Destellos plateados que cubrían con luz mortecina todo aquello que tocase a su paso, tal como lo hacía en ese momento con las tres amazonas; siendo cómplice perfecto de aquella reunión fortuita en donde secretos y misterios eran desvelados o mantenidos celosamente por sus poseedoras; cada una tan diferente de la otra como sus propias vidas, sus historias y su longevidad después del renacimiento al vampirismo.

Rowan acomodó su cuerpo a una posición más relajada, dejando atrás la tirantez que innatamente mostraba ante cada vástago que veía por primera vez, escuchó atenta las palabras de la amazona de cabellos de oro, acunadas en aquel acento educado y cadencioso que había escuchado pocas veces en su vida, muy pocas en realidad. Un fugaz destello de curiosidad pasó por sus ojos cuando su “fama” fue mencionada por la hermosa rubia, la única que tenía presente de llevar sobre sus hombros era su distancia insalvable hacia otros miembros del clan, la impenetrable frialdad hacia sus compañeros masculinos y la crueldad con que rechazaba el más mínimo intento romántico: La dama de hielo, así la había nombrado uno de los más jóvenes antes de volverse su saco de arena personal, ahora se cuidaban de decir algo que ella pudiese escuchar.  Su curiosidad aumentó según Elise devanaba sus palabras con su mirada de plata puesta fijamente sobre ella, cuando ésta le dio la espalda se permitió ladear su cabeza ligeramente y esbozar una imperceptible sonrisa; el deseo de reír le asaltó con la fuerza de una bola demoledora cuando escuchó a qué se refería, aun así lo único que afloró a su rostro fue una sonrisa débil pero perceptible y un destello de humor en sus ojos oscuros; si bien había escuchado susurros por los pasillos de la fortaleza debido a lo que ella y Dennan habían hecho aquella noche, éstos se habían apagado hasta ser simples suspiros ~Fama que comparto con otro compañero, a quien es al que debería agradecer más que a mí~ Respondió con calma, aplastando en el fondo de su mente las sensaciones que los recuerdos de esa noche despertaban en ella, sobre todo los que se referían al vampiro de luenga cabellera ~Será todo un placer responder a sus preguntas, lamento si éstas no aportan mucho más de lo que haya llegado a sus oídos pues como otros tantos dentro de éstos muros también tengo mis propias dudas~ esperó a que Elise formulara sus preguntas con la mente alerta, pues entendía bien los riesgos de una palabra dicha de más o una que pudiese ser echada de menos; pero la amazona terminó por dirigirse a la pelirroja que hasta ese momento había permanecido en silencio, la pregunta era uno de los puntos principales de sus actividades clandestinas, una pregunta que terminó siendo dirigida también a ella.

Su respuesta fue detenida por la voz de Arcueid que proporcionó a Elise aquello que deseaba conocer, algo que ella misma sabía por labios de otro, algo que bien podía jugar a favor o en contra de ambos; por un momento vio la posibilidad de no tener que intervenir en el esclarecimiento de aquella duda, pero la mirada zafiro de la amazona pelirroja sobre ella le confirmó que no sería así; llevó su diestra a su mentón y pareció pensárselo un momento ~Sólo que prácticamente nadie puede ver o acercarse a Raphael~ su expresión concentrada era indicativo que buscaba algo en su memoria o quizás buscase las palabras adecuadas para expresarlo ~Fui retirada de su protección poco después, al igual que Dennan según entiendo, aunque viendo su cercanía de Lord Evans es posible que él aún continúe siendo uno de sus protectores~ A su rostro apareció una expresión que nadie hasta entonces había tenido la oportunidad de ver y lo más probable es que nadie volviera a contemplar: un rostro tímido ~Sé que no debería fiarme de lo que se oye en los pasillos, pero se comenta que Raphael ya ni siquiera está en la Torre de las Cenizas; aunque claro como nadie ha podido verlo desde aquella noche eso no hace más que incrementar la incertidumbre~ Su voz había descendido hasta ser un simple murmullo según contaba aquello a las dos amazonas frente a ella, el gesto adusto se había recompuesto ~Lamento no ser de más utilidad, pero a esto se reduce todo lo que sé al respecto ~ Dejó caer sus brazos a sus costados, alternando su mirada serena entre una y otra amazona, había dejado caer una pieza del rompecabezas, esperaba haberlo encajado como debía ser.
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Re: Reditum Patricii

Mensaje por Elise von Odenssen el Jue Mayo 01, 2014 7:01 am

No había necesidad de emplear los elementos que solía utilizar durante los interrogatorios, no por entonces o al menos así era de su consideración. Sin embargo, incapaz de suprimir sus arraigadas costumbres, se paseaba por la estancia con las manos entrelazadas detrás, sólo el sistemático sonido de los gruesos tacones percutiendo la superficie lustrosa del piso fungía de incordio sonido.
 
