Zhynta, "Bacha Gul" [Hija de la Rosa]

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Zhynta, "Bacha Gul" [Hija de la Rosa]

Mensaje por Zhynta el Miér Nov 20, 2013 4:47 pm

Zhynta


   
Datos básicos
Nombre completo: Zhynta Il-Mwhari
   Apodos: Ninguno que le permita a las personas. Siendo Humana, la llamaban "Bacha Gul", que literalmente significa "Hija de la Rosa", ya que en ese entonces, llamaban "Rosas" a las Cortesanas. Al ser abrazada, su Sire le llama en ocasiones, "Sundar Larki" que literalmente significa "Amante de la bestia"
   Original o Predeterminado: Original
   Edad: Aparenta 35, aunque en realidad, tiene 325 años
   Fecha de nacimiento: 14/Noviembre/1688
   Lugar de nacimiento:  Sikkim, provincia de la India
   Raza: Vampiro


   
   

   
Descripción Psicológica


   
A simple vista, y aún después de conocerla por mucho tiempo, Zhynta no parece ni remotamente un vampiro, y mucho menos, uno perteneciente al Clan guerrero Raphael. Posee una serenidad infinita -nunca nadie la ha visto perder los estribos o levantar la voz más allá del suave murmullo que se hace escuchar en una sala-, su rostro rara vez pierde esa expresión afable y etérea que semeja a las imágenes devotas de las Madonnas contemporáneas y su sonrisa, siempre fácil y cincelada en sus facciones no tiene distinciones de raza, clan, género o condición. Sin embargo, para Zhynta -que es justa e imparcial siempre- la guerra canta en sus oídos cuando la sangre Raphael hierve. Si bien ella prefiere el diálogo antes que otros métodos más... "barbáricos", no duda en responder al llamado del Clan -que si bien, aunque es algo ajena, le es leal- y desenvainar su Talwar para enfrentar a lo que venga. Posee un sentido del honor y la lealtad muy elevados, y aunque cuando empuña su arma, parece transformarse en alguien más -bélica, agresiva y calculadora- posee la suficiente lucidez para no dejarse llevar por los demonios de Khali e Indra, y cometer la atrocidad de cortar de tajo, la vida de un inocente.

Aunque es serena y pacífica -un total contraste con un Raphael- también es una excelente guerrera, por lo que para quien la convirtió, resultó ser una joya. Mas sin embargo, su caracter reservado muchas veces tiene que ver con un secreto que comparte con su Sire, estrechamente ligado a su conversión.


   
Historia


   

"Cuenta una antigua leyenda, que dos amantes se encontraron por casualidad y fue el destino quien terminó de unir los lazos que sellaron su desenlace. Fue la negra mano de Indra quien por capricho divino, separó los caminos de aquellos amantes: Ella, vuelta amante de la noche; Él, vuelto bestia nocturna."

1688, Sikkim recibe en los primeros rayos del amanecer, la presencia de un nuevo habitante: Zhynta, la niña de ojos de Cielo, "Bacha Gul", hija de la Cortesana en turno del Regente de Sikkim, la bendecida por Shiva y a la vez, maldita por Khali. El día de su nacimiento, Sikkim es víctima de la tragedia que a ella, la vuelve huérfana desde pocas horas de nacida; arrasada por una tormenta, la provincia hindú queda devastada y entre los sobrevivientes únicamente figuraban niños repartidos todos tras su rescate, en diferentes hogares de asistencia. La suerte sonreía a la pequeña Hija de la Rosa, pues siendo que la esposa del regente no podía darle mas hijos, deciden adoptar a la recién nacida y educarla como hija legítima de la pareja, dándole la misma oportunidad de vida que a Pathi -hija única de la pareja, apenas unos meses mayor que Zhynta-; por común acuerdo de los padres, se tejió la historia de que ambas niñas eran mellizas, una bendecida por el día -Pathi, con su piel tostada por el sol- y una bendecida por la noche -Zhynta, con la piel pálida y los ojos del color de Selene-.

