Aesir, Andras y Eskill Bronnfjell

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Aesir, Andras y Eskill Bronnfjell

Mensaje por Aesir, Andras y Eskill el Jue Oct 24, 2013 6:08 am

Aesir, Andras y Eskill
 


Datos básicos
Nombre completo: Aesir, Andras y Eskill Bronnfjell.
Apodos: Trillizos oscuros.
Original o Predeterminado: Original.
Edad: 302 años.
Fecha de nacimiento: 15/Junio/1710. 
Lugar de nacimiento: Tønsberg, Noruega.
Raza: Vampiro.
 



Descripción Psicológica
 


Aesir:
Extraño y misterioso. Esconde el poco cariño que puede sentir hacía los demás tras un máscara de impasibilidad, de distancia incluso, o a replegarse sobre sí mismas en un silencio glacial. Hubiera sido un hombre cualquiera bajo circunstancias normales, pero en realidad es un ser duro, sin escrúpulos e implacable. A veces incluso llegando a parecer un desquiciado psicópata asesino al borde de la locura, y sobretodo, muy cruel, siendo capaz de llevar las cosas al límite con tal de conseguir sus propósitos. Además de su ingenio sarcástico y un toque de encanto, suele lanzar frases extrañas o comentarios extravagantes. Es peligroso, sádico, e inteligente. Sin discusiones, sin titubeos, sin dudas, una persona tajante, orgullosa, con una mirada de desprecio para aquellos que no le agradan. Bastante inestable y agitado, su carácter es altamente voluble, pero siempre se muestra obediente a su superior. Es leal hasta la médula, capaz de proteger a una persona que se ha ganado su aprecio hasta la misma muerte. Fiel y decidido en todo lo que se propone hacer.

Necesita ser observado, ya que es bastante despistado y puede cometer muchos errores. Es curioso, muy curioso, como un niño pequeño, siempre que ve algo tiene que tenerlo en las manos para examinarlo, cuando algo llama su atención investiga hasta el fondo hasta que ya deje de interesarle. Energético, hiperactivo, siempre está en movimiento. Suele ser irreverente cuando algo le parece mal, se molesta con facilidad aunque de normal suele tener un carácter calmado y tranquilo, casi inocente. Sin embargo es capaz de llegar a los golpes cuando algo le molesta de verdad. Es desvergonzado, irónico, y se le puede denominar “niño” ya que puede ser como un crío cuando se lo propone. No le gusta la rutina, lo aburrido y las imposiciones, le gusta ser libre sin ataduras y sentir, y equivocarse por su propia cuenta. Eso sí, es bastante distraído e inmoral lo que hace que se meta en muchos problemas. Vengativo y cínico.

Andras:
Para él mismo, lo más importante es solo él. ¿Los demás? Esos no valen ni un comino. El único de valía en este mundo es él mismo, la única persona de la que siempre se va a preocupar. Para él, todo es “Yo, yo y yo”, y todo lo demás es pura banalidad comparado con lo grande que él mismo se siente. Todo lo que hace está orientado a conseguir algo que le produzca algún que otro beneficio propio, porque no es la clase de personas que hace servicios desinteresados por la comunidad. Si no gana nada, entonces no lo hará. ¿Qué sentido tendría? Para él, ninguno. No hace favores, no es alguien a quien debas acudir en busca de ayuda, porque no la vas a recibir, a menos, por supuesto, que le ofrezcas algo que le interese a cambio.
 
