Una voz de la demencia

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Una voz de la demencia

Mensaje por Gustave Daaé el Jue Nov 07, 2013 8:23 pm

La noche se alzaba ya por los oscuros cielos de Budapest,es en el aeropuerto de dicho lugar donde un extraño hombre encapuchado, cuyo rostro apenas podía ser vislumbrado sólo si te acercabas demasiado caminaba ya directamente hacia la policía internacional, extrañamente su único equipaje era un maletín que parecía llevar un violin adentro, sin embargo éste era más largo. Solo la revisión de éste podría denotar que, efectivamente un violín figuraba dentro de aquella caja, sin embargo en un espacio escondido traía un elegante estoque.

Cuando fue su turno para avanzar simplemente extendió su pasaje, al tiempo que el policía internacional le observó con notable duda debido a la fachada de aquél hombre, encontrándose con una enigmática mirada bajo aquella apucha, y como si de un hipnotizado se tratara, no preguntó ni exigió nada más, dandole el paso e incluso, escoltándolo hasta la entrada del avión.

Se sentó justo a un costado de la ventanilla y observó por ésta hacia afuera, al cabo de unos cuantos minutos se hacía presente la azafata, la cual daba las indicaciones en múltiples idiomas sobre los métodos de seguridad del avión. Los escuchó atentamente puesto que, a pesar que se había mantenido al tanto de los cambios en el mundo, era su primer viaje en aquellas aves metálicas. Sin embargo lo que más llamó la atención del músico fue aquella voz de la azafata, suave y serena, casi pudo sentirla cantar mientras ésta se expresaba, su mirada se clavo en ésta y la observó... silencioso y expectante. Frente a la presencia de todos entonces, la azafata parecía comenzar a decir aquellas frases del avión pero con una perfecta entonación. Los turistas sonrieron divertidos, pensaron que sería una nueva atracción de la aerolínea y se dedicaron a aplaudir.
Cuando la "atracción" terminó, Gustave suspiró, como si se hubiese sacado un peso de encima... Aquella voz le sorprendió, aunque no era lo que buscaba, había calmado sus repentinos deseos.

La sensación de vacío en el estómago, y la tierra alejandose cada vez más de su vista fue un sentimiento excitante y a la vez desagradable, sin embargo éste hombre sonreía en silencio, su mente ahora vislumbraba su destino el cual ya sentía cercano: Londres.

Tras dos horas y media de vuelo apróximadamente, aquella sensación de vacío y un leve mareo atacó al excéntrico hombre, el cual llevó una de sus manos hasta su frente intentando mantener la compostura; Cuando el avión ya había aterrizado se puso de pie y camino con extrema calma y serenidad hacia la salida. Todo aquél que le miraba e intentaba ver a través de la capucha que cubría al hombre, por alguna extraña razón terminaban girando su rostro en otra dirección y alejándose, como si fuera arte de magia. Mas aún, hubo una mirada que logró mantenerse ¿Por obra del Lázaro? Era aquella Azafata, ésta miraba fijamente la figura de Gustave, y éste se acercó lentamente a ella, acariciando sutilmente su cuello con la yema de sus dedos. La joven tomó su brazo y en un rápido movimiento lo llevó a la sala de comestibles y bebestibles, cerrando las cortinas de aquél lugar. Ésta se lanzó en un descontrolado movimiento a los brazos de Gustave, el cual correspondió con lunática indescencia. Poco a poco la respiración de la joven se agitaba y sus rasgos de voz comenzaban a perderse nuevamente, ésta comenzó a tararear una canción conocida para Gustave: El músico había entrado en su mente nuevamente. Los ojos de la joven se abrieron de par en par cuando notó como unos filosos colmillos se clavaban en su aorta, y como una sedienta bestia, éste bebía a borbotones su sangre, sin embargo no... No la mataría.

La muerte es un regalo hermoso, y el grand finalle de toda obra, querida... No debe llegar en un lugar tan burdo y sin gracia como éste... -Murmuró mientras su mirada se clavaba en los ojos incrédulos de la azafata. 

De pronto, las cortinas se abrieron de par en par, y una mirada incrédula y espantada los observó. El piloto se encontraba ahí, su silueta se alcanzó a girar para salir corriendo cuando la voz de Gustave irrumpió nuevamente. El miedo y la debilidad emocional que éste provocaba en los seres le hizo presa fácil.

Detente... -Dijo el músico mientras soltaba a la joven ensangrentada -Aún viva- la cual caía arrodillada al suelo del lugar. El piloto se encontraba enmudecido y detenido, sin embargo... cerró las cortinas tras él nuevamente.-

Los minutos pasaron, la gente corría por los pasillos del Aeropuerto al igual que los guardias, la gente estaba conmocionada por un hecho sumamente fuera de lo común y en pocas palabras: enfermo.

"Piloto enamorado ataca a azafata en el interior de un avión, mordiéndola en el cuello y dejándola gravemente herida. La joven se niega a dar declaraciones, mientras que el piloto solo responde con dos palabras: "Es hermoso..." Cubriría las portadas de noticias y periódicos del día.


Londres... ¿Qué esconderás en tus sombras que sea diferente del resto...? -Murmuró cuando ya se encontraba a la salida del aeropuerto, caminó lentamente por lo que sería el estacionamiento del mismo, sabiendo que la misiva ya había sido entregada y algún emisario del clan Raphael debía estar en las proximidades para así llevarle a su destino y poder completar el mensaje que le había sido encargado.

Al encontrarse en aquella soledad, abrazado por la noche y alumbrado fugazmente por los focos del lugar, se retiró lentamente la capucha para así dejar ver su rostro, tan atractivo y elegante para ser un lázaro que solo podía llevar a una extrema y desagradable duda. ¿Qué había tras su máscara? La perfecta expresión del arte y la oscuridad... respondería Gustave; Sonrió al imaginarse aquellas preguntas ajenas en su cabeza, y dedicó nuevamente una mirada a su alrededor a la espera del "guía" enviado por los guerreros.
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Re: Una voz de la demencia

