Caius Ahroun

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Caius Ahroun

Mensaje por Caius Ahroun el Miér Dic 04, 2013 2:31 am

Caius Ahroun
 


Datos básicos
Nombre completo: Caius Ahroun
Apodos: El Admirable, Lobo Negro, Garra Negra o Espiral Negra 
Original o Predeterminado: Original
Edad: 300 años aproximadamente. 
Fecha de nacimiento: 4 de Mayo de 1727 
Lugar de nacimiento: Bretaña, Francia.
Raza: Licano.
Luna en la cuál nació: Llena
Animal Totémico: Guepardo.
 



Descripción Psicológica




“Una verdad imperecedera, una luz en las tinieblas para atraerlos a todos, y la más profunda oscuridad para atarlos.”

Aunque a simple vista Ahroun parece un personaje motivado por la venganza, en realidad se trata del porta voz de una filosofía muy diferente "La ley del más fuerte". Como característica principal ha estado apegado a la magia desde su nacimiento de una forma en la que muy pocos lobos en la historia lo han estado, y lentamente fue devorado por esta misma condición.

Mientras que la magia de los Fenrir conduce a Gaia normalmente, Ahroun fue y será durante toda su existencia un foco irresistible para espíritus malignos; pues su magia aunque terrible en fuerza y alcance, no conoce mesura alguna. En otras palabras vive en un velo muy delgado entre la realidad y la umbra (el mundo de los espíritus)
Muchos han sido los entes que han intentado comunicarse con él, desde espíritus de baja jerarquía que suelen revolotear a su alrededor todo el tiempo y a toda hora, hasta personajes de las tinieblas como el mismísimo Rondador. Ha aprendido a controlar a voluntad a los espíritus malignos de baja y mediana jerarquía, y hacer alianzas y pactos inteligentes con personajes tan importantes y poderosos como el mismo rondador.

Para los pocos seguidores que conocen su verdadera naturaleza en el velo de las tinieblas, él es un mesías oscuro, dominador de espíritus y demonios, y sobre todo el heraldo de la única criatura que pudo desolar y desquiciar el alma del lobo negro; La Tejedora.

A ella debe gran parte de su conocimiento en las artes de la nigromancia y otros oscuros saberes. Esta totalmente dedicado a ella y a su voluntad, y tiene por misión esclavizar el espíritu de tantos lobos como pueda; de ahí nace su apodo “La Espiral Negra” pues, según cuentan los que ya fueron corrompidos, lo último que ven antes de que sus existencias pasen a manos de la Tejedora, es una Gran Espiral Negra, un vortex infinito de almas negras que se unen a las telarañas de la Tejedora.


Historia
 




El mundo está lleno de gente violenta que lava la sangre con más sangre, ¿No es apropiado llamarlo infierno?
Valadir Ahroun

