Dentro del laberinto

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Dentro del laberinto

Mensaje por Hans Ritz el Mar Dic 10, 2013 9:15 pm

Aclaración:
Esta es una continuación del tema "Por los laberintos de la locura" para cerrar mi trama con los Lázarus. Rezo para salir vivo de aquí XD

El transmisor. Ken está gritando por el transmisor. Está alterado, dice que tenemos información. ¿Qué información? Su grito me hace reaccionar. ¿Qué estoy haciendo? ¿Qué me pasa? Tengo que enfocarme en lo que estoy haciendo. Justo entonces veo cómo un vampiro se abalanza hacia mí. ¡Mierda! Reacciono rápido, desplego las cuchilla de mis brazos y le corto una pierna mientras ruedo por el suelo para esquivarle. El no-muerto grita en el suelo de dolor y sin perder tiempo le corto la cabeza antes de que siga llamando la atención de otros. A lo lejos, demasiado a lo lejos para mi gusto, veo a Ken y a Mausame haciéndome señas para que corra. Pero ya es tarde. Antes de darme cuenta, estoy rodeado por varios de ellos. ¿Cuántos son? Cuatro, seis, diez... Oh, mierda. Estoy jodido...

Miro a mi alrededor en busca de una vía de escape. Y entonces soy consciente de que, de algún modo que aún no consigo comprender, he acabado dentro de la infraestructura. Me siento desorientado. Hace un momento estaba viendo al novio de Barbie y a mi compañera... Entonces, cuando vuelvo a mirar en la misma dirección, lo único que encuentro es una puerta cerrada y los diez vampiros mirándome con cara de tener mucha hambre.

Analizo la situación.

Diez vampiros. Tres de ellos están frente a mí; dos a mis espaldas; uno de ellos está oculto en las sombras al fondo a la izquierda, tras una columna; uno más está a mi izquierda y los tres restantes a mi derecha. De los tres de la derecha, dos se encuentran muy juntos. El más fuerte del grupo parece ser el que tengo frente a mí. Me habla, pero no le escucho, no me interesa lo que me quiera decir. Es una táctica de distracción y yo estoy muy atento a lo que tengo a mi alrededor. En estos momentos soy la presa. Tengo que cambiar las tornas y convertirme en el cazador. Los diez que tengo ante mí tienen algún tipo de malformación física, absolutamente todos, la mayoría de ellas provocadas por quién sabe qué. No son soldados, no tienen experiencia en tácticas ni entrenamiento militar, se ve en su disposición para rodearme y en su actitud corporal. No me ven como una amenaza, usar eso a mi favor. El vampiro líder es el primero que debe caer. Tras él, los primeros que se vayan acercando. No olvidarse del vampiro solitario escondido tras la columna. Hay un alto porcentaje de probabilidades que cuando vea la situación intente escapar. Debo impedírselo.

Última decisión. ¿Esperar a que ellos ataquen o atacar?

Atacar.

Las cuchillas retráctiles de mis brazos biomecánicos salen al exterior desde el codo, y a su vez dos cuchillas algo más cortas salen desde la palma. Le corto la cabeza al más fuerte de los 10. Quedan nueve. El que estaba a su lado no reacciona lo suficientemente rápido y le atravieso la cabeza con una de las cuchillas. Quedan ocho. Los dos de la espalda me atacan a la vez, los esquivo dando un salto mortal hacia atrás y clavo mis cuchillas en sus cráneos, y al sacarlas les rebano media cabeza. Quedan 6. El vampiro que estaba semioculto intenta escapar. El vampiro de mi izquierda se abalanza sobre mí. Primero le corto las manos por las muñecas y luego la cabeza a la altura de la mandíbula. Quedan 5. El vampiro rezagado está alejándose. El tercer vampiro frente a mí, el cual no atacó en un primer momento, se junta con los tres vampiros restantes e intentan rodearme. Corro hacia ellos y me deslizo por el suelo cuando estoy cerca, pillándolos desprevenidos. A dos les corto las piernas, haciéndoles caer. Me incorporo de nuevo y a los dos restantes les clavo las cuchillas de las palmas en la cuenca de sus ojos. Quedan 3. Los dos vampiros del suelo, gimoteando, apenas tienen tiempo para ver mis cuchillas deslizarse por sus cuellos, separando las cabezas de los cuerpos. Queda 1. Corro tras él, no se ha alejado lo suficiente ya que de lo deforme que es le cuesta caminar siquiera. El tajo le viene desde arriba, cortando su cráneo en dos mitades y haciendo que se detenga en seco. Ningún vampiro vivo.