Ambas niñas crecieron muy unidas, en sus juegos se perfilaba el carácter que años después -en la adolescencia- tomaría cada una de ellas: Pathi, demasiado libre y desvergonzada, irresponsable en incapaz de tomar nada en serio; y Zhynta, la perfecta y dócil hija, la serena y tranquila flor ávida de conocimiento que prefería pasar una tarde recogida en la biblioteca de su padre leyendo, que recibiendo la visita y los cortejos de hombres desconocidos. Nada pintaba mal, cada una de las "mellizas" poseía su propio toque y entre ambas, se amaban como solo dos hermanas se pueden amar, con la pureza del lazo que las une desde el primer llanto juntas, la primera risa, el último suspiro, el primer amor. El hilo que comenzó el tejido del destino llegó en forma de orden oficial: El Thākura de la India llamaba a la primogénita de la familia del Regente a convertirse en su cuarta esposa; cuando la orden llegó, todos miraron al mismo tiempo a Pathi; los padres, alegres, se dedicaron a planear el suceso con la misma dedicación con la que sus padres planearon la suya, solo Zhynta era conocedora de la tristeza que embargó a su hermana al momento mismo de la misiva: Pathi estaba enamorada de un joven artesano -amor por demás renegable en su familia- y la orden del Thākura ponía fin a ese amor tórrido y hermoso.

-El Thākura es una buena persona. No tienes de que preocuparte, beti-

El día de la tan ansiada partida llegó, toda vestida de dorado y rojo, con el velo del saree cubriendo su rostro en totalidad -a la usanza tradicional- la flamante y resignada novia fue conducida hasta la capital donde la esperaba el séquito que la llevaría hasta su futuro esposo. Con cada paso que daba, la joven se acercaba a un destino que no deseaba pero son embargo, había aceptado con la resignación propia de la mujer criada en ese entorno. El regente y su esposa presentaron con orgullo ante el Gobernante a su hija, la poseedora del caramelo en su piel y las noches sin luna en sus ojos, su primogénita, Pathi. ¿Cuál no sería la sorpresa de todos los que conocieran a la familia, cuando al retirar el velo de la novia, en lugar de dos pozos negros, el joven Thākura se encontró con los luceros mismos de la noche brillando en el rostro de pálida piel?; Zhynta, conociendo el sufrimiento de su hermana y segura del amor que el joven artesano le profesaba, accede a tomar su lugar con la única condición de que su "melliza" y el joven amante, huyeran lo más lejos posible, pues de hallarlos, sería impensable lo que la familia haría con ambos.

Los padres, atónitos y furiosos, se reponían lentamente mientras el murmullo general crecía en medio de imprecaciones como "traición" y "engaño"; el padre juró al joven contrayente que encontraría a la pérfida novia fugitiva y la traería así sea por la fuerza, de ser necesario. Todo fue inútil, era demasiado tarde ya para el hombre que, hipnotizado, se hundía cada vez más en la delicadeza de la mirada de Zhynta; lentamente tomó sus manos y arrodillándose ante ella, le juró la lealtad que sólo el impulso del amor a primera vista, puede ocasionar; ella sería la última de sus esposas y a la vez, sería la única a partir de ese momento. Todos quedaron satisfechos con el resultado, los padres por haber conservado el honor de su familia, el joven esposo por tener a una joya como esa entre sus caprichos, y la joven esposa... Tuvo la tranquilidad de que a partir de ese momento, su hermana estaría en paz y feliz. Zhynta contaba apenas, diecisiete años