Iba meditando, ponderando la gravedad de las respuestas que cada vez le agradaban menos una detrás de la otra. Inminentemente su atención fue capturada por la negra, con la misma expectativa pero entornando los ojos sobre ella dentro de la dulce penumbra que las cobijaba dentro del habitáculo.
 
Créame McArthy —instó solemne— que su ausencia en ese momento podría haber dado un resultado diferente, tanto entonces como en eventos futuros — afirmaba muy segura de los que profería en cuanto hizo un denso silencio durante el cual se antojó ausente— no margine sus logros de aquella noche.
 
Los orbes de adusta plata concentrados en la escarlata de Raphael demostraban la expectación por su respuesta, adivinó en aquella sonrisa que existía una silenciosa afinidad ideológica hacia la situación “política” que se había sobrepuesto en las precarias condiciones del clan; cabía admitir, que décadas de vocación al estudio y análisis de más que sólo libros, le habían recompensado con una incisiva pero asertiva lectura del enmarañado lenguaje del cuerpo y sus gestos. Ya fuese para mal o para bien, creyendo que en ese momento se trataba de este último respectivamente.
 
Pero la idea no perduró, reanudando su silencio su vaga andanza por el salón se detuvo detrás de un sofá, sus manos fantasmagóricas y delicadas se apoyaron sobre el mullido respaldo que sirvió de su apoyo postrándose frente a Rowan al otro lado de la sala quien parecía esperar por alguna palabra de parte suya, era uno de esos momentos donde Elise podía volver de plomo la usencia de sonido, una quietud incómoda con su actitud impasible.
 
Puedo asegurarles a ambas, que no importa cuán pequeño consideren su aporte o cuan insignificante parezcan sus respuestas—sus labios enarcaron una sonrisa parca de tintes indescifrables— están siéndome… de mucha ayuda. Agradezco por demás su disposición— despuntó haciendo gala de su buena educación y franca gratitud.
 
Ya que no mentía, hasta el más ínfimo atisbo o palabra pasaba a formar parte de sus estanterías mentales. Con dos sabiendo lo mismo, un tercero y confirmaría entonces lo que es de conocimiento público, entonces, haría falta socavar lo que era información de unos cuantos.
 
Ya veo— respondió escueta respetando el aire meditabundo de la amazona más joven— si es que Huthmaki sigue o no al cuidado del sacro cadáver de Raphael es posible que sólo unos pocos lo sepan, por otra parte me gustaría tal vez entrevistarme con Evans hoy Raphael… y presentar mis respetos—dijo dejándolo al aire pero no como simples palabras al azar. Fue entonces que en la mirada de la danesa refulgió la curiosidad  y algo más que la atizaba en brillo helado de su mirada contemplando, aún más, escuchando, la declaración de la menor; la cual, catalizó un incómoda sensación para sus adentros, donde permaneció sellada para ignorancia del mundo.
 
Permitió que las explicaciones de Rowan finalizaran, entonces inspiró con sosiego inclinando el rostro, por un momento los cabellos marfil de la escandinava lanzaron su faz a las sombras.
 
Si me lo permiten…  personalmente pienso, deseo—hizo hincapié en el último verbo evidenciando la gravedad de sus pensamientos— que no sea así —. Determinó palmeando el respaldo del asiento antes de alejarse y retomar sus pasos sin rumbo— como guerreras que somos sabrán comprenderme, todos tenemos algún talento en lo militar y si este muy pequeño, con el tiempo…lo pulimos. En todo caso, si Raphael no se encuentra en la torre o aún peor, fuera de la fortaleza… no se necesita mucho… talento para saber que esa, sería el tercer error más grande que ha ocurrido desde su deceso — haciendo un incalculable esfuerzo omitió calificar aquello de “estupidez”, pues encontraba más que insensata una posibilidad de semejante magnitud. Y aunque había tratado de exponer la situación con diplomacia, entre letras dejaba en claro la letalidad de sus palabras. Siento todo cuanto podía lograr, supo que no era prudente dejarse llevar por una especulación, aunque eso no significaba que quedaría relegada.
 
