Gustave Daaé "O.G"

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Gustave Daaé "O.G"

Mensaje por Gustave Daaé el Dom Sep 08, 2013 10:41 pm

Nombre del Personaje
 


Datos básicos
Nombre completo: Gustave Daaé 
Apodos: Demon of Music 
Original o Predeterminado: Love never Dies + algo propio (?) 
Edad: 122 años /Edad Aparente: 23 
Fecha de nacimiento: 15/Marzo/1891 
Lugar de nacimiento: Francia,Chalon-sur-Saône, Chagny.
Raza:Vampiro, Lázaro.
 







Descripción Psicológica
 

Excéntrico, extravagante y llevado a sus ideas, puede llegar a ser sumamente tímido frente a presencias nuevas, ya que a lo largo de los años se ha acostumbrado a la soledad; un destino que él mismo buscó. Trastornado con la música, enamorado del amor y amante de las artes, artificios y extrañezas del mundo. Pasa gran parte del tiempo frente a un piano, buscando algo que piensa nunca será capaz de alcanzar. Se expresa con una etiqueta máxima, sin embargo su locura sale a flor de piel cada vez que sale al tema las artes humanistas del teatro, la ópera y la música en sí, al igual que al escuchar ciertos nombres. Bajo ésta forma de ser, cuando su locura es más visible, se demarcan todos aquellos traumas y trastornos de su vida, convirtiéndole en un ser sádico y descontrolado, siendo éste no fácil de superar o de ignorar, el temor que éste puede demostrar en aquella faceta le coloca definitivamente en su puesto merecido como criatura de la noche.


Historia
 


                             
Spoiler:

París, 1881.

Nadie olvidaría los sucesos extraños que ocurrieron en un determinado teatro en aquella ciudad… la mítica sombra que hablaba sobre un fantasma ya era bien escuchada y repetida entre los condes y aristócratas de París: “Era un monstruo con colmillos y ojos rojos, yo mismo lo ví” Decían algunos, mientras otros juraban que al escuchar su voz resonar en el teatro, pudieron ver la sombra del mismo Satanás. Todas mentira… Todas verdad: La realidad de aquella noche cuando aquélla ópera vió su más negro momento fue ocultada, y solamente un puñado de personas conocieron la realidad.  Entre ellas mi madre, Christine Daaé. ¿Qué quién era Chrstine Daaé? Que osadía de su parte, dentro de los extremos de éste oscuro mundo, la ignorancia no es algo que alabe, pero ésta vez haré una excepción.
Christine, Oh… Mamá… Solo con escuchar su voz mi alma podía finalmente sentirse en calma, les mentiría si dijiera que hoy, tras luego de más de un siglo escuché algúna voz parecida, porque no es así. Su voz, capaz de hacer llorar a los demonios y hacer sentir envidia a los mismos coros angelicales, aquel tono que era capaz de tocar tu alma y exprimirle hasta la última gota de emoción… Ella era Christine. Su voz no pasó desapercibida para la mente compositora más grande que ha surgido en ésta patética tierra… mi padre; en su honor no mencionaré su nombre real, sino la sombra que él era y todo lo que su nombre conllevaba… “El fantasma de la ópera”. Vaya vaya… ahora si veo una mirada un poco más sorprendida, ¿No?  Aquél nombre si que lo has escuchado… ¿Y cómo no?  En fin… continuaré en lo que iba… ¿Hablaba de la ópera, no? Que hermosa y tocante historia… Pero no la compartiré con ustedes… Solo les diré lo siguiente: El amor nunca muere. Y a pesar que mi madre dejó en el olvido a aquél fantasma… el Angel de la música le dejó un regalo antes de partir: Un hijo.
Si… aquí es donde entro yo, mi madre, equivocada y con los miedos que la oscuridad provoca… eligió la luz y tranquilidad, por sobre la genialidad y el arte… Eligió a quien sería mi “padre” por 10 años… Raoul, Vizconde de Chagny. ¿Ya adivinas donde crecí no? En aquella región de Francia… tuve unos hermosos 10 años de infancia, siempre acompañado por la encantadora voz de mi madre… apoyándome en todos mis miedos. Y la mirada distante de mi padre… un hombre rico caído en desgracia… Los vicios, las apuestas y el alcohol le transformaron en un ser a mi gusto: Despreciable. Pero lo amaba… Vamos, ¿qué niño no ama a su padre? Lo sé, lo sé… muchos. Pero yo de verdad lo amaba… Y constantemente preguntaba a mi madre por qué mi padre era así… “Observa con tu corazón” me decía.
Como dije… la infancia transcurrió así hasta la edad de 10… Aquí es donde todo se pone hermoso… Oh si… la belleza del amor. Una invitación, un contrato… la necesidad de pagar las deudas de mi padre… ¿El destino? Las razones son diversas dependiendo de la mirada que se les dé, pero el punto es que éste terrible camino nos llevó a América  a la inauguración de una ópera. No sabía más que eso… Ya saben, un niño de 10 años no le importan mucho aquellos asuntos… yo solo quería aprender a nadar y conocer Coney Island.
La primera noche en América fue la primera noche que tuve contacto con mi verdadero padre… “Un mago", pensé, cuando ví aquella elegancia y porte en un hombre enmascarado, su forma de hablar, tan excéntrica y encantadora. Un mago, definitivamente un mago. Prometió mostrarme los secretos de Coney Island… creí que desfallecería de la felicidad, y aquella noche apenas pude conciliar el sueño.
Al día siguiente partimos rumbo, mi madre en un teatro… ¿O era un circo? Había tanto en aquél lugar que mi infantil mente estaba extasiada, no pude evitar dejar a mis padres atrás, los cuales se quedaron conversando con algunos “queridos viejos amigos”, yo corrí observando todo, cuando una voz musical me hizo estremecer, sentí miedo en un comienzo al tiempo que tres personas aparecían de entre las sombras y me rodeaban de forma amistosa. “Ven… síguenos rápido” “Ven a conocer al Maestro” “Ven si te importa…” “Ven si te atreves…” decían. Parecía una especie de magia, puesto que los seguí sin titubear.  Ahh… la inocencia de un niño, tan frágil y pura… Las escaleras nos llevaban cada vez más abajo, la oscuridad comenzaba a reinar, antorchas alumbraban los pasillos y diversos mecanismos que nunca había visto en mi vida adornaban la estancia: Un piano se encontraba en el centro.
-¿Qué es este lugar…?  -Dije hablando más para mi mismo que para  mis guías, fue entonces cuando una voz conocida me respondió.
-Éste es mi reino, el dominio de la ilusión. Donde reinan la belleza, la música y los artificios.