Me quedo en silencio, noto cómo presencias se acercan, pero mis sentidos en forma humana no están lo suficientemente agudizados como para saber desde dónde se acercan. Comienzo a correr silenciosamente, alejándome de allí, en busca de una salida. El sitio parece enorme. Cuanto más me adentro en el interior, más me doy cuenta de que estoy dentro de un laberinto. Llega un momento determinado en que el sitio se transforma en una especie de catacumbas. Me cruzo con varios vampiros, a la mayoría consigo esquivarlos sin que me detecten, pero algunos de ellos huelen la sangre de sus compañeros sobre mí y me localizan con rapidez, con lo que me toca matarlos con mayor rapidez aún. Noto presencias que me siguen constantemente, y no consigo encontrar una salida por ninguna parte. Intento entablar comunicación alguna a través del transmisor, pero no funciona. Me empiezo a poner nervioso. Pareciera que se comunican entre ellos de alguna manera para estar siempre conectados, como una colonia de hormigas. Como hormigas obreras... que siguen las órdenes de la hormiga reina... Rumores de... Dios mío... Es en ese momento cuando caigo.

Los rumores sobre que leen las mentes y se comunican telepáticamente entre ellos. Las ideas mentales que tuve hace un rato. El que siempre parezca que saben dónde estoy, sus patrullas en grandes grupos... Son como hormigas obreras, tienen una mente colectiva que les dice qué hacer. Por eso cuando mato a algunos saben inmediatamente dónde me encuentro.

Me intento ocultar lo mejor posible y comienzo a toquetear desesperadamente mi transmisor. No oigo nada, no funciona absolutamente nada. Me da miedo hablar en alto, por si me oyen. Pero no tengo otra posibilidad, necesito intentar que me localicen desde el exterior. No puedo encontrar la salida yo solo. O quizá esa voz... la voz que se coló en mi transmisor mientras estaba rodeado por los diez vampiros iniciales. No escuché lo que dije pero... ¿Y si me pudiera oír? ¿Y si fuera un aliado y no un enemigo? ¿Me oiría él?

¿Hola?... —digo en voz baja, cerca del micrófono. No oigo nada, solo silencio. Lo vuelvo a intentar— Necesito ayuda... ¿Me oye alguien?... Necesito... ayuda...
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Re: Dentro del laberinto

Mensaje por Liam Volt el Mar Dic 10, 2013 10:23 pm

Sonrió, notando la presencia de aquello que tanto gustaba de disfrutar y que a la vez daba a la sazón del juego. Azar. No podía ponerle otra etiqueta, había juzgado que los cánidos optarían por la opción más racional, aceptar el trato ofrecido. Curiosamente los había sobreestimado, al final los cachorros mostraban tener un cerebro mucho más pequeño que el que la imagen devolvía. Absoluta estupidez. Aún entre risas la mirada se mantenía en la pantalla, la “retirada” había sido perfecta. Cede un poco y tu enemigo bajará la guardia. Todo lo que necesitaba era a uno, y eso era todo lo que el destino le estaba ofreciendo en bandeja de plata. Ironías de la existencia. Mientras, la mayoría de los lobos habían desaparecido de su área de influencia, posiblemente cortando la comunicación remota. Una lástima, pero la verdad dicha, todo lo que necesitaba era un simple receptor para hacerse oír y aún quedaba uno bajo su mira. De poder sentir pena, se la hubiese dedicado al pobre bastardo que quedaba atrapado en una caja de huesos siempre cambiante. Centró su accionar en establecer un nuevo vínculo, pero esta vez apelaría a una carta que diese más posibilidades a su persona, y esta vez dejando a la oportunidad de saborear con mayor delicadeza el alcance de sus acciones. No solo tocaría al licano con su voz, sino que haría que esta fuera la única capaz de alcanzarle. Como si fuera una bendición, las energías del mundo actuando a su favor, los altavoces de su ordenador le entregaron las palabras de su víctima.

Inspiró profundo, deleitándose del aroma de la habitación de la misma manera que haría al estar cerca del hombre que le hablaba. Dulce desesperación, locura, el terror que le embargaba era único y tan embriagante como puede ser la sangre obtenida directo desde la fuente. Sus intenciones de jugar no hacían más que acrecentarse con cada segundo, poniendo las palabras en repetición dentro de su cabeza, retorciéndolas, manchándolas hasta cambiar el significado para hacerlo propio. Salvame, tu vida está en mis manos. La orquesta sonaba y él era su único maestro. Finas y delicadas, contadas y medidas notas de una sinfonía que se convertía en una oda a su persona. Ayuda. Sí, la ayuda estaba en camino, y al ser negada una primera vez se mostraría un tanto más costosa. Sus manos volvían a moverse, abriendo el nuevo canal de comunicación, aislando el comunicador del mundo para su propia diversión y entretenimiento. Era hora de poner a prueba la voluntad, inteligencia y astucia de un lobo. Quizás lograría salir de allí pero... ¿Cuánto más caro sería su boleto de salida? 

