Maya Khandrá

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Maya Khandrá

Mensaje por Maya Khandrá el Vie Sep 13, 2013 11:28 pm

Maya Khandrá


Datos básicos
Nombre completo: Maya Khandrá (Significado Bella Ilusión)
Apodos: May.
Original o Predeterminado: Original
Edad: 78 años
Fecha de nacimiento: 29 de Septiembre
Lugar de nacimiento: Bosques de la Gran Bretaña Francesa
Raza: Licano.
Luna en la cuál nació: Luna Creciente.
Animal Totémico: Halcón.



Descripción Psicológica


Al estar la mayor parte de su vida en un grupo de Chamanes, fue aislada al notar que desde la cuna era capaz de hablar con los espíritus del otro mundo. Cantaba y aun canta. Su voz es como la de una sirena. Suele entablar melodías que le permiten establecer el contacto.

Es un diamante en bruto respecto a todo lo demás. Nunca fue entrenada para el combate, sino que conoce su posición como “Medio” y “herramienta”. Los animales tienen afinidad con ella, así como ella tiene con ellos.

Al salir de su refugio por propia decisión, se mantiene aun distante de su manada, cubriendo su cuerpo y cabeza con una manta de colores claros cuando no está en su forma de lobo. Es retraída y no suele enfadarse. Pero cuando lo hace, sus ojos lo muestran. Es decidida y también ingenua. Como ella misma admite, le es más fácil hablar con animales y espíritus que con seres iguales a ella. No conoce a los humanos, jamás ha visto uno. Tampoco ha visto vampiros, pero sí reconoce sus esencias. Durante sus largas meditaciones ha visto la oscuridad que se expande sobre Europa y la esencia de los no- muertos caminando por ahí.

(Iré completando esta sección a medida que rolee)


Historia



- Dicen que cuando un niño está en el seno de su madre tiene todo el conocimiento del mundo. Sabe cuántas estrellas hay en el firmamento, cuántas gotas hay en el mar, cuántos granos de arena en el desierto. Conoce los misterios del cielo y las estrellas, y conoce hasta la última letra de la Torah. No hay misterio sobre la faz de la tierra que desconozca, ni misterio en el cielo o en el mar que no pueda resolver.

Pero cuando está a punto de nacer, su ángel de la guarda baja del cielo y colocando un dedo sobre sus labios sella todo su conocimiento dentro de él, y le susurra una sola palabra—: “Aprende.”


Al abrir los ojos y pasear su mirada alrededor, supo que estaba destinada a algo más. El canto de la tierra, la caricia de las almas era algo que llegaba a ella antes de caminar. Le acunaban los fantasmas y la visión de seres que no deberían existir en el plano material. Y antes de hablar, cantó y su canto conmovió a los chamanes que estaban cerca de la niña. De piel pálida como la corteza lunar; de cabellos rojos como los rubíes; de ojos brillantes como las gemas de la madre Tierra, era difícil que alguien le ignorase, así su voz no contuviese palabra alguna. Luego vino la reclusión; el entrenamiento, la soledad.


¿Qué fue lo primero que viste cuando llegaste a este mundo?

La muerte. –la voz cálida escapó como una canción de sus labios, como una caricia de brisa que emerge del verano. No miraba hacia el interlocutor, sino a lo lejos, a la lejana tierra que esperaba más allá de los árboles, de los bosques. – Con mi vida, la vida de mi madre se fue. Al cruzar el umbral de este mundo, ella cruzó el umbral más allá de él. –Sonrió sin volver la mirada, cerrando sus ojos con quietud lo que permitió notar el tono azul que se reflejaba sobre las facciones de su rostro blanco como la espuma – Vas a preguntarme si le temo a la muerte –

Aquella interrogación hizo que el chamán se sobresaltase en su lugar. En todos sus años, en las épocas que había visto pasar sobre la tierra, por vez primera alguien de edad tan joven se acercaba a sus pensamientos de esa forma.  Fue la primera vez también que ella volteó su rostro, mirándole directamente a los ojos atónitos. En ese segundo, el vio la eternidad de su calvario. Había pasado demasiado tiempo encerrada en los templos, aislada de la manada. En sus ojos azules como el cielo cubierto de estrellas el chamán vio anhelo y a la vez, calma. Verla era como ver una canción, como si la música se meciese entre los árboles y llegase a él, no entrando por sus oídos, sino por sus ojos. ¿Han visto una canción? ¿Han visto como la piel reacciona cuando ésta toca un punto clave de nuestro interior? Primero, la piel se eriza como si estuviésemos en frente de algo prohibido y a la vez, tan parte nuestra que no podemos ignorar. Luego, todo es calma y quietud como si nos volviésemos uno con la melodía. Así se sintió el Chamán al verle, al encontrar su reflejo en los ojos azules de ella.

