El enemigo de tu enemigo es tu amigo [Ileana - Stefan - Fausto]

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

El enemigo de tu enemigo es tu amigo [Ileana - Stefan - Fausto]

Mensaje por Úrsula Kozlova el Mar Ago 27, 2013 8:43 pm



Semana y media después del Concilio de Donovan.

Se había decidido. Por primera vez en, aproximadamente, siglo y medio; la Reina de los Donovan abandonaba la fortaleza de Viena para cumplir con deberes políticos. Úrsula no podía negar que tenía un millón de sentimientos contradictorios en el pecho. En principio tenía miedo de conocer a uno de los vampiros de aquel extraño clan, también temía de encontrarse con alguna manada de licántropos, y, por supuesto, estaba con un fuerte desasosiego por abandonar la seguridad fortaleza después de tantos años. Pero también podía sentir que su piel vibraba ante la idea de salir de allí y volver a ver el mundo; a disfrutar de sus aromas a volver a ver las luces que brillaban en la noche y llenaban de encanto las calles de Viena, y, aparte, tener una misión. No obstante, todo aquello decayó de manera estrambótica cuando Donovan le dijo que no iría con ella. Le había explicado que tenía que quedarse en Viena para terminar de arreglar un par de cabos sueltos y que Úrsula sería enviada para anunciar su visita, así los Lázaro no se sentirían acorralados. Ella lo había entendido pero no había podido evitar sentir sus ojos húmedos al pensar que se iba a separar de él. Serían apenas unos días, pero después de vivir decenas de años juntos; la Reina estaba devastada. Aún así aceptó su misión pero pensó que aquello sería el comienzo de las notables y largas separaciones que tendría en el futuro. Y percibía que él también lo sospechaba por eso había insistido en que se alimentaran.

Para su seguridad, la Reina viajaría con Stefan y se mostró realmente arisca, caprichosa e insoportable cuando le sugirieron que Ileana tenía que quedarse. Desde que la niña había despertado su instinto maternal la noche de la reunión del clan, Úrsula se mostraba terca para separarse de ella. Al final, ganó. No es que hubiese una competencia oficialmente, la Reina hacía lo que le daba la gana cuando le daba la gana y nadie podía decirle que no. La despedida fue corta y seca o de lo contrario Úrsula se quebraría lo suficiente para no poder partir. Desde que puso un pie afuera, su mente estuvo en otro lado y su ánimo fue sombrío. Fue la Sombra del Rey la que guió el camino, después de todo, volvía a sus raíces. Llegaron a Hungría mucho más rápido de lo que Úrsula pensaba pues supuso que viajar sólo de noche los retrasaría. No obstante, resultó ser menos tedioso. La llegada de miembros del Clan Donovan había sido avisada. No anunciaban quién se iba a presentar pero los Lázaro también habían optado por el anonimato. Úrsula lo prefirió así.

-No voy a asumir mi forma humana delante de ellos. No hasta que sepa que no nos van a atacar- Les había dicho a Ileana y Stefan en la limusina que los transportaba a unas alejadas ruinas. Las primeras palabras después de varios días de viaje. El Clan no tenía por costumbre recibir gente en su Fortaleza y la Reina lo entendía. No obstante, esperó que la reunión llegara a buen término -Ileana...- Musitó de forma ausente mientras observaba a través de la ventana las luces de la ciudad -No le mires a los ojos...Y piensa en una pared en blanco. No importa que pase a tu alrededor, no importa lo que ocurra. Tú piensa en eso y si recibes un arañazo, corre...Súbete la capucha ahora. - Le ordenó a la doncella pero no la miró. Pudo percibir a Stefan asintiendo y supuso que estaba mirando él a su niña. Según sabía, y le había recalcado Donovan, los miembros de ese clan tenían la capacidad de entrar en las mentes débiles y aunque no subestimaba a la pequeña, tenía miedo de lo que podía pasar si llegaban a ella. Su belleza la sería arrebatada seguramente y Úrsula no podía soportar eso. Sospechó que Stefan tampoco.