Según la historia, para comprender a Caius hay que mirar hacia el pasado, a una época de destrucción y sangre, de ambientes violentos y las llamas de una “Verdad Superior”
Empecemos con el padre. Valadir pasó a la historia como un líder loco, repudiado por su propia gente, pero son pocos los que han prestado atención a su verdadera historia, ha sido actitud descuidada lo que ha causado una falsa impresión histórica, no es que Valadir haya sido abrazado por la locura febril.
Cuando niño tuvo que enfrentar un capitulo sangriento en la historia de la raza, La Noche de Cornualles. Para explicarlo brevemente, la camada de Fenrir no tuvo un solo santuario, antiguamente la tribu se extendía sobre todo el mar céltico al norte y al oeste por la península de Kernow, ahí los Fenrir eran guiados por un viejo chaman llamado Berdic, un líder espiritual en profunda comunión con los espíritus y Gaia.
Su visión y filosofía en la vida lo alejaban de la violencia, y es el precursor más importante del espiritualismo chaman de los Fenrir actuales, en otras palabras era un maestro pacifico y preocupado en dirigir las sendas de la magia.
Un mal día Gaia lo fulminó con una visión nada amistosa y tétrica; los no muertos llegarían a la tierra de los Fenrir.
Durante años los Ardwolf del nordeste de Europa y las tierras balcánicas habían sostenido una guerra sin cuartel para cortar la expansión del halito negro de los vampiros en la sociedad humana, y que su enfermedad no siguiera propagándose en la sociedad y reinos de la edad media, pero habían fallado, y Gaia exigía a los Fenrir defender sus santuarios.
Completamente loco de terror, Berdic se sumergió en una profunda meditación, esperando que Gaia le diera respuestas. Cuando salió de su ella la amenaza estaba encima de ellos, poniéndole fin de manera violenta a una vida pacífica. El mar de las costas celticas soplaba furioso y levantaba olas enormes que sucumbían ante las inmensurables naves de guerra en la que llegaron los vampiros.
En tierra firme se desató el infierno mismo. Los paramos parduscos se tiñeron de rojo por la sangre, y aunque lucharon valientemente, finalmente los Fenrir tuvieron que retroceder, abandonando una tierra que por mucho tiempo fue un santuario para la magia y la filosofía.
En ese éxodo obligado viajaba un niño que lo había perdido todo, Valadir, hijo de un carpintero de la aldea que murió durante la escaramuza. Aunque pocos lo sabían en ese entonces, Valadir era un niño súper dotado con una gran sensibilidad mágica. Fue tocado por la frecuencia corrosiva de un escenario de guerra. No muchos lo comprenden, pero un viento abrazador de sangre y venganza también puede instruir, y en este esquema de hechos Valadir encontró una verdad simple y superior que explicaba toda su desdicha.
“Solo los más fuertes viven”
Finalmente Valadir llegó junto al resto de su manada a la Bretaña Francesa, donde fuerón recibidos por sus hermanos de camada que vivían en los Santuarios del Bosque Virgen; donde según cuenta la leyenda nació el mitológico padre lobo que da nombre a la tribu.
Poco se sabe de la juventud de Valadir, solo que creció obsesionado con su filosofía del más fuerte. Asombró a todo aquel que lo vio pelear, sus hazañas en batalla equiparaban al mejor de los héroes mitológicos Ardwolfs. Con esas virtudes, los Fenrir vieron en él al líder militar que necesitaban. Así fue como Valadir, hijo de un carpintero, ascendió y se ganó el título de Fenrir.
Con el tiempo, su obsesión por la fuerza lo volvió insensible ante la angustia que provocaba la guerra constante, hasta que finalmente comenzó a disfrutar de ella. Los escenarios violentos sacaron lo mejor de su fuerza, convirtiendo la brutalidad en una virtud. Pronto fue temido no solo por sus enemigos vampiros, sino por los mismos lobos de su tribu.
 
“Nos llamaban herejes, traidores, de mi clan no quedan más de 10. Aún puedo recordar el hedor a fuego y cenizas.”
 
La Reina Bruja.
 
Sí mencionar a Valadir estremece al más valiente, no hay ningún lobo de la camada de Fenrir que se atreva a mencionar el nombre verdadero de La Reina Bruja. (en construcción)

 
“Nací en la desgracia, bajo el brillo malévolo de una luna roja en la víspera de San Jorge. La muerte me curtió bajo una tormenta de adversidad y desdicha. Estuve ahí cuando Gaia abandonó a mi padre, lo miré de rodillas, agitando los brazos mientras la espada de esa mujer se le hundía en el pecho. Ese día me di cuenta de cuál era mi destino.”
 
-Caius.
 