-¿Por qué tan desesperado, mi querido beneficiado?- fueron sus primeras palabras, saboreándolas como el manjar que se hacían en su cabeza antes de salir. Dejó a que la esperanza tuviera vida,  tardando en dar de nuevo su voz para sentir como esta se quebraba con cada segundo que dejaba pasar –Aún sigo aquí. Debo decir, con amigos como los tuyos… Creo que donde estas ahora es mejor que tenerlos cerca- Nuevamente dejó pasar un par de segundos, dejando en claro quien tenía el control, de quien dependía su vida y lo importante que era mantener la atención de su benefactor-La oferta de sacarte de allí sigue en pie, puedo también darte lo que tus amigos han fallado en conseguir. Esta vez añadiré un precio extra, me haces trabajar bajo presión- su tono jamás lo revelaría pero su sonrisa era de total e inmenso placer – Quiero la información resultado de cualquier uso de los datos que te daré, y como segundo…personalmente me deberás un favor. Mis reglas – El intercomunicador ahora le devolvía el sonido de un reloj, uno que seguramente hacia mella en la cabeza ajena y grababa  con impacto cada segundo que se desvanecía en el paso del tiempo- Tic tac. Siento decirlo ¿Pero cuál es el valor que le das a la vida y tus secretos? –se inclinó sobre el ordenador, acercando sus labios al micrófono para que su voz fuera más sonora y próxima- Porque cuando te atrapen, lo que crees tuyo, lo que sabes de tu gente, todo le pertenecerá a tu peor enemigo- Se dejó caer en el respaldar, esperando el resultado con una sonrisa.

-Elige bien-
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Re: Dentro del laberinto

Mensaje por Hans Ritz el Mar Dic 10, 2013 11:20 pm

Y entonces, el transmisor funciona.

Una voz sale desde el otro lado. No es Roderick. No es Ken. No es Leire. Es un tipo desconocido, un tipo que quiere jugar conmigo y que sabe que yo no tengo más opción que jugar con él. Escucho sus palabras con total atención. Mi silencio es sepulcral, no digo absolutamente ninguna palabra mientras el hombre habla. Mis oídos están atentos a lo que dice él y a los sonidos de los que pueden aproximarse. Una vez termina, me quedo en silencio unos pocos segundos. Lo que peor llevo es no saber quién es, pero no puedo exigirle nada a este mamón, me tiene agarrado por las pelotas. Tras esos segundos de reflexión, contesto.

No hay nada que elegir. Sabes que no tengo elección real alguna. Acepto tu trato.

Justo entonces oigo un ruido cercano. Como si alguien se acercara. Rezo a Gaia para que este tipejo se dé prisa en ayudarme.

Casi como si oyeran mis plegarias, un mapa tridimensional aparece en mi visor implantado. Toda la estructura del lugar es tan impresionante que me abruma. No sé qué camino escoger ni por dónde tirar. Así mismo, solo es el mapa, no tengo indicación alguna de las localizaciones de mis enemigos. Y sigo oyendo a alguien acercarse.

De acuerdo, fiera... ¿por dónde voy?
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Re: Dentro del laberinto

Mensaje por Liam Volt el Miér Dic 11, 2013 8:34 pm

Hora del juego se dijo a sí, incorporándose del respaldo para que sus manos tomaran posición en el teclado y su rostro se acercara a la pantalla con toda intención de hacer un cuidado seguimiento de lo que sucedía. Su objetivo había aceptado el trato, incapaz de negarse como una rata a su queso, seguro el lobo se estaba mimetizando un poco con la fauna natural del lugar que lo acogía. Opciones, si, las opciones siempre están, que no siempre nos agrade el resultado no les quita la  condición de existencia. Proyectó a un lado el mismo mapa que el licano veía, solo que desde su lado era más fácil triangulas su posición actual en el caótico laberinto- Un momento por favor – dijo con total cordialidad, acompañando las palabras con una sonrisa que hubiese vendido un viejo zapato al hombre más rico. Sus dedos jamás cesaban de moverse, presionando continuamente una tecla  u otra para que la computadora respondiese a sus instrucciones. ¿Quién necesita de manos haciendo el trabajo? Dejar la posibilidad a  una criatura viva y pensante era simplemente agregar mucho ruido a la ecuación, sumar a la probabilidad de fracaso.

