Con los eslabones rotos, la bestia devoró al propio mundo.

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Con los eslabones rotos, la bestia devoró al propio mundo.

Mensaje por Fausto el Sáb Oct 19, 2013 8:38 pm

-Somos los protectores de nuestro señor, Lázaro liberador, quienes lo guiaremos en seguridad hasta su destino. Sólo él nos puede entregar la salvación y nuestra existencia está en sus manos- clamó el grupo de vampiros con un fervor inusual, más perteneciente a un delirante fanatismo que un credo sensato. Era una pequeña brigada de no más de diez lázaros, arrodillados expectantes ante la respuesta de la efigie negra que los observaba con cierta severidad y, a la vez, compasión.

-Muy bien, muy bien- susurró a quién ellos exclamaban con absoluta decisión. -¿Y quién es la amenaza?-.

-Todo quién ose amenazar nuestra salvación mediante el daño a nuestro señor, Lázaro liberador. Licano o sangre de nuestra propia sangre, no hay distinción contra el hereje. Nuestra existencia está en sus manos y sus mandatos son nuestras acciones- respondió con más energía el grupo de piel mortecina, mientras buscaban en los ojos de su interlocutor una expresión de aprobación. No había placer más grande para ellos que saber que eran útiles y ver la sonrisa del emisario de su salvador era un delirio sólo superado por la propia presencia de su líder.

-Y con eso, lo llenan de gozo. Serán los primeros en el camino a la liberación- respondió Fausto, acariciando el rostro de una deformada hija del clan. –Hemos terminado, pueden ir a buscar reposo y prepararse. Recuerden sus instrucciones y el amor de su padre por ustedes-. Con esas palabras, el grupo se disolvió y el médico oscuro sonrió complacido, mientras se internaba en las profundas cámaras de sus tóxicos y demenciales aposentos.

En el inquebrantable silencio de su laboratorio, el vetusto vampiro tomó asiento y exhaló cansado, tensando sus músculos y clavando sus uñas en el marco polvoriento de la silla. Una emoción abrumante emanó desde sus entrañas, inflamando su pecho con un sentimiento tan intenso que parecía arrebatarle la vitalidad. La locura saltando de muro en muro, golpeándose contra los rincones insondables de aquella tétrica fortaleza, comenzaba a hacer mella en su propio cuerpo. Tal como su señor, sus débiles articulaciones cada día eran más difíciles de mover, sino imposible, y, sin embargo, ahí estaba, organizando la movilización más grande que su clan había visto en décadas.

-Liberación- susurró carente de ánimo, paseando sus ojos inexpresivos por la carcasa de carne y huesos que estaba postrada sobre la camilla frente a él. Entonces, pasos pesados anunciaron la llegada de alguien al lugar. Fausto no se movió en lo más mínimo, quien ingresaba a la habitación no merecía recibimiento alguno.

-¿Por qué?- preguntó el intruso, sin detener la sonora marcha de su andar. –Ambos debemos proteger a nuestro señor, ¿por qué no me has considerado?-.

-No es necesario. Además, tu posición debe permanecer acá, resguardando el hogar de nuestro clan- respondió Fausto, observando de reojo a quién alguna vez fue conocido como Dimitri entre los Raphael. Con su zurda le indicó que se marchara, no deseaba la compañía del trastornado y mutilado sobreviviente de la Guerra de las Cenizas.

-Ambos debemos resguardar al liberador... Mencióname al menos, Fausto, ¿cuáles han sido sus designios?- preguntó una vez más, aproximándose hacia el inmóvil médico. Su voz era pesada y agobiada, como si le costara liberar el aire de sus lacerados pulmones, cargada de numerosas sensaciones, desde confusión y odio, hasta temor y preocupación. Se arrodilló a un lado de Fausto y guardó silencio, suplicando por una respuesta.

-Cinco grupos viajarán con destino a Londres en los próximos días, todos al mismo tiempo- comentó Abbado con desazón en su rostro. Lentamente, sus palabras recuperaron fuerza y su semblante se endureció con un rictus animado, tensando sus labios ante la inminente explicación. –Las ratas más leales y nobles que encontré fueron reunidos de forma separada; ninguno tiene conocimiento de la tarea que sus hermanos realizarán…-.

Off rol:
Para simplificar la comprensión del plan, he preferido explayarme como usuario y no personaje (Fausto no menciona cada pequeño detalle a Dimitri).

El destino de Lázaro y Fausto se encuentra en Viena y Londres. La primera visita que se ha seleccionado es el segundo lugar, donde se encuentra el corazón de los Raphael.