Mensaje por Arcueid van Rip el Dom Nov 10, 2013 1:57 am

Ante los últimos sucesos en aquellos meses los Clanes de sangre habían empezado sus movimientos, a empezar a reavivar el contacto perdido que sólo parecía nacer cuando una crisis azotaba a la raza entera. ¿Cuánto paso de la última vez? Trescientos años… Hace trescientos años y aun así un clan había caído. Ahora toda la raza vampírica tenía la oportunidad de hacer las cosas bien antes de que la historia volviera a repetirse. Ahora la pregunta era: ¿Qué tan bueno era esto? Mirar las principales virtudes de cada Clan era ver una gran fuerza que, unificada, podría acabar con cualquier enemigo. Pero a que eso fuese una realidad…
Carlyle, Evans y Mitsuhide estarían seguramente ocupándose de asuntos referidos a la regencia del Clan, detalles que pulir y cosas por mejorar. Con el resto de los cazadores en los bosques vigilando el avance de los lobos le tocó a ella ir por el mensajero de los Lázaro. Una misiva con las explicaciones necesarias para poder encontrar a su invitado entre la posible multitud era con lo único que contaba. Si era como el resto de los Lázaro no debería ser muy difícil encontrarlo, quizás algo lo haría destacar del resto con toda la excentricidad que rodeaba los mitos de aquellos seres que apenas se dejaban ver. De lo contrario tendría una larga espera en el aeropuerto… Una noche estrellada como pocas veces podían verse en aquel cielo londrisino siempre azotado por un ambiente de constante tristeza por el cielo nublado, por lo que supuso que el mensajero había tenido un buen viaje sin ninguna turbulencia ni contratiempos. Lo confirmo cuando vio a los policías sacar un bulto cubierto por una sábana blanca… La pelirroja aspiro el dulce aroma que acarició su olfato como el de una niña que siente como el almuerzo va siendo preparado por su madre en la cocina. - Sí, creo que la paso bien.- dijo en un susurro mientras pasaba la puerta y avanzaba entre la mirada asustada y expectante de la gente que veía como aquel cuerpo a la morgue, luego de un dramático y confuso episodio a bordo del avión.
Una cazadora negra con el escudo de los Rapahel bordado en hilo rojo, cerrada al frente, era lo único que resaltaba levemente en su vestimenta militar, con botas y pantalones del mismo color. Por su puesto su cabello estaba suelto y libre al viento, de la única forma en que le gustaba tenerlo, cubriendo el ojo que estaba libre de esa cicatriz que surcaba su ojo izquierdo. Sabía por supuesto que la presencia de licanos en el trayecto era un hecho casi inminente así que estaba preparada junto a otros dos guerreros ante cualquier inconveniente. 
Fue poco el tiempo que tuvo que esperar antes de que pudiera ver la silueta encapuchada, con no más equipaje que un estuche aparentemente simple. Aunque vistiera como cualquiera su esencia inhumana lo delataba de la misma forma en que la suya a ella que los unía a pesar de los clanes. - ¿Gustave Daaé?- pregunto la francesa habiéndose acercado de forma calmada entre todo el ajetreo del suceso del día. - Arcueid van Ripper, guerrera del Clan Raphael y encargada de llevarlo hasta la Fortaleza.- su presentación fue simple, con su habitual sonrisa y una postura erguida y derecha, ambas manos enguantadas en la espalda. Se permitió mirar directamente al hombre frente a ella e inmediatamente evoco las historias que solían entretenerla por las noches. Una simple mascara blanca; un simple detalle que parecía forjar por sí sola una de las auras llenas de misterio más recordadas por la humanidad sin que esta pasara como más que una simple y trágica historia de amor.
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Re: Una voz de la demencia

Mensaje por Gustave Daaé el Miér Nov 13, 2013 9:00 pm

Su clara mirada viajaba por los rostros de las distintas personas que pasaban a su alrededor, fue entonces cuando una mirada en específico se marcó en el joven. Dirigió la vista hacia una atractiva y notablemente diferente pelirroja, la cual se encaminaba directamente hacia él. Pensó en usar sus habilidades mentales en ella, cuando observó aquél símbolo de clan en los ropajes de ésta, y ella misma le llamaba por el nombre, presentándose.
"¿Gustave Daaé?" Sonrió ligeramente y una elegante reverencia siguió aquellas palabras, acompañadas de una encantadora voz-  Para servirle...-Respondió sonriéndo ligeramente, para luego levantarse de aquella reverencia y observar a su alrededor- Gracias por venir a recibir a éste humilde servidor, señorita Arcueid... -Pudo notar la presencia de aquellos guerreros aparte de la pelirroja, lo cual llamó levemente su atención- Sin duda corren tiempos duros para la oscuridad que nos abraza pero... ¿Es necesario tanto "poder" para un simple recibimiento...? -Su ceja se arqueó ligeramente mientras dió un leve paso- Pero bueno... la defensiva y seguridad nunca estan de más... -Dijo en un tono bajo, con un tono notablemente agradecido, a pesar que sus palabras podían considerarse sarcásticas, la elegancia y buena educación que estaba demostrando el joven desviaban totalmente aquella idea del panoráma-

Bien... la sigo, joven Arcueid... -Le sonrió nuevamente mientras daba un primer paso, aún observándola, dando así el indicio de que la seguiría-  

Y... qué tal va todo por acá en Londres...? Cómo trata la no-vida a nuestros hermanos Raphael...? -Dijo tranquilamente, dando así pie para una conversación la cual no le vendría mal, después de todo, luego de entregar el mensaje a algún representante, debía quedarse en aquellas tierras hasta la llegada de su Líder.
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Re: Una voz de la demencia

Mensaje por Arcueid van Rip el Lun Nov 18, 2013 12:06 am

¿Cuantas veces había visto de cara la locura misma delante de si de mano de los Lázaro o el misticismo puro de mano de los Donovan? Arcueid repasaba en silencio, en su mente y eran muy pocas en las que solo fue simple testigo desde lejos mientras Raphael aun vivía en los escasos momentos que se necesitaron de una reunión, cuando algún pequeño dilema surgía. Cosas simples y tontas al lado de estos tiempos en los que se podía oler esa esencia entre la que renació la pelirroja como una hija de la noche: la esencia de la guerra. Por eso estaba ahí con una sonrisa y una curiosidad que escondía muy bien acompañada de una sensación de extrañeza al recordar cuanto le habían dicho de los Lázaro. Gustave no se veía como esos seres de cuerpos putrefactos y ojos perdidos que Raphael tanto le había hablado, por más que la máscara pudiera ocultar detalles… desagradables.  Tampoco aparentaba haber algo raro en su hablar educado acompañado por una voz profunda que parecía entonar. ¿O es que acaso era todo producto de una ilusión y en realidad estaba ante la más horrible y repugnante criatura? Entonces, al pensarlo una pequeña envidia surgía en su interior cuando pensaba que tan útiles serian esas habilidades. ¿Que tanto hubiese durado el traidor que pensaba que caminaba entre los suyos, regodeándose de la hazaña que en otros clanes lo hubiesen puesto al mando y con el poder del que se sentiría merecedor ahora? ¿Cuanto podría jugar con su mente antes de que le rogara a gritos que terminara con su miserable existencia? La pelirroja le regreso la reverencia llevándose la diestra hacia adelante antes de dibujar una sonrisa en sus labios de rojo sangre. Parecía que Gustave, o el Clan Lázaro en general, no estaban enterados de la constante amenaza licana que se avanzaba entre los bosques alrededor de la fortaleza y cuya presencia constante parecía aumentar con premura.  Cada vez eran más soldados los que tenían que dejar sus misiones rutinarias y lanzarse contra los lobos que se escondían en, al parecer, cada piedra y hueco oscuro entre las extensas arboledas. -Por aquí, por favor.- dijo mirando al vampiro y empezando a caminar con ambas manos en su espalda hacia donde estaba el auto negro en donde había llegado con otro vampiro más esperando paciente en el volante, con el circo de caos y morbosidad que se formar en las afueras del aeropuerto ante tan horrible episodio. En sus adentros la pelirroja esperaba que ni por intuición los licanos decidieran investigar los sucesos y echar a perder un simple trabajo de escolta. No podía dar fe en que fuera un ataque entre pocos y fugaz, destinado de por si a fallar…
- ¿Cree que es algo exagerado? - dijo mientras le dedicaba una mirada de reojo al vampiro sin dejar de sonreír.- Dados los últimos sucesos no podemos dar crédito a un viaje tranquilo. Los cachorros están inquietos últimamente.- entre cerro los ojos pero hablaba con quién le cuenta las novedades de los últimos días a un conocido que acaba de llegar... A ese punto se había vuelto, la presencia de los licanos un fastidio cotidiano. Los otros dos vampiros se encaminaron a una motocicleta cada uno mientras la pelirroja le abría la puerta al mensajero de los  Lázaro para que entrara primero. Luego de que el aire frío de la noche acariciara su rostro de frío mármol como una reconfortante caricia entro al auto junto con el intrigante invitado de esta noche. -Han sido días difíciles, señor Daae. Pero esperamos cambiar eso cuanto antes.- aquellas palabras que podían sonar esperanzadas o como producto de la férrea terquedad del carácter guerrero eran producto del regreso del viejo Carlyle y el orden que su mano firme había impuesto sobre el clan. Para ella el sabía bien lo que hacía y si bien habían pasado doscientos años su confianza hacia el viejo seguía tan firme como la tenía el día en que lo vio partir hacia Americe. Sin mediar palabra el conductor encendió el auto y emprendió la marcha hasta la Fortaleza de los Raphael.
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Re: Una voz de la demencia