Informáticamente la cuestión era distinta, siempre que la lógica estuviera aplicada, el ordenador haría el trabajo al pie de la letra. Y siendo sinceros ¿Cuándo la razón de Liam Volt está equivocada? –Bien, ahora sigue todo lo que diga sin cuestionar, fallas una y puedes suponer el resultado. Seamos sinceros, no quisiera estar en tu lugar- Un toque más de miedo, una pizca de desesperación ¿Cuán más diferencia podía hacer?-Gira a la derecha en la próxima bifurcación-Mientras el licano hacía correr sus piernas, poniendo todo el peso de su vida encima de las mismas, Liam utilizaba los segundos para dar un mejor vistazo al plano, a los cambios que había sufrido la estructura desde la última vez. Tenía tanto estupendas como terribles noticias para el lobo mas sin embargo decidió callar, centrándose en las direcciones y un par de aspectos centrales- Incluso el caos posee intrínsecamente un orden, lo mismo se da a la inversa. Los cambios son difíciles de predecir, pero tienes una brecha de pocos instantes entre uno y otro el cual puedes aprovechar. El tiempo es tanto tu amigo como enemigo. Derecha- volvió a indicarle, por su parte tanto su mente como manos debían superar la propia velocidad del licano al alcanzar el objetivo. Su trabajo quizás era más complicado que el del otro, pero al menos no tenía que estar cerca o tocar a ninguno de sus pútridos “hermanos”- Si pierdes el contacto conmigo mantente en movimiento hasta que pueda ser recuperado, y reza. No sé en que crean los tuyos, pero incluso si es un unicornio multicolor, la ayuda extra nunca está de más- contuvo la risa. Si bien lo prefería más vivo que muerto, no podía evitar tener su propia diversión. Los lazarillos posiblemente creían haber encontrado un buen juguete, pero este era el suyo de momento, y adivinas: no estaba dispuesto a compartir.

-¡Quieto!- exclamó de repente, mirando como el cristal le devolvía una imagen distinta de la configuración del laberinto.Mierda, maldijo para si mismo- Estas muerto – dijo con total libertad, sus manos sin detenerse ni un momento y así terminar con una sonrisa triunfal – Bromeo, vuelve sobre tus pasos, cuenta hasta diez y gira a la izquierda. De allí el camino debería ser recto, al menos que demuestres tener incluso peor suerte que hasta ahora, y en ese caso…ha sido un gusto- ¿Cuánto de ello era verdad, y cuanto una broma para su entretenimiento? Esa es la cuestión, con Volt nunca se sabe- Tic Tac- fue lo último que dijo antes de quedar en silencio. Su trabajo de momento estaba hecho.
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Re: Dentro del laberinto

Mensaje por Lázaro el Vie Dic 13, 2013 9:58 am

OFF ROL: Hola muchachos, espero que estén bien y se diviertan mucho con este terrorífico capítulo de la Guerra de Sangre, editaré el post durante el día para darle mayor estética.

1.Post editado para adecuarse a la trama.
2.Post editado para adecuarse a la trama.

Saludos

________




Los lázarus habían despertado…el padre seguía por momentos a sus hijos a través de esa conexión mental que les caracteriza…diez…diez fueron las no vidas que por su fervor se enfrentaron al invasor…


“Padre…le mataremos padre”



“Liberaremos su existencia…padre…”


Valientes…pero al final…peones para el regente de la cadena rota…poco a poco el lobo se adentraba más en las catacumbas que Mirko había construido con tanta devoción…como una criatura viva a cada día había aumentado su tamaño mientras se alimentaba de la imaginación del dédalo de los no muertos.

“El sin fe se ha movido denuevo padre…”

Llegaban los mensajes a través de las catacumbas a la mente de Lázaro..algunos eran sin duda más elocuentes que otros…mientras el concilio de mentes dentro del cadavérico cuerpo del vampiro recibían la demencia vestida en un lenguaje que sólo ellos pueden sostener.

“Padre déjame matarle…”

“Deseo sus brazos…son ...hermosos…padre”

“Qué ocurre si le hacemos beber plata líquida?...”

