Nereah Krakhe

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Nereah Krakhe

Mensaje por Nereah Krakhe el Mar Sep 17, 2013 4:22 pm

Nereah
 


Datos básicos

Nombre completo: Nereah Krakhe
Apodos: Cyan
Original o Predeterminado: Original 
Edad: 160
Fecha de nacimiento: Día/Mes/Año 
Lugar de nacimiento: Alemania
Raza: Licano.
Luna en la cuál nació: Luna Creciente

 Animal Totémico: Tortuga
 



Descripción Psicológica
 

Una mujer que por lo general está siempre a la defensiva de manera silenciosa, dudando de todo el que se acerque, tanto del que sonríe como de quien gira el rostro y finge su inexistencia, aún así es por lo general en apariencia calmada, trata de ver lo mejor de cada cosa a su alrededor (cosa, no persona) ya que es lo único que le mantiene cuerda. La venganza no es una opción, la justicia es una obligación así que no se detendrá hasta encontrar al asesino de su padre y culpable de su exilio, y a cualquier otro abusivo traidor que caiga bajo su mirada. 


Para ella la mente está sobre el cuerpo así que puede resistir cualquier condición adversa, y todo dolor puede ser menguado y pasado a segundo plano, haciéndola "incansable" y su terquedad combinada le convierten en una mujer indetenible; a pesar de esto no es la más fuerte, ni la más veloz pero aprende rápido y busca aprender cada día más lo necesario para poder matarlo cuando lo vea... sabe bien que seguramente será un adversario más que digno si logró acabar con Aerhun. 


Prefiere los días de lluvia y está acostumbrada a no permanecer mucho tiempo junto a nadie, evitando que su presencia pudiera ser muy notoria, aún asi, le gusta reir de las tonterías que observa en la gente y le encanta mirar o jugar con los pequeños, siempre le parece que ellos estan en la verdadera felicidad... un día quisiera tener sus propios hijos pero no sin terminar su misión y poder liberarse de esa paranoia, donde su corazón quiere creer que todos son buenos y su mente le exige pensar lo contrario.


Historia
 

La noche fue testigo de la concepción de un amor extraño, dos seres totalmente distintos en su manera de ser y en muchas maneras de pensar, habían sido presa de sus emociones y desembocado en un romance complicado, basado en pocas palabras y lleno de sentimientos en sus miradas. Un Ardwolf y una Fenrir, respetados en sus respectivas manadas, principalmente Aerhun el macho, cuyo renombre entre los Ardwolf era suficiente para imponer respeto y admiración ante sus múltiples hazañas; lo que venía con una gran responsabilidad y exigía un comportamiento pulcro, intachable y en extremo dentro de las normas de conducta de un guerrero limpiador del mundo de los impíos.
De aquel amor complicado nace una hembra de ojos celestes, cabellera gris y tez bronceada, su madre de cabello blanco y ojos grises, su padre de cabello negro y ojos oscuros,  una combinación perfecta entre ambos, lo que le daba pocas oportunidades de evitar que fuera una exiliada de los Ardwolf, debido a esto decidieron que se quedaría junto a su madre y por el bien de ambos en cada una de sus manadas, Farah continuaría su mentira y adjudicando la cría a un gran amigo, cuyo fallecimiento fue triste e inesperado pero en el momento preciso para mantener a la pequeña bajo una coartada eficaz.

La misión que tenía en los bosques de Alemania terminó, con una tristeza en su corazón y una promesa entre sus brazos “volveremos a vernos”
Muchas preguntas surgieron sobre la tez de la niña pero la respuesta vaga había funcionado – Nació en la Luna Creciente justo antes del amanecer y vio a el sol saludarle -  eso era suficiente para todos, al menos para los importantes,  con tal aprecio por Farah como para no dudar de sus palabras y más que suficiente para ayudarle a hacer de ellas una realidad irrefutable. 

Fue educada, criada y bendecida dentro de la manada Fenrir, tratada como un igual y elegida por el espíritu de la Tortuga  para ser una de sus hijas, ignorando en las primeras etapas de su vida que la historia de su madre era falsa hasta llegada la edad adecuada, la verdad fue contada llevándola  hacia él, a tierras lejanas e inseguras para alguien con su aspecto llamativo y que no había salido de la seguridad de los bosques de Francia jamás.