La Reina había tomado tantas previsiones que le había dado una daga de plata a Ileana y se había guardado dos ella; sólo por si acaso. Ni siquiera se preocupó por Stefan. Él siempre estaba preparado. El auto se detuvo antes de que ella pudiera aceptar la idea de enfrentar a un Resucitado. Pero supuso que ya podría estar tan preparada como podía. Delante de sus súbdidos adoptó su forma felina. Una elegante minina de suave pelaje blanco, un poco más grande que los gatos comunes, y cuyos ojos delataban que no era una felina normal. Incluso el vampiro al que verían se daría cuenta de quien era pues siempre hubo rumores sobre la Reina de los Donovan entre los demás clanes. Algunos más certeros que otros pero todos sabían que tenía ojos de cristal. Tan transparentes, únicos y llamativos como los diamantes. Y en su forma cuadrúpeda ella los mantenía. Se subió al regazo de Ileana cuando Stefan abrió la puerta y sin ninguna necesidad de hablar su doncella sabía que Úrsula no pisaría el terreno que había delante de ellos así que la cargó en sus brazos.

El aire era más espeso y frío de lo normal, notó la Reina y sus sentidos se agudizaron haciendo que su mirada gatuna atravesara la oscuridad observando algunas formas moverse entre ellas mientras su olfato percibia distintos aromas. Apoyó su cabeza contra el pecho frío de Ileana mientras sus felinas patas se movían haciendo estirar sus garras una y otra vez a causa de la tensión.

Quiso que fuera Donovan quien la cargara. Pero él no estaba.
avatar
Úrsula Kozlova
HIJOS DE DONOVAN
HIJOS DE DONOVAN

Mensajes : 138

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: El enemigo de tu enemigo es tu amigo [Ileana - Stefan - Fausto]

Mensaje por Ileana Romanova el Jue Ago 29, 2013 8:32 pm

El alma condenada de la pequeña doncella de los Donovan se llenó de un parcial alivio cuando supo que su amada Reina la llevaría junto en su primera salida del palacio en quien sabe cuánto tiempo. Sin embargo bien sabía que esto significaba participar en una travesía de la cual nunca creyó que iba a formar parte ni es sus más locos sueños, o pesadillas.

Fue mientras alistaba la ropa para el viaje de su ama antes de que ella misma le explicara la sus planes y cuál era su deber, aparte de advertirle que tan peligroso podría ser. A ella por supuesto no le importaba y aunque tuviese la opción de quedarse en la fortaleza no la tomaría. Incluso aunque fuese hasta el mismísimo infierno seguiría a la mujer que ella había adoptado como madre. No se arrepintió en ningún momento de estar a su lado aun cuando había tomado aquel silencio espectral como aviso de que no debía ser molestada, que tenía mucho en que pensar. Stefan, cual sombra fiel del líder Donovan, las acompañaba como protección y hacia que la pequeña vampiresa rumana se sintiera un tanto más aliviada aunque bien fue advertida de que los Lazaro atacan la mente antes de despedazar el cuerpo hasta volverlo solo un triste y penoso vestigio de lo que era. ¿Cómo permitir que un Donovan cayera tan bajo? Entre sus miedos ese era uno de ellos, que hacían que se preguntara si habría sido una buena idea ir con la Reina.

Cuando sus palabras sonaron suaves, aunque ausentes, Ileana giro rápidamente la cabeza a la expectativa de nuevas directrices. Que no los mirara a los ojos, una pared en blanco, correr… Busco de inmediato la mirada de Stefan haciéndole una pregunta que al parecer el entendió perfectamente. ¿Tan peligrosa era aquella travesía? – Si, mi Señora.- dijo firme y sumisa como siempre mientras levantaba su capucha de pesada tela negra sobre su cabeza. Siempre era un placer sentir el suave pelaje blanco de Úrsula entre sus dedos y una mirada llena de tranquilidad y sumisión se color por sus ojos cristalinos unos breves instantes.  Pero cuando bajo no pudo evitar fruncir el ceño levemente como a quien se le saca de un sueño placentero ya que, a medida que se iba a acercando con su Señora apoyada sobre su pecho, un leve pero asqueroso aroma se iba colando entre sus sentidos de vampiro. Por estar tanto tiempo al servicio de la realeza entre lujos y mimos que solo se le daban a ella por ser la fiel sierva de la Reina de los Donovan y por ser  parte de la élite de la raza estaba totalmente desacostumbrada a ese olor a añejamiento y sangre vieja sin limpiar. ¿Vendría de aquel lugar, de los vampiros que se movían a su alrededor  o simplemente su paranoia de niña asustada que le pedía a gritos salir de ahí? Se aferro un poco mas a su ama, como aquellas veces en que buscaba su protección y mantuvo la vista fija en el camino mientras seguía a Stefan. Mi reina... suspiro en su interior la joven.¿A que punto a llegado este temor que usted ha tenido que verse rodeada de tanta...mugre?
avatar
Ileana Romanova
HIJOS DE DONOVAN
HIJOS DE DONOVAN

Mensajes : 38

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.