Aquellas palabras, tan certeras, tan abstractas… tan efímeras como el mismo suspiro que provoca en mi hoy en día, cada vez que las recuerdo. Aquél momento fue mi primer acercamiento hacia la fuerza primordial… Hacia la belleza de  la oscuridad. Todo lo que se encuentra oculto ahí abajo…
No pude evitarlo, sentí como me llenaba… me sentí comprendido. Siempre había tenido aquella voz, las notas dando vueltas en mi cabeza… gritando por salir. Él… él me entendía, todo lo que decía era cierto… Me mostró su mundo y me enamoré, era todo tan extraño pero a la vez hermoso… Fenómenos más allá de la comprensión humana habitaban en aquél lugar, siendo todos abrazados y extasiados por el mismo elixir y secretismo que entregan las artes, la música… y la oscuridad. Lamento decir que aquél hermoso momento se vio roto cuando él… aquél enmascarado hombre me mostró su rostro. Pobre iluso que fui… ¿Cómo no supe apreciar la verdadera hermosura cuando me la mostró? Huí despavorido, gritando. Un rostro deformado se ocultaba tras aquella máscara, proveniente del más oscurecido e infernal averno. Hoy en día comprendo que aquello no era horrible… era hermosura pura a su manera… La oscuridad personificada en un rostro, él alcanzó ése punto.
Las cosas a partir de ése momento sucedieron rápidas para mi… una cosa tras otra. Gratos momentos con mi madre antes de su función. A lo largo de los años y tras el relato entero que tuve por parte de mi padre en sus últimos días pude saber aún más la verdad… Pero eso me lo reservo para mí, tendrán que disculparme.
Faltaban 5 minutos para la actuación de mamá… Estaba tan ansioso por escucharla, sin embargo una antigua amiga de ella… (o eso pensaba)… Meg Giry me tomó del brazo y me ofreció una caminata.
Poco a poco nos alejábamos del lugar, quería volver, quería a mamá decía… Ella solo murmuraba “Ya falta poco” “Súmergete en el mar… Azul, fresco y amable”. Vaya trastorno tenía aquella joven… ¿Y cómo culparla? Vivir a la sombra de lo que era mi madre no es fácil para nadie…
Estábamos en un muelle… las olas negras en aquella noche sin luna rompían con fuerza… Que terror sentí, no puedo negarlo. Cada vez nos acercábamos más al borde cuando finalmente escuché dos voces familiares… una abrazó mi alma con la calma: 
-“Gustave!” Gritaba mi madre.
-“Deja ir al muchacho, ahora!” Gritó para mi horror, aquél hombre enmascarado.
Vaya forma de arreglar las cosas… en aquél momento la joven me dejó ir… solo buscaba llamar la atención de él… siempre él.
Las cosas se ponen algo confusas desde acá… Disculpen si me tiembla la voz, pero se avecina lo más terrible y hermoso del mundo… El amor nunca muere, dicen.
No supe que hablaron, no supe bien como sucedió… Yo me encontraba llorando en el regazo seguro de mi madre… cuando un grito me sacó de aquella seguridad “¡Christine…! ¡Siempre es Christine!” Mi madre me soltó y se puso de pie, fue entonces que sucedió: Un disparo, gritos… La hermosa figura de mi madre cayendo al suelo, herida a muerte.
Inmediatamente las lágrimas salieron de mi rostro, al tiempo que me ubiqué al costado del moribundo cuerpo, junto a él… Era la primera vez que observaba la muerte, hoy en día, tras tantas vidas extinguidas frente a mí, aun no he visto muerte más hermosa y conmovedora como aquella. No la ví en su totalidad por mis miedos, pero mi padre me contó lo que sucedió cuando yo corrí tras la verdad agonizante que salía a flote por los labios de mi madre: “Gustave... tu padre… él está acá”
¿Pueden creerlo? 10 años en mentiras, realmente el corazón no mentía! Por eso nunca tuve aquella cercanía con Raoul…¿Pero él? Le temía, no pude aceptarlo y corrí, corrí lejos buscando ayuda.
A los minutos volví, solo para observar como aquél enmascarado lloraba en el ya pálido e impalpitante cuerpo de mi madre. Corrí hasta el lugar y rompí en llanto… sentí su mano en mi cabeza, para luego notar como éste se alejaba, como un animal que no quiere ser visto hacia el borde del muelle.
Caminé hacia el lugar y éste me observó incrédulo… Ya no me importaba su rostro, aquellas lágrimas y lamento me enseñaron por primera vez lo que era el amor… La sangre llama, y no hay sangre que llame más que el lazo entre un padre y un hijo… Me abrazó, me susurró unas palabras tan hermosas… Las cuales solo resumiré en “El amor nunca muere”, las demás las guardaré para mí.
Conmovido le observé, mientras lloraba… mi mano se extendió hacia su rostro y éste tímido no se movió. Removí su máscara y pude observar aquel demacrado y deforme rostro… Ya no le temía, era extraño, pero hermoso… ¿Cuánto sufrimiento albergaba aquél ser…?
Él me abrazaba y pude percibir por el ligero movimiento de su rostro como éste cambiaba el foco de su mirada, pronunciando ahora con otro tipo de voz.
“Devil take the hindmost” dijo, cuando entonces lo solté y observé hacia atrás. Mi… “padre” Raoul se ponía de pie, con la mirada vacía y los ojos llorosos, observando el cuerpo de mi madre, y luego a nosotros, dio media vuelta y se fue.  Es irónico… tras 10 años no me dijo ni siquiera adiós. Aunque los años me dirían después lo muy trastornado que dejaron éstos hechos al pobre Raoul… ¿Pueden creerlo? Gastó una elevada suma de dinero en una singular caja de música.
Luego de éstos desafortunados hechos comencé una vida con mi padre, finalmente mi alma era una con la música. Me enseñó sus secretos y me instruyó en diversos tipos de arte, ciencias… alquimia, ingeniería pero por sobre todo, alimentó mi alma y espíritu con la música. Yo sería su sucesor… yo era todo lo que él era y más, era lo que solía decirme.
