Luz en la oscuridad

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Luz en la oscuridad

Mensaje por Tanya Harsányi el Lun Dic 09, 2013 11:52 am

Tanya  Harsányi


   
Datos básicos

  Nombre completo: Tanya  Harsányi.
   Apodos: Entre otros apodos, referidos a su llamativo color del pelaje, apodos variados podían diferenciarla del resto de los lobos que conforman la manada. "Hija de la Luna" Como el más destacado, o "Luz en la oscuridad".
   Original o Predeterminado: Original.
   Edad: 376 años
   Fecha de nacimiento: I Enero 1637
   Lugar de nacimiento: Rusia.
   Raza: Licano.
   Luna en la cuál nació: Luna llena.


   
   

   
Descripción Psicológica



   
Vivaz mujer de contenidas sonrisas y especulaciones suaves como el atardecer, ardientes expresiones tornadas a la irregularidad de la soberbia. No es más que una joven de alegre semblante impávido y marmoleo que expresa así la más hermosa de las hermosas sonrisas, tras el huracán de sentimientos y la calma, tranquila y serena. Mil y una rosas reflejadas en cómo ella gesticula, tranquila y afable, soberana de su voluntad y reina de sus actos, medita, medita cuanto puede y calla tanto como debe, sus labios repliegan la voluntad del silencio cuando algo llama su curiosa atención de ninfa. Con miles de sonrisas y risas con briznas de pétalos expresa así, en su silencio mudo el más orgulloso de los actos que hacen al ser humano.

Mujer que adora el silencio, la igualdad y las expresiones en un rostro, ella habla, y translúcida se muestra definida, un ser que invoca paciencia y exquisitez. Jamás se altera, no podría enfadarse ni tolerar un arrebato injusto para aquellos contra los que no se lo merecen y sólo basta de su fina indiferencia para los que, buscan esa disputa. Agradable y delicada, frágil pero fuerte, posee una habilidad infinita para expresar y su gratitud cuando algo quiere y necesita, de ayuda de alguien para conseguirlo. Pulcra, brillante e ingeniosa, como el agua. Como agua que escapa entre las piedras para buscar así cómo desembocar. Replegada de introversiones su carácter indomable no permite que cualquiera pueda acercarse a ella y rehúye de todo lo verdadero, como el amor. El amor, ese ente sutil que escapa por sus finos dedos como la seda, como algo transparente, tan lejana, tan absolutamente lejana y a la vez tan cerca, intocable, inalcanzable pues burla los gestos de los demás con sus risas imperecederas y sus ascendentes sonrisas de ninfa. ¿Acaso alguien cautivaría su hechizante figura de hada? Ella, ella tan inocente no piensa que el daño pueda ser causando de una forma inconsciente sino provocada y provocadora.

Elige el daño perfecto para perpetuar sus actos, cálidos como el atardecer, peina las ideas y atraviesa con mil flechas turquesas. No hay rencor en un corazón tan puro, no hay odio en un ser tan banal. ¿O tal vez desee despertar dichos sentimientos?


Detalles físicos


 
Ella y solo ella rebosa belleza y en cierto modo la alegría de la inocencia, reflejada en muecas tenues e impúdicas, tan liviana, suspiro de suspiros, combina la perfección y la elegancia, la sensualidad y la candidez teñida del suave color de la miel ilustre que fulmina con cada centímetro de su piel de aterciopelada seda, clara como la bruma, es lienzo para el artista, mármol pulido para el cincel. Tan suave, tan bella… Tan efímera como un colibrí, delgado preexistente alegado sobre dos protuberancias largas y gráciles que entornan su cuerpo y su sujeción, pues sus piernas son tan extensas y firmes que podrían decirse que son de seda.

Trepidante su piel armoniosa se arremolina en sus muslos y trepa cual enredadera sobre su abdomen contorneado y delgado, tejiendo las mil imágenes sobre su cuerpo esculpido y tenue, parece tan frágil, tan divino que cualquier movimiento pudiera provocar su rotura, tez aterciopelada, arrebujada en un ombligo sencillo y sutil, costados tan delicados que cualquier marca podría impregnarse en una piel tan agraciada, así como el par de ligeros botones imprimidos en su pecho rebosan del color y la tenuidad de su estructura, gradiente de colores albinos y rosáceos unidos en una misma creación. Y aún trepida y crece la borborita de tez frágil sobre dos protuberancias firmes y anhelantes, dichas piernas elevadas en la altitud de un ser celestial, cuello y finalmente su delicado rostro de absoluta perfección simétrica. Su cabello ondula y crepita como olas de fuego dorado en el atardecer, olas, rayos y centelleantes chispas arremolinados en una cabellera rebelde y ondulada en el final de dichas hebras, suave y crucial que cae sobre la piel marmolea de ella,  en briznas tan sencillas, bucles poco definidos y enrevesados bajo tanta armonía, bajo su nuca.

Su rostro destaca por sus únicas facciones y su resplandeciente sonrisa, tan delicada, tan efímera y sencilla, frente estrecha contorneada por unas cejas suaves y pulidas cuya frondosa turgencia alberga junto al puente de la nariz y se extiende sobre el marco de los ojos en una delgada fina dorada. ¡Y esos ojos! Ojos que claman apaciguar el calor de su cabello de oro, ojos tan azules, turquesa, suaves, diligentes y expresivos, ojos color océano, contorneados por el suave plomo que se acumula alrededor del iris, como único encaje en esa dimensión acuosa. Nariz  recta como legado familiar y bajo ella un par de carnosos labios rojizos pálido como el color de las primeras rosas de la primavera, pómulos albinos, expresión serena y contorneada.