Aquella mente ancestral era la que podía domar el torrente de mensajes que descendían dentro de su mente. Cada vez los sentimientos se avivaban…los vampiros deseaban matar al invasor de su santuario...mientras a través de los ojos de pequeñas ratas intentaban seguir al licano…aquellos pequeños roedores que a simple vista pasaban desapercibidos…caminando de manera desinteresada …sin embargo…eran pequeños ojos que los lazarus utilizaban para no perder de vista al licano…

En ese instante Lázaro envió una nueva orden hacia uno de sus hijos…pero a quién?...Fausto había hablado antes de estos “elegidos” …los señuelos (con-los-eslabones-rotos-la-bestia-devoro-al-propio-mundo)…cinco hijos en su totalidad…cada uno vestía una túnica similar a la de Lázaro, cada uno de ellos creía realmente que era el líder del clan…ubicados específicamente en zonas separadas dentro de las catacumbas para que no se encontraran con sus otros cuatro similares y les generara más líos en sus alteradas mentes.



“…Lázaro…”

Llamaba así el padre al señuelo más cercano a Hans…quien en su totalidad creía ser el rey de la demencia…



“Hay un no creyente en tus tierras…libera su mente…asimílala…aprende de él…descubre quién ha entrado en tu santuario en búsqueda de tu salvación…”

 “Yo soy Lázaro…”

Respondió el señuelo en voz alta en lugar de usar su poder mental, influenciado por el poder ancestral que proviene del líder verdadero del clan…mientras el hijo vestido como carnada tenía ante sí número reconocible (más de cincuenta) arrodillados en frente de él…sin embargo Lázaro era quien realmente incitaba a los demás hijos a obedecer al señuelo mientras éste continuaba su mensaje en voz alta

“¡Tráiganmelo…pueden quedarse con los brazos y las piernas ….pero su cabeza debe seguir unida a su cuello…y que siga respirando..!”


Ahora los mensajes mentales se enfocaron en tres hijos predilectos…

“Gustave”



“Haine”



“Mirko”

Cada uno de los hijos de seguro sintió nuevamente el llamado del padre dentro de sus mentes, sin embargo sólo podían escuchar la voz del padre llamando sus nombres de manera individual…sin oír los mensajes que llegaban a los otros servidores de la demencia…aquella omnipresente herencia de mentes dentro de Lázaro enviaba órdenes separadas…

“Haine…”


Resonó la voz de Lázaro en la mente de aquel testigo de una de las más cruentas páginas de la vida de los humanos…

“Eres la luz que salvará a este no creyente y ahora debes guiarle …lleva al invasor hacia mi señuelo…que siga vivo…al menos en mente…”


Así el antiguo alemán recibía sus órdenes..estaría a cargo del traslado…dejó a la discreción del “Volk” la manera en que lograría trasladar al licano hasta el vampiro señuelo con vida …completo? …esa no era la orden…sólo debía seguir respirando…

“Gustave”

Esta vez llamó al amante de la música…

“Sé la sombra de tu hermano Haine ayúdale a trasladar al invasor hasta mi señuelo….cuídale ante cualquier evento inesperado…pero mantente oculto…”


El amante de la música había recibido el mensaje al igual que una ubicación cercana a Haine a través de la comunicación mental con el padre…una sombra…una sombra que observa…y mueve las riendas de lo inesperado para lograr un objetivo…

“Mirko…”

Esta vez el llamado alcanzó al dédalo de las pesadillas de manera que su pupilo, Marco Guillie, no tenga oportunidad de escuchar aquella misiva mental enviada por el concilio de líderes que habitaban el cuerpo del Liberador.

“Un no creyente ha ingresado en nuestras tierras…es hora de purificar su mente…asegúrate que logre encaminarse hasta mi señuelo... elabora el camino hacia su salvación…”

Finalmente un último mensaje llegó a los tres vampiros…

“Hijo …es hora de dar otro paso hacia la salvación de nuestra estirpe…”


Última edición por Lázaro el Sáb Dic 14, 2013 3:48 am, editado 6 veces (Razón : j)
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Re: Dentro del laberinto

Mensaje por Haine L. Strauss el Vie Dic 13, 2013 11:08 am

"... Soledad..."

Un pensamiento único que desvaría en la cabeza de Haine, desenvolviendose por los más oscuros rincones de su mente, llamando a la demencia, pidiendo clemencia por ser liberada.

"... Soledad que se complementa con el todo. Si estamos solos es porque hay una unión. Si hay una unión, es porque formamos parte de un todo. Si existe un todo, existe la nada. Y en la nada, se explota la Soledad..."