Mensaje por Gustave Daaé el Jue Dic 05, 2013 10:22 pm

Escuchó con atención cada palabra de la joven, armándose en su propia mente una macabra visión. Su imaginación volaba, creando parajes de guerra y sangrientos, donde vástagos y licanos luchaban por la supervivencia del más apto.
Sonrió ante la palabra "cachorros" y asintió en silencio. Una vez ya dentro del automóvil su mirada se dirigió por la ventana, observando las luces de la ciudad mientras se movilizaban, al cabo de unos minutos, habló.
Sin duda corren tiempos duros para nuestra estirpe... -Murmuró por lo bajo, al tiempo que sus claros ojos se enfocaban de perfil en la pelirroja- Pero todo eso está por cambiar, Mademoiselle...  -Le sonrió levemente, para luego proseguir, mientras se tomaba las manos al expresarse- Las sombras comienzan a moverse y la oscuridad hará presencia para ayudar a los nuestros... Como ya ha de saber, traigo un mensaje y un anuncio... -Su voz parecía salirse de los parámetros de "calmo" al momento de hablar de aquella oscuridad y sombras, y sus pupilas se achicaban en un notable éxtasis espontáneo. Tal cual como un pintor al hablar sobre su obra, sus palabras se tornaron extasiadas y emocionadas-
Pero me llama la atención... -Dijo en un suspiro, volviendo a retomar la compostura- Ante los crueles ataques del destino que han sufrido nuestros hermanos Raphael... ¿Quién será la cara a la cual debo anunciarme...? -Su mirada permanecía fija en la joven, como si su mente intentara recaudar información de la joven. Aunque probablemente eso podría ser simplemente la paranoia que sentiría cualquier ser frente a un Lázaro. ¿Estará intentando usar sus artimañas mentales...? La simple presencia de los suyos causaba cierto revuelo y desconfianza debido a los muchos juegos que se podrían abrir a través de la mente, y no era raro que la gente actuara a la defensiva en presencia de los heraldos de las cadenas rotas.
Es un él...? Un ella...? Me gustaría saber un poco más sobre la persona que me recibirá... -Dijo tranquilamente, al tiempo que, de haber visto por la ventana, el camino hacia la fortaleza ya se acortaba cada vez más... La voz de la locura finalmente llegaría a entregar el mensaje de aliento.-
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Re: Una voz de la demencia

Mensaje por Evans Cromwell el Vie Ene 24, 2014 5:03 pm


Lucius Nangall


La Fortaleza se hizo ver apenas el auto hubo estacionado frente a la gran puerta enrejada de metal. Desde las ventanas de cada una de las torres, varios ojos vigilantes se posaron sobre el automóvil negro, esperando con curiosidad a la extraña criatura que les visitaría. Muchos habían visto a los Lazaro y aun así, cada uno de estos hijos de la noche eran tan particulares que siempre generaba un morbo placer adivinar cuál era la deformación que le había maldito y cómo se la habría causado. Varias cortesanas esperaban con calma mientras que varios de los soldados se mantenían en perfecta postura para recibir al recién llegado. No porque quisieran formar una caravana digna de un mensajero, sino porque los Raphael sabían que tener un Lazaro en la fortaleza podía ser presagio de excelentes noticias…o traer temibles calamidades sobre ellos.

La preciosa Arabelle Kessell, pequeña en tamaño, dueña de una dulzura incapaz de ser negada por nadie veía de tanto en tanto hacia el automóvil, casi en una mezcla exquisita de temor y curiosidad. -¿Es un él? ¿Es un ella? – susurró con cautela a otra de las cortesanas, mientras unía sus manos en su propio regazo, temerosa de aquella figura que aun no veía.

-Un él, efectivamente – diría la voz calma que emergía de los pasillos más oscuros de la gran fortaleza, golpeada por tanto tiempo por las audaces garras del destino. Los pasos eran marcados a la vez que una silueta se formaba ante los presentes, haciendo uso de un traje impecablemente colocado sobre su cuerpo, el cual no despertaría el menor temor ante quien le viese. Sin embargo, la mirada de aquel era lo que realmente llamaba la atención de quienes le conocían. Ojos penetrantes que atravesaban todo lo que veían como si fuesen dagas, incapaz de saber si detrás de su sonrisa habría algo más que encantos clásicos de las buenas costumbres y la impecable educación. En una de sus manos llevaba un pañuelo mientras que la otra tenía los lentes finos que solía posar sobre su fina nariz. Siempre usaba sus lentes para todo, casi como si realmente su visión fallase en un capricho de la vida que comienza a abandonar el cuerpo que envejece. Sin embargo, Lucius no envejecía. ¿Por qué usaba los lentes entonces? Como él diría, no era más que una encantadora costumbre que había quedado de aquel tiempo en el cual era un docto mortal más en la tierra.

Arabelle volvió sus ojos temerosos a Lucius, buscando mantener una postura segura, a sabiendas que su mirada transparente delataba su incomodidad. Lucius notó aquello y sin necesidad de volver a ella sus ojos, deteniendo sus pasos en la puerta abierta de la fortaleza, esperando recibir al invitado, le dedicó a la bella cortesana unas pocas palabras – Te recomiendo controlar tus temores, Arabelle. Si un Lázaro percibe tu miedo, lo tomará como una invitación a ingresar a tu mente y créeme, pequeña, puedes querer muchas cosas en tu cabeza, pero nunca a un renegado husmeando ahí -
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Re: Una voz de la demencia

Mensaje por Gustave Daaé el Mar Ene 28, 2014 1:10 pm

Finalmente la fortaleza se dejaba ver en todo su esplendor: Un símbolo de fuerza y guerra, los aposentos de los militares vástagos. "Que hermosa..." cruzó los pensamientos del demonio de la música, mientras por su imaginación nuevamente se creaban situaciones enmarcadas en aquella fortaleza; Las más trágicas batallas con un triste y trágico final... un amor perdido, una soledad abrumadora... ¿Cómo podía ser hermosa una historia sin contener aquellos detalles?

Incluso, aquella torre en ruinas que se podía apreciar, daba un toque aún más nostálgico y hermoso, ante los ojos de Gustave, su mirada permanecía perdida en la totalidad de la fortaleza, fue entonces cuando el automóvil se detuvo.

Agradezco sus servicios y transporte, Mademoiselle Van Rip. -Dijo tranquilamente, mientras sus manos abrieron la puerta del automóvil y finalmente plantó pie en territorio Raphael. Con la caja del violín firmemente en su diestra, pudo observar como la puerta de entrada a la fortaleza se encontraba abierta, y viendo las siluetas en el lugar, comenzó a caminar hacia el lugar. Su caminar era tranquilo, su mirada, cuyos orbes habían sido heredados netamente de la Musa musical, Christine, se encontraban fijos en aquellas siluetas, a su vez, la capa que adornaba su vestimenta siendo así prácticamente la viva imagen de su padre, ésta ondulaba con gracia y elegancia con cada paso que éste ser nocturno daba.

Cuando la distancia ya fue prudente ante aquellas siluetas, su mirada a través de su máscara viajó desde aquella atractiva y dulce dama, hasta los profundos y sabios ojos del hombre de entrada edad que se encontraba ahí.
Sonrió con tranquilidad, sus párpados cubrieron sus ojos para así cerrarse al tiempo que una elegante reverencia iniciaba su saludo.