Pero, claro, un rey no puede ganar una partida él solo. Necesita rodearse de más piezas, y ahí es donde entra en juego la interacción con las demás personas. Él no necesita ningún amigo, sino que solo necesita peones, gente a la que sea fácil manipular para usarla para sus propios fines, y después despacharlos como si no valieran nada, lo cual es cierto desde su punto de vista. Experto en manipular a la gente, nunca sabrás si lo que te está diciendo es la verdad o te está contando una genial mentira para manipularte, porque desde luego es un gran mentiroso. Solo él puede saber la razón por la cual te estaría mintiendo, puesto que su mente siempre está maquinando algún plan cuyo único benefactor será él mismo. Y si tiene que sacrificar algún que otro peón en el transcurso de sus acciones, no dudará ni un solo segundo: lo hará con mucho gusto. Porque no valen nada. Y, además, es mucho más productivo hacer que otras personas se sacrifiquen por él que hacerlo él mismo. Porque, desde luego, él no se va a arriesgar nada, y si ve que su vida corre peligro y para salvarla tiene que vender a su mejor amigo, desde luego que lo hará. Su vida por encima de todos los demás, incluso por encima de sus amigos. Como él siempre dice: “mejor tu que yo”. No hay nada que no haría para salvaguardar su propia vida. No tiene amigos: solo personas que usa para sus propios fines, personas prescindibles que, de momento, le conviene tener cerca. Pero cuando ya no sean útiles, se deshará de ellas como si nada. Frío y despiadado: no se puede jugar con él.
 
Con sus enemigos lo tiene muy claro: están muertos antes de intentar nada contra él. Porque sabe de verdad como tratar con los que no le caen bien, de una forma despiadada y cruel que hace dudar de que alguna vez este chico fuera una persona decente. Aunque no es la típica persona que te destripará en medio de la calle, sino que tiene otros métodos mas sutiles para destruir a sus enemigos. Gracias a su mente lógica, fría y calculadora, puede pensar los mas intrincados planes para hacer sufrir a una persona a largo plazo, por lo que si alguien entra en su lista de enemigos no sufrirá una destrucción inmediata, sino que esperará a que aquel señalado como su enemigo esté mas confiado y se sienta mas seguro para atacar allí donde mas le duele, sin ningún tipo de reparo moral.
 
Por supuesto, sabe que con esta actitud no podrá conseguir nada. ¿Cómo va a conseguir peones que le hagan caso si los espanta a todos con su arrogancia y frialdad? Bueno, pues eso se soluciona muy fácilmente: mintiendo. En realidad, tú nunca podrás saber como es este chico en realidad, puesto que toda su personalidad arrogante la puede meter dentro de una máscara de aparente jovialidad y simpatía que te hará poner en duda que él te pueda hacer algo malo. Pero es así: atrae a los demás con promesas de buenas intenciones, sonrisas y actitud de chico bueno para luego dejar ver su verdadera personalidad cuando ya no tenga nada que perder. Así se pasa la vida fingiendo ser alguien que no es solamente para conseguir todo lo que quiera. Y realmente quiere muchas cosas: es ambicioso a más no poder. Pero lo hace para demostrar que sabe hacer que la gente haga lo que él quiera. Pero es él quien se manche las manos, porque como se dice “si quieres un trabajo bien hecho, has de hacerlo tu mismo”; y de eso no duda ni por un segundo. No es de los que disfrutan con el poder en sus manos, sino de ver como alguien juega con ese pedazo de cielo; porque sabe que hasta el más poderoso de los reyes puede caer tarde o temprano. Por eso siempre prefiere enmascarar la verdad que lo rodea.

Eskill:
Es amoral, y difícil de entender. Posee un carácter muy fuerte, es muy serio y altamente voluble, esto quiere decir que nunca sabes que va a hacer porque es un ser muy impulsivo que puede estar riéndose y al segundo clavarte una estaca en el corazón sin miramientos. Tiene un curioso modo de ver el mundo y la vida, aquello que la vida le mostró desde que apenas era un niño y se muestra de un modo arrogante y egoísta, ante los demás. Su forma de ser está marcada por su infancia y adolescencia, en las que el trato de sus padres no fue precisamente bueno, su padre parecía no quererle y su madre no le defendía, tuvo que aguantar el comportamiento vejatorio de aquella persona a la que consideraba su padre. El comportamiento de sus hermanos fue otro de los puntos claves de la forma de ser del joven, que se ha vuelto una persona desconfiada, fría y arisca. Pero bajo todo ello se encuentra una persona que solo busca ser aceptada y querida, como nunca lo ha sentido, por eso quiere a sus amigos cerca, al igual que a sus hermanos y por eso siempre se los ha llevado con él allá a donde hubiera ido.