Diez años transcurrieron en los cuales, la devoción del Thākura no mermó ni un solo día para con ella, cumpliendo aquella promesa hecha ante la primera vista; ella le cogió cariño, el mismo que se le puede tener a un hermano o incluso, a un amigo entrañable. Él sabía que la ojiazul no lo amaba -y quizá jamás lo haría- y aún así, buscaba ganarse el cariño de la mujer incuso aún, cuando ésta fue incapaz de darle hijo alguno y la ley dictaba que una mujer estéril debía ser repudiada. Zhynta reinaba como dueña y señora del palacio, sus más mínimos caprichos eran cumplidos a la brevedad y todo parecía estar asentado en el lecho de la tranquilidad por el resto de sus días; sin embargo, Khali es perversa y cuando mete la mano en el entramado del destino, éste se complica de maneras insospechadas hasta que un desenlace inevitable tiene lugar. Él se llamaba Madhav -un general del ejército recién nombrado- y como su nombre indicaba, irradiaba el ímpetu de la juventud; asignado a la custodia total del palacio donde moraba Zhynta, el mismo Thākura le encarga personalmente la seguridad de su esposa, entregándole así el poder de convivir con ella sin riesgo a represalias, pues sería su guardaespaldas y amigo en su ausencia. Todo comenzó con la misma inocencia con la que inicia la amistad más pura y sincera: Con una charla que, conforme el tiempo trascurría se volvían cada vez más íntimas y profundas, llegando el momento en el cual ambas almas se desnudaron para traslucir la verdad. Años después, una sola petición por parte de ella marcó definitivamente el rumbo del destino

-Quiero que me enseñes a usar el Talwar, a combatir y defenderme-

La negativa de él no detuvo el empeño de la mujer de orbes de cielo, una y otra vez la insistencia fue labrando el camino de la aceptación y tras meses de debate interno, accede durante la ausencia más prolongada del Thākura. Una y otra vez Zhynta cayó, una y otra vez se levantó, perfeccionando con el paso del tiempo la técnica aprendida y que sin desearlo, fue vertiente definitiva de su destino. Una noche sin luna, mientras un entrenamiento especialmente duro terminó por convertirse en una batalla sin cuartel entre Zhynta y Madhav, un espectador externo seguía con interés los movimientos y sobre todo, las expresiones de la mujer que danzaba peligrosamente con un Talwar en cada mano, convirtiendo el arte de la guerra, en la más hermosa sinfonía que terminó en cresscendo con la caída del general. Humillado por la derrota, contraataca hasta arrinconar a la mujer contra la pared, con el arma sobre su cuello, mirándola fijamente a los ojos hasta que en ellos, descubre la misma ansiedad que a él le consume por dentro. Kama fue honrado esa noche por primera vez, con el deseo ardiendo en ambos y la sinceridad de un sentimiento no expresado; muchas lunas pasaron en las cuales, los amantes se encontraban siempre a la misma hora, muchos ciclos en los cuales, la prudencia quedó relegada al olvido y siendo descubiertos por el Consejero del Thākura, son delatados sin tardanza en espera de un castigo ejemplar. El esposo, comprendiendo ante la explicación sincera de Zhynta, perdona la vida de ambos mandando al general a dirigir las tropas que esa misma noche salían en expedición.

¿Fue un motivo a sabiendas?, eso nunca lo supo ninguno de los involucrados. Esa noche, lo que fue un simple reconocimiento terminó por convertirse en una batalla campal en la cual, Madhav fue herido de gravedad. Dado por muerto, es abandonado por los sobrevivientes de aquel enfrentamiento y la noticia de su deceso es llevada directamente a Zhynta quien, sin derramar una sola lágrima, se hunde en el luto perpetuo negándose a pronunciar palabra alguna hasta reencontrarse con su amado, en los brazos de Visnú. Dos lunas dura aquello, hasta que el Thākura muere a traición, envenenado por su Consejero; éste exige el cumplimiento de los rituales tradicionales, pues lo único que se oponía en su camino al poder, era la existencia de Zhynta. Embalsamado el cuerpo del Gobernante, es depositado en el sitio predestinado por generaciones, y dos días después, su esposa, la mujer de ojos de luna, es puesta en una procesión que la lleva al Mausoleo donde descansará eternamente a lado del difunto, pues la tradición dicta que al morir el marido, la esposa más allegada a él será enterrada viva para acompañar a su cónyuge al más allá.

Tres días encerrada en el mausoleo, sin agua ni alimento, dejada por sus congéneres en el total abandono según las tradiciones; solo ahí, en medio de la soledad, rompe el silencio del luto, confiada en que pronto, estaría con Madhav frente a los dioses. Sin embargo, el destino a veces se rompe cuando uno menos lo espera, decanta en vertientes diversas y golpea el piso para salir de nuevo a flote. Una persona irrumpió en el Mausoleo, una persona que nunca antes había visto y sin embargo, llegaba a ofrecerle la salida que nunca pidió: A la luz de la luna llena, Zhynta recibe el Abrazo de Raphael en manos de Mitsuhide Akechi justo cuando una figura aparece en el umbral, ahogando un grito que carga desesperanza y dolor: Madhav vive, mientras Zhynta muere y renace a la inmortalidad. Ambos se desconocen, ambos dan por muerto al otro.