Los años transcurrieron fugaces, no quería salir, no quería ver a nadie… Nunca me faltó nada. El dinero que manejaba mi padre no era menor, sin embargo… ahora lo entiendo, y aquellos sucesos de mi infancia me marcaron… ¿Creo? Hahaha… el punto es que no disfrutaba mucho de la compañía de las  personas… solo necesitaba aquél mundo oscuro y la música… Poco a poco me comencé a obsesionar con la idea de encontrar una voz… Aquella voz que complementara mi alma… que absorbiera mi música. Lamentablemente hasta el día de hoy no existe… ¡Que expectativas tan altas dejaste, oh madre…!
Pero no todo podía ser perfecto en aquél submundo. Mi padre luego de la muerte de mamá nunca fue igual… Se sentía incompleto, a pesar que yo le aceptaba… Seguía usando su máscara. Pasaba horas… días e incluso semanas sentado en su estudio componiendo: Como se imaginarán, ninguna de esas canciones vieron la luz. No alcanzaban la “perfección” , decía él. Yo creo que si lo eran… una mente como la suya no distaba mucho de la perfección musical, pero ¿qué es un artista sin su musa?
Un día, cuando tenía ya 22 años… venía llegando a aquella estancia subterránea en la que nos ocultábamos y vivíamos… “El reino de la ilusión”…Heh. Pero aquella noche no fue como todas… las llamas del infierno abrazaban ése lugar y un llanto se escuchaba a lo lejos, corrí con desesperación entre las llamas que hasta ése momento aún no lograban abrazar  por completo la estancia.
Finalmente llegué al lugar indicado… Ya era inaccesible, sin embargo el sonido de los llantos y de un órgano perduraban en aquél lugar… Una macabra y hermosa visión, he de admitir… La última gran escena del Fantasma de la Ópera… La última, y tan desdichada: entonaba entre llantos y llamas una conocida canción, que varias veces le vi tocar y ya me la sabía a la perfección… comenzaba con una hermosa voz diciendo “In sleep he sang to me… In dreams he came”. Era hermosa… pero en aquél momento uno podía entender la angustia que absorbía la mente del músico… Un dueto sin la voz angelical no era nada… Él solo cantaba sus partes mientras tocaba… rellenando el resto con sus incesantes llantos.
¡Padre! –Grité en aquél instante, las lágrimas nuevamente volvían a aparecer en mis ojos… sin embargo mi alma parecía llenarse con aquélla agonía que mi padre entregaba con tanta devoción y perfección-
-¡Vete, Gustave…! Vete y déjame en las sombras… ¡En las llamas…! Un rostro tan feo… Nunca sabes las cosas que puede hacer! –Gritó al tiempo que me observó y sonrió, sacándose su máscara… me la lanzó, dedicándome una sonrisa. Los escasos cabellos que se podían apreciar en su deforme cabeza desaparecieron entre las llamas, al tiempo que la máscara caía justo frente a mis pies-
¡Vete y encuentra a tu ángel… Sé tu un ángel de la música…! –Llenaban constantemente mis oídos aquellos gritos, y fue entonces cuando recogí la máscara, di media vuelta y salí corriendo, ahogado por el humo y los llantos; la música comenzaba a quedar atrás-
Corrí como nunca, mi cabello desordenado y liso, con una tonalidad cobriza, pero no demasiado… No igual que mi madre,  parecían danzar en una elegante moño que traía aquel día. Finalmente salí.
Cuando me encontré a salvo finalmente mi voz rompió el silencio y nacieron los llantos… Observaba la máscara entre mis manos… Fue entonces cuando comprendí la verdad… Mi música… la belleza en lo horrible… Aquella máscara representaba mucho más… Una sonrisa se marcó en mi, y fue entonces cuando entre llantos y risas… ¿Extraño, no? Entre llantos y risas tomé una daga que mi padre me había dado… la llevaba siempre conmigo, oculta entre mis botas. La tomé y un corte cruzó mi rostro por el lado derecho… Grité, lloré… y volví a reír,  al tiempo que un segundo corte le siguió… y así sucesivamente, sentía la carne colgando, algunas caían… la sangre escurriendo por mi mejilla.
Podría haber muerto ahí, cuando una palma tocó mi hombro… yo me giré, con la mitad de mi rostro deformado y aún sangrando. Era una mujer… o eso creí, puesto que una capucha no permitía ver bien su rostro, sin embargo su mano acarició la parte deformada de mi rostro y observó mis ojos con una mirada…sobrenatural… ¿Podía ser?¡La oscuridad misma buscaba mi belleza ahora que había alcanzado el punto de mi padre! La observé fijamente… las lágrimas aún cubrían mis mejillas, mezclándose con la sangre en la parte derecha de mi rostro… aquella mujer… Insisto, creo que era mujer… Alzó su brazo y no pude verlo venir, un golpe… Luego oscuridad, nada más.
Al despertar, tuve una extraña sensación… ¿Había sido un sueño? Sentía el sabor a sangre, sentía la muerte en mi… Como si ya la conociera, la máscara se encontraba a un costado mío junto a un espejo: Bonito detalle.
Tomé el espejo y pude observar lo que había hecho con la mitad de mi rostro… Sonreí extasiado y fue entonces cuando puse en mi rostro por primera vez aquella máscara… Yo cargaría con su peso, yo lograría aquella música… Yo daría vida nuevamente al mundo que hay debajo, cautivando a quien fuese con mi arte y música.
“Llevaba años observándote…” –Murmuró una voz desde las sombras, por lo cual me giré rápidamente en aquella dirección, apenas se podía percibir su silueta, pero asumí que era la misma persona que me encontré en el incendio, finalmente lo confirmaba, era mujer.