Siente mucho cariño por sus hermanos, los quiere, y los quiere proteger, aunque no lo haga de la mejor de las formas o ellos no se lo reconozcan. Es capaz de amar aunque parezca un desalmado y egoísta incapaz de querer a nadie que no sea él mismo, la prueba son sus hermanos. Pero también está en sus amigos, pocos en verdad.

Se muestra como un ser duro, sin escrúpulos e implacable. A veces incluso llegando a parecer un desquiciado psicópata asesino al borde de la locura, y sobretodo, muy cruel, siendo capaz de llevar las cosas al límite con tal de conseguir sus propósitos. Pocos son los que han visto su faceta buena y amable, y menos los que la han visto siendo de forma sincera y no fingida. Es una persona que odia las traiciones y no las perdona, no las deja sin castigo, hará lo que haga falta con tal de hacer pagar cualquier traición.

Es un hombre de recursos, muy inteligente y que tiene un abecedario completo de planes por si le falla alguno de ellos. Aunque no lo creas o pienses que vas a ganarle por una vez, él siempre irá un paso por delante, le gusta ser quien pone las normas en el tablero de juego. Vive sólo bajos sus propias normas.


Historia
 




Tønsberg, Noruega. 1709.


Konrad Bronnfjell era un hombre dotado para las artes de la guerra. No había otra cosa en su vida, solo la satisfacción de estar haciendo un honrado trabajo. Por eso no es de extrañar que todos aquellos que lo conocían se sintieran confundidos al recibir la noticia de su casamiento. Y más al saber quién iba a ser su futura mujer. Durante los largos años de su vida, Maggie había sido condenada como bruja a ojos de todos los noruegos. Siempre señalada por los aldeanos y temida por los niños. La gente quitaba a los pequeños al paso de la joven, por miedo a una mirada suya. Maggie, que era solo una muchacha más entre las demás, se sentía presa de una gran soledad y desdichada al no tener la oportunidad de las demás en cuanto a su futuro. Nadie quería estar con ella. Salvo Konrad. No se puede decir que el gran Bronnfjell fuera un buen partido, para todos los que lo contemplaban solo era un hombre rudo y sin atractivo. Por eso mismo floto un aro de confusión en todos aquellos que contemplaron la boda.

Hay que decir que la gente de Tønsberg se sintió bastante atraída a la gran celebración. Todos querían ver cuál de los dos había sido el estúpido que había cometido el error. Si él por casarse con una bruja. O ella por aceptar a un bárbaro como marido. Sin embargo ambos estaban dichosos con su unión. Maggie tenía un hombre que cuidara de ella, y no solo era un hombre, sino que era el mejor guerrero de la región. Y Konrad tenía a la que creía la mujer más hermosa, y además al misterio que la rodeaba. Aunque nunca hablaron de los misterios que ambos llevaban como símbolo ante la aldea. Siempre tuvieron cierta atracción hacia la oscuridad del otro.


Tønsberg, Noruega. 1910.


No es de extrañar que entre tanta dicha, el matrimonio acabara por celebrar ante los expectantes ojos de los aldeanos la llegada de los niños. Había tenido tres hijos, trillizos. Algo que según las habladurías del pueblo no era muy buena señal. Pero claro, por aquel entonces, cuando la gente aun creía en las brujas y en las supersticiones, muchas cosas estaban mal vistas por la sociedad. Eskill fue el primero de los tres niños en nacer, Andras y Aesir le siguieron poco menos de un minuto después. Los tres niños eran hermosos y varones, una alegría que inundo los corazones de la pareja. Eran todo lo que los padres quería que fuera, ella quería una descendencia con la que levantar su nombre, algo que cualquier otra mujer quería en su vida. Y Konrad, él solo deseaba tener hijos que perpetraran su virilidad y su gran fortaleza en el arte de la guerra. Y eso se había cumplido.