Buenas noches... Agradezco su recibimiento y transporte... Soy el emisario de la cadena rota...  Gustave Daaé, para servirles. -Culminadas aquellas palabras, sus ojos se volvieron a abrir, y su posición volvía a erguirse, observando a las personas que tenía frente de sí.
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Re: Una voz de la demencia

Mensaje por Arcueid van Rip el Mar Ene 28, 2014 4:50 pm

Por unos minutos, unos minutos que le parecieron durar más que eso, la mirada de azul glacial de la francesa se quedó mirando al vampiro delante de ella o al menos eso era lo que parecía a simple vista mientras ella solo… ¿divagaba? O era eso o su mente estaba, irónicamente, mas centrada que nunca en su invitado y lo que su presencia como Lázaro representaba. Por esos minutos silenciosos se preguntó si había dado pie con algo que dijo a una divagación, un viaje propio que venía acompañado del deleite propio de los pensamientos macabros. ¿Deleite o masoquismo? Raphael sabía historias, historias que amaba escuchar como cuando era una simple niña, como una singularidad que prevalece hasta el día de hoy, y empezó a compartir con ella tan pronto el odio que le tenía por la muerte de su heredero empezó a disminuir lentamente como el fuego tan pronto el combustible se va consumiendo en su baile. En cuanto volvió a hablar le regresó aquella sonrisa que trataba que se asemeja a una expresión  sumamente normal aun cuando estaba contemplando más explícitamente el éxtasis de las palabras que anuncian la oscuridad y la guerra cuando salen de la boca misma de un hijo del clan de las cadenas rotas. Los Raphael eran los soldados y sin embargo había fuera de esas paredes más seres que gozaban de la idea de una guerra avecinadose, ver caer a sus enemigos bajo el filo y el fuego…

Arqueo las cejas, mostrándose interesada en la conversación una vez que pareció calmarse empezando a indagar por quien seria el que lo recibiría una vez llegado a la fortaleza.Volvió a dibujar una encantadora sonrisa en sus labios rojizos acompañada de una risa sutil.- Un “el”, por supuesto. Pero descuide, ya lo verá en persona. - al girar vio que ya estaban acercado al bosque que los escondía de la mirada del resto del mundo. Para cuando llegaron a la fortaleza la luna menguante se lucía altiva y brillante en el cielo nocturno y una buena comitiva se preparaba para recibir al mensajero y sus escoltas. Suspiro aliviada al ver a Lucius parado en la puerta  a sabiendas de que son los sabios y doctos quienes tienen mayor facilidad para manejar visitas tan excéntricas como las de un Lázaro. Le respondió con una sonrisa al vampiro enmascarado antes de bajar ella por su parte y acercarse a la comitiva quedándose atrás de Gustave sobreentendiendo que su trabajo aún no había terminado. - Sea bienvenido a la Fortaleza Raphael, hijo de Lázaro. Le  presento a Lucius Nangall, docto y sabio de nuestro Clan.- la zurda en la espalda y la diestra señalando a aquel hombre que parecía tener la misma edad que los ladrillos que sostenían aquella pesada fortaleza.

Off:
Gustave lamento haber tardado con la respuesta, estaba esperando la respuesta a un mp sobre el tema que te envié. ¿Lo recibiste?
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Re: Una voz de la demencia

Mensaje por Evans Cromwell el Miér Ene 29, 2014 9:40 pm


Lucius Nangall


Mientras los guardianes y centinelas ocupaban sus puestos, el sabio Lucius mantenía sus ojos puestos en al figura que descendía del coche negro dónde la amazona Arcueid había ido en busca del mensajero. Una figura extraña que caminaba con la noche, seguido de una capa pesada y negra que le seguía como una sombra, mientras una máscara ocultaba parte del rostro. Arabelle contuvo su aliento un instante, incapaz de esconder esa mirada cubierta de inocencia al ver al extraño varón, caminante de la noche, no deshecho como tantos otros, sino que extrañamente atractivo. Pero era una niña incauta, tan dulce como los cuidados que les llevaba a los guerreros luego de una batalla. Una niña que en esos instantes parecía envuelta por los encantos negros de ese príncipe de la noche con el rostro cubierto. Lucius volvió el rostro a Arabelle y al notar ese gesto, la muchacha se sobresaltó, bajando rápidamente los ojos al suelo marmolado, viendo los pies de los señores.

Si bien no había gozo en las facciones del sabio, su seriedad lejos estaba de faltar el respeto. Una leve reverencia al recién llegado y luego, una mirada a la amazona que le escoltaba daban por entendida una educación impecable. Posó sobre el mensajero sus ojos, tan apáticos y distantes que lejos estaba uno de poder leer lo que pasaba por su mente. Pero si pudiesen, leerían clara desconfianza. Finalmente, esbozó una sonrisa y estiró la mano a Gustave, para posteriormente, asentir con cortesía. – Bienvenido a nuestra morada, Gustave Daaé. Han pasado demasiados años desde que un hijo de Lazaro nos brinda el honor de su visita – respondió, para dirigir una mirada a Arcueid y con el solo movimiento de sus ojos, hacerle notar el estado nervioso en el cual se encontraba la cortesana Arabelle. Sin embargo, trató de que éste gesto no sea notorio para volver a su sonrisa calma y así, disponerse a acompañar al hijo de Lazaro ante la presencia del Lider  temporal quien, seguramente, estaría tan ansioso de recibirle como de saltar ante una bala con la boca abierta. – Espero que el viaje haya sido acogedor. Si lo desea, puede disponer de una de nuestras habitaciones para descansar antes de una entrevista con el actual encargado de las acciones del Clan. –sonrió con pleitesía mientras le invitaba a seguirle por los grandes pasillos de la fortaleza del Clan militar. – La señorita Van Rip le habrá notificado que no es el único visitante que proviene de las tierras extranjeras. La esposa del Lider Donovan también se encuentra acompañándonos… - dijo, volviendo su mirada educada a Gustave.
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Re: Una voz de la demencia

Mensaje por Gustave Daaé el Miér Feb 05, 2014 12:43 am

Sin decir palabra alguna, su mirada notó como la joven a un costado del hombre que asumió el puesto de recibirle, bajaba su mirada... ¿Nerviosismo o simplemente una actitud de respeto...? No demoró mucho en aquello y decidió no prestarle mayor atención... Tenía un objetivo pedido por el mismo Padre de la cadena rota, y aquello era prioridad.

Posteriormente a su reverencia, estrechó la mano del hombre que le hablaba, notando como éste, a pesar de su notable educación había olvidado decir su propio nombre, más aún no diría nada con respecto a ello...

Agradezco su hospitalidad... -Dijo de forma serena, con una leve sonrisa dibujada en sus labios, sus ojos viajaron por el rostro de él, la joven con la mirada baja y Arcueid, para luego, asentir a las palabras que le eran dirigidas-

Efectivamente, fue un viaje...de lujo... -Sonrió casi con perversión, al momento que por su mente cruzaba aquella "mini-obra" de amor que había inventado en el aeropuerto.-

Me encantaría decir que estoy en condiciones de ir inmediatamente con su regente... Pero he de admitir que mi primer viaje en avión me ha pillado volando bajo... -Sonrió con agudeza, al tiempo que notó como éste hombre comenzaba a caminar, por lo cual le siguió sin titubear, escuchando sus palabras; Había alguien más de visita en ése lugar... y era nada más y nada menos que la esposa del líder del otro clan hermano... ¡Vaya coincidencia!