1. Primera etapa. Señuelos.

Por motivos de seguridad y precaución, el viaje será precedido por cinco señuelos que tomarán rumbo hacia Londres. Cada impostor de Lázaro está resguardado por otros nueve vampiros que pueden alternar sus funciones (servir como impostor de Fausto, chofer, guardias, etc.). Cada grupo está en desconocimiento de la existencia de los otros señuelos y cada uno tiene instrucciones diferentes respecto a la ruta que el verdadero Lázaro tomará. Las formas de movilización son variadas (navíos marítimos, vehículos terrestres, carruajes, trenes, cloacas, etc). En zonas clave, es posible que algún integrante del grupo se desligue de la banda para quedar en un puesto como vigía e informante (Lázaros excepcionales en el dominio mental de animales y humanos). Cabe destacar, que mediante la propia laceración mental bajo la cual han sido expuestos los señuelos, ellos creen genuinamente que son Lázaro. La traslación de las cinco caravanas comienza el día 1.Total de vampiros empleados en esta operación: 50.

2. Segunda etapa. Viaje de Lázaro.

El día siguiente a la partida de los cinco señuelos, comienza el traslado del líder. Un flujo constante de información regresa desde los vigías hacia Hungría a través de la extensa red de información del clan, permitiendo identificar cuál es la ruta más segura y menos problemática. Por otro lado, en caso de que la caravana de algún impostor sea alcanzada, tal noticia permite cancelar el viaje de Lázaro y resguardarlo en Budapest, hogar del clan (Dimitri es quién queda coordinando tal defensa en el caso de una agresión).

En caso de que los cinco grupos avancen a Londres sin percances, Lázaro inicia su viaje en una ruta que sólo conoce un puñado de diez vampiros (incluyendo al propio líder y Fausto). La principal defensa de tal mecanismo, es alternar las rutas y evadir cuanta amenaza o complicación sea posible mediante la red de información de las cloacas (vigías) y las alimañas salvajes.

3. Tercera etapa. Resguardo en Londres.

Una vez lleguen los señuelos a Londres, no son reunidos y se separan por la ciudad. Lázaro llega al día siguiente, buscando refugio en el lugar más seguro tras conocer y asentarte en el terreno el día anterior. La llegada del líder verdadero está programada para ser mucho más silenciosa que la de sus impostores, esperando que la euforia esté centrada en la atención de que el supuesto Lázaro original ya llegó. Durante los próximos tres días, los grupos de la caravana, así como un constante flujo de miembros del clan, acuden y se reúnen con su verdadero señor para formar la defensa definitiva que asegure su bienestar en Londres.

4. Salvedades.

Los grupos de impostores están escasamente armados contra una agresión. El grupo de Lázaro que parte el segundo día, por el otro lado, posee un grupo de seguidores mucho más preparados en caso de emergencia o un imprevisto.

Durante los tres días tras la llegada de Lázaro a Londres, el flujo de vampiros del clan llevará armamento y otras prestezas que incluyen, entre muchos elementos más, fieles suicidas dispuestos a acabar su propia vida para defender a su líder. Todos estos escuadrones de protección han sido preparados anteriormente por Fausto y algunos otros vampiros del clan.

Todo vampiro original o canon del clan que desee unirse a la operación y no busque ser omitido en el viaje a Londres, por favor, que contacte con Lázaro o conmigo para ordenar esa información.

-…Y allá mismo, también tengo pensados algunas otras medidas. Pero, eso lo dejaré a tu imaginación. Tú debes resguardar nuestra tierra en nuestra ausencia, es lo único que debe permanecer en ti en nuestra ausencia- añadió Fausto, culminando la extenuante explicación.

-¿Es seguro?- preguntó Dimitri con una expresión sombría y reflexiva, enfatizada por el lúgubre timbre de su voz casi artificial, buscando cualquier punto vacío o fisura dentro de la gran planificación.

-Por supuesto que no- respondió el oscuro médico, dejando caer su brazo. –De serlo, no estaría tomando tantos resguardos. Pero, el mundo ha cambiado en los últimos siglos y la información inmediata es el poder ahora. Un encuentro directo contra los Raphael sería estúpido, insensato, y enojar a los Donovan equivale a asegurar que ellos tendrán más oídos que nosotros sobre las calles. Nuestros distantes conocidos, amantes de vivir en la intemperie, son otro problema, pero uno menor. Sé que esperar de esas criaturas estúpidas y viscerales, pero siempre es un enigma ver cómo responderán nuestros hermanos. El engaño debe ser nuestra arma, debemos contagiarlos de la angustia y la locura, es la única forma de asegurar que Lázaro sobreviva hasta… Bueno, he hablado mucho ya, Dimitri. ¿Por qué no vas y buscas algo de utilidad para el viaje? El tiempo apremia-.

Fausto
HIJOS DE LAZARO
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