La noche en que Caius nació brillaba una luna roja profetizando la desgracia. Bardic había tenido una visión repentina, en donde un lobo seducido por las tinieblas traía llanto y desgracia a la aldea. Reunió al consejo de chamanes, y marcharon directamente a la mansión del líder.
Bardic vio como su profecía se volvía realidad, en la casa del Alpha de la tribu los curanderos iban y venían por todo el lugar con baldes de agua, gasas y otros utensilios necesarios para la ocasión; La Reina Bruja estaba dando a luz.
Tenía que detenerse a toda costa. Su grupo atacó rápido y en silenció, pero pronto se encontraron de frente con la espada de Valadir cortándoles el paso.
¿A que vienes a esta hora a mí casa, Berdic? ¿Vienes a darle la bendición a mi hijo que esta punto de nacer? –Todos los rostros se difuminaron hasta transformarse en un aspecto de pánico, sabían que no había manera de derrotar al líder guerrero en una lucha frontal, y habían perdido el factor sorpresa, su única posibilidad de triunfar.
Es 4 de mayo, víspera de san Jorge, ningún lobo debe nacer en esta noche, o será marcado por los espíritus malignos que se desatan con toda su rabia en esta fecha.- El rostro del chaman más antiguo se mostraba sombrío y atezado, surcado por profundas arrugas. En la mano llevaba una espada corta, que más bien parecía una daga.- La luna esta teñida de rojo, sangre se ha derramado esta noche a causa de los espíritus malignos.
El cachorro no debe vivir.-  Como resultado de esas palabras, Valadir chasqueó los dientes, dibujando una mueca de clara molestia sobre los labios y la expresión de sus cejas. – Mi hijo nacerá justo cuando tenga que hacerlo, sin importarle la opinión de los espíritus.- Valadir no cedió un solo centímetro.
Cuando la confrontación parecía inevitable, el llanto del niño retumbo atrás de todos ellos. El primogénito de Valadir había nacido, y su quejido anómalo auguraba una desgracia mayor a la que todos habían imaginado. Los chamanes se quedaron horrorizados al escuchar un aullido anomalo; la criatura había nacido como Crinos, y no como un homínido o un lupus. – Tienes que dejarme hacerlo ¡Debo hacerlo! – Gritó el líder del consejo, intentando empujar a Valadir fuera de la entrada de la guarida, pero lo único que logró fue la muerte. Con la espada en mano, y tras un extraño sonido que solo emite el acero cortando la carne, Valadir decapitó el chaman. 
La respuesta que siguió a esto fue contundente, para que ningún atentado similar volviera a ocurrir, ejecutó públicamente al resto del consejo que participó en los hechos, colgándolos en la plaza principal de la aldea, en frente de cada hombre, mujer y niño.
 Cuando la vida abandonó los cuerpos inertes, los hizo sangrar con una espada, y en ese desbordante manantial de sangre que se desperdigaba desde el abdomen de los mártires, bañó a su hijo recién nacido.- Hoy los herejes intentaron arrebatar la vida de su futuro líder. Que su destino sirva de ejemplo para todos aquellos que intenten desafiarme a mí, o a mí casa. ¡Larga vida a Caius! Quién enfrentó la amenaza de la muerte desde su primer día, y triunfó.- 
Con los años Caius se  convirtió en un prodigioso lobo en las artes de la magia. Era diferente a los demás cachorros, con tan solo una década de edad aprendió como controlar el tótem del Guepardo, y nada le gustaba más que poner en práctica su increíble poder. Con cada día que pasaba su maestría de las fuerzas mágicas se tornaban más potente y devastadora.
Con su madre para protegerlo, ningún chaman pudo intervenir en su educación para enseñarle equilibrio o mesura. El uso temerario que ejercía Caius sobre su magia comenzó aterrar a los ancianos de la aldea.
Temerosos de que el chico podría desatar en sí mismo y en los demás, los chamanes advirtieron en más de una ocasión a Valadir sobre los riesgos de un pulso taumatúrgico de dicha dimensiones, suplicándole que permitiera a los sabios del clan dormir la peligrosa magia del niño, pero él jamás los escucho, simplemente era incapaz de ver las riesgosas tribulaciones amenazando a su hijo, veía en esa excepcional cualidad una bendición en vez de un peligro rotundo. Desconocía que durante las noches de luna roja, Caius sentía el llamado de un espíritu que lo inquietaba.