Con mayor razón entonces acepto su ofrecimiento de una habitación... -Dijo con tranquilidad mientras caminaba a un costado del hombre con mirada impertérrita.- Debo estar a la altura de las...circunstancias... -Dijo con cierto enigma a la vez que sonreía con delicadeza y elegancia.-

Su mirada se abrió paso por la fortaleza, fascinado ante lo tosco y duro de su construcción, aquellos muros parecían gritarle a toda voz las múltiples historias de polvo, sudor y sangre que corrían por sus pasillos. Evitó establecer demasiado contacto con los guerreros que se encontraban en el lugar, sin embargo denotó como sus armas no eran las del apuesto caballero blanco en reluciente armadura, sino que al contrario... Estaban melladas y gastadas... "Cuánto poder", pensó.

Una bella fortaleza, debo añadir... -Finalmente rompía el silencio, observando a su interlocutor.- Me pregunto cuántas historias ha de tener... -Ésto lo dijo un poco más bajo, divagando en su mente, nuevamente ésta creaba historias aleatorias, provocándole algunos escalofríos al artista.- 


Han de ser hermosas...
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Re: Una voz de la demencia

Mensaje por Elise von Odenssen el Mar Feb 11, 2014 10:55 am

—‘Imprudente’— Pensó para sí. Su figura diáfana ensombrecida en las usuales ropas azabaches; le ayudaba a ser aceptada en la oscuridad  de un recoveco dentro de la fortaleza. Por completo silenciosa, su respiración exánime  no  quebrantaba el espacio que ocupaba apenas perceptible en el sutil subir y bajar de su pecho  con los brazos cruzados sobre el mismo; inmóvil  a un punto sobre natura, con desquiciante paciencia sólo su mirada expectante a través de los postigos del ventanal contemplaba tan peculiar acontecimiento. Sólo su pensamiento andaba en marcha incesante, ataviada en la elegancia de su postura inerte parecía  una aparición engañosa tras la ventana, una figura más que podría atribuirse a la colección de esculturas que adornaban las galerías pétreas. 

Entretanto, su pensamiento seguía fijo sólo observando en la lejanía,  no había pasado desapercibida la nueva postura cabizbaja de la  pequeña  Arabelle y mantenía el adjetivo sobre ella pensado con anterioridad.
Desconocían el pistón que empujaba la naturaleza de un Lázaro y un evento tal debía ser medido con precisión quirúrgica. Por fortuna,  quien mejor en ese momento para llevar a cabo los ceremoniosos rituales de  “bienvenida” que Nangall a lo cual agradeció su supervivencia tras el siniestro de la Torre de los Ancestros. 


Apenas el sol murió en el horizonte de aquel día, con la misión pesando sobre los hombros de Arcueid  y el movimiento que se hinchaba cada vez más con  el advenimiento de los clanes de sangre,  no necesitaba predisponerse para mantenerse vigilante. Era por el momento,  todo cuanto podía y debía hacer. Sabiendo eso ni siquiera se aventuró por efectivamente acompañar al cortejo que escoltaría al  mensajero prefiriendo aguardar hasta que todo pudiese caer bajo las garras de su mirada de plata. 


Pronto desde dentro advirtió que el grupo en las afueras al fin se internaría en las entrañas de la mansión raphaelita,  ya no sólo se trataba de albergar a la llamada “Reina Oscura” esposa del líder Donovan, sino al preámbulo que ya se acercaba a las enormes puertas de la catedral,  preparando el camino para la llegada del Padre a tierra londinense, de Lázaro.  Todo parecía sencillo si se descifraba como un código en letras ya sea mentales  o escritas, pero ciertamente  la magnitud lograba estremecer los cimientos de la escandinava. 


En la entrada próxima del mensajero  encontró la señal para abandonar su furtiva posición, con facilidad recuperaba una su garbo natural que se antojaba distante del todo;  giró  sólo para encaminarse por las galerías hacia un punto donde posiblemente podría tener una perspectiva más cercana del recién llegado agitando la gabardina que la envolvía al caminar, exhibiendo la estola blanca alrededor del cuello con el prendedor del clan al alto relieve. A zancadas alcanzó un punto casi obligado por donde debía transitar entonces pudo verlo con más nitidez y sin saberlo se unió a las masas incrédulas que se cuestionaban la verdadera imagen que se ocultaba bajo la máscara del galante hombre que parecía embriagado  en un silente encanto que despedían los muros de la fortaleza. Sin embargo no tenía  el tiempo para admirar la  pintoresca imagen que el recién llegado exhibía sin escatimar,  su mirada a discreción rodó  por aquella efigie escondida en un gesto educado acorde a su elegancia aristócrata al inclinar la cabeza dejando que la cabellera pálida cayese.


—‘Un tanto largo para ser un simple violín…’— pensó para sus adentros sacando sus propias conclusiones a pesar de saberse en un terreno donde su pensamiento no era celosamente propio, pero en cierta forma era inevitable en la comunión de su curiosidad  y cálculo tras observar el único equipaje del lázaro. Sin mencionar todo el tiempo que las cuerdas y el cuerpo de un violín yació cantando entre sus dedos.


A sus oídos llegaba el eco remanente de las palabras seducidas del lázaro mientras incorporaba la cabeza tras verlo pasar frente a sí, pronto veía su figura alejándose lentamente, aquel hombre a primera vista lucía lleno de  una engañosa entereza que cuestionaba en su naturaleza por dudar de todo,  pronto a su mente llegaba la incógnita… ¿Qué ostentaba aquel hombre para haber sido designado emisario del clan? Se sentía como una niña tras ver sus expectativas traicionadas y sus conclusiones fallidas,  aquella aparición estaba lejos de ser lo que había esperado. Pero era demasiado pronto para consolidar aquel pensamiento.


Permaneció allí, aun observándolo impertérrita a la espera de que el resto ingresara, probablemente pronto vería pasar a alguien más, con cierta seguridad, Arcueid y las cortesanas.

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Re: Una voz de la demencia

Mensaje por Arcueid van Rip el Dom Feb 16, 2014 1:44 am

-Ups…- susurro por lo bajo cuando Lucius habló de la esposa de Donovan. Mientras reconocía que este detalle era lo que se le estaba olvidando y le restaba importancia, si Gustave no lo sabía pues ahora estaba enterado, se mantenía atenta al estado de Arabelle. Una hermosa niña arrancada de su libertad y su propio camino como se arranca a la más bella de las rosas de un rosal para morir lentamente en vaso con agua. Ver a esa bella muchacha, tan bella como apagada, sería suficiente para sentir desprecio infinito por aquel que hubiese encadenado a tan bello ángel a lo que parecía para ella, una agonía. En ese momento recordó a la cortesana que Mitsuhide había dejado ir y la noche en que hablo con ella sin poder llegar a una conciliación. Luna, Arabelle; ambas tan diferentes pero unidas por el mismo destino y el repudio al camino que les obligaron a caminar. En ese momento la pobre parecía temblar como si el invierno mismo estuviera dentro de la fortaleza. Sin embargo lo que ante ella se erguía era nada más y nada menos que un emisario de la cadena rota, un emisario de la locura…

Se quedó sonriente, en completo silencio mientras Lucius hablaba siendo digno de admirar que los años dentro de su humilde laboratorio entre pociones y heridos no le sacaran la capacidad de socializar. Se lo atribuyo por supuesto a sus vastos años de experiencia mientras la comitiva se disponía a dejar a Gustave en una de las habitaciones que las cortesanas habían preparado para tan peculiar invitado. Como si fuera algo ya preparado, cosa que no pues no solo su trabajo ya estaba hecho sino que también no era su respectiva posición en tal caso, la pelirroja de orbes gélidos se quedó con el pequeño grupo de cortesanas del que formaba parte la pequeña cortesana rubia. Pequeña tontuela… ¿Que nadie te ha advertido de lo que puede pasar si abres para un Lázaro aunque sea la más “pequeña ventana” a tu mente? ¿Que tan grande era ese abanico de posibilidades que tenía un hijo del clan de la cadena rota ante una mente que se vuelve tan frágil, doblegada por el temor? Sin embargo nada le puede decir sin correr el riesgo de que sea una invitación para Gustave quien parece más fascinado por el encanto a la Fortaleza, sea del tipo que pueda llegar a ser, que interesado en alguna cortesana o miembro en especial. Se sentía por demás afortunada de que Sophia tuviera una voluntad más fuerte y esperaba que ella no fuera otro fácil blanco de cosas de las que preocuparse y posteriormente lamentar. O eso pensaba… Para ella tratar con un Lázaro era entrar en un mundo donde toda lógica parece, todo pensamiento parece un engaño.