¿Años observándome…? Que lástima… No es a mi a quien debes observar, sino a mis creaciones… Mi música, mi arte… -Dije algo molesto mientras palpaba lentamente la máscara en mi rostro, nadie podría decir que aquél elegante y hermoso rostro descubierto, escondía la oscuridad, y fealdad del infierno mismo tras aquella blanca máscara-


Me llamas la atención… y quiero saber… quiero ver de lo que eres capaz… No te diré mucho, pues el conocimiento es relativo, y tu al final creerás lo que quieras creer… Pero te seré sincera –Dijo aquella mujer, la cual tenía una voz cautivante… Hasta el día de hoy me pregunto cómo era su rostro. Ahora que conozco la naturaleza de nuestro clan, es posible que no hubiese sido bello dentro de los márgenes normales, pero la oscuridad abraza la hermosura de maneras diversas…- Tenía pensado deformarte antes de darte el don oscuro, pero tu mismo lo hiciste… ¿Qué ser tan extraño haría eso? Es intrigante… atrayente… -Dijo mientras se giraba y comenzaba a caminar- He preparado un lugar, éste puede ser tu hogar… Te seré sincera y no te entregaré más… Tienes todo lo necesario aquí para que hagas tu arte… Y por el tiempo no te preocupes, tienes toda la eternidad para lograr tus metas… Eres un Lázaro… un hijo de la noche… Tú conoces la oscuridad… ahora eres parte de ella… La sangre es tu alimento y el sol es tu enemigo.  Recuérdalo… Y cuando sea el momento yo volveré a ti… a ver las creaciones y hermosura que tu oscuridad puede entregarme… -Su voz sonaba en mi cabeza, no podía creer todo lo que decía, sin embargo me quedé sin aliento al notar como ésta desaparecía entre las sombras, esperen.. ¿Sin aliento? Parecí desfallecer al notar que no tenía aliento… Comencé a rasgarme el pecho… tenía sed… instintivamente tomé una copa que se encontraba a las cercanías…Bebí sin pensarlo: Buena trampa, desconocida… Era sangre… la Vitae más roja… aquella que entrega vida a los muertos, y al dejar un cuerpo entrega la muerte… No pude creerlo, me gustó… Me encantó, me fascino… Quería más.
Me puse de pie y comencé a caminar mientras  los largos pasillos de aquellas catacumbas, alumbrados por antorchas me guiaron hacia un espacioso estudio… habían diversos instrumentos músicales, libros… hojas en blanco… Todo era perfecto-