Estaba solo, perdido, asustado, siendo el héroe que nunca le pidieron que fuese. Transformándose lentamente en la sombra de quien fue, de quien dejó de ser... De quien sera. En su soledad recae la ingenuidad, de no poder mirar al futuro, de afirmarse al presente sin cuestionar su pasado. Cada paso, firme como los pilares sociales, que progresan hacia la destrucción. Y esa soledad, ese único momento, ese presente sin futuro, se encontraba rodeado de la nada. Y en esa nada, la unión que conformaba el todo que lo contenía.

-Nada...-

Fue el susurro que escapó de sus labios mientras lo observaba, resonando en los pasillos de la catacumba. Una libreta yacía en su mano izquierda y una pluma en su derecha, mientras hacía pequeñas anotaciones sobre su invitado. La primera impresion fue inesperada; haciendo que sus brazos avasallaran la atención del vampiro, el cual tomaba pequeñas notas en su cuaderno. Observó atentamente al lobo; sus movimientos, su respiración, su mirada… Sus dudas. Parecía saber a donde iba, sus movimientos eran concretos, sin un gramo de duda, casi como si fluyera con el lugar. “Conoce tu nuevo hogar, hermano menor” fue el pensamiento que inundó la mente del vampiro, mientras intentaba ahogar su risa, clavando la pluma en su siniestra. Ahora era la oportunidad de Haine para jugar con su nuevo hermano, para hacerlo sentir un verdadero Heroe.

-... Auxilio… “llantos y agitación”... Alguien que me saque de aqui, por favor…-

Fueron las palabras de la niña de no más de 6 años mientras se acercaba a Hans. Un pequeño vestido blanco y harapiento cubría su cuerpo, estaba descalza y sus pies tenían cicatrices por caminar sin protección. Sus ojos celestes eran profundos, resaltando por su cabello ondulado de color negro, su tez blanca y las lágrimas que ahora, habían mojado sus mejillas enrojecidas por la agitación de haber estado corriendo. Apareció de las sombras, para aferrarse a la pierna del lobo mientras con sus pequeñas manos sostenía un oso de peluche.

-...Saqueme… Saqueme de aqui… “agitación y sollozo”... Por favor señor, tengo miedo. Quiero a mis padres…-

Fueron sus últimas palabras antes de partir en llanto frente al lobo. Haine siguió observando desde la sombra, era un experto en el arte de ocultarse y habia aprendido a mimetizarse con su hogar. Un plan simple habia sido entregado, llevar al sujeto al señuelo, y era un plan el cual Haine debía realizar. No era necesario exponerse, no eran necesarias más bajas. Solo faltaba un poco de ganas de jugar y aceptar las demenciales reglas que el destino impusiera.
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Re: Dentro del laberinto

Mensaje por Gustave Daaé el Sáb Dic 14, 2013 3:45 am

Su avanzar, ágil y silencioso entre las turbias sombras del laberinto fue interrumpido por aquella voz nuevamente, su padre se hacía presente una vez más. Detuvo su andar, mientras las ratas y murciélagos que le habían seguido por unos momentos, se esparcían en aquél preciso momento, volando y corriendo en distintas direcciones, perdiéndose en la oscuridad.


Cerró sus ojos mientras escuchaba aquella voz en su cabeza, sonriendo con astucia al tiempo que su mano acariciaba con pervertido placer su máscara.

Muy bien estandarte de la oscuridad... Procuraré que tu petición no falle... -Sonrió de forma ladina mientras su semblante giraba drásticamente, cambiando su dirección al recibir la posición cercana de su hermano- 


La sombra... ser lo que se oculta debajo... -Murmuraba mientras recorría con avidez aquellos parajes que habían sido su hogar por el último tiempo, nuevamente hacía uso de sogas e incluso candelabros apagados que había puesto como adornos y potenciales caminos de rápido acceso para las alturas, en su propio parque de diversiones ¿O quizás algo más? Por algún motivo aquellos candelabros que había ubicado recordaban mucho al candelabro mítico que tuvo una trágica escena en un teatro en Paris...-


Padre... Madre... ¿Pueden verme...? ¡La obra está por comenzar...! -Sonrió con nerviosismo, como un niño justo antes de salir a un acto frente a sus padres. Su mirada recorría de reojo las trampas que había colocado ya en las catacumbas, a pesar que no había completado la ubicación de todas las que su mente había maquinado. Sin embargo serían suficientes -esperaba- para ésta primera presentación, un pequeño debut a sombras del mundo...-


Offrol:
Para hacer más realista la distancia recorrida, propongo que de aquí a 3 posts más Gustave alcance (por las alturas y vigas) la posición de Haines (o cercana a, segun avance el rol) ¿Alguna queja, consejo, opinión?
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Re: Dentro del laberinto

Mensaje por Mirko Pávlov el Sáb Dic 14, 2013 3:52 am

 “Un no creyente ha ingresado en nuestras tierras…es hora de purificar su mente…asegúrate que logre encaminarse hasta mi señuelo... elabora el camino hacia su salvación…”


 Mirko está confundido, muchos cambios en poco tiempo. Un viaje, un nuevo pupilo y ahora esto. Para un hombre que repitió la misma rutina por siglos, esto es un cambio abismal de rutina, más en medio del aparente caos algo parece repugnantemente familiar, un invasor.