La vida del niño y de toda la aldea sufrió un cambio repentino cuando de la nada, una llamarada de justicia surgió de la nada, amenazando la autoridad de Valadir. Habían pasado siglos desde la última vez que un lobo había desafiado a Valadir por el título de Fenrir, para todos fue un acto sorpresivo que una joven hembra se atreviera.
-Hijo, debes aprender que este mundo pertenece al más fuerte, es la ley de la naturaleza, la única y la primera, y en nuestras venas corre sangre realmente valerosa. Somos hijos de Gaia y de Fenrir, tenemos una fuerza de leones, y un poder mágico que no posee ningún otro de nuestros hermanos de raza.
Arroja el miedo a las llamas y anima a los demás a hacer lo mismo. Enséñales que eres el más fuerte, solo cuando eso suceda las guerras terminaran. No importa cuánto dolor y sangre tengas que derramar, al final es por un bien mayor. Este mundo cae en caos cuando no hay una mano de hierro para sostenerlo y someterlo.-
Los relatos eran una costumbre asidua de Valadir, ensalzaba su comportamiento como si se tratara de una misión divina por parte de Gaia, y probablemente así lo creía él mismo. No encarnaba la maldad; sino una enfermedad que la mayoría veía, todos menos su hijo. Esas últimas palabras de su padre resonaron en su cabeza mientras lo veía pelear por su vida. –¡Papá defiéndete! ¡Papá eres el elegido de Gaia!- su voz de cachorro intentaba levantarse entre el alboroto a su alrededor.
Jamás, en sus pocos años de vida, le había tocado ver que otro macho desafiara a su padre por el liderazgo del clan, para todos fue un sorpresa que aquel acto de inmensa valentía fuese proclamado por una hembra a la que todos dieron por muerta antes de la batalla. –Aia, ¡te maldigo!- La voz del pequeño rugió por última vez, marcando a la loba con un estigma de venganza mientras esta daba el último golpe a Valadir. Probablemente, en el fragor de la batalla la nueva líder no fue capaz de escuchar las palabras de un niño al que cualquiera hubiera subestimado.
Sin un lugar al que pertenecer, esa noche la reina negra de Valadir tomo a su hijo para abandonar por siempre la aldea, pues era consciente que ni ella ni su hijo estaban seguros ahí. Entre lágrimas, y los dientes chirriándole de coraje, Caius se juró así mismo que llegaría un día que todos los Fenrir se arrepentirían de lo que le hicieron a su padre. Prometió que tarde o temprano él; como legitimo heredero, proclamaría su derecho al liderato del clan.
Hace siglos, la tribu de la reina bruja había abandonado el culto a Gaia, para consagrarse a las artes oscuras, así que llevó a su niño hacia los antiguos restos de su cultura. Durante varios años vagaron por las planicies altas de Europa. El hambre y el frio estuvieron presentes en el resto de su infancia, hasta que finalmente se convirtieron en sus aliados. El hambre en coraje, y el frio en determinación.
Además siempre estuvo el consuelo de la mano de su madre para guiarlo en las sendas más peligrosas de la magia negra. Finalmente, después de una década de migración llegaron hasta el desierto helado de Siberia.
Durante los próximos años un espíritu comenzó a llamarlo entre sueños, donde el velo que separa los límites de la magia con lo espiritual es más tenue. Al principio lo ignoró, pero conforme los años pasaban y su magia crecía, también lo hizo el llamado de este espíritu, hasta que un día no pudo resistirse más.
Encantado por un ensalmo de ultratumba, se aventuró hacia lo más profundo del desierto invernal de Siberia. Después de meses de interminable viaje, cuando sus piernas ya no podían sostenerlo, encontró las ruinas de un viejo templo enterrado bajo el hielo.