A pesar de las negativas de su madre, su terquedad era algo heredado de su padre, que la hacía implacable… sólo hacía falta esperar y rogar que no hiciera una locura en el camino. Así partió andando durante semanas, comiendo lo que encontrase, meditando para ignorar cualquier impulso de volver, para no pensar en las consecuencias de haberse “escapado” de su manada y esperando volver antes de la Luna Llena.
Lo primero que vieron sus ojos fue a su padre sin vida, reconocido por el colgante que ella dijo que tendría en su cuello, arrodillándose a su lado con el suelo empapado en sangre, con cortes en la ropa y heridas que parecían ser de un Lycan

“He llegado tarde…”

Susurraba en su mente tomando la mano masculina de piel rasposa que demostraba un arduo trabajo, mirándolo con ojos tristes al no haberle alcanzado a tiempo… quizás habría podido evitarlo o quizás habría muerto junto a él dejando a su madre con una pena mayor, pero eso es algo que quedaría en su mente hasta sus últimos días. Tan letales, profundas y repetitivas habían sido las heridas que su sanación fue imposible, y resistir tal masacre en su contra era algo difícil de lograr, aún para un guerrero experimentado como él parecía ser, por sus cicatrices y fortaleza muscular más que obvia.
Guardó el collar de su padre y cuando se disponía a pedir a los espíritus por su descanso, llegaba un grupo de hombres Ardwolf y uno a la cabeza que gritaba culpándola de la muerte del hombre que le había dado vida, por supuesto que su relación con Aerhun era un secreto que sabía bien nadie debía conocer.  Sin ninguna sutileza fue llevada ante el líder y antes de que este pidiera su cabeza en un pico, un hombre intercedió alegando que su edad y fortaleza jamás serían suficientes para acabar con el famoso guerrero. El gran Lycan accedió a dejarle vivir pero la ató de manos  en media aldea para que el sol le torturase como Fenrir que es, y envió a uno de los suyos a golpearla hasta que confesara que hacía al lado del cuerpo, o cualquier información sobre los asesinos, lo que fuera mientras hablara, lo que fuera mientras hubiera un culpable a quien castigar y que la manada pudiera dirigir el odio hacia alguien.

Los golpes no cesaron cada noche y de día el sol, si bien no le molesta en la piel como a otros de los  suyos, debía entrecerrar sus ojos en ocasiones para evitar el malestar que le ocasionaba, sin contar la sed y el hambre que le hacían pasar, todo esto era controlado por su alto entrenamiento espiritual, la mente sobre el cuerpo… pero al final los golpes no dejarían de doler y de una manera u otra su cuerpo cedería al desmayo. Hasta que una noche el mismo hombre que le había salvado se acercó a dar agua y algo de comida

– ellos vendrán mañana –

Los espíritus hablaron, su madre junto con dos mediadores y algunos guardias fueron a intentar dialogar sobre su liberación, logrando que fuera liberada de sus ataduras y maltratos ya notables en su cuerpo, pero el trato no se cerraría a menos que ella permaneciera sirviendo a los Ardwolf  hasta que las sospechas de su crimen se disipara; Eso era terrible pero lo peor era la mirada de duda en los ojos de su madre…

Vive lejos de la manada como para no manchar con su presencia pero cerca para no ser perdida de vista; se le entrenaba para pelear a diario, mas que nada para ser usada de monigote de entrenamiento por los más jóvenes, pero eso fue más que suficiente para aprender a pelear y defenderse, evadir, resistir y atacar, era eso o terminar siendo un saco para golpear. Aprendió sus costumbres, vistió de armadura como ellos y jamás olvidó todo lo que le enseñaron sobre la naturaleza y los espíritus a los que podía oir y ver, que intentaban guiarle en su camino.
Es una especie de prisionera en aquel lugar, sirviendo siempre por debajo de todos, con miradas que aún la culpan a pesar de todo el tiempo que ha pasado desde aquel incidente, y aún a pesar de eso, algunos le han tomado cariño, aprecio y al conocerla mejor hasta dudado de su culpabilidad…

Lo más difícil no fueron los golpes o los años de servicio o los malos tratos o los desprecios, lo difícil era esa pregunta eterna en su cabeza “Si hubiera llegado antes… Quizás estaría vivo” junto con un objetivo, saber quién fue el traidor que lo asesinó.



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Re: Nereah Krakhe

Mensaje por Marca del Lobo el Mar Sep 17, 2013 7:19 pm

"Quizás". Ustedes, los mortales, siempre apelan a lo mismo. Si hubiese hecho tal cosa, quizás habría sido diferente. ¿Tan soberbia eres, hija de la luna, que crees que tu mera presencia hubiese cambiado la tragedia? ¿Y si hubieses muerto tambien? Seguramente dirás que sería mejor la muerte pero esa salida es la del cobarde.

Tienes la opción de cambiar lo sucedido y encontrar la venganza, limpiando tu nombre, limpio desde el principio.

Busca la verdad y muestrala a tus enemigos.

Se bienvenida a este mundo injusto, hija de Fenrir. Y recuerda; el "quizás" ni siquiera te da una certeza.
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