 -Señor Guillie, le ruego mantenerse al margen. Entrégueme las llaves si es tan amable.


 Mirko toma las llaves, se acerca a la vera del avatar de la demencia. Lleva su mano derecha para cubrir su rostro, curva su espalda, su mente deja su cuerpo, sus sentidos se sincronizan con la fauna, el laberinto ahora tiene ojos y oídos. El titiritero toma control de las acciones de los “vasallos”, el titiritero sujeta los hilos y el laberinto cambia fuera del ciclo regular, ahora más que antes las catacumbas están vivas, pero la duda invade a Mirko. ¿Por qué padre me llama por tan solo un desgraciado?, ¿Qué tiene de especial este invasor?



  Los engranajes, poleas y contrapesos entran en acción a medida que las palancas se mueven en el orden necesario para reordenar el espacio. En cualquier otro caso, El likaio se vería forzado a recorrer los mismos pasillos redundantes una y otra vez, cual cinta de Mövius, sin principio y sin fin. Encerrado en la ilusión de progreso, pero esta vez existe una luz al final del túnel. Esperanza, el recurso favorito de Mirko. La esperanza es como un castillo de naipes listo a derrumbarse, solo basta un ligero empujón para derrumbar lo, dejando detrás de sí una frustración que acaba con la voluntad de continuar.
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Re: Dentro del laberinto

Mensaje por Hans Ritz el Lun Mar 24, 2014 10:09 am

Off rol:
Bueno, demasiadas cosas a tener en cuenta y demasiados datos que procesar a la hora de responder todo lo que ponéis y que me afecta. Así que intentaré que todo lo que habéis puesto y que me involucre directamente aparezca, pero si me salto algo, lo siento, no fue a propósito, jajajaja

Las indicaciones vienen una detrás de otra, sin dilación. Mis piernas comienzan a correr a grandes zancadas por los oscuros y húmedos pasillos que tengo ante mí.

«Gira a la derecha en la próxima bifurcación.»

Unos metros delante de mí aparece un hueco entre las paredes. Esa debe de ser la bifurcación. Me meto a toda velocidad, sin mirar atrás. Oigo ruidos de respiraciones y risas perturbadoras por todas partes, ecos que retumban en los muros de las catacumbas y que me impiden saber con exactitud dónde están los vampiros que me acechan, ni cuantos son en realidad. El tipo de mi intercomunicador no para de parlotear, pero yo no contesto. Sólo me ciño a seguir sus indicaciones. No sé si me está llevando a una trampa, pero mi mente piensa que carecería de sentido. Estoy atrapado en una fortaleza enemiga, a merced de todos esos psicópatas, sería una pérdida de tiempo o un juego demasiado macabro el fingir ayudarme para acabar en el mismo destino. Sea como fuere, si es una trampa terminaré del mismo modo que si no tuviera ayuda. Y si eso ocurriera, ya adoptaría las medidas necesarias para evitar ser la marioneta de ninguno de esos monstruos.

«Derecha. Si pierdes el contacto conmigo mantente en movimiento hasta que pueda ser recuperado, y reza. No sé en que crean los tuyos, pero incluso si es un unicornio multicolor, la ayuda extra nunca está de más.»

Vaya, es muy sencillo estar de humor para comentarios mordaces desde la comodidad de tu escondite, teniendo en cuenta que a ti no te persiguen centenares de asesinos chupasangre, hijo de puta. Giro a la derecha y sigo corriendo hasta que de pronto la voz del misterioso hombre, con un tono de alarma en su timbre, me hace detenerme en seco.

«¡Quieto!»

Me quedo inmovil. Ni un solo músculo de mi cuerpo se mueve durante unos instantes, aun a pesar de seguir oyendo cada vez más cerca esas risas lastimeras, esos pasos retumbantes provenientes de todas partes.

«Estás muerto.»