Dentro del lugar había murales extraños y antiguas reliquias que databan de una cultura extinta. Sus ojos, al ver lo que otros no podían –y que nadie debería contemplar jamás- hallaron ahí el avatar espiritual de la Tejedora, una diosa que según las leyendas fue enloquecida por el Wyrm.
La deidad gozaba de una belleza seductora a los ojos, y los encantos de su magia; presente en el aroma, embelesaban los sentidos. Pero estaba lejos de ser una visión acogedora o reconfortante, su efigie se sentaba en un espantoso trono hecho de cráneos humanos; magos que habían sido atraídos por el mismo encanto que lo llevó a él.
¿Quién eres tú? – Protesto el lobo, esbozando su extraño susurro por cada rincón en la oscuridad de ese templo derruido y desprovisto de forma. Su ojo etéreo se sentía nublado y dominado por aquella extraña criatura envuelta en nubarrones de tinieblas.- Yo soy la Tejedora, el principio del orden.- Contestó con labia el genio supremo, clavando su mirada hacia lo profundo de la infinita oscuridad que lo rodeaba, dando a entender que podía percibir mentalmente al lobo en la oscuridad. –Tú debes ser el último hijo de mi tribu.-
–¿La Tejedora?.- Repitió con estupor, pero al mismo tiempo lleno de descontento. Durante millones de años los Lobos habían escuchado leyendas acerca del triunvirato. Para ellos la Tejedora había sido una Diosa, que le dio Orden a la creación de Gaia. Junto a ella se encontraban el Kaos, que representa el cambio constante, y el Wyrm quién en antaño representaba el final, entre los tres sostenían la creación de Gaia. Cuando el Wyrm se volvió maligno intentó calcificar al Kaos, pues sin cambio él podía destruir, profanar y debilitar la creación. 
La Tejedora encargada de mantener el equilibrio entre ambos, terminó enloquecida por el wyrm, corrompida.  Otros piensan sin embargo que La Tejedora es más astuta, y que fue ella la que corrompió al Wyrm y permite su profanación en la creación, solo para poner un nuevo orden bajo sus reglas y no las de Gaia.
Caius se sintió embriagado por la pregunta que todos los lobos eruditos y espirituales se han hecho durante el principios ¿Qué era la Tejedora? -¿Qué quieres de mí?- Preguntó con voz temblorosa.
– Una y otra vez he sido yo, y solo yo, quien ha mantenido la armonía del universo desde su creación. Soy la única y absoluta autoridad que se ocupa de mantener la invariable tranquilidad, a través del silencio.- Su voz penetró en el alma del lobo, mientras la oscuridad rodeaba su cuerpo, devorándolo lentamente en el apetito inconmensurable de las tinieblas.
-Gaia te abandonó, como abandonó primero a tu padre dejándolo caer en la desgracia. Yo puedo darte el poder que necesitas para levantarte sobre aquellos que te lo quitaron todo. Sí me escuchas, la casa de Valadir gobernara de nuevo.-
Nadie sabe lo que sucedió entre ellos aquella noche, pero cuando Caius abandonó el templo para regresar con su madre ya no era el mismo. Vestido con una armadura ornamentada, y una lanza roja como la sangre, el lobo que había encontrado finalmente su destino se perdió en rumbo hacia China; escudriñando y preparando un largo terreno que lo llevaría hacia su venganza.


Diseñado por Elektra para Guerra de Sangre.


Última edición por Caius Ahroun el Vie Mar 21, 2014 4:46 pm, editado 5 veces
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Re: Caius Ahroun

Mensaje por Marca del Lobo el Miér Dic 04, 2013 2:30 pm

La oscuridad se extiende como un manto con el corazón que le permite la entrada. Las sombras crean las más feroces garras cuando eso sucede y , al final, los lobos libres terminan volviendose marionetas de las penumbras.

¿Tanto es el odio que cultivaste en tu alma, hijo de Valadir, que has vuelto de la nada para poder cobrar venganza en nombre de tu padre? ¿Tanto nubla tu juicio el orgullo herido que eres incapaz de ver sus propios errores?

Se bienvenido a estas tierras de tinieblas, protegido de la Tejedora. Ruego a Gaia que tus pasos no sequen la pureza de nuestros bosques.


Si estás dispuesto a beber el veneno amargo de la cruel eternidad, te ofrezco mi mano...

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