   
Historia


   

   Un grito sonoro en la profunda oscuridad de la noche a los alrededores del clan, rasgó la noche, una fría noche de invierno, bañada por la hermosa y grande Luna que apenas notoria podía colmarse de belleza entre las arboledas. La numerosa familia que habitaba en el hogar familiar no tardó en despertarse uno por uno por los alaridos de dolor de la madre que no concebía en cálculos cómo había llegado tan pronto el parto de su propio vástago, esos dolores ascendían desde las ingles hasta la propia  tripa y es que esta vez, después de haber dado a luz a 5 hermanos, no sabía cómo el dolor se acentuaba tanto, como era tan agudo. Cada vez que un alarido de dolor escurría de la garganta de la madre las paredes del hogar se agitaban con fuerza, y el frío no ayudaba demasiado la tensa situación que se vivía en casa, las contracciones de la mujer, prolongadas con exasperados alaridos, de un lado a otro los gritos de los familiares entre las típicas palabras “preparad agua y toallas, y también desinfectar un cúter o tijeras” era lo más provisto que se había dicho en esa casa, sin embargo, la mujer de negro  cabello sentía que algo iba mal, que aquel parto no era normal como todos los demás que había concebido, que la Luna no brindaba de su parte que fluyera el parto tal y como era planeado ¿Acaso estaba celosa del vástago? ¿Acaso era propio el ofrecérselo a ella? Colmada de resplandor, el que entraba por las ventanas e iluminaba la oscuridad del hogar, bañando las piernas de la parturienta, el abdomen, el vientre abultado y latente. El padre no paraba de un lado a otro dentro de la oscura habitación manchada por la luz clara, resistiendo como su mujer apretaba entre los dientes y aferraba la colcha, hasta parecía que iba a desbordar, el abdomen vehemente, el sudor de su esposa colándose entre las pequeñas arruga de su expresión. ¿Es que acaso aquel vástago brindaría la vigorosidad de la piadosa Luna, que contemplaba el nacimiento desde lo alto del cielo ennegrecido?

No fue tanto lo que tardó la comadrona en llegar debido a los gritos de la mujer, que pudieron escucharse a larga distancia, alertada por los hermanos pasaron largas horas y horas hasta que comenzó a dar a luz, hasta que el fuerte hijo lunar decidió emerger del vientre materno. Hasta que la voz de aquella mujer de cabello oscuro y piel bronceada pereció en un silencio extremo y fue reemplazado por el pequeño grito de la criatura que se veía pequeña y rosácea, con un único mechón tan claro y conciso, como si hubiese sido la Luna la que hubiese dado a luz la criatura nocturna, adornando una cabeza diminuta, como todo su cuerpo. Era costumbre en la familia limpiar cortar el cordón umbilical con los dientes, y de eso se encargó la anciana madre de la mujer que acababa de dar a luz, exhausta y sin aliento pudo ver aquel último túnel que guiaba hacia la dimensión del descanso eterno.

Fue la anciana quien tomó a la pequeña criatura, que no había vuelto a abrir la boca y ataviada de una manta gruesa, se dirigió a un pequeño arrollo que bajaba, en él sumergió a la criatura limpiándola de los restos de sangre, incluso introdujo los dedos dentro de la boca y éste bebé reaccionó tosiendo, haciendo que su pequeño pecho comenzase a palpitar con fuerza y rítmicamente. La anciana sonrió, envolvió a la niña entre las mantas, una vez limpia. Sin embargo la anomalía era tan visible, aquella criatura tan clara, de hebras tan sumamente rubias que era casi inimaginable pensar, que aquella era hija  de la frondosa Luna, alzada con orgullo sobre las copas de los pinos, de los troncos de los árboles, del humo de las hogueras…y emprendió el viaje de nuevo a la casa donde había nacido, con buenas noticias, no le faltaba nada, tenía cinco dedos en manos  y pies y su corazón parecía latir con la fuerza de un huracán. Y esos ojos turquesa, brillaban como el mismo cielo cuando el sol reinaba reemplazando a la señora nocturna.

Tal vez, dentro de un par de años explicarían al pequeño ser que su madre había dado la vida por dejar que ella naciera, que guiase el camino quien sería la nueva madre de la pequeña de destacable incoherencia física, de aterciopelada  y clara piel lunar.


   
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Re: Luz en la oscuridad

Mensaje por Marca del Lobo el Lun Dic 09, 2013 1:55 pm

Cuando te vi una sola palabra llegó a mis labios 'Particular'. Los hijos de la Luna caminan por un sendero a cualquier otro ser vivo. Ellos están entre dos mundos pero, eso suele ser más normal entre los Fenrir que entre los Ardwolf.

Eres una criatura particular, ninfa de la luna. Tu vida inició con la muerte y eso siempre es una clara señal de que tu paso no será indiferente a este mundo.

Se bienvenida a esta tierra de tinieblas, Tanya.


Si estás dispuesto a beber el veneno amargo de la cruel eternidad, te ofrezco mi mano...

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