Al vivir en el lugar más frío de Noruega, los tres niños se enfrentaron a las más bajas temperaturas. Y no por placer. Sino por la obstinación de Konrad de convertir a sus hijos en los más grandes guerreros. Durante sus primeros años, años en los que aun no conseguían mantenerse de pie. Los niños gozaron del placer de ser mimados y cuidados bajo los atentos ojos de su madre. Y las grandes esperanzas de su padre. Sin embargo cuando alcanzaron los diez años, edad tardía según su padre, comenzaron su entrenamiento. Aunque Konrad habría disfrutado entrenando a sus hijos desde que estos comenzaron a andar, Maggie se había negado y había intentado aplacar las ansias del padres. No fue hasta que Maggie volvió a quedarse embarazada, que estos comenzaron su entrenamiento.

Durante años su rutina fue hacer ejercicio a temperaturas heladas, correr sobre la dura nieve hasta caer la noche, realizar los trabajos más pesados y duros. El padre se esforzó por enseñarles a sus hijos todos los puntos débiles de un hombre, en abrillantar sus puntos fuertes, en darle solo instrucción para ganar. Durante esa época la guerra era lo normal, los países humanos solo buscaban su propio beneficio, incluso si eso significaba tener que enfrentarse a los otros países. La guerra era algo que se palpaba en el aire. Lo único que no se sabía, era que país iba a dar el primer paso.


Tønsberg, Noruega. 1936.


Desde su niñez se habían forjado un nombre como el de trillizos oscuros, ya que era más común encontrarlos paseando por la aldea al anochecer. Y no porque fuera algo agradable para ellos, sino porque era el único tiempo libre que tenían para hacer lo que quisieran. Su padre aun después de 26 años desde su nacimiento seguía entrenándoles en cuerpo y alma para la lucha, una lucha de la cual estaban comenzando a dudar. Ellos soñaban con ser héroe, con elevar su nombre y apellido a tal honra como la gente tenía hacía su padre. Soñaban con alcanzar la gloria de una batalla luchada y ganada, con ver la sangre de sus enemigos derramada.

Los tres chicos que antes eran niños ya eran adultos, había alcanzado la buena edad de 26 años. Y aun así ninguno de ellos había conocido a una buena mujer que tomar como esposa. Ninguno de ellos había encontrado el placer de un sentimiento tan humano. Eran como autómatas que solo seguían las órdenes de Konrad. Con la única excepción de Maggie, a quien los tres amaban y obedecían. Su padre siempre fue para ellos la vara que los forjo, pero su madre siempre fue su diosa, aquella criatura delicada y mística que ocultaba un secreto que ni ellos podían conocer. Los tres llegaron a oír las historias que contaban sobre sus padres, es cierto que añoraban alcanzar una igual a la de su padre, y sin embargo ante la de su madre solo podían sentirse fascinados.

Ese mismo años en que los tres parecían haber aceptado toda su vida, cada instante, ocurrió algo que los cambio. Cambio el rumbo de su destino, pero para algo mucho mejor.

Dado que ahora eran mucho más fuertes que su ya casi anciano padre, los trillizos eran los que se encargaban de las tareas más pesadas del hogar e incluso de la aldea. Muchos habían dejado atrás las vagas supersticiones sobre los padres de los muchachos, y otros simplemente aceptaban la ayuda de los hombres más por necesidad que por placer. Así que cuando comenzó el prematuro invierno de aquel año, no es de extrañar que fueran ellos los que, en mitad de la copiosa nevada, se dirigieran a por leña al bosque. Los tres conocían bien el terreno, el lugar al que se dirigían y su propósito. Aun así ninguno de ellos pudo evitar la catástrofe que cayó sobre ellos. Iban por un atajo que había decidido tomar, un pequeño camino que recorría la ladera de una montaña, cuando fueron arrastrados por una avalancha de nieve que los sepulto.