Descuide McArthy, ha sido de mucha ayuda, mucha más de la que cree— afirmó postrándose en medio de la habitación. Las ideas retozaban inquietas por su mente, aún más ahora que creía tener en las manos un extremo del hilo, uno, de una catastrófica maraña.
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Re: Reditum Patricii

Mensaje por Arcueid van Rip el Vie Mayo 16, 2014 10:32 pm

Sus labios rojizos se curvaron en una sonrisa típica como su expresión de eterna simpatía y templanza cuando aquella altiva y distante vampiresa tomó la palabra dando un valor a los aportes que ella y, seguramente, Rowan también no podían atribuir a pesar de estar apaciguando una tormenta de dudas que se ocultaba tras unas marmóreas y fantasmales facciones generadas en la mente de un hijo pródigo que volvía a su hogar después de tantos años. Y si bien no podía fiarse de la danesa de buenas a primeras lo que sí podía asegurar la Bruja de Raphael era que estaba totalmente agradecida de no ser la traidora pues la agudeza de pensamiento de aquella mujer asustaba y si realmente venía para servir a su clan los que estaban en contra del traidor empezaban a acumularse con premura. Esto también la hacia pensar: ¿Cuanto tardaría entonces en hacer su próximo movimiento antes de siquiera arriesgarse a ser descubierto? Entonces, como una niña pequeña, se impacientó…

El orbe gélido de sus ojos se levantó hacia la vampiresa de bucles de ébano cuando tomó la palabra con una expectativa que ocultaba en una máscara forjada con el duro paso de los años cuanto pudiera generar la simple idea de un acto como ese. ¿Fuera de la Torre? Lo entendía y a la vez le parecía tan arriesgado como estar entre la espada y la pared. Como si fuera una baraja de naipes las posibilidades se hicieron visibles ante ella: de estar fuera de la fortaleza el cuerpo de Raphael y su sangre estaban lejos de ser un blanco fácil para un enemigo externo y si el traidor llegaba a estar entre los vástagos difícilmente cualquiera de ellos podría acceder a su ubicación. Ademas, de ser trasladado no estaría en cualquier lugar que no sea uno fuertemente vigilado, seguro y apartado. Y en esas mismas ventajas también residían grandes problemas: ¿Y si el traidor mismo llegaba a los puestos más altos de poder? ¿Quién podía asegurar de forma irrefutable la inocencia de Carlyle que había aparecido el mismo día del ataque o de Mitsuhide cuya razón misma de estar ahí fue la traición de un hombre que puso su vida en sus manos de la misma forma en que Raphael todo sus hijos y su vida misma? Incluso Evans o Eliah no podían quedar exentos de toda culpa aunque fuera impensable que el hijo directo de Raphael y el heredero del legado de Dimitri fueran capaces de tal abominación. En una emergencia, suponiendo que tengan la suerte de enterarse, llegar al cuerpo para ponerlo a resguardo nuevamente sería una tarea difícil, por no decir imposible. El punto de vista de Elise quedó más que claro en sus palabras, suaves pero tajantes, y fue como darle un refuerzo negativo a aquellas ideas y posibilidades que ya surgían en su mente inquieta.

Su rostro salió de aquellas sombras donde se habían sumergido para mostrar una vez más la sonrisa de sangre que se mostraba tan natural como la luna en las alturas. Las palabras de la joven guerrera habían abierto un amplio abanico de dudas y estaba decidida a buscar las respuestas a su debido tiempo… Mientras tanto esa noche se encargaría de ayudar a Elise a acomodarse nuevamente en la fortaleza junto con su pequeña Sophia. -Le diré a Sophia que te prepare un cuarto mientras tu hablas con Evans, ¿hay algo más que quieras saber?-.
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Re: Reditum Patricii

Mensaje por Rowan McArthy el Vie Jul 04, 2014 1:29 am

La máscara fría e indiferente de sus facciones permaneció inmutable ante las palabras de la vampiresa de cabellos de oro; entendió aquello que no había sido expresado por esa voz educada y aristocrática, supo de inmediato que aquellos ojos plateados eran unos de los cuales debían cuidarse el Anciano y ella misma si deseaban llevar a buen puerto sus maquinaciones.

Sin embargo dentro de ella la inquietud despertó momentánea cuando la mención de Dennan y la posibilidad de un encuentro entre éste y la danesa se hizo presente, aquella hermosa mujer escondía tras su gesto adusto e impasible una mente aguda; escondió esa inquietud profundo, junto a sus sentimientos de inseguridad y desasosiego que le invadían no hacía mucho; sin embargo sabía que, a diferencia de los últimos, debía compartir esa inquietud con Carlyle, sus pensamientos la llevaron a su pequeño joyero y la imagen de un broche apareció en su mente.