Sus palabras hacen que se me hiele la sangre. Mi reacción es rápida. Oculta en una muela falsa hay un pequeño frasquito de cristal. En su interior un líquido verde y de sabor ácido espera a ser esparcido por mi boca para que me lo trague. Veneno. Mejor muerto por mis propios medios que ser capturado por esas bestias. Pero entonces el payaso vuelve a hablar para decirme que sólo es una puta broma.

«Bromeo, vuelve sobre tus pasos, cuenta hasta diez y gira a la izquierda. De allí el camino debería ser recto, al menos que demuestres tener incluso peor suerte que hasta ahora, y en ese caso… ha sido un gusto»

Espera... ¿ya? ¿Vas a dejarme solo? —no recibo respuesta, el intercomunicador se ha quedado en silencio—. ¿Hola? ¡Maldita sea! ¡Contéstame, coño!

Silencio del intercomunicador. Pero todo lo contrario a mi alrededor. Respiro hondo y sigo las indicaciones que me ha dado. Vuelvo sobre mis pasos. Me detengo y empiezo a contar hasta diez.

Uno.

Dos.

...Ruidos acercándose...

Tres.

Cuatro.

Cinco.

...Pasos. Paredes arañándose. Risas agudas. Gritos...

Seis.

Siete.

...No estoy solo... Me están observando... Quiero salir corriendo ya... Aguanta, Hans. Aguanta... Sigue las instrucciones... Cuenta hasta diez...

Ocho.

...Cuenta hasta diez... No te muevas y cuenta hasta diez...

Nueve...

...¡Cuenta hasta diez, maldita sea! ¡No queda nada, termina de contar y no te muevas hasta entonces! ¡Cuenta hasta diez!...

¡Diez!

Comienzo a correr a toda velocidad, giro a la izquierda en cuanto el laberinto en el que me encuentro me lo permite y corro mucho más rápido que antes. Recto, siempre recto. No te detengas, Hans, no te detengas y sigue corriendo. Recto. El tipo del intercomunicador se pondrá en contacto contigo en cualquier momento. Tú solo sigue corriendo recto. Aléjate de los pasos, aléjate de ellos. Recto. Sigue recto. Sigue...

Me detengo en seco. Delante de mí hay una niña pequeña, llorando. ¿Qué broma macabra es esta? Me dice que está perdida, que busca a sus padres. Que tiene miedo. Mi mente se queda descolocada durante un instante. ¿Por qué una niña estaría en su lugar? ¿Qué narices hace aquí? ¿Qué...?

Reacciono. Debe ser un truco. La niña intenta agarrarse a mi pierna, pero me aparto. Se interpone en mi trayectoria. Sin pensarlo mucho, doy un salto hacia una de las paredes, apoyo mi pie y me impulso hacia delante, esquivando a la niña por un lateral y siguiendo mi camino. Sin parar de correr. Sin mirar atrás. Los sollozos de la niña dejan de ser sollozos para convertirse en algo más... terrorífico. Pero no miro atrás. Solo corro cada vez más y más rápido. Todo recto...

Tras una larga carrera que me resulta interminable, llego hasta el final del camino. No lo entiendo. Seguí las indicaciones del desconocido al pie de la letra. ¿Por qué tenía delante de mí un muro? Un simple y asqueroso muro que me impedía el paso. Hacía rato que no veía desvíos ni bifurcaciones tras de mí. El camino de vuelta era directo a las fauces de esas hienas chupasangre.

Escúchame, capullo de mierda. He seguido tus indicaciones, he hecho lo que me has dicho y ahora estoy atrapado. ¡Dime cómo salir de esta situación! —silencio—. ¡Contesta, me cago en la puta!

Comienzo a rezar a Gaia para que el misterioso hombre se ponga en contacto conmigo lo antes posible. O no saldré vivo de aquí.
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Re: Dentro del laberinto

Mensaje por Haine L. Strauss el Mar Abr 08, 2014 11:15 am

OFF-Rol:
Me retiro de este tema chicos, mas que nada para evitar problemas tontos. Ya luego espero tengamos la oportunidad de rolear nuevamente. Lazaro, sinceras disculpas por esta retirada

-Dejame ser, padre-

Dijo el vampiro mientras se mimetizaba con las sombras para luego, alejarse por los pasillos. Las voces de sus lazarillos le informaban que habian logrado retener a Roderik, su objetivo principal, por lo que no queria hacerlo esperar mas de la cuenta.

De haberse quedado, podria haber gozado de regalarle a Hans una bella pesadilla, pero la prioridad no era juguetear con el, sino atraparlo, tarea que sus hermanos podrian realizar sin ningun incoveniente
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Haine L. Strauss
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Re: Dentro del laberinto

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