No se permitió pestañear siquiera. Tampoco pudo respirar. -¿Le temes a la muerte? – su pregunta escapa de los labios del Chaman como si  su boca no puede contenerle. Ella le sonríe con los labios cerrados, rosados como las ropas que viste de las telas finas que cubren los cuerpos de las sacerdotisas aisladas. Ante esa sonrisa, él recuerda a las rosas, esas que bordean la tierra luego de una helada. Las rosas y sus pétalos; las rosas y su perfume. – Le temo más a la vida – le responde y en sus ojos, él nota la nostalgia que invade a la mujer que tiene enfrente. Porque a pesar de todo, ella es una mujer. A pesar de los años que estuvo cautiva entre chamanes y espíritus, a pesar de haber crecido para volverse una médium entre el mundo de los vivos y los muertos; a pesar que sea más fácil llamarle “musa” que licana. -¿Por qué? – pregunta él y sus ojos se llenan de pesar. Quiere estirar la mano y rozar la piel por un solo momento, darle el consuelo del afecto pero solo al ver sus ojos sabe que ella jamás ha sido tocada antes. Tal vez el aire, el agua, los animales y las telas han rozado su piel. La música acariciado sus oídos y los alimentos sus labios, pero no las manos. Se intimida ante ese pensamiento. Ella lo ignora y vuelve a mirar a lo lejos – Conozco la muerte. Ella me canta cada anochecer y me despierta con el sol. Pero no sé lo que es vivir. Mis amigos han sido seres que nadie más ve. Mis amados han sido imágenes que se han perdido en el tiempo…- Ha dicho amados con la naturalidad de una mujer que ha conocido el amor. Pero ¿Ha visto a un hombre en aquel refugio donde los chamanes la recluyeron para usarla como pase al otro mundo? Una chaman hembra, criada por chamanes hembras ¿algún ser pervertido había llegado a ella cruzando la prohibida estancia que Fenrir había impuesto? - ¿Tienes permitido sentir amor? – algo en esa pregunta regocija el corazón de quien la formula; un anhelo expectante y juvenil, muy a pesar de su avanzada edad. Ella une sus manos en el regazo y separa sus labios rosados como si pensase en aquella pregunta. Sus ojos se llenan de sombras por un momento, y él respeta el silencio que ella elige mantener.

-A veces, cuando cierro mis ojos, siento que algo me acompaña. Es una energía cubierta de sombras que se acerca a mí mientras duermo. Roza mi rostro con su mano y al abrir los ojos, él desaparece…- el Chaman no da crédito a esas palabras. Lo que ella relata como si fuese un sueño ¿Es un sueño, fantasía o realmente es anhelada por algo que no pertenece al plano de los licanos? La palabra “sombra” hace que los cabellos de su nuca se ericen - ¿Él? …- una débil palabra que no puede contener los celos que le envuelven. Así le llama ella: “Él”.

Un sueño, una visión de oscuridad. Algo que no debería estar pero que, aun así, está. Lo más cercano que ha conocido a un hombre a quien amar, y aun así, tan lejano que no puede siquiera anhelar amarle. “Él” que baila con sus canciones; “él” que le mira mientras duerme; “él” que canta en el otro mundo.

¿Por qué has salido de tu refugio? – le pregunta deslumbrado. Y nota que la ha mirado más de lo permitido. Pestañea ante la luna que brilla en lo alto del cielo y un escalofrío le recorre la piel por un instante. Durante ese instante, algo detrás de ella parece mirarle, como una sombra negra que se disuelve al enfocar la mirada. Ella no le nota, solo mantiene sus ojos posados sobre aquel que le ha preguntado, dando la espalda a la nada que se forma detrás de sí. Y cuando él encuentra sus ojos con los de ella, en el océano que representan su iris azul, ve por primera vez que ella le está prestando atención. Reconoce en la frágil forma de su rostro decisión y en cierta forma, fortaleza – Era el momento. Ya los espíritus me lo han mostrado todo. Ahora debo aprender a utilizarlo para mantener el equilibrio.-


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Re: Maya Khandrá

Mensaje por Marca del Lobo el Sáb Sep 14, 2013 10:59 pm

La fina línea que separa la vida de la muerte es mucho más fina de lo que muchos creen. Dicen que al inicio del tiempo, en las antiguas cavernas, hay pruebas de la marca del hombre buscando la comunicación con los espíritus. Mientras la humanidad avanzaba, el nexo comenzó a perderse.
¿Qué haría yo, en el caso de encontrar una flor del otro mundo en el cuerpo de una mujer? Tu manada fue sabia, preciosa hija de Fenrir. El aislamiento era la mejor opción.

Te han vuelto capaz de comprender el idioma de los muertos y no perder la cabeza en el intento.

Se bienvenida a este mundo de sombras, hija de la Luna.


Si estás dispuesto a beber el veneno amargo de la cruel eternidad, te ofrezco mi mano...

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