~Me satisface el haber podido ayudarle lady von Odenssen~ Afirmaría con una ligera inclinación de su cabeza, con el rabillo del ojo captó la silueta de Arcueid, suponía que Sophia debía haberle contado de lo que encontró en la Torre aquella terrible noche, así como también sabía que en algún momento la pelirroja querría saber más de lo sucedido y eso sólo arrojaba dos opciones: hablarlo con ella o con Dennan.

Erguida impasible en su sitio, sólo sus ojos brillantes mostraban emoción alguna, la determinación. Por las palabras de la rubia deducía que había tenido contacto con el vampiro finlandés en alguna otra ocasión, aquello la ponía en una categoría que la hacía merecedora de su desconfianza, aunque una diferente a la que dedicaba al resto del clan, era la que provocaba el saber que podría ser delatada y sus acciones, encaminadas a resguardar algo que consideraba sagrado, interrumpidas antes de tener el desenlace que tanto ella como Carlyle deseaban. Sus pensamientos volvieron a Arcueid pues había llegado el tiempo…

Off:
Lamento lo corto del post pero mi inspiracion se toma vacaciones cuando se le da la gana, como justo ahora.
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Re: Reditum Patricii

Mensaje por Elise von Odenssen el Dom Sep 28, 2014 1:48 am

Silencio, demasiado para su gusto. Incluso en el flagelado momento por el que atravesaba la casta británica, esperaba al menos un poco más de emotividad frente a las circunstancias. Pero estando tan muertos, ni las piedras demuestran su padecer bajo la lluvia.

Entonces vio a Arcueid emerger de su cobijo sombrío con su donaire escarlata, las sombras le iban bien. Atendiendo a sus palabras, Elise capturó una idea en el aire, otorgando al resto de las ideas a la deriva, un orden. Ponderando por un instante la posibilidad de entrevistarse con el nuevo "padre". Los cenicientos ojos se mostraron ausentes un instante, llegando a la conclusión de que visitar a Evans con tanta premura sería una pérdida de tiempo, al menos... por ahora. Le hacían falta piezas para llevar un audiencia medianamente decente con el nuevo Raphael, sin mencionar el incipiente mal presentimiento instalado en sus entrañas. 

Y si algo había aprendido en la últimas décadas, es que los presentimientos no surgían sin razón aparente.

Espera Arcueid—dijo elevando la diestra con un ademán— agradezco tus atenciones y no me siento capaz ni quiero rechazarlas, espero nos podamos encontrar más tarde —la miró profundo aquel brillo prístino de plata intentaba decirle algo a la pelirroja— junto con Sophia a quien también me gustaría saludar después de tanto, te estaré muy agradecida si te encargas de eso.  Sin embargo...

Hecho una mirada a los pasillos, las cortesanas habían bajado en cantidad después de su rutina en esa área. Tendría que ir a cazar alguna entre las galerías. 

Una media sonrisa volvió a la curva de su boca con sorna, era diversión meramente personal, saber cuanto le agradaba sentir de nuevo la familiaridad que le otorga estar de vuelta en un sitio que conoce palmo a palmo.

Hay algo que me gustaría hacer, así que si no hay inconveniente les dejaré por unas horas con la esperanza de que nos reunamos seguido— decía mientras tomaba su capa de donde la cortesana la había dejado a su arribo, la ondeó amplio al colocársela, aquel manto negro que exultaba su blanquísima efigie junto a su regio portento.

Apuró unos pasos hacia una ruta distinta que le instó a pasar detrás del sofá donde reposaba la pelinegra McArthy y justo allí, su presencia se antojó atemporal, de aquel quien no sufre el tiempo a ningún nivel, estirando hasta la crueldad un instante, un segundo, convirtiéndolo en una eternidad donde su humanidad se movía tan lento...

Y para mí ha sido, un verdadero placer  conocerla... Espero me honre con su presencia con frecuencia, McArthy

Continuó su camino, empujando el helado aire dentro de la catedral  con el cuerpo en su andanza hacia el arco del pasillo, lanzó una mirada atrás y reparó un instante, suficiente para crear su reverencia de despedida momentánea. 

Había cosas que hacer...

Gente que ver.

Spoiler:
Siento mucho la demora , no tengo excusas para el retraso. Espero que esto sea suficiente para cerrar al fin este tema. Si aún les restan ganas de seguir roleando después de semejante demora pues, quedo de ustedes. Siéntanse libres de enviarme un MP, ¡saludos!
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Elise von Odenssen
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Re: Reditum Patricii

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