I think it’s beautiful… So strange yet beautiful…! –Dije entonando aquella encantadora voz que había heredado de mi madre y padre, al tiempo que comencé a reír  cada vez más fuerte. Aquellas carcajadas podrían haber sido escuchadas a lo largo de toda la estancia, retumbando entre las paredes… En aquella soledad que me abrazaba, aquella oscuridad que me absorbía… Aquella inspiración que volvía a nacer junto a una nueva… no-vida.


Diseñado por Elektra para Guerra de Sangre.

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Última edición por Gustave Daaé el Miér Sep 11, 2013 12:28 am, editado 1 vez
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Re: Gustave Daaé "O.G"

Mensaje por Marca del Lobo el Lun Sep 09, 2013 12:15 am

Lo primero fue la palabra, dice el Génesis. Dicen que la creación se dio por un leve pensamiento y cada vez que Dios nombraba algo, esto aparecía. Permíteme decirte, hijo de Lazaro, que jamás creí esa versión. Pero no dudé una cosa desde la primera vez que escuché una melodía: La cadencia de sonidos bien puede armonizar un cuerpo y calmar una dolencia, así como el grito agudo puede quebrar un cristal. Una fuerza tan hermosa capaz de sanar el alma y de romper el cuerpo dependiendo de su potencia es realmente mágico. Y si algo debió haber sido lo primero en este mundo, ese algo debió de ser la música.

¿Creías que la magia era hacer aparecer cosas de la nada? Oh, inculto muchacho, pobre e ingenuo. La magia verdadera está en las cosas que pasamos por alto. Lo notaste al descubrir la belleza de lo extraño, de la oscuridad, de la fealdad. Y ahí, hijo de Lazaro, descubriste más magia que un Donovan durante toda su existencia.

Se bienvenido a este mundo de tinieblas, enmascarado hijo de la noche. Y no olvides que la música es el lenguaje de todos los universos en uno solo. Si puedes controlarlo, los muertos y los vivos te rendiran tributo.
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