Sus pasos resuenan como el del resto de los presentes mientras van pasando por pasillos y puertas, al lado de guerreros y cortesanas y entre aquellos que miraban expectante a otro miembro de la variada y extravagante gama de invitados que tenían y seguirían llegando en los próximos días noto unos ojos grises, gélidos como si fuera la cara contraria de una moneda donde del otro lado está el fulgor del infierno. Sus marmóreas facciones estaban pétreas como de costumbre pero en su mirada había también severidad, algo no estaba teniendo el visto bueno de aquella amazona. ¿Seria solo la presencia del Lázaro o algo más? -Elise.- la francesa había desacelerado su paso alejándose levemente del grupo. -¿Qué sucede? - su voz era apenas un susurro que escapaba de sus labios rojos como la sangre mientras se paraba al lado de la rubia en una posición erguida cual disciplinado militar. No tendría ningún problema en alcanzarlos de ser necesario… Gustave, creía ella, no iría a ninguna parte. Pero… ¿A donde se iría la cordura de la pequeña y dulce Arabelle?  Lo pensó de nuevo y dio un paso al frente, haciéndole a Elise un gesto con la cabeza pidiéndole que la acompañara manteniendo la distancia que tan convenientemente ya se había formado para que nada ni nadie de aquel grupo de bienvenida pudiera perturbarse por sus palabras.
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Re: Una voz de la demencia

Mensaje por Evans Cromwell el Miér Feb 19, 2014 1:41 pm


Lucius Nangall


-Es comprensible que desee reposar antes de ver al Señor Cromwell. Además, estoy más que seguro que él apreciará tal gesto también dado que se encuentra atendiendo asuntos de índole militar que seguramente solo le aburrirían. – una sonrisa hábil, mientras la mano diestra de Lucius hacia un gesto para indicar a su interlocutor que continuaría su camino, no sin antes ver a Elise, la señorita que se había unido a la reunión poco formal observar con detalle felino aquello que él tampoco había podido evitar notar: La falta de inteligencia de una de las cortesanas. Sin embargo, una vez que guiase al invitado a sus aposentos, seguramente Arabelle retomaría sus actividades y se olvidaría de que él  existía. O al menos, eso quería creer. El anciano había leído demasiado de ese tipo de vampiro y , a diferencia de otros Lazaros que eran un castigo a la visión y al resto de los sentidos, Gustave era envuelto por un aura casi magnética que bien podía confundir a una cortesana joven como lo era la muchacha. Le recordaba, en cierta lejana comparación que resultaría un insulto para la señora de los Oscuros, a los Donovan. Ellos, que ingresan a un lugar con paso remarcado y se apoderan instantáneamente de las miradas ajenas. Y Arabelle era dulce como una flor de primavera. Tan dulce y frágil que si el Lazaro presente notase que la había cautivado, no dudaría en usar esos dones suyos para pisar con la potencia de su mente sus bellos pétalos.

Continuó con su caminar asintiendo ante las palabras de aprecio a la construcción de la Fortaleza de los Raphael. Efectivamente, el recién llegado mostraba un ojo artístico y despierto referente a lo que era la belleza estética y con una sonrisa de placer, quizás la primera que el anciano mostró esa noche, éste asintió con la cabeza –Aprecio sus palabras, Gustave. Esta construcción se erigió hace ya demasiados siglos y con cada Lider que ha asumido, se ha agregado un nuevo estilo que se logra apreciar en cada una de las torres y de los diferentes sectores. La historia que cuenta nuestra fortaleza es la historia misma de los Raphael, así como Miguel Angel hizo de la Capilla Sixtina su lienzo. – respondió, deteniéndose frente a una de las puertas de roble macizo. Introdujo su mano en el bolsillo de su chaqueta y extrajo un puñado de llaves de las cuales eligió una para abrir la puerta. Al hacerlo, el sonido de la misma fue como una caricia, tal como la madera suena al acariciar el alfombrado. Y dentro del recinto que había sido preparado para el invitado, se podía apreciar una habitación digna de cualquier realeza pero, carente de lujos que no fuesen necesarios: Una cama puesta en el centro de la habitación; un guardarropa y un escritorio que poseía material de escritura así como lectura. Tambien había una televisión y un sofá junto a un librero pequeño con algunos adornos. – Espero que le sea confortable. Decidimos otorgarle esta habitación dado que no hay ventanas que apunten al sol saliente o poniente y queremos que su estadía sea lo más cómoda posible. – comenzó a decir sin moverse del umbral de la puerta. Y cuando iba a hacer un gesto de despedida, se detuvo un instante y volvió hacia Gustave, extendiendo la mano hacía él con una sonrisa tan hábil como aquel que la portaba – Acabo de recordar que no me he presentado. Mi nombre es Lucius Nangall, soy un erudito y estudioso de los Raphael. Mis disculpas por mi descortesía. Los años por lo visto, también pasan en esta otra vida – bromeó mientras asentía con un gesto suave de la cabeza – Cualquier cosa que necesite, no dude en hacérnosla saber. Yo estaré en el despacho del segundo piso atendiendo unos asuntos referentes a nuestro clan. Pero nuestras cortesanas siempre caminan por los pasillos y tienen órdenes de acudir a atender sus necesidades – formuló finalmente, no sin antes sonreír con los labios cerrados, mirando a los ojos al vampiro.

En su mente, sabía que esas ‘necesidades’ solamente eran formales. Ningun Raphael toleraría que una de las cortesanas, Raphaelitas también, fuese usada por un Lazaro. Pero para no dañar las nuevas relaciones, Nangall esperó que con su mirada alerta que por un segundo destelló en sus labios, haya quedado en claro a qué se había referido. Gustave parecía un hombre cuerdo…cuerdo dentro de lo cuerdo que puede estar un Lazaro.
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Re: Una voz de la demencia

Mensaje por Gustave Daaé el Jue Feb 20, 2014 1:10 am

Escuchaba las palabras del erudito a su costado, mientras sus ojos seguían apreciando aquella fortificación a medida que avanzaban, sus pasos rezonaban por los pasillos mientras que su capa onduleaba elegante con cada paso que éste excéntrico vástago daba. Sus verdosos ojos viajaban por las paredes de dicha estructura, escuchando atentamente cada palabra; fue entonces cuando sus ojos se abrieron emocionados, sus pupilas parecían achicarse y su mirada se dirigió hacia el calmo hombre a su costado.-