Ninguno sabe el momento en que se dieron cuenta del desastre o el tiempo que pasaron bajo la fría nieve, solo Eskill sabe la verdad sobre el misterio que los saco de aquella situación. Eskill era el que menos se había hundido en la nieve, o eso es lo que más recuerda del momento en el que despertó. Aun así estaba helado, casi muerto, por el frío cuando la vio. El mayor estaba totalmente seguro de haber visto una sombra cerca de donde estaban, una sombra que lo observaba intentar salir de la nieve. Su padre le había enseñado que no debía pedir ayuda, que un hombre solo vale por lo que puede hacer el mismo. Sin embargo no veía a ninguno de sus hermanos, y sentía que su cuerpo comenzaba a abandonarlo, así que hizo lo único que podía hacer: pidió ayuda a la sombra.

No pudo creer la velocidad con la que ella se acerco, y mucho menos que se hubiera rebajado a pedirle ayuda a una mujer, que ¿qué podía hacer una simple muchacha para salvarlo a él y a sus hermanos? Era tarde para que pudiera ir en busca de ayuda, cuando volvieran los tres estarían muertos. Pero ¿qué hacía ella allí entre la nieve con el frío y los copos a su alrededor? A pesar del frío que lo invadía, su cabeza solo daba vueltas alrededor de muchas preguntas. Pero el fin estaba cerca, podía sentirlo como si trepara por su cuerpo. Además de que con la proximidad de la desconocida, también sintió cierto aire de oscuridad, de misterio que la envolvía a ella. Así que con la última consciencia, Eskill le pidió que salvara a sus hermanos. No sabía que había en ella que aun le hacía creer que podría ayudarle. Pero él, como mayor, solo quería que sobrevivieran.

Fue doloroso el proceso que los tres sufrieron durante la conversión. Para ellos era como una conexión, entre todo el sufrimiento de su cuerpo, los tres se sintieron de algún modo unidos y a salvo. Aunque por sus mentes también paso la posibilidad de que no hubiera salido de la nieve, de que todo lo que sentían fuera el fuego del infierno recorrer sus entrañas. Sin embargo al despertar, Eskill no sabía dónde estaba pero si quien los había salvado. Tras su despertar los tres hermanos fueron presentados a Úrsula, la que ahora era su reina y su protegida, su salvadora. Eskill le contó a sus hermanos los que había sucedido, omitió el hecho de haberle pedido ayuda, pero simplemente les explico que era a ella a quien debían culto y adoración. Y como unos perros guardianes, se convirtieron en la guardia de la reina, siempre a sus órdenes y su mandato.

Tras eso tuvieron que aprender lo que era ser un vampiro, estudiar y distinguir al que ahora era su enemigo y a quien debían destruir. Durante un tiempo fueron un tanto inestables, pero lograron calmar con rapidez sus instintos y aprender lo básico. Gracias a las enseñanzas de su padre cada uno resalto en una habilidad diferente. Eskill se convirtió en la bestia protectora, aquella que daría su vida por la de sus hermanos o la de Úrsula. Andras logro desarrollar su afición por los venenos y por el sigilo, ya que destacaba más en las habilidades más letales y finas. Aesir se entreno en las armas de distancias, ya que no se le daba muy bien la pelea cuerpo a cuerpo y las armas de distancia le permitían atacar sin ponerse en riesgo. Cada uno se desarrollo en un arte diferente, cada uno demostró su valía ante Úrsula. Cada uno demostrando el puesto que se merecían como guardianes de la reina.


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Re: Aesir, Andras y Eskill Bronnfjell

Mensaje por Marca del Lobo el Mar Oct 29, 2013 8:26 pm

Solo el misterio del creador, del arquitecto de este mundo puede comprender de qué forma tres criaturas que a simple vista son identicas, sean tan diferentes entre sí.

Eskill es aquel que carga la cruz más pesada al ser el hermano mayor. Mientras él guarda los secretos de la vida, volviendose la pared por sobre los demás deben cruzar, los otros dos han desarrollado un caracter diferente, menos noble.

Sean bienvenidos a este mundo de tinieblas, trillizos de la oscuridad. Su Padre logró forjar tres poderosos hombres guerreros, sin embargo, me pregunto ¿Aun desean ser aquello para lo cual vinieron al mundo, incluso antes de pertenecer a los Donovan?


Si estás dispuesto a beber el veneno amargo de la cruel eternidad, te ofrezco mi mano...

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