Décadas después, ya consagrada como una guerrera Raphael dentro del clan, terminando su entrenamiento con su Sire y demostrando con actos la lealtad que le une al clan vampírico, un enfrentamiento se da entre el Clan y Licanos, una batalla sin cuartel, sin tregua, sin miramientos; el más crudo enfrentamiento donde espalda con espalda, Zhynta acompaña a su Sire en la danza de guerra haciendo que sus Talwar cobren las vidas de aquellos seres en forma de Crinos; pero una vez más, el destino es incierto y juega bromas demasiado pesadas. En medio del enfrentamiento, un Crinos de pajizo pelaje se alza contra ella cuando está de espalda, lanzando el zarpazo que la mujer esquiva por un poco y con un hábil giro queda cara a cara con él, posicionando un Talwar frente a ella y otro por encima de su cabeza, presta a atacar sin esperar la sorpresa que en esos momentos, tomaba forma ante ella: Madhav -el mismo que ella diese por muerto casi un siglo atrás- se encuentra frente a ella vuelto un licántropo. El choque fue demasiado para ella, aunque la Sangre de Raphael le grita que hunda las hojas de plata en el cuerpo del licano que ha bajado las manos y la observa incrédulo, Zhynta deja caer las armas y estira la diestra con un leve temblor hacia la mejilla del hombre, deteniéndose a medio camino ante la comprensión de la cruel jugada del destino. El amor de su vida es ahora, parte de los enemigos de su raza, nada puede ser como antes, y sin embargo, tras una larga mirada, sin más palabras que las que en los orbes de cada uno, parecen cincelarse a fuego, ella se retira lentamente conforme ambos bando ordenan retiradas estratégicas. Mitsuhide la mira fijamente pues ha reconocido al hombre y sin decir nada, ella simplemente asiente, no necesita decir nada: No levantará una sola mano contra Madhav, por lo que le resta de inmortalidad.

Es después de eso que ella decide apartarse de todo, sumirse en el letargo profundo del abandono para no encontrarse de nuevo en la situación donde uno de los dos, tendrá que caer. Doscientos cincuenta y ocho años han transcurrido desde aquello, dos siglos y medio donde a pesar de estar aletargada, ha sido consciente del paso del tiempo, también sabe que Madhav vive aún pero desconoce dónde -es mejor así-; nada puede hacerle despertar, nada excepto, el llamado de su Sire.

"Levántate Sundar Larki. Te necesito conmigo, mi Childe"


   
Diseñado por Elektra para Guerra de Sangre.
avatar
Zhynta
PURGADOS
PURGADOS

Mensajes : 11

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Zhynta, "Bacha Gul" [Hija de la Rosa]

Mensaje por Marca del Lobo el Jue Nov 21, 2013 9:21 am

En tiempos de felicidad nadie se da cuenta que quien hace girar los engranajes de la vida es el Destino. Y ¿Cuándo es que lo notamos, Bacha Gul?. Cuando ya hemos caído en lo más profundo del erosionado infierno.

¿Qué haras ahora, hija de Raphael convertida por Mitsuhide Akechi? ¿Qué harás ahora sabiendo que por los bosques donde corren tus enemigos, tambien corre aquel a quien le pertenece tu corazón?

Se bienvenida a este mundo de tinieblas, hija de la Rosa. Que la treta de la cual el destino te ha hecho protagonista no termine marchitando tus gloriosos petalos.


Si estás dispuesto a beber el veneno amargo de la cruel eternidad, te ofrezco mi mano...

• Guía de Inicio • Letanías del foro • Estatutos Básicos

avatar
Marca del Lobo
Admin

Mensajes : 390

Ver perfil de usuario http://guerradesangre.foro-phpbb.com

Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.