Miguel Angel... ¡Cuanta belleza guarda aquella capilla...! -Dijo casi extasiado, mientras su mirada volvía a viajar por las paredes de la fortaleza, intentando encontrar aquél significado histórico en ellas.- He de decir entonces que tienen mejor gusto del que pensaba... ¿Ha visitado alguna vez la capilla...? Tiene una cantidad de imagenes que... -Fue entonces cuando un escalofrío recorrió su cuerpo, y como si de una marioneta se tratase, su excitación momentánea se calmó, y volvía a caminar con tranquilidad, como si aquella escena anterior nunca hubiese sucedido. Esperó con paciencia a que la puerta se abriera, y posteriormente a ésto, dió una sonrisa educada, un ademán con su rostro y dió paso dentro de la habitación.- 

Agradezco todos sus lujos... Monsieur Lucius... -Dijo mientras caminaba hacia la cama y dejaba aquél "maletín" de violín en la cama, y giraba su semblante hacia el hombre.- Descansaré un momento y esperaré tranquilamente para la...audiencia... -Sonrió con galantería y educación, al momento que tocaba suavemente su propia máscara.-  Agradezco su ofrecimiento con respecto a sus cortesanas de igual forma... ¿Quién se encontraba en la entrada junto a ustéd lo era... No? Muy callada y prudente... pero hermosa... Una lástima que el silencio sea tan parte de ella... -Murmuró tranquilamente a medida que giraba su semblante y, sabiéndo que pronto le dejarían solo se encaminó hacia la ventana... Sería entonces, en aquella soledad que cerraría sus ojos y un nuevo estremecimiento le recorrería, tal cual en el pasillo mientras hablaba sobre la capilla sixtina.-

Padre... he llegado al hogar de nuestros hermanos... Lamento haberme adentrado demasiado en mis gustos pero es solo que... -Alzaba su mirada y suspiraba, observando el paisaje que la fortaleza entregaba.- 
Es hermoso...
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Re: Una voz de la demencia

Mensaje por Lázaro el Mar Feb 25, 2014 3:18 am




La guardia del liberador ingresa en la habitación donde se encuentra aquel cuerpo cadavérico, estos hijos que se les conoce como grietas…sus miradas se enfocan en el alrededor, no intercambian palabras mientras cargan a una mujer en brazos…está dormida…al menos parece estar en un profundo sueño…
Los guardias la dejan en el suelo a unos metros del trono mientras parecen alejarse…pronto abandonan la habitación. La muchacha que parece aún llena de vida observa aquellas figuras abandonar la habitación, aquellas abominaciones que la abandonan en esa habitación, sellando la puerta…aún está despertando…su mirada contempla las puertas cerrándose…su visión aún está algo nublada…mientras poco a poco empieza a despertar.
Sus ojos recorren la habitación, su cuerpo tirita, las palabras no salen sólo un tartamudeo, se revisa a ella misma, revisa que no tenga heridas…que algo peor no le haya ocurrido…y es cierto…está intacta…más allá de uno que otro rasguño se encuentra en perfecto estado…pero  es entonces que su mirada se percata de lo que hay en el centro de la habitación…aquel despojo de cuerpo que parece carecer de toda vida.
La muchacha no duda en gritar al ver el cuerpo, sus brazos se apegan a la puerta por la que fue traída, golpea sin cesar el portal rogando a que alguien abra aquella puerta pero no hay respuesta. Ya han pasado algunos minutos…la muchacha finalmente decide ponerse de pie...Empieza a revisar el cuarto y se pregunta a sí misma si alguien puede oírla…no duda en iniciar con un leve susurro

“Alguien me oye?”…

Al no haber respuesta su voz toma valor y esta vez grita mientras camina por la habitación.

“Alguien me escucha?!”

No hay respuesta denuevo mientras sus ojos intentan no cruzar la mirada con aquellos “restos humanos” que parecen haber sido abandonados sobre el extraño trono de piedra antigua…la manera en que esos “despojos de cuerpo” están ubicados casi como una broma pesada, la forma en que ese esquelético ser cubierto en heridas hubiese sido abandonado como parte de una jugarreta.

“No es gracioso…No es gracioso!!!”

Su voz hace eco en la habitación mientras toma un profundo respiro, ahora su corazón ha cambiado el temor por la ira y el descontento…

“ ………………DÉJENME SALIR!!! ….DÉJENME SA”





Sus palabras se interrumpen al ver como el cuerpo que yace en ese trono de piedra sufre un espasmo…
Los gritos de la mujer se vuelven el único ruido que llena la habitación, se ha dado cuenta que aquel ser está vivo…mientras lentamente pequeñas gotas de sangre empiezan a recorrer uno de sus esqueléticos dedos y pintar lentamente el piso.

La muchacha se apega a una de las paredes mientras los espasmos en aquella cadavérica figura parecen tornarse más intensos, repentinamente puede ver aquel cuerpo abandonado de todo signo de vida poniéndose de pie, su cuerpo parece débil mientras se apoya con ambas manos contra un costado de su trono…se mantiene cabizbajo, sus brazos tiemblan y parecen estar a punto de ceder en cualquier instante…su cuello está torcido hacia un lado casi de manera inhumana…sufriendo repentinos espasmos.

La muchacha se siente desvanecer…patea para intentar alejarse al creer que aquella figura intentará acercarse…y es ahí donde repentinamente el cuerpo de la muchacha se levanta del piso….sus pies flotan y en un instante ha sido arrastrada en frente de aquella cadavérica figura…grita e intenta moverse pero no puede, su cuerpo no reacciona, está suspendida en el aire con los brazos y las piernas totalmente extendidas..sólo puede mover la cabeza mientras aquella figura cadavérica lentamente posa ambas esqueléticas manos sobre sus cálidas mejillas…

La muchacha no sabe que esto no es más que una ilusión…

La muchacha cree que ha sido jalada en frente de aquel ser que dirige la demencia…sin embargo no sabe que desde que ingresó en la habitación ha estado de pie en frente de Lázaro todo este tiempo…no sabe que en ningún momento estuvo lejos…no sabe que todo este tiempo aquellos hijos que la trajeron siguen ahí…rodeándola…aquellos con el nombre de “Grietas” no han dejado de observarle con recelo …mientras la muchacha ha estado parada en frente de ese contenedor donde habitan los líderes de la demencia. No sabe que su mente ha viajado a ese reino donde las fronteras entre lo imaginario y lo real se funden. No sabe que en la vida real su cuerpo permanece de pie…mientras su rostro tiembla con violentas convulsiones una…y otra vez.

“Déjame ir!!..déjame….ir…!”

Grita la chica en ese mundo imaginario…mientras los dedos de  aquel esquelético ser lentamente parecen hundirse en el cráneo de la muchacha y poco a poco empiezan  a ingresar cual parásitos y gusanos bajo su piel…bajo su cráneo….poco  a poco allanando su cabeza…lentamente infestando su mente.

El cuerpo de la muchacha parece estar a punto de colapsar…el cuerpo físico de Lázaro ni siquiera se ha movido de su sitio mientras la muchacha lentamente empieza a sangrar por la nariz…y es entonces cuando repentinamente el cuerpo de la chica queda totalmente inmóvil.

“Tierra seca y muerta”

Dicen dentro de ese mundo mental el concilio de mentes mientras la muchacha lentamente acerca sus uñas a su propio cuello….una…y otra vez empieza a rasgar su piel…poco a poco aquel líquido carmesí empieza a brotar de la herida…

“Seca…”

Susurra denuevo el concilio de mentes mientras la muchacha parece contener un llanto a causa de esa presión mental…sus ojos miran al techo de la habitación al menos su cuerpo lo hace…mientras que en el mundo imaginario la muchacha ve aquel rostro tapado acercándose al suyo …

Ha pasado menos de un minuto y el cuello de la muchacha ya está pintado del rojizo tono de su sangre..la herida se sigue abriendo…más…y más…..ahora son sus dedos…intenta abrirse la herida ella misma….y se acomoda encima de aquel decrépito ser con cuidado de no aplastar ese abatido cuerpo…intentando hacer que su cuello vierta el líquido directamente hacia ese rostro que se oculta bajo el manto….Y los umbrales no demoran en ayudar…aquellos soldados de la demencia ayudan a la muchacha…la sostienen…le agarran de la frente , de los brazos…del cuello…presionan cual una fruta en su piel siguiendo el trazo de sus venas para que el líquido vierta directamente hacia la boca de su líder.

Finalmente hay reacción en ese cuerpo que parecía abandonado de toda vida…el sonido de músculos moviéndose….saliva deslizándose mientras bebe aquel líquido…sus colmillos no se ocultan…sólo viven en la oscuridad bajo ese manto… y ahora se preparan a arremeter contra su merienda…el concilio de mentes estaba alimentando ese cadavérico contenedor físico que habitan...y nada puede hacer la mujer para evitar seguir las órdenes de ese grotesco y macabro ser...los ojos de la mujer parecen divagar hacia el techo...su mirada perdida...sus manos sosteniéndose con toda la fuerza que pueda para no desmayarse...está en un trance profundo y perfecto ...no escapa...no lucha...sólo...obedece

Padre... he llegado al hogar de nuestros hermanos... Lamento haberme adentrado demasiado en mis gustos pero es solo que...
 
Es hermoso...
 
Lázaro se mantiene inmóvil de nuevo…la muchacha parece luchar para sostenerse en esa posición, empieza a desvanecer por la falta de sangre.

“Hijo…has llegado a tu destino…me alegra escucharlo…”

Comenta Lázaro mientras el concilio de mentes enfoca su atención en aquel vampiro que esgrime la demencia bajo una máscara de música. De seguro Gustave podía sentir como la mente de Lázaro poco a poco abarcaba un mayor espacio en su realidad y poco a poco las paredes de la habitación en Londres empezaban a intentar cambiar de forma…la manera en que los rostros de humanos agonizantes intentaban materializarse en los muros, la manera en que el simple contacto con el “Liberador” de las mentes lleva a que la realidad se vea distorsionada.

“Cumple tu objetivo Gustave…el futuro de toda la estirpe vampírica depende de ti …”

Comenta denuevo la voz en un eco y mimetizada bajo un falso amor paternal tratando de motivar el ánimo de Gustave…

“Encuentra a “Raphael”…accede a una charlar con él…y cuando estés enfrente suyo…recurrirás a mí de nuevo…”

Mientras esas palabras se pronunciaban la imagen de Lázaro intentaba materializarse en frente de Gustave como una ilusión…La orden era sencilla...buscar una conversación con Evans Cromwell.

 “Recuérdalo Gustave…eres valioso…eres el hijo que el padre necesita…cumple tu misión..sé mi voz...”

Comenta aquella cadavérica presencia que se acerca a Gustave con un paso casi sepulcral..extendiendo sus manos hacia su rostro…y repentinamente susurra en la mente del liberado.

“Salva a nuestra raza...voz de la demencia”


Dice como un eco dentro de la cabeza del amante de la música, antes de que aquella ilusión intente tomar a Gustave de las mejillas y devorar su rostro con fauces abiertas y voraces. Es así como el liberador alimenta la locura de sus hijos…aquella tóxica…y aún así suculenta bebida que los lazarus viven a cada segundo.

La ilusión termina abruptamente con esa grotesca imagen, el rostro de Lázaro oculto bajo el manto; sin embargo dejando a la vista esas fauces que intentan devorar el rostro de Gustave. Mientras tanto Lázaro volvía a enfocar su atención en la criatura humana que le alimentaba contra su voluntad, casi infestada como si un parásito se deleitara de ella así engullía la sangre aquel que domina las cadenas de la locura. La muchacha poco a poco desvanece…sus ojos se apagan y su vida pronto llegará a su fin, las grietas se encargarán de sostenerle para que su padre pueda saciar su apetito...y luego se encargarán de desechar el cuerpo. Mientras tanto la mente del que dirige las riendas de esa legión de la demencia recorre las catacumbas…y esta vez parece rebuscar una mente en especial…un nuevo mandato estaba a punto de iniciar..
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Re: Una voz de la demencia

Mensaje por Elise von Odenssen el Miér Mar 19, 2014 9:36 am

Era la cordura lógica lo que infundía la incertidumbre y posible temor a la locura irracional, pues el pensamiento siempre había sido su fiel consejero en todo momento. Y este la empujaba con premura  a pensar en cualquier otra cosa por más  nimia e irrelevante que pudiese resultar, incluso en el relativo ritmo que parecían guardar  los pasos al unísono conformando la corte de bienvenida; sin embargo, la mirada inflexible siempre vestida de cenicienta plata  seguía entornada en el sendero que la pintoresca figura del lázaro en su ensoñación transitaba poco a poco perdiéndose aún de su buen juicio cognitivo y de su visión, al menos así hasta una melódica voz demandó su atención invocando su nombre.
 
Arcueid— pronunció por lo bajo en respuesta, demostrando que la había escuchado, inclinó el rostro por un momento como si con ello la gravedad también magnetizara las sombras que el invitado había desencadenado en su pensamiento —no es nada…— añadió después de aquel breve instante en silencio, sopesando la posibilidad de externar juicios que pronto adivinó, eran apresurados, no podía simplemente hacer un perfecto y ridículo despliegue de paranoia  sólo un estuche de violín relativamente más largo de lo convencional… Su boca no era afecta a proferir declaraciones si estas no rebasaban el rango de hipótesis y aquello, distaba por mucho de ello — todo a su debido tiempo, cuando este llegue, ten por seguro que sabrás  si llego a deducir algo… pues por ahora, considero que todo es mera paranoia colectiva.
 
Confirmó lanzando una somera mirada por el rabillo del ojo por donde aquella aparición y Lucius —quien como era de esperarse, había demostrado como era usual una apropiada forma de conducirse ante tan precaria situación —  habían desaparecido. Perfiló su cuerpo frente a la escarlata, tiró de las solapas de su propia gabardina con un gesto casi soberbio exudando su garbo aristócrata, gestos arraigados por mantenerse presentable e impoluta hasta el último filamento de marfil en su cabello.
 
Veo que has tomado especial atención de tu presentación también— aludió al carmín que tintaba los labios de la otra, un tema aparentemente sencillo, pero más útil de lo que parecía al intentar desviar los pensamientos de la pelirroja. Era, obedeciendo a su modus operandi como siempre, lo más prudente, aunque no negaba la incipiente incertidumbre que sólo se saciaría con una narrativa complaciente de su encomienda por parte de Arcueid.
 
Se instaló junto a ella casi hacia el final del cortejo accediendo a su silenciosa invitación, guardaba una perfecta postura a cada paso que daba con las manos entrelazadas en la espalda. Entonces ella era ignorante del profundo silencio que consolidaba a través de su travesía, estaba más inmersa en la imagen de los pasillos de piedra que sostenían la catedral, los cuales inexplicablemente se le antojaban más sombríos cuando la puerta que alojaba al lóbrego visitante se cerró.
 
Mientras la procesión seguía su ceremonioso camino no pudo evitar mirar con un tanto más de descaro la inerte figura de la puerta.
 
Arcueid… te sugiero que en cuanto sea posible, apartes a Arabelle  de esta comitiva— ofertó con un timbre que bien sabía enmascarar una furtiva preocupación por la pequeña.
 
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Re: